El Maridaje Perfecto: Barbacoa y Vino

Pocas personas le dan la importancia que merece a elegir el vino adecuado para una barbacoa. Tradicionalmente, las barbacoas se asocian a comidas desenfadadas, sin etiquetas ni formalismos, momentos que se disfrutan al aire libre, rodeados de buenos amigos y deliciosos alimentos preparados con el sabor inconfundible que aportan las brasas. Sin embargo, una buena comida siempre se ve realzada por un vino que la acompañe con acierto. Este artículo busca dar respuesta a las preguntas sobre qué vino va mejor con carnes o pescados a la parrilla y si existe un tipo de vino ideal para una barbacoa, ofreciendo claves para elegir el maridaje perfecto.

Principios Generales del Maridaje en Barbacoa

Todo el mundo sabe que la carne y el vino tinto son la combinación perfecta. Pero, ¿qué pasa con la carne a la barbacoa? Las barbacoas se distinguen por su sabor rústico, ya que la carne se prepara directamente sobre la parrilla, con poco o ningún condimento. Así se conserva su sabor original, así como su textura y aroma. Cada corte de carne tiene su propio sabor, textura, grasa y jugosidad.

Es importante tener cuidado al condimentar la carne, ya que la sal y la pimienta refuerzan el alcohol. Como regla general, los cortes de barbacoa requieren vinos de cuerpo medio. Si el corte de la carne es más rígido, los vinos con más taninos son ideales. En el caso de carnes muy suculentas, para que los sabores armonicen, el vino debe ser con cuerpo, sedoso y aterciopelado.

Si su barbacoa tiene carnes que no sean rojas, como aves o incluso pescado, puede elegir vinos que no sean tintos.

Vinos para el Aperitivo de Barbacoa

La barbacoa no es solo sentarse a la mesa para comer buena carne, pescados o verduras, es un periodo de preparación, una suculenta comida y una larga sobremesa. Las barbacoas suelen ser de varias personas. Por ello, es siempre bueno adquirir el vino suficiente para que no nos quedemos sin ese vino que ha encantado a uno de nuestros invitados. Normalmente los invitados llegan cuando estamos preparando el fuego y ese es el momento perfecto para el aperitivo, donde picamos alguna vianda y probamos un vino o un buen vermut.

En las barbacoas con buen tiempo, el vino perfecto para el aperitivo es sin duda un vino rosado bien frío, con aromas a fruta y una boca agradable que vaya preparando a los invitados para todo lo bueno que se presenta. Atesora todas las características que debe tener un vino para el comienzo de una barbacoa: buen aroma, boca estructurada y fácil de beber.

Mesa de barbacoa con varios platos y copas de vino

Maridajes Específicos para Platos de Barbacoa

Compartimos una lista de platos de barbacoa clásicos y combinaciones de vinos recomendadas que son perfectas para una parrillada de fin de verano.

Para Carne de Vacuno

  • Hamburguesas Jugosas

    Si va a asar hamburguesas, pruebe un vino suave y de cuerpo medio. Combinará bien con los sabores de los aderezos clásicos de las hamburguesas, como el kétchup dulce, el tocino salado y el toque de mostaza. El Malbec es el maridaje perfecto debido a su tacto sedoso en el paladar; los sabores ricos y afrutados combinan bien con una variedad de condimentos.

    ¿No le apetece un vino tinto? Pruebe un Chardonnay sin crianza en barrica o un blanco fresco con notas más minerales, como el Grace Bridge Chardonnay. La frescura y la acidez equilibrarán la cremosidad del queso derretido en su hamburguesa.

  • Filetes y Cortes de Vacuno

    Se podría pensar que las hamburguesas y los filetes combinan bien con el mismo vino, pero no siempre es así. Un filete bien sazonado necesita un vino tinto con cuerpo para acompañarlo. Maride el vino según la sazón: si le gusta la sazón excesiva, piense en servir un vino rico y suave. Cuando se trata de piezas como entrecot, costillas o chuletón, se busca un vino tinto con cuerpo, que tenga algo de estructura y presencia. Vinos con crianza moderada o jóvenes con cierta complejidad funcionan muy bien, ya que su intensidad acompaña a la potencia del plato sin quedar eclipsados.

    Un filete bien sazonado combinaría perfectamente con un tinto californiano repleto de frutos del bosque y notas de moca, roble y café.

Para Carne de Cerdo

El cerdo naturalmente tiene más colágeno, por lo que debe cocinarse a fuego lento (la grasa equivale a sabor). El cerdo asado suele estar muy bien condimentado y con sabores profundos.

En el caso de la carne de cerdo, especialmente si lleva adobos secos y cocción lenta, el ahumado de la carne realza los sabores exuberantes y frutales de ciertos vinos. Los vinos tintos jóvenes, sin crianza y con perfil frutal, son una gran elección. Su expresividad y frescura hacen un maridaje perfecto con carnes especiadas y ahumadas, creando un equilibrio muy sabroso sin que los sabores del vino y la carne compitan entre sí.

El Syrah aporta notas de cacao y especias, así como de fruta, que realzan los sabores de las especias utilizadas en los aliños secos, como el pimentón y la pimienta negra.

Para Carne de Pollo

El pollo es una carne más ligera y con menos grasa. Por eso, admite perfectamente vinos blancos con algo de cuerpo o rosados frescos y afrutados. Si el pollo lleva salsas o aderezos intensos, se puede optar por un vino blanco con buena expresión y volumen en boca, que acompañe sin restar protagonismo. Por cierto, si vas a aderezar la carne con una salsa intensa, te sugerimos un vino blanco perfecto para este tipo de elaboraciones, como el Moraga Verdejo Vendimia Nocturna con D.O.

Para Pescado y Mariscos a la Parrilla

No todos los mariscos están hechos para asarse a la parrilla. Cuando ases filetes de pescado, elige un pescado más carnoso y grueso, como el salmón, la lubina chilena o el pez espada. El pescado a la brasa adquiere matices muy particulares: ahumados, intensos y con un punto de grasa natural que lo hace muy sabroso. Si además se trata de especies de sabor pronunciado, lo ideal es buscar vinos que no compitan con esos sabores, sino que los acompañen.

A la hora de combinar el vino perfecto, elige un blanco que no opaque el delicado sabor del pescado. La recomendación general es optar por vinos blancos ligeros, frescos y aromáticos con acidez viva y buena expresión frutal. Estos contrastan con la grasa del pescado y aportan un toque refrescante que equilibra muy bien el conjunto. Un buen Chardonnay con notas de roble casi siempre será la solución, ya que sus notas mantecosas complementarán el toque de limón fresco. Otra opción, y una de las favoritas, es el vino espumoso, cuyas burbujas realzarán cualquier condimento de los mariscos y siempre es una bebida ligera y refrescante para el verano. Vinos blancos tipo a los de la D.O. Rueda o los gallegos de la D.O. Rías Baixas también son muy agradables al paladar.

Para Guarniciones de Barbacoa

Ninguna barbacoa está completa sin un montón de guarniciones deliciosas. Desde mazorcas de maíz dulce hasta una mezcla de verduras a la parrilla, las claras crujientes resaltarán los sabores naturales de las verduras.

  • Verduras a la Parrilla

    Pimientos morrones, champiñones, calabacines, zanahorias, cualquier cosa fresca es buena. El Chardonnay con notas a roble y las mezclas blancas con notas minerales y tonos florales equilibran el maíz mantecoso y realzan la dulzura de las verduras.

  • Ensaladas Frías y Ricas en Almidón

    Para guarniciones de verduras frías, como la ensalada clásica de brócoli, se puede combinar con cualquiera de los vinos blancos mencionados o probar una Falanghina ácida para contrarrestar la cremosidad.

    Ensaladas de papas, ensaladas de pasta, frijoles horneados... la lista de guarniciones ricas en almidón es interminable. Las ensaladas más pesadas a base de mayonesa requerirán un blanco fresco con acidez para equilibrar los sabores, al igual que los frijoles horneados dulces y picantes. Busque un Riesling alemán o un Chardonnay de California. Un Riesling con notas dulces resaltará el ahumado de los frijoles horneados, mientras que un Chardonnay con cuerpo pero semiseco puede soportar la densidad de los alimentos.

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Maridaje con Salsas Barbacoa

Las salsas barbacoa son un elemento clave que puede influir significativamente en la elección del vino.

Salsa estilo Kansas (dulce y ácida)

Esta salsa, a base de kétchup, azúcar morena o melaza, es dulce y ácida, y es la más conocida. Se prefiere este estilo sobre una parrillada de costillitas ahumadas. Debido a su dulzura, lo mejor es acompañarla con un vino tinto afrutado pero complejo.

Salsa a base de vinagre (picante y ácida)

Más picante y menos dulce que la Kansas Style, esta salsa está hecha a base de vinagre y tiene muy poca azúcar, lo que le da ese famoso toque ácido y picante. Se recomienda agregar esta salsa a un sándwich de cerdo desmenuzado o rociar cerdo con ella, así como mezclarla con alitas de pollo ahumadas o asadas. Para acompañarla, se prefiere un vino blanco. Pruebe un Riesling seco o un Gewürztraminer; ambos tienen suficiente acidez para resistir el vinagre y equilibrar los sabores complejos. Los Sauvignon Blancs de Nueva Zelanda también aguantarán bien su clásico toque ácido de pomelo. Para el vino tinto, pruebe un tinto italiano, como el Chianti, que tiene más acidez y un cuerpo más ligero.

Salsas con notas de mostaza

Los tintos terrosos como el Pinot Noir y el Sangiovese combinan bien con el sabor de la mostaza y no opacan la salsa. El Tempranillo es otro gran maridaje con sus notas ahumadas y especiadas, seguidas de ricos sabores a frutos del bosque oscuros.

Receta de Salsa Barbacoa Casera al Vino Tinto

A continuación, incluimos una receta para una salsa barbacoa de vino tinto, elaborada por uno de los miembros del equipo de Wine Cellar Group. Esta salsa es ideal para marinar o pincelar sobre la carne mientras se cocina.

Ingredientes para la Salsa:

  • Kétchup
  • Vino tinto
  • Puré de tomate
  • Vinagre de jerez
  • Azúcar moreno
  • Pizca de sal
  • Pimienta negra molida

Preparación de la Salsa:

  1. En una cacerola, agregar el kétchup, el vino tinto, el puré de tomate, el vinagre de jerez, el azúcar moreno, la sal y la pimienta negra molida.
  2. Batir todo junto y llevar a ebullición.
  3. Bajar el fuego a medio-bajo y cocinar a fuego lento durante 25 minutos o hasta que se reduzca a 1 taza, revolviendo de vez en cuando.
  4. Retirar del fuego, dejar enfriar y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador.

Ejemplo de Aplicación: Chuletas con Salsa Barbacoa al Vino Tinto

Para usar esta salsa con chuletas, se puede comenzar preparando un aderezo con miel, un chorrito de vinagre de manzana, aceite de oliva virgen extra Hojiblanca, una pizca de sal y otra de pimienta negra molida. Las chuletas se colocan sobre una fuente para horno y se llevan a cocinar en el horno precalentado a 160º durante media hora. Durante ese tiempo, se les da la vuelta y se siguen pintando con la salsa barbacoa al vino para que se mantengan jugosas y no se sequen.

Aquí se recomiendan vinos con estructura y clase, vinos que todos puedan beber y disfrutar, con cuerpo para aguantar los sabores de la barbacoa. Las bodegas Monje Amestoy, por ejemplo, realizan un trabajo sobresaliente, creando un vino con carácter pero a la vez amable, frutal, y que gusta a todo el mundo por tener ese ligero amargor elegante acompañado de fruta y mucho estilo. Estos vinos, a veces limitados y difíciles de conseguir, una vez probados, inspiran a tener siempre una botella en casa para el final de las comidas.

¿Qué vinos de Cellar Collection está bebiendo actualmente con sus comidas a la parrilla? ¡Comparta sus fotos con nosotros!

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