El asado a las brasas es mucho más que una técnica de cocción; es un ritual fundamental en la gastronomía. Junto con el vacío y el chorizos, la tira de asado a la parrilla es uno de los productos más elegidos en los asados argentinos, destacándose por su sabor y tradición.
| Especificación | Detalle |
|---|---|
| Porciones | 4 personas |
| Tiempo de cocción | 40 minutos |
| Costo | $$$$$ |
| Calorías | 843 kcal |
Preparación del fuego y acondicionamiento de la parrilla
El primer paso crítico para un resultado óptimo es la gestión de la fuente de calor. Es necesario encender el fuego para lograr una buena cantidad de brasas, proceso que puede realizarse tanto con carbón como con leña, dependiendo del aroma y la intensidad que se desee brindar a la carne.

Una vez obtenidas las brasas, se debe proceder a preparar la superficie de cocción. Consiste en colocar una buena capa de brasas debajo de la parrilla y calentar los fierros hasta que adquieran temperatura, asegurando así que el corte comience su proceso de sellado y cocción de manera uniforme.
El arte de sazonar la tira de asado
El tratamiento de la carne antes de tocar la parrilla define gran parte de su sabor final. Para salar la carne, al tratarse de un corte de pequeño, se puede usar sal fina; sin embargo, siempre lo aconsejable es utilizar sal parrillera para obtener una mejor distribución y textura.
En cuanto a los condimentos adicionales, la pimienta es a gusto de cada asador, permitiendo una personalización según las preferencias de los comensales.
¿Cómo calcular la brasa?
Tiempos y factores de cocción
No existe un tiempo fijo universal, ya que el tiempo de cocción dependerá del tamaño de la tira. Este factor está condicionado tanto por el corte que haya realizado el carnicero como por el tamaño del hueso.
Influencia de la fisionomía del animal
La estructura ósea es un indicador clave para el parrillero durante el proceso:
- Si es un animal chico, los huesos serán pequeños y la cocción tenderá a ser más rápida.
- En cambio, si es un animal más grande, también lo serán los huesos, lo que requiere un control más paciente del calor.

Es fundamental mantener una vigilancia constante para asegurar que el centro de la carne alcance el punto deseado mientras el exterior desarrolla esa costra característica del asado a las brasas.