Argentina es un país con una profunda tradición alfajorera. Según un estudio que produjo el Campeonato Mundial del Alfajor, en nuestro país se consumen 79 alfajores por segundo y por día son más de 6 millones, sin contar la producción informal. En este vasto universo de dulces, el Alfajor Paceño ha logrado destacar, no solo por su exquisito sabor, sino por la fuerte identidad que representa para su lugar de origen.
Origen y la "Mística Paceña" del Alfajor
La creadora del Alfajor Paceño es Yésica Yodra, una maestra pastelera que empezó hace casi 8 años con una receta clásica que sacó de Internet y comenzó a perfeccionar hasta alcanzar el equilibrio perfecto. Todos los que probaban el alfajor lo elogiaban, y así llegó la primera clienta de Yésica, quien quería venderlo en una cafetería. El nombre no fue un problema: Yodra ya lo había pensado hacía mucho tiempo y solo necesitaba la oportunidad para registrarlo.
El nombre "Paceño" rinde culto a quienes viven en el distrito de José C. Paz, en la zona Oeste del Conurbano. Yodra explicó por qué decidió ponerle ese nombre a la marca: "Cuando daba clases de pastelería llevaba alfajores que hacía para convidar en los breaks y cuando me preguntaban si eran estilo marplatenses les contestaba que sí, pero que en realidad eran paceños". Aunque el Paceño tiene la misma receta y los mismos ingredientes que cualquier alfajor argentino, según su creadora, se distingue por la "mística paceña".
El Reconocimiento en Competencias Nacionales e Internacionales
Este alfajor especial nació en el barrio bonaerense de Las Heras y rápidamente ganó popularidad. Compitió contra emprendimientos de Córdoba, Entre Ríos, Chubut, Santa Fe, Salta y Mendoza, entre otras provincias, para convertirse en el mejor alfajor de Argentina en un concurso organizado por Probando Alfajores. El Paceño tuvo que afrontar varias etapas en una competencia que se definía por votación del público a través de redes sociales. Yésica Yodra recordó los desafíos: "Los que participaban tenían muchísimos seguidores y yo en aquel momento solo dos mil, pero se corrió la bola al toque y José C. Paz tuvo aguante para ganar".
Al ganar el torneo nacional, el alfajor de José C. Paz clasificó al Mundial de Alfajores, que se realizó en agosto del 2023 en La Rural. Allí compitió con marcas de otros países como México, Uruguay o Canadá. Aunque no obtuvo una medalla, su participación fue destacada: "Había una gran cantidad de jurados que probaron cientos de productos, no pudimos ganar pero metimos un humilde stand en el sector de emprendedores que vendió 1.500 alfajores en tan solo un día y medio", rememoró Yodra.

Variedades y la Acogida de la Comunidad
El Paceño comenzó siendo una versión tradicional de chocolate, pero con el tiempo fue adquiriendo diversas variedades, incluyendo chocolate blanco, maicena e incluso Fernet. La emprendedora también innovó con un alfajor de Té Matcha, creado específicamente para vender en un festival tradicional japonés que se realiza en el distrito hace años. Estas innovaciones se integraron al modesto pero exitoso catálogo de sabores del Paceño.
La emprendedora ha observado el profundo impacto de su creación en la comunidad local: "Me encanta participar de festivales y eventos de José C. Paz. La gente se enorgullece de sus raíces y siente propio el alfajor. Otros emprendedores me han regalado cosas significativas del Partido, hasta un plato con todos los barrios que tenemos", mencionó Yésica. La popularidad del Paceño se extendió rápidamente. Cientos de personas se comunicaron con Yodra para compartir sus experiencias: "Un pibe cruzó todo el Conurbano en moto desde González Catán solo para volver a probar El Paceño. Me lo contó por Instagram y no podía creerlo, luego una vendedora local me lo confirmó", contó la creadora.
El Alfajor Paceño logró llegar al "boca en boca" de los vecinos de José C. Paz y actualmente es un negocio rentable para Yésica.
Proyección y Sueños de Yésica Yodra
Yésica Yodra tiene el objetivo de que su alfajor sea conocido en todo el municipio. Para lograrlo, ha distribuido su producto en distintas instituciones como la Universidad Nacional de José C. Paz o el Centro Cultural José C. Paz. Además, ha sumado cafeterías, dietéticas y otros negocios como puntos de venta. En marzo se cumplen dos años de la creación del emprendimiento.
Un nuevo sueño para Yésica es establecer un local cerca de la estación del tren San Martín y llamarlo Café Paceño. "Me gustaría que sea tipo kiosco o regalería, que la gente pueda pasar y llevarse su alfajorcito. Lo veo lejos pero algún día lo voy a hacer", expresó Yodra. A pesar del éxito y el crecimiento, Yésica prefiere mantener la esencia artesanal de su producto: "No quiero tener una fábrica de alfajores porque si lo hago, tendría que industrializar el producto y nunca va a ser lo mismo. Yo prefiero que siga siendo algo familiar y artesanal".
La familia de Yésica es un pilar fundamental en su emprendimiento; su hermano, por ejemplo, fabricó el stand de madera con la marca en tiempo récord para los carnavales del Municipio. "Mi familia está esperando que me vuelva famosa para colgarse de mí", dijo Yésica entre risas, resaltando el apoyo incondicional de sus seres queridos.
El Paceño se ha convertido en un "regalazo" para quienes visitan familiares lejanos de otras provincias o países, con pedidos que han llegado hasta Estados Unidos. Yésica no solo ha logrado vivir gracias a su invento, sino que también disfruta de los pequeños placeres que van más allá del reconocimiento, como el poder ayudar a otras personas, incluida una chica que la asiste en su taller y para quien este es su primer trabajo. Yésica Yodra ya visitó el programa "Cocineros Argentinos", donde mostró la receta y convidó su postre artesanal a conductores y producción del certamen. El famoso Paceño no solo cautivó por su textura y su sabor, sino también por su identidad, haciendo que los vecinos del distrito sientan orgullo por esta creación que de a poco empieza a recorrer todo el país.
"Alfajor: historia de un icono" expone los orígenes del dulce más típico de Argentina
El Alfajor en Argentina: Historia y Tradición
El alfajor es un postre dulce que comparte su origen con su homónimo español, un dulce tradicional de la gastronomía de al-Ándalus. Fue difundido en América durante el Imperio Español, evolucionando en diversas formas. En Argentina, la elaboración masiva como golosina se remonta a la década de 1950 en la costa atlántica, con marcas icónicas como Havanna y Balcarce que fueron de las primeras, y a las que luego se sumaron otras, totalizando más de 30 variedades distintas en kioscos y supermercados.
Existen diversas variedades regionales que se destacan, como el alfajor cordobés, tradicionalmente relleno de dulces de fruta (generalmente de membrillo), y el histórico alfajor santafesino. El origen de este último se atribuye a Hermenegildo Zuviría, conocido como "Merengo", quien en 1851, junto a las hermanas María Andrea y Sinforosa Piedrabuena, comenzó a elaborar los típicos alfajores santafesinos. Los ingredientes básicos de este alfajor son galletas de masa salada circulares, rellenas con dulce de leche y bañadas en merengue italiano, una receta que se respeta hasta el día de hoy.
La popularidad del alfajor Merengo se disparó con la realización de la Convención Constituyente en 1853. Fue en esa ocasión cuando los alfajores de Merengo fueron conocidos por todo el territorio nacional, ya que los 23 constituyentes, tras vivir seis meses en Santa Fe, eligieron este postre para llevarlo de recuerdo a sus hogares. Como dato de color, la Constitución Nacional de 1853 empezó a redactarse en Merengo, la fábrica de alfajores más antigua de Santa Fe, y como souvenir, los constituyentes llevaron alfajores de dulce de leche por primera vez a sus provincias. Incluso, el Coronel santafesino Néstor Fernández llevó el alfajor Merengo a la batalla de Caseros, y el General Justo José de Urquiza se hacía enviar cargamentos semanales a su estancia San José de Entre Ríos. El sobrenombre "Merengo" dio origen a una marca que se consigue hasta estos días en los comercios de Santa Fe. Hoy en día, en las góndolas de los supermercados argentinos pueden encontrarse hasta 34 variedades diferentes de este producto.