La acuicultura es una de las principales actividades económicas de Chile, cuyos orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIX con los primeros intentos privados de introducción de peces exóticos al país.
Inicios de la acuicultura en Chile
Primeros intentos de cultivo de peces
A comienzos de la década de 1870 se realizó el primer intento de cultivo en estanque de la carpa común en la ribera de isla Guacamayo, en las cercanías de Valdivia, con ejemplares importados desde Alemania. Sin embargo, la crecida del río aledaño provocó el escape de los ejemplares. De todas formas, se continuó con la introducción de la especie.
Los primeros intentos de introducción de especies salmonídeas en los ríos de Chile también datan de la segunda mitad del siglo XIX, con los ensayos fallidos de empresarios como Luis Cousiño y José Tomás Urmeneta.
Iniciativas estatales para la introducción de salmónidos
En este mismo periodo, el Estado tomó la iniciativa de introducir salmónidos. Para ello, solicitó a Julio Besnard el estudio de traer a Chile ovas de salmón Chinook.
A pesar de los intentos fallidos, a comienzos del siglo XX el Estado continuó con sus intentos de introducir salmónidos al país. En 1901 el Ministerio de Industria y Obras Públicas le encargó al científico alemán Federico Albert un estudio sobre aclimatación del salmón y al año siguiente le comisionó un estudio definitivo para su introducción. Albert aseguró que el salmón podía ser introducido con éxito desde la provincia de Aconcagua hasta la de Llanquihue, y también recomendó la siembra de salmón del Atlántico, la trucha común y la trucha arcoíris.
Para ello, en 1903 se inició la construcción de una piscicultura en el río Blanco, valle de Aconcagua, en terrenos donados por el senador Daniel Oliva. El valle había sido seleccionado porque en ese tiempo se construía el Ferrocarril Trasandino, el que facilitaría la logística involucrada en la operación del centro.
Desarrollo del cultivo de moluscos
Durante la primera mitad del siglo XX también se construyeron centros de cultivo de moluscos. En 1907 se promulgó una de las primeras leyes pesqueras, la Ley 1949, que permitió entregar en arrendamiento «playas o parte de mar» para instalar y explotar criaderos de moluscos.
Basándose en esta ley, en 1910 se inició la construcción de la Escuela de Ostricultura de Quetalmahue, en Lechagua, Ancud, y a mitad de década las instalaciones fueron arrendadas a Laurencia Collongues -viuda de Émile de Solminihac-. De todas formas, en las décadas siguientes el Estado retomó su preocupación por la explotación de los moluscos.
Hitos en el desarrollo de la acuicultura moderna
Reimpulso de la actividad ostrícola y mitilicultora
Un punto de inflexión en el desarrollo de acuicultura chilena ocurrió en los años 60. El terremoto y maremoto de Valdivia de 1960 afectó seriamente los bancos naturales de ostras y mitílidos de Chiloé y destruyó la estación de Pullinque. Esta situación llevó al gobierno de Jorge Alessandri a reimpulsar la actividad ostrícola y mitilicultora, trabajo que empezó a desarrollar el Departamento de Pesca y Caza de la recién creada Dirección de Agricultura y Pesca, dependiente del Ministerio de Agricultura.
Introducción de salmones del Pacífico
En paralelo, se retomó el interés de introducir en Chile salmones del Pacífico -los que tenían un alto valor comercial- después del fracaso de los intentos realizados en los años 20. Para ello, la División de Pesca y Caza del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) ejecutó entre 1968 y 1972 un programa cooperativo con el Cuerpo de Paz de Estados Unidos el que incluyó siembras de alevines en ríos de Valdivia a Puerto Montt.
Programa de introducción del salmón del Pacífico
Otro hito clave en el desarrollo de la salmonicultura nacional fue el «Programa de introducción del salmón del Pacífico en Chile», iniciado en 1969. Se trató de un convenio de colaboración suscrito entre el Estado de Chile y el gobierno de Japón -a través de su Agencia de Cooperación Internacional-, para introducir salmónidos en la zona austral del país. Una de las obras más importantes de este programa fue la inauguración de la Piscicultura Dr. Yoshikazu Shiraishi, localizada en la ciudad de Coyhaique, a orillas del río Simpson.
Reglamentación de la acuicultura comercial
Durante la década de 1960 se establecieron los primeros reglamentos específicos sobre acuicultura para fines comerciales: en 1962 se publicó la normativa para pisciculturas y en 1967 las de centros de mitilicultura y ostricultura.
Consolidación de la acuicultura comercial
Inicio de la acuicultura comercial post-1973
Si bien hubo centros de cultivo autorizados antes de 1973, la acuicultura comercial chilena en términos prácticos se inició después del golpe de Estado de ese año. Se inició el cultivo de truchas en río Pescado, Puerto Varas, el cual incluía una fase de cultivo en balsas jaulas en el lago Llanquihue. En ese mismo periodo la empresa estadounidense Union Carbide, a través de su filial Domsea Pesquera Chile, inició en Curaco de Vélez, Chiloé, la producción de salmón Coho y salmón Chinook mediante el sistema abierto (sea ranching).
Expansión del cultivo de salmón y moluscos
En 1979, Nichiro Chile -de capitales japoneses- y la chilena Mytilus -que había empezado en 1974 con mitílidos- iniciaron el cultivo de salmón Coho con balsas jaulas en el mar: en Chinquihue (Puerto Montt) y en estero Huito (Calbuco), respectivamente. Asimismo, también durante la década se inició el cultivo a pequeña o mediana escala de ostras y mejillón.
Institucionalidad y privatización
En 1976 el gobierno creó la Subsecretaría de Pesca y dos años después el Servicio Nacional de Pesca, dependientes del Ministerio de Economía, mientras que a fines de la década se inició la privatización de los centros estatales.
Rol de Fundación Chile y crecimiento industrial
En los años siguientes, Fundación Chile tuvo un rol crítico en la expansión de la actividad acuícola, y salmonera en particular. A principios de la década de 1980 la producción de trucha era de 80 toneladas, sin embargo, después de la crisis económica de 1982, con la llegada de nuevas empresas y la introducción del salmón del Atlántico, cuyas primeras cosechas se realizarían a fines de 1987, se inició un acelerado crecimiento industrial.
Marco institucional actual de la acuicultura
La institucionalidad acuícola y pesquera de Chile está radicada en la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) y en el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), ambos dependientes del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo. También existe la Comisión Nacional de Acuicultura, que cumple el rol de asesorar al Ministerio en materias de acuicultura.
Estadísticas y centros de cultivo
Según estadísticas de Sernapesca, al 2019 existen 3614 centros de cultivo en el Registro Nacional de Acuicultura, de los cuales 2297 registraron operación en 2019 y en 1381 hubo cosecha. Del total de centros inscritos, 3160 (87,5 %) corresponden a concesiones de acuicultura, 388 (10,7 %) a pisciculturas y 66 (1,8 %) a hatcheries, mientras que el 61 % de los centros se localiza en la Región de Los Lagos y el 21 % en la Región de Aysén.

Cultivo de especies específicas
Mejillón chileno (Chorito)
El cultivo comercial del chorito o mejillón chileno se inició antes de la década de 1980, pero fue a partir de comienzos del siglo XXI que se comenzó a posicionar como la segunda industria acuícola de Chile, después del salmón. El país es el segundo productor de mejillón del mundo, después de China, y el primer exportador mundial. Prácticamente la totalidad de la industria mitilicultora -como es conocida- se desarrolla en la Región de Los Lagos. Se concentra en los archipiélagos de Chiloé y Calbuco, pero también tiene presencia en Puerto Montt, en el estuario de Reloncaví y en Hualaihué.
Pelillo (Gracilaria chilensis)
El pelillo (Gracilaria chilensis) es por lejos la principal alga cultivada en Chile, aunque la gran mayoría del desembarque del recurso sigue siendo producto de la pesca artesanal de extracción («recolección de algas»). A diferencia de las otras especies que son cultivadas para el consumo humano, el pelillo es fundamentalmente exportado a países como Japón, Tailandia y Estados Unidos para la elaboración de los subproductos agar-agar y colagar. Después de un tope que llegó a las 100 000 toneladas a mediados de la década de los 90, desde 2010 el cultivo de pelillo se ha mantenido por debajo de las 25 000 toneladas.
Ostión del Norte
El cultivo comercial de ostión del Norte se ha desarrollado fundamentalmente en la Región de Coquimbo -con epicentro en la bahía de Tongoy-, y en menor medida en Atacama. La actividad tiene sus orígenes en los años 80, gracias a proyectos de transferencia tecnológica desarrollados por la Universidad Católica del Norte con apoyo del gobierno de Japón. Esto permitió el desarrollo de una industria ostionera -enfocada principalmente en exportaciones a Francia- que alcanzó su apogeo a mediados de la década de 2000, con exportaciones por sobre los 30 millones de dólares y un peak de producción de 24 577 toneladas en 2004. Sin embargo, la entrada al mercado internacional del ostión peruano, y en menor medida factores ambientales y oceanográficos, provocaron el cierre de la mayoría de las grandes empresas y una notoria caída en volúmenes de producción. El cultivo nacional tocó fondo en 2015, con una cosecha de tan solo 2947 toneladas, en gran parte debido al terremoto de Coquimbo en septiembre de ese año, cuyo tsunami -al igual que el tsunami del terremoto de Japón de 2011- provocó importantes perjuicios en el sector.

Desafíos y controversias en la acuicultura
Impacto ambiental de la salmonicultura
En el caso de la industria salmonera, se ha estudiado el rol que ésta tendría en la eutrofización de los océanos, debido a su aporte de nutrientes a la columna de agua provenientes tanto del alimento peletizado como de los desechos orgánicos producidos por los peces confinados.
Uso de antibióticos y escapes de salmones
Otra de las acusaciones también ha apuntado al alto uso de antibióticos por parte de la industria -principalmente en comparación con los productores noruegos- y los consiguientes riesgos asociados al excesivo uso de antimicrobianos. La industria también ha sido criticada por los escapes de salmones, los cuales tendrían efectos dañinos en el medio ambiente, entre ellos la depredación de especies nativas y la transmisión de enfermedades a fauna silvestre. Según Sernapesca, entre 2010 y 2019 hay registro de 66 eventos de fuga de salmónidos, los cuales en total sumaron 4 537 314 ejemplares escapados. En 2020 la Superintendencia del Medio Ambiente multó a Mowi (ex Marine Harvest) por «daño ambiental irreparable» a raíz del escape de más de 690 000 peces en isla Huar en 2018.
Alex Muñoz, Nat Geo: "la salmonicultura en Chile nunca ha estado exenta del grave impacto ambiental"
Tipos de acuicultura y áreas de cultivo
Acuicultura de Pequeña Escala (APE)
La Acuicultura de Pequeña Escala (APE) es considerada en Chile por la autoridad pesquera (SUBPESCA) como la actividad de cultivo de recursos hidrobiológicos realizada por micro y pequeñas empresas, según el Estatuto de Empresas de Menor Tamaño, del Ministerio de Economía. Generalmente mantiene sus propios viveros y criaderos para contar con suministro de semilla de calidad. Uno de los riesgos biológicos más importantes de la actividad son las infecciones del stock y la mortandad causada por enfermedades. Este nivel de acuicultura incluye un elevado porcentaje de los cultivos mundiales que van desde nivel de subsistencia a pequeñas unidades de producción explotadas por granjeros o pescadores.
Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB)
Las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) fueron creadas como una medida de administración pesquera, mediante este régimen se otorgan derechos de uso o explotación exclusiva sobre los recursos bentónicos (invertebrados bentónicos y algas), presentes en sectores geográficos previamente delimitados.
¿Qué se puede cultivar en un AMERB?
- Las especies principales o secundarias que fueron definidas en el Plan de manejo.
- Cualquier especie nativa que se encuentre dentro o fuera de su área de distribución natural.
- Invertebrados exóticos: Abalón rojo (Haliotis rufescens), Abalón japonés (Haliotis discus hannai o Nordotis discos hannai) y Ostra Japonesa del pacífico (Crassostrea gigas).
¿Qué requiere?
- Estar al día con los estudios de seguimiento del área.
- Todos los ingresos de semillas o recursos deben tener un origen legal (certificado) y ser informados antes en el servicio local; SERNAPESCA.
- Certificado de capitanía de puerto que indique no interviene el tránsito de embarcaciones.
- Se deberá presentar una solicitud (formulario), el proyecto técnico, y antecedentes que solicitan en el reglamento de actividades de Acuicultura AMERB, según DS.96 del 2015, Ministerio de Economía.
Concesión de acuicultura
Una concesión de acuicultura es el acto administrativo mediante el cual el Ministerio de Defensa Nacional otorga a una persona los derechos de uso y goce, por el plazo de 25 años renovables, sobre determinados bienes nacionales, para que ésta realice en ellos actividades de acuicultura, sobre recursos hidrobiológicos. Puede recaer en áreas de playa de mar, terrenos de playa fiscales, porciones de agua y fondo, rocas y ríos navegables por buques de más de cien toneladas de registro grueso. Estos previamente deben haber sido decretados como áreas aptas para el ejercicio de la acuicultura por el Ministerio de Defensa Nacional.
Instituciones que intervienen:
- Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura.
- Subsecretaría de Pesca y Acuicultura.
- Subsecretaría para las Fuerzas Armadas.
Requisitos para concesión de acuicultura:
- Puede ser peticionario de una concesión de acuicultura toda persona natural (chilena o extranjera que disponga de permanencia definitiva) o jurídica (constituida según las leyes patrias), debiendo en este último caso comprender dentro de su objeto expresamente la realización de actividades de acuicultura, económicas o productivas.
- El sector solicitado para la concesión de acuicultura debe encontrarse dentro de los límites de las AAA (áreas apropiadas para el ejercicio de la acuicultura), las cuales se encuentran fijadas mediante D.S. del Ministerio de Defensa Nacional.
- La solicitud de concesión de acuicultura debe ser presentada en oficina de Sernapesca correspondiente al sector solicitado.
- Se debe acompañar con fotocopia de la cédula nacional de identidad del solicitante cuando se trate de persona natural. En el caso que el solicitante fuere una persona jurídica, fotocopia del R.U.T. y de la cédula nacional de identidad de quien comparece en su nombre, acreditando su existencia legal.
- Planos: tanto de la ubicación geográfica de la concesión, como de la concesión misma.
- Proyecto técnico, de acuerdo con el formulario que al efecto proporciona el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura.
- Admitida a trámite, el Servicio requerirá al solicitante para que acompañe una carta que dé cuenta que ha solicitado a la Autoridad Marítima un certificado acerca de si existe o no sobreposición con cualquier otro tipo de concesión o destinación ya otorgada o en trámite.
Acuicultura en AMERB por organizaciones de pescadores artesanales
La organización de pescadores artesanales que posea un AMERB y desee realizar acuicultura debe presentar solicitud en oficina Sernapesca junto con el proyecto técnico (AAMERB).
Requisitos:
- Tener convenio de uso AMERB vigente.
- Solicitud con nombre de AMERB, nombre de la organización, RUT, domicilio, firma del representante legal debidamente acreditado con documento.
- En proyecto técnico se debe señalar las especies que se pretende cultivar.
- Coordenadas geográficas.
- Extensión de la superficie solicitada.
- Carta batilitológica del área.
- Cronograma de actividades.
- Características, número y dimensiones de elementos o estructuras que se utilizarán.
- Proyecto debe ser suscrito por profesional o técnico con grado académico o titulado en pesquerías, acuicultura o Ciencias del Mar.
Tipos de instalaciones y técnicas de cultivo
El proceso de cultivo de peces y crustáceos es un proceso bastante complejo. Teniendo en cuenta que algunos tipos de peces se reproducen en agua dulce, pero crecen y viven en aguas saladas. Por lo tanto, cada fase de crecimiento requiere unas condiciones específicas para garantizar ambiente idóneo y bienestar animal.
Piscicultura: Son instalaciones dedicadas a la cría y cultivo de peces en ambientes marinos controlados. Pueden tratarse de sistemas completamente cerrados, denominados «sistemas integrados de reciclado»; sistemas semicerrados, denominados «sistemas dinámicos/de pista»; o sistemas abiertos, también conocidos como «sistemas de jaulas».
Cultivo de moluscos (moluscos y crustáceos) y otros invertebrados: La cría de moluscos es el cultivo y la recolección de invertebrados acuáticos, incluidos tanto moluscos como mejillones, ostras y almejas, y crustáceos como camarones. Existen diversas técnicas de cría para este tipo de acuicultura, en función de las especies cultivadas y de la ubicación geográfica de la explotación. Los moluscos pueden cultivarse directamente en la playa, colocarse en redes protectoras o cultivar bolsas en el fondo del agua, o bien, suspenderse por encima del sedimento en palangres o desde balsas.
Algas: La acuicultura de algas es una forma de acuicultura centrada en la cría de especies de algas, incluidas las macroalgas y las microalgas y cianobacterias como la espirulina. Las macroalgas, comúnmente conocidas como algas marinas, se cultivan en aguas marinas costeras o mar adentro o en sistemas cerrados en tierra. Las algas son organismos clave en los sistemas integrados de acuicultura multitrófica. Las microalgas/cianobacterias se cultivan en fotobioreactores, estanques de racea o fermentadores. Los compuestos y propiedades bioquímicos convierten las algas en un valioso material oceánico para aplicaciones comerciales, como alimentos humanos, piensos y aditivos para piensos para animales y peces, medicamentos, productos farmacéuticos, nutracéuticos, fertilizantes, bioestimulantes vegetales, bioenvases, cosméticos o biocarburantes.
Acuicultura ecológica: La acuicultura ecológica es un sistema de gestión de la cría de peces y otras especies acuáticas basado en los principios ecológicos establecidos en el Reglamento de la UE sobre producción ecológica y etiquetado de los productos ecológicos [Reglamento (UE) 2018/848].
Perspectivas y futuro de la acuicultura en Chile
El consumidor actual quiere ser informado, saber de dónde proviene el producto que compra. Los últimos informes confirman un aumento del cultivo de peces y mariscos en niveles que ya superan la captura de pesca. El sector acuícola convive con la pesca ya décadas. Gracias a la experiencia y nuevas tecnologías se avanza en la forma de cultivar los peces, crustáceos y las algas, cada vez más respetuoso con el medio ambiente. Eso se refleja en los tipos de granjas acuícolas.

Chile se posiciona hoy no solo como un gran productor de alimentos del mar, sino como un líder en innovación acuícola. La acuicultura en Chile representa la segunda actividad económica más importante del país, con una producción acumulada de 1,419 millones de toneladas en 2024. Este volumen está compuesto en un 70.4% por peces, principalmente salmón del Atlántico (Salmo salar, 49.5%), seguido de moluscos como Mytilus chilensis (mejillón chileno, 28.4%) y peces como Oncorhynchus kisutch (salmón coho, 16.3%). La producción de macroalgas, en particular Gracilaria chilensis («pelillo») y Macrocystis pyrifera (huiro), también tiene un papel relevante, representando el 0.8% del total nacional con una cosecha de 111,176 toneladas.
Las principales zonas de operación acuícola están ubicadas en las regiones de Los Lagos (65%) y Aysén (26.3%), mientras que el cultivo de macroalgas se concentra en las regiones de Los Lagos, Coquimbo y Atacama. Chile se posiciona como el principal productor de salmón y algas en América Latina, siendo responsable de aproximadamente el 20-40% de la producción mundial de algas rojas como G. chilensis.
El desarrollo del cultivo de salmón ha estado fuertemente vinculado a la innovación tecnológica y la mejora de procesos. Desde la transición de sistemas de engorda en tierra a jaulas flotantes, el sector ha mostrado un crecimiento sostenido con una tasa promedio anual del 3.7% en la última década. En 2023, las exportaciones alcanzaron los 6.5 mil millones de dólares, consolidándose como la segunda fuente de exportación del país. No obstante, el sector enfrenta desafíos ambientales y regulatorios, tales como el control de enfermedades, floraciones algales nocivas (FAN), escapes de peces y resistencia antimicrobiana.
Mytilus chilensis, endémico del sur de Chile, es cultivado desde la década de 1990, principalmente en las regiones de Los Lagos y Aysén. Chile concentra el 95% de la producción acuícola de esta especie a nivel global, alcanzando producciones que superan las 140,000 toneladas. Los desafíos principales se relacionan con la disponibilidad de semillas, debido a la variabilidad ambiental y al limitado desarrollo de hatcheries.
El cultivo de macroalgas ha mostrado un avance significativo, especialmente para G. chilensis, que representa el 95% de la producción nacional. Su cultivo se inició como respuesta a la sobreexplotación de bancos naturales, y ha evolucionado hacia sistemas de cultivo en fondo, líneas largas y sistemas flotantes. El mayor reto es la sostenibilidad del ciclo productivo, afectado por la alta densidad de colectores y la limitada disponibilidad de esporas juveniles. También se destaca el alto costo de producción frente al alga silvestre, lo cual limita la expansión del cultivo.
El futuro de la acuicultura en Chile depende de su capacidad para innovar y adaptarse a los cambios ambientales, regulatorios y de mercado. La adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es una guía clave para el sector.