La Resurrección de la Carne en el Antiguo Testamento y el Judaísmo Primitivo

Al final del Símbolo de los Apóstoles, la Iglesia proclama: «Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna». Esta fórmula contiene los elementos fundamentales de la esperanza escatológica de la Iglesia, cuya raíz se encuentra en la revelación progresiva de Dios a su pueblo, especialmente en el Antiguo Testamento.

La esperanza en la resurrección corporal de los muertos se impuso como una consecuencia intrínseca de la fe en un Dios creador del hombre en su totalidad, alma y cuerpo. El Creador del cielo y de la tierra es también Aquel que mantiene fielmente su Alianza con Abraham y su descendencia. En esta doble perspectiva comenzó a expresarse la fe en la resurrección.

Primeras Manifestaciones y Alusiones en el Antiguo Testamento

Aunque el concepto de resurrección de la carne se desarrolló de manera progresiva, el Antiguo Testamento presenta eventos y alusiones que prefiguran esta creencia. Encontramos ejemplos de individuos que fueron devueltos a la vida a través de la intervención divina, lo que confirmaría la doctrina de la resurrección.

Milagros de Resurrección Individual

  • El profeta Elías resucitó al hijo de la viuda de Sarepta, al pedírselo a Dios, y «oyó el Señor la voz de Elías y volvió el alma del niño a entrar en él y recobró la vida» (1 Reyes 17, 22).
  • El profeta Eliseo también resucitó al hijo de la sunamita (2 Reyes 4, 3-23), y se relata que incluso sus huesos tuvieron el poder de devolver la vida (2 Reyes 13, 21).
Ilustración del profeta Elías resucitando al hijo de la viuda de Sarepta

Esperanza en Textos Proféticos y Sapienciales

Entre los lugares más señalados en el Antiguo Testamento que insinúan la resurrección, se encuentran:

  • Las palabras de Job, quien dice que verá en su carne a Dios, expresando una profunda esperanza personal más allá de la muerte terrenal.
  • Las profecías de Daniel que aseguran que «de los que duermen en el polvo de la tierra, unos resucitarán para la vida eterna, y otros para la deshonra eterna» (Daniel 12, 2). Este pasaje es crucial por su clara distinción entre resurrección para salvación y condenación.
  • El Libro de Isaías (Yeshayahu) y el Libro de Ezequiel (Yeḥezq'el) también son citados por el judaísmo moderno como bases para esta creencia.

La Resurrección en el Judaísmo del Segundo Templo

Durante el período del Segundo Templo (aproximadamente del 516 a. C. al 70 d. C.), el judaísmo desarrolló una diversidad de creencias relativas a la resurrección. Fue en este contexto donde la doctrina se explicitó con mayor claridad, especialmente en textos deuterocanónicos y apócrifos.

El Concepto de Resurrección del Cuerpo Físico

El concepto de resurrección del cuerpo físico se encuentra de manera inequívoca en el Segundo Libro de Macabeos. Por ejemplo, en 2 Macabeos 7, 9 y 7, 14, se afirma que: «El Rey del mundo, a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna» y «es preferible morir a manos de los hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él». Específicamente, en 2 Macabeos 7, 11 y 7, 28, se establece que esta resurrección sucederá a través de la recreación de la carne.

Diversidad de Creencias y Escuelas de Pensamiento

La fe en la resurrección no era universalmente aceptada por todas las corrientes del judaísmo de la época:

  • Los saduceos, como recogen tanto Josefo como el Nuevo Testamento (Hechos 23, 8), no creían en una vida después de la muerte ni en la resurrección.
  • Los fariseos, en contraste, esperaban la resurrección (Hechos 23, 6). Sin embargo, las fuentes varían en cuanto a si esta creencia incluía la resurrección de la carne. Según Josefo, un fariseo, estos sostenían que solo el alma era inmortal y que las almas de las personas buenas se reencarnarían y "pasarían a otros cuerpos", mientras que "las almas de los malvados sufrirían el castigo eterno".
  • El Libro de los Jubileos (23, 31) se refiere solo a la resurrección del alma, o a una idea más general de un alma inmortal, lo que muestra otra vertiente de la comprensión de la vida después de la muerte.
  • Por otro lado, el erudito británico en judaísmo antiguo Philip R. Davies señala que hay "poca o ninguna referencia clara... ni a la inmortalidad ni a la resurrección de entre los muertos" en los textos de los rollos del Mar Muerto, lo que sugiere una complejidad aún mayor en las creencias de la época.
Esquema comparativo de las creencias de saduceos y fariseos sobre la resurrección

La Continuidad de la Creencia en el Judaísmo Rabínico y Moderno

La resurrección de los muertos se convirtió en una creencia central en la Mishná, compilada en los primeros siglos de la era cristiana. Esta fe se expresa actualmente en todas las ocasiones de la liturgia judía, como en la oración matutina Elohai Neshamah, en el Shemoneh 'Esreh, y en los servicios fúnebres.

La autoridad halájica judía Maimónides estableció sus Trece Artículos de Fe, los cuales se imprimen en todos los Siddurim (libros de oraciones) rabínicos. La resurrección general es el decimotercer principio: «Creo firmemente que tendrá lugar un resurgimiento de los muertos en un momento que complacerá al Creador, bendito sea Su nombre». El judaísmo ortodoxo moderno sostiene que la creencia en la resurrección de los muertos es uno de los principios cardinales del judaísmo rabínico, basándose en los Libros de Isaías, Ezequiel y Daniel.

"La Verdadera Historia de los Manuscritos del Mar Muerto". Una historia que debes conocer.

El Significado de "Resurrección de la Carne"

El término "carne" (en latín, caro) en el contexto de la resurrección, designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad, pero también en su totalidad material. La «resurrección de la carne» significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también nuestros cuerpos mortales volverán a tener vida. Se enfatiza el aspecto corporal para recordar que el alma está hecha para estar unida al cuerpo, y viceversa, y para reafirmar la bondad del mundo material y del cuerpo humano, destinado a una vocación eterna.

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