El envejecimiento poblacional es un fenómeno global que conlleva cambios significativos en las estructuras políticas, económicas y sociales de los países. Se estima que, en 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más, y para 2050, la población mundial de este grupo etario se habrá duplicado, alcanzando los 2100 millones. En este contexto, el número de personas de 80 años o más se triplicará entre 2020 y 2050, llegando a 426 millones. Este cambio demográfico, que comenzó en países de altos ingresos, se observa con mayor rapidez en naciones de ingresos bajos y medianos, donde para 2050 residirán dos tercios de la población mundial mayor de 60 años.
En Chile, el rápido aumento de personas mayores (PM) presenta desafíos asociados a las enfermedades crónicas y la dependencia. Las estimaciones para 2025 indican que más de la mitad de los países de Latinoamérica, incluido Chile, habrán experimentado un envejecimiento en su estructura poblacional. La población mayor de 64 años en Chile ha mostrado un incremento constante, pasando del 5,8% en el censo de 1982 al 8,05% en el censo de 2002. La expectativa de vida también ha aumentado significativamente, de 45 años en 1930 a 78,45 años proyectados para 2010, siendo mayor en mujeres (81,53 años) que en hombres (75,49 años).

El Concepto y la Medición de la Dependencia
Una de las principales barreras para abordar la dependencia es la falta de definiciones y estadísticas unificadas. Los cuidados de largo plazo, a menudo invisibles al ocurrir en el ámbito doméstico, han dificultado la generación de información y el diseño de políticas públicas. Sin embargo, existe un consenso en que la dependencia implica limitaciones para realizar actividades cotidianas y la necesidad explícita de ayuda de terceros. En Chile, se han considerado diversas fuentes para su definición, como la legislación nacional, el Estudio Nacional de la Dependencia en Adultos Mayores del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) y reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La medición de la dependencia ha evolucionado desde una mirada centrada en el envejecimiento y la discapacidad hacia el concepto de dependencia. El desafío radica en identificar la pérdida de funcionalidad, entendida como la interacción entre el individuo, su condición y su entorno. Aunque la discapacidad es un concepto relacionado, no es sinónimo de dependencia; las encuestas nacionales de discapacidad estiman que entre el 13% y el 17% de la población chilena presenta algún grado de discapacidad, cifra que se eleva a casi el 40% en adultos mayores.
Estudios de Prevalencia de la Dependencia en Chile
El Estudio Nacional de la Dependencia en Adultos Mayores marcó un punto de inflexión al elaborar un instrumento específico para medir la dependencia en adultos mayores (AM) chilenos. Este estudio reveló que el 24% de la población mayor de 60 años presenta algún grado de dependencia, con más del 50% de los dependientes clasificados como severos. Otros estudios con diversas fuentes confirman que tanto la prevalencia como la severidad de la dependencia aumentan con la edad.
La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) ha incorporado preguntas para identificar la dependencia, no solo en adultos mayores sino en la población general. Los resultados de la encuesta CASEN 2015, utilizando la metodología de SENAMA, indican que el número de dependientes en el país asciende a 625.484 personas, lo que representa aproximadamente el 4,5% de la población mayor de 15 años. Aunque la dependencia es más prevalente en adultos mayores, un porcentaje considerable de personas dependientes son menores de 65 años. La prevalencia de la dependencia aumenta progresivamente con la edad, incrementándose abruptamente a partir de los 70 años.
En cuanto al nivel de dependencia, la encuesta CASEN clasifica a los dependientes en leves, moderados y severos. Para el total de dependientes, el 33% presenta dependencia leve, el 43% moderada y el 24% severa, con una distribución relativamente equitativa (alrededor del 30%) para todos los grupos de edad hasta los 80 años.
Es fundamental considerar que la medición de la dependencia en la encuesta CASEN excluye la identificación de demencia, lo que podría llevar a una subestimación, ya que la demencia es una de las principales causas de dependencia a nivel mundial y un contribuyente importante a la pérdida de funcionalidad en Chile.
Los efectos económicos y sociales del cuidado del adulto mayor con dependencia
Características Epidemiológicas de los Adultos Mayores en Chile
Un estudio realizado en 2018 con 1.780.439 personas mayores consultantes a Centros de Atención Primaria en Chile, encontró que el 76% correspondía a la tercera edad (65-79 años), con un 58% de mujeres. La cuarta edad (80 años y más) presentó una mayor prevalencia de enfermedades crónicas. En términos de funcionalidad, la autovalencia (sin riesgo, con riesgo y riesgo de dependencia) predominó en ambos grupos, con un 91,05% en la tercera edad y un 67,54% en la cuarta edad. Un censo de 2006 de adultos mayores bajo control en atención primaria indicó que el 3,3% de ellos eran postrados.
Afecciones y Factores de Riesgo para la Postración
Las afecciones comunes asociadas con el envejecimiento incluyen la pérdida de audición, cataratas, errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. La probabilidad de experimentar múltiples afecciones aumenta con la edad. La patología cardiovascular es la primera causa de muerte en Chile, y su prevalencia se eleva drásticamente con la edad, alcanzando el 78,8% en personas de 65 años.
- Diabetes Mellitus Tipo 2: Su prevalencia aumenta con la edad, llegando al 15,2% en el grupo de 65 años y más.
- Dislipidemias: A mayor edad, aumenta el porcentaje de individuos con niveles elevados de colesterol total y triglicéridos.
- Estado Nutricional: El sobrepeso y la obesidad suman casi el 60% en adultos mayores chilenos (Encuesta Nacional de Salud, 2003). Solo el 38,3% tenía peso normal, mientras que el 9% presentaba bajo peso.
- Tabaquismo: El 10,5% de los adultos mayores fuma, y este hábito es un factor de riesgo importante para enfermedades cardiovasculares y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
- Sedentarismo: El 95,7% de los adultos mayores presenta sedentarismo, lo que contribuye a la disminución de la actividad física con la edad.
- Enfermedades Respiratorias Crónicas: La prevalencia es del 30% en este grupo etario.
- Síntomas Musculoesqueléticos: El 39,8% de los hombres y el 56,8% de las mujeres refieren síntomas no traumáticos, con un 5% con diagnóstico previo de artrosis o artritis.
- Deterioro Sensorial: La disminución de la agudeza visual es mayor del 90% en mayores de 65 años (factor de riesgo de caídas), y la agudeza auditiva disminuye en el 94,5% de los hombres y el 88,7% de las mujeres.
- Salud Mental: El 17,8% de las mujeres y el 7,2% de los hombres reportaron síntomas depresivos en el último año. El deterioro cognitivo aumenta con la edad, afectando también la prevalencia de discapacidad en la vida cotidiana, especialmente en mayores de 80 años.
- Salud Oral: Solo el 0,7% de los adultos mayores son dentados totales, mientras que el 33,4% son desdentados totales, con un promedio de 7 dientes remanentes y presencia de caries en el 44,7%. La mala salud oral es un factor de riesgo de desnutrición.
- Incontinencia Urinaria y Caídas: La prevalencia de incontinencia urinaria fue del 25%, y las caídas en los últimos 12 meses, del 35,3% en un estudio latinoamericano. Un tercio de la población mayor de 65 años sufre al menos una caída al año, y si esta resulta en fractura y hospitalización, el 50% de los casos no recupera su funcionalidad y puede llevar a la defunción.
Causas de Mortalidad y Egreso Hospitalario
En el grupo de 65 a 79 años, las principales causas de mortalidad son las enfermedades cardiovasculares (primero isquémicas cardiacas, luego cerebrovasculares) y la diabetes mellitus en tercer lugar. Después de los 80 años, la patología cerebrovascular ocupa el primer lugar, seguida por las isquémicas cardiacas, y las enfermedades del aparato respiratorio (especialmente la neumonía) se añaden en tercer lugar.
En 2004, las principales causas de egreso hospitalario para adultos mayores en Chile fueron: circulatorias (18,6%), respiratorias (16,3%), digestivas (13,1%), tumores (10,6%) y genitourinarias (9,1%).
Síndromes Geriátricos: Gigantes de la Geriatría
La vejez se caracteriza por la aparición de síndromes geriátricos, estados de salud complejos que resultan de múltiples factores subyacentes. Estos síndromes influyen notablemente en la autonomía y calidad de vida de las personas mayores. Los cinco "gigantes" de la geriatría, que a menudo conducen a la postración o dependencia, son:
- Inmovilidad: Cerca del 20% de las personas mayores de 65 años presentan dificultades de movilidad. La inmovilidad es un síndrome clínico con factores prevenibles y tratables.
- Inestabilidad y Caídas: Las caídas son un riesgo significativo que, si resultan en fractura y hospitalización, pueden agravar al paciente y llevar a una pérdida permanente de funcionalidad.
- Incontinencia Urinaria: Una condición común en el adulto mayor.
- Deterioro Cognitivo: Uno de los síndromes geriátricos más graves, que implica una reducción temporal o crónica de las funciones mentales superiores y es una de las principales causas de dependencia.
- Fragilidad: Definida como la antesala de la discapacidad, es una disminución de la reserva fisiológica. Aproximadamente el 10% de la población de 65 años es frágil.

Manejo y Prevención de la Postración y sus Complicaciones
El manejo del adulto mayor postrado se enfoca en la prevención y tratamiento de la inmovilidad y sus complicaciones. La inmovilidad es un síndrome clínico con factores prevenibles y tratables, y se espera un aumento progresivo de pacientes en esta condición.
Estrategias de Intervención
- Intervenciones Primarias: Mantener el grado de movilidad y prevenir caídas. Esto incluye ejercicios de equilibrio e isométricos individualizados:
- Baja intensidad para adultos mayores frágiles.
- Aeróbicos y de resistencia de moderada a alta intensidad para adultos mayores sanos menores de 75 años.
- Esfuerzo moderado y fortalecimiento para mayores de 75 años.
- Intervenciones Secundarias: Detección precoz de la inmovilidad ya establecida, prevención de complicaciones, movilización, uso de medias elásticas y adaptaciones del entorno para favorecer el desplazamiento y la autonomía.
- Intervenciones Terciarias: Control postural (cambios posturales frecuentes y programados), ejercicios de flexibilidad y movilización pasiva, control con especialistas en rehabilitación, aplicación de calor local y, en casos severos, cirugía correctora.
Prevención de Complicaciones Específicas
- Úlceras por Decúbito: Son marcadores de mal pronóstico y mortalidad prematura, siendo más económico prevenirlas que tratarlas. Se recomienda usar superficies de apoyo (colchones con alternativas a la espuma y presión alternante), reposicionamiento, optimizar el estado nutricional y humedecer la piel sacra.
- Tromboembolismo Venoso: Su frecuencia aumenta con la edad y se asocia a eventos fatales. Se previene con medidas no farmacológicas como medias de compresión elástica, compresión neumática intermitente, elevación de piernas y movilización precoz.
- Otras Complicaciones: Es crucial la búsqueda, prevención y tratamiento de alteraciones electrolíticas y musculares, constipación, hipotensión ortostática, neumonía, trastorno depresivo mayor y deprivación social. Se debe idear un plan de rehabilitación que incluya ayudas y adaptaciones.

Factores para un Envejecimiento Saludable y la Respuesta de Salud Pública
La prolongación de la vida ofrece oportunidades significativas, pero su calidad depende en gran medida de la salud. Si los años adicionales se viven con buena salud y en un entorno propicio, las personas mayores pueden seguir realizando actividades valiosas. En contraste, si prevalece el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones se vuelven negativas tanto para el individuo como para la sociedad.
Los factores que más influyen en la salud de las personas mayores no son solo genéticos, sino también el entorno físico y social (vivienda, vecindario, comunidad) y características personales (sexo, etnia, nivel socioeconómico). Mantener hábitos saludables como una dieta equilibrada, actividad física regular y abstinencia de tabaco contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y a retrasar la dependencia.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lidera la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), promoviendo entornos que faciliten la autonomía y la participación de las personas mayores. En Chile, se han implementado políticas y programas para abordar los desafíos del envejecimiento, incluyendo propuestas de trabajo en red en todos los niveles de atención y la adopción de un modelo de salud integral. Los objetivos sanitarios han incluido garantizar la equidad en la atención de salud para el adulto mayor, con la existencia de Garantías Explícitas de Salud (GES) que aseguran atención gratuita para mayores de 60 años. Además, se realizan intervenciones para mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, así como programas de educación sobre el envejecimiento.
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