El paladar argentino es reconocido mundialmente por su predilección por los postres dulces, y el alfajor ocupa un lugar de honor en esta tradición culinaria. Más que una simple golosina, el alfajor es un símbolo de identidad nacional, un compañero inseparable en cada merienda, celebración o viaje por el país, amado por generaciones.

Orígenes Ancestrales y Llegada a América
Aunque hoy lo asociemos inconfundiblemente con Argentina, la historia del alfajor se remonta mucho más allá del Atlántico. Su nombre proviene del árabe "al-hasú", que significa "relleno" o "panal". Dulces similares llegaron a la península ibérica durante la dominación musulmana, y con la conquista española, estos sabores cruzaron el océano, adaptándose y transformándose en tierras americanas.
En Argentina, el alfajor encontró un terreno fértil para florecer. Si bien existen registros de dulces parecidos en otras regiones de Latinoamérica, fue aquí donde adquirió una identidad propia y una popularidad masiva. A lo largo de los siglos, las recetas se fueron perfeccionando, incorporando ingredientes locales y adaptándose a los gustos regionales.
El alfajor es un postre dulce que comparte el origen con su homónimo español, un dulce tradicional de la gastronomía de al-Ándalus, aunque guarde más similitudes con el alajú, en cuanto a su elaboración. Fue difundido en América durante el Imperio Español. Esta variedad se compone de dos o más galletas unidas por un relleno dulce y generalmente bañadas en chocolate, glaseado o azúcar en polvo. Debido a la popularidad del alfajor español, estos iban ya en los almacenes de las primeras naves de los españoles que se dirigían a América, a mitad del siglo XVI. Las primeras referencias de su presencia en América mencionan a Venezuela, donde les eran dados como ración a las tropas españolas. Su origen se emparenta con otros productos de la cocina árabe como el turrón de almíbar.
El antecedente más cercano del alfajor sudamericano está en los andaluces alfajores de Valverde del Camino, provincia de Huelva, donde se fabrican artesanalmente las tortas de alfajor, que consisten en una masa de miel, almendras, pan molido, canela, clavo y matalahuva que rellena dos obleas. Estas obleas son popularmente llamadas hostias por fabricarse de la misma forma que las que se consagran en la misa católica. Suelen venderse envueltos en celofán y está documentada su elaboración desde el siglo XVIII. A su fama han contribuido las alfajoreras, mujeres de Valverde que se desplazaban a las Ferias y Romerías de la región con sus puestos de dulces y turrón, con un circuito que empezaba en la Feria de Sevilla y terminaba en la fiesta de Todos los Santos en la Feria de Niebla.

La Consolidación del Alfajor en Argentina
El primer alfajor propiamente argentino del que se tiene noticia es el Alfajor santafesino. La elaboración de los típicos alfajores santafesinos comenzó en 1851 en un local ubicado en la esquina S.O. Su dueño y creador del alfajor se llamaba Hermenegildo Zuviría, a quien apodaban “Merengo”, quien junto con sus empleadas, las hermanas María Andrea y Sinforosa Piedrabuena, elaboraban los alfajores. Los ingredientes básicos de este alfajor eran: galletas de masa salada circulares horneadas, rellenas con dulce de leche y bañadas en merengue italiano; la receta tradicional se respeta hasta el día de hoy. Su popularidad surge con la realización de la Convención Constituyente en el año 1853. Fue en esa ocasión cuando los alfajores de Merengo fueron conocidos por todo el territorio nacional de la mano de los 23 constituyentes que, luego de vivir 6 meses en Santa Fe, eligieron este postre para llevarlo de recuerdo a sus hogares. El Coronel santafesino Néstor Fernández lo llevó a la batalla de Caseros y fue cuando el ejército lo probó y se popularizó tanto que el general Justo José de Urquiza se hacía llevar a su estancia San José de Entre Ríos un cargamento semanal de estos alfajores santafesinos. El sobrenombre «Merengo» dio origen a una marca que se consigue hasta estos días en los comercios que venden alfajores de la ciudad de Santa Fe.
La industria del alfajor en Argentina ha crecido exponencialmente. Hoy en día existe una gran industria del alfajor, que crece a razón de un 5% anual con más de seis millones de unidades. En 2021, según datos de la Asociación de Distribuidores de Golosinas, Galletitas y Afines, se vendieron 6 millones de alfajores diarios, es decir, 2,19 mil millones de unidades en el año. Es tal la variedad que en las góndolas de los supermercados pueden encontrarse hasta 34 variedades diferentes de este producto.
Desde 2002, esta golosina forma parte del Código Alimentario Argentino y, en el artículo 761 bis, se entiende por alfajor como “el producto constituido por dos o más galletitas, galletas o masas horneadas, adheridas entre sí por productos, tales como, mermeladas, jaleas, dulces u otras sustancias o mezclas de sustancias alimenticias de uso permitido. Podrán estar revestidos parcial o totalmente por coberturas, o baños de repostería u otras sustancias y contener frutas secas enteras o partidas, coco rallado o adornos cuyos constituyentes se encuentren admitidos en el presente código”.
La mesa de los argentinos: el alfajor santafesino, un ícono de todos los tiempos | EN EL CAMINO
¿Por Qué una Tradición Tan Famosa?
La fama y la tradición del alfajor en Argentina se deben a una combinación de factores culturales, económicos y, por supuesto, su delicioso sabor:
- Accesibilidad y Economía: A lo largo de la historia, el alfajor se convirtió en un dulce relativamente accesible para la mayoría de la población. Su precio asequible lo hizo un placer cotidiano, presente en kioscos, panaderías y supermercados de todo el país.
- Variedad para Todos los Gustos: La versatilidad del alfajor es otro de sus grandes atractivos. Desde el clásico de dulce de leche cubierto de chocolate hasta las versiones con rellenos de frutas, mousse, o cubiertas de merengue, coco rallado o azúcar impalpable, existe un alfajor para cada paladar y ocasión.
- Presencia en la Vida Cotidiana: El alfajor es mucho más que un postre. Es el bocado perfecto para acompañar el mate de la tarde, el tentempié ideal para la escuela o el trabajo, y un regalo sencillo pero significativo. Está presente en cumpleaños, reuniones familiares y viajes, convirtiéndose en un símbolo de momentos compartidos.
- Un Sabor que Conquista: La combinación de las suaves y tiernas tapas de masa con el cremoso y dulce relleno, generalmente dulce de leche, crea una armonía de sabores y texturas irresistible. La cubierta de chocolate añade un toque final que lo hace aún más adictivo.
- Identidad Nacional: Con el tiempo, el alfajor se ha arraigado profundamente en la identidad cultural argentina. Es un producto que los argentinos sienten como propio y que disfrutan compartir con los visitantes.
Los Templos del Alfajor: Lugares Imperdibles
Argentina es un paraíso para los amantes del alfajor, y en cada rincón del país se pueden encontrar versiones deliciosas. Sin embargo, algunos lugares se han ganado una reputación especial por la calidad y la tradición de sus creaciones:
- Havanna: Un clásico indiscutible. Fundada en Mar del Plata, sus alfajores de dulce de leche cubiertos de chocolate son un ícono argentino y un souvenir obligado para los turistas.
- Cachafaz: Con una propuesta más artesanal y una variedad de rellenos y coberturas innovadoras, Cachafaz se ha ganado un lugar entre los preferidos de los paladares exigentes.
- Entre Dos: Originarios de Mendoza, sus alfajores se caracterizan por tapas finas y un generoso relleno de dulce de leche de alta calidad.
- Arcor: Una marca masiva pero con productos de calidad y una amplia gama de opciones, desde los clásicos triples hasta variedades más económicas y populares.
- Alfajores Regionales: No dejes de probar los alfajores de cada provincia. En Córdoba, los alfajores de maicena son una delicia; en el norte, los de miel de caña tienen un sabor único; y en la Patagonia, los rellenos con frutos rojos son una exquisitez.
- Panaderías Artesanales: Explora las panaderías de barrio. Muchas de ellas ofrecen alfajores caseros con recetas transmitidas de generación en generación, ¡y a menudo son verdaderas joyas ocultas!

Variantes Regionales del Alfajor Argentino
Cada provincia argentina ha adoptado y adaptado el alfajor a sus tradiciones y producciones locales, creando versiones únicas:
Alfajor Marplatense
Este es el más tradicional: se trata de dos tapas hechas con masa con un toque de cacao, relleno con dulce de leche y bañado en chocolate amargo o semiamargo. Si bien pueden encontrarse otras variantes, este es la que se gana el corazón de los argentinos en cada viaje a Mar del Plata.
Alfajores Santafesinos
Este alfajor es uno de los más diferentes: se hace en base a galletas tostadas -dos o tres- con relleno de dulce de leche y bañado con glasé de azúcar. Parece un rogel aunque no lo es. Su popularidad está relacionada con la convención constituyente de 1853 cuando los constituyentes, que estuvieron instalados en la ciudad durante meses, se llevaron de recuerdo a sus lugares de residencia. Este alfajor es tradicional de la ciudad capital de la provincia de Santa Fe.
Alfajor Cordobés
El alfajor cordobés tiene una masa más esponjosa. Según las recetas, lleva ingredientes especiales como miel, menos huevo y leche que el resto. El relleno suele ser de frutas y está bañado con azúcar. Luego, se le sumó el dulce de leche. Distintos al resto, los alfajores cordobeses son ideales para acompañar al mate, porque otorgan un toque dulce sin llegar a ser empalagosos. Tiene su propia fiesta que se realiza en octubre en La Falda.
Alfajor Patagónico
Si hay algo que abunda en el sur son los frutos rojos y el buen chocolate, y el alfajor patagónico rescata lo mejor de estos ingredientes. Con tapas suaves pero firmes, un relleno de dulce de frutos rojos y un chocolate semiamargo para la cobertura, es el típico alfajor sureño preferido por los argentinos.
Alfajor Mendocino
Su principal característica es que la masa está hecha a base de nuez y relleno con dulce de leche. Sin embargo, hay varias versiones que combinan otros tipos de masa como maicena.
Alfajor Correntino
Está hecho a base de mandioca y miel. Tiene rellenos diferentes, basados principalmente en dulces regionales como los de mora, aguaí y guayaba.
Alfajor Tucumano
Son conocidos como cocheros o claritas. Están rellenos de miel de caña y merengue. Las tapitas tienen que ser bien finas, no pueden estar doradas y deben quedar tiernas.
Curiosidades del Mundo del Alfajor
El mundo del alfajor argentino está lleno de datos curiosos que enriquecen su historia y tradición:
- El Día Nacional del Alfajor: Sí, ¡existe! Se celebra el 1 de mayo en honor a un kiosquero que impulsó su popularidad. Durante esa semana, se organizan diversos eventos y promociones especiales para que todos puedan disfrutar de este manjar. Las pastelerías y comercios ofrecen descuentos y variedades únicas, mientras que en las calles se realizan degustaciones y ferias temáticas.
- Alfajores Gigantes: En algunas festividades y eventos, se preparan alfajores de dimensiones impresionantes, ¡verdaderas obras de arte comestibles!
- Souvenir Indispensable: Para muchos turistas, llevarse una caja de alfajores es tan imprescindible como visitar el Obelisco o bailar tango. De allí que, en Argentina, los alfajores son sinónimo de regalo y de compartir con los seres queridos.
- Debate Eterno: ¿Alfajor simple o triple? ¿Chocolate negro o blanco? Los argentinos tienen opiniones firmes sobre cuál es la mejor versión.
- Innovación Constante: A pesar de ser una tradición arraigada, el mundo del alfajor no se detiene. Constantemente surgen nuevas combinaciones de sabores y presentaciones, manteniendo viva la pasión por este dulce. Hay quienes los prefieren rellenos de dulce de leche o de mousse de chocolate, pero para los más aventureros se lanzaron versiones hasta con Fernet.