En cuestión de sabores, cada paladar es un mundo. Un claro ejemplo es el brócoli: hay quienes opinan que es amargo, mientras que otros lo disfrutan crudo en ensaladas; sin embargo, muchos niños lo rechazan debido a su textura áspera o su extraña forma. Estas preferencias, a menudo, se desarrollan desde la infancia. Marlyn Pulido, educadora de nutrición de la Universidad de California, señala que si de niño no se adquiere el gusto por las verduras, en la vida adulta será mucho más difícil cambiar los hábitos alimenticios.

La importancia de la nutrición en la etapa preescolar
Es crucial que los padres enseñen a sus hijos desde temprana edad a consumir una variedad de frutas y verduras, ya que contienen vitaminas indispensables para el aprendizaje y la buena salud. Cuando se trata de comer, a menudo el sabor domina, dejando rezagada la importancia de la nutrición.
Una alimentación saludable debe incluir frutas, verduras, proteína, granos y lácteos. Según MiPlato, la guía oficial de alimentación, la mitad del plato debería estar compuesta por vegetales y frutas. Además, se recomienda integrar la mayor cantidad de colores posibles, ya que cada uno representa diferentes nutrientes:
- Rojos (tomates, pimientos, manzanas, fresas): Contienen antioxidantes como el lycopene, que protege contra ciertos tipos de cáncer y favorece la salud del corazón, la vista y el sistema inmunológico.
- Verdes (espinacas, lechuga, chayote, apio): Son ricos en fibra, calcio, folato y vitamina C.
Cómo fomentar hábitos saludables desde casa
Probar algo nuevo puede ser un reto, especialmente para los niños que inician la vida escolar sin conocer la gran variedad de productos disponibles en el mercado. Para superar la etapa en la que los niños son "remilgosos" o quisquillosos con la comida, se recomiendan las siguientes pautas:
Que Ricas son las Verduras - 🥦 🧄 Adivina las Verduras para Niños en Preescolar
Consejos prácticos para padres
- Introducción temprana: La recomendación es enseñar a los niños a comer todo tipo de frutas y verduras tan pronto terminan la lactancia e inician con los alimentos sólidos.
- El ejemplo es fundamental: Los niños tienden a imitar el comportamiento de los adultos. Si los padres, profesores o cuidadores disfrutan comiendo vegetales, es más probable que ellos también quieran probarlos.
- Ambiente sin presiones: El momento de la comida debe ser agradable. Obligar a los niños a comer puede generar una relación negativa con estos alimentos.
- Exposición constante: Es normal que los niños necesiten varios intentos antes de aceptar un nuevo alimento. La clave es la exposición repetida y variada, sin desanimarse.
- Participación activa: Permitir que los niños ayuden en la elección y preparación de las comidas aumenta su interés por probar lo que han ayudado a crear.
Estrategias didácticas para la mesa
Una de las actividades didácticas más efectivas consiste en jugar a colocar en el plato verduras con todos los colores del arco iris. Esto no solo divierte a los niños, sino que les permite aprender que cada color aporta vitaminas y minerales distintos. Además, se pueden aplicar otras tácticas:
- Creatividad en la presentación: Transformar las verduras en formas divertidas o personajes creativos las hace visualmente más atractivas.
- Integración discreta: Para los niños más reacios, una técnica efectiva es incorporar los vegetales de manera discreta en recetas que ya disfrutan.
- Combinaciones inteligentes: Mezclar verduras con alimentos que ya son del agrado del niño ayuda a normalizar su consumo.
Para apoyar a las familias, instituciones como la Extensión Cooperativa de la Universidad de California ofrecen talleres prácticos, en inglés y español, donde se enseña no solo a preparar alimentos nutritivos, sino también a hacer rendir el presupuesto familiar en la compra de estos productos esenciales.