La represión y desapariciones forzadas en Chile tras el golpe de 1973

El manto de silencio de la dictadura

El manto de silencio de la dictadura sobre la detención de dos importantes militantes del MIR no era casual; correspondía a una nueva forma de operar de la represión. Esta política, dirigida desde el Puesto de Mando del General Pinochet -el piso 22 del edificio Diego Portales-, consistía en el ocultamiento deliberado de las detenciones, lo que daría paso a la desaparición de Bautista Van Schouwen.

Esquema de la estructura de mando y los centros de detención clandestinos en Santiago durante la dictadura.

La búsqueda de respuestas

A fines de diciembre, la dirección del MIR buscaba desesperadamente noticias sobre lo ocurrido en la parroquia de Los Capuchinos. Miguel Enríquez encomendó la misión a Germán Cortez, un ex seminarista y militante, para que se comunicara con el Obispo Fernando Ariztía y averiguara lo sucedido. El Obispo Ariztía, atendiendo a la petición, se dirigió a conversar con los sacerdotes del convento, pero los superiores habían tomado la decisión de olvidar lo ocurrido. La única información que recibió fue que efectivamente dos personas alojaban en la parroquia transitoriamente y habían sido detenidas por policías y militares junto al padre Enrique White.

La congregación capuchina había construido una historia oficial, negando información incluso a otros sacerdotes: Van Schouwen y Munita habían sido asesinados ante los ojos del padre White. Paralelamente, el "Gato" Valenzuela, conocido por su habilidad en la clandestinidad, recorría Santiago en busca de información, confirmando que habían sido detenidos, pero sin lograr identificar los nuevos lugares destinados al cautiverio.

La tragedia de la familia Munita Castillo

La búsqueda de Patricio Munita Castillo estuvo marcada por la desconexión inicial de su familia con la realidad del país. Lucía Castillo y su familia habían celebrado el fin del gobierno de Salvador Allende, llegando incluso a viajar a Estados Unidos en octubre con un cargamento del "Libro Blanco" para difundir la visión de la Junta Militar. Sin embargo, su mundo cambió drásticamente el 24 de diciembre, cuando al regresar a Chile notaron la ausencia de Patricio, quien les había prometido pasar la Navidad en familia.

"-El nos había llamado por teléfono, junto con mis otros hijos, para nuestro aniversario de matrimonio el día 8 de diciembre. Nosotros llegamos el 24 de diciembre en la mañana, ahí noté que no estaba el niño", relataría Lucía más tarde. La familia, para no impactarla, inicialmente le ocultó la verdad, diciéndole que estaba en el sur.

Fotografía de archivo de la familia Munita Castillo y artículos de prensa de la época sobre los desaparecidos.

No fue hasta el 28 de diciembre, a través de una llamada telefónica, que Lucía supo que su hijo estaba desaparecido. A partir de ese momento, comenzó un largo peregrinaje por postas, hospitales, comisarías, el Estadio Chile y Tejas Verdes, buscando desesperadamente cualquier rastro de Patricio, mientras el Servicio de Registro Civil ya manejaba protocolos de autopsia que confirmaban los asesinatos, ocultando la información a los familiares.

La investigación secreta del General Baeza

El General de Ejército Baeza fue seleccionado por Pinochet para asumir el 12 de septiembre como Director Interino de la Policía de Investigaciones. Su misión, encomendada por la Junta de Gobierno, consistía en purgar la institución, la cual no gozaba de la confianza de los golpistas debido a su lealtad mantenida hacia el presidente Allende hasta el último momento. Los informes indicaban que detectives habían resistido el ataque a La Moneda, lo que motivó una reestructuración profunda del cuerpo policial.

[Documental] Chile 1970-1973: Crisis y muerte de la democracia

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