Hábitos de Crecimiento Vegetativo del Manzano y su Manejo

El manzano es hoy en día una de las plantas frutales más importantes del mundo, tanto económica como culturalmente. Es una fruta ampliamente cultivada en las regiones templadas del mundo. Mientras que las manzanas se consumen mayormente frescas, se procesan en bebidas, mermeladas, jaleas y otras formas de alimentos. La manzana, miembro de la familia de las rosáceas, es una de las frutas más antiguas y populares del mundo.

Características Generales del Manzano

El manzano (Malus domestica Borkh.) es una planta arbórea de tamaño medio-grande que puede alcanzar una altura de 8-10 metros. Sin embargo, con el uso de portainjertos enanizantes en los cultivos modernos, se produce una marcada reducción del tamaño del árbol en torno a los 2 m. El tamaño del árbol también depende en gran medida del sistema de reproducción.

El manzano tiene raíces rastreras y poco profundas. Sus hojas son alternas, elípticas, con bordes dentados, de color verde oscuro y con una ligera pubescencia en el envés. Los brotes aparecen tanto en forma de madera como de gemas mixtas (brotes que originan tanto ramas u hojas como flores y posteriormente frutos).

Las flores son blancas con matices rosados, reunidas en una inflorescencia llamada corimbo, compuesta por 4-9 flores. La flor central del corimbo, llamada “flor del rey”, se abre primero y tiene la capacidad de producir un fruto de mayor tamaño. El fruto es una manzana y se considera un fruto falso, ya que la parte comestible deriva del agrandamiento del receptáculo floral, no del ovario.

El color y tamaño de la manzana pueden variar dependiendo de la variedad. El color de la cáscara o epidermis, en frutos maduros, puede ser verde, amarillo, rojo o bicolor; el color de la pulpa varía de blanco a blanco verdoso, blanco cremoso y amarillento. Las semillas son relativamente pequeñas, negras y ligeramente venenosas.

Ciclo Anual y Requerimientos Climáticos

La mayoría de los cultivares son comercialmente autoincompatibles y, por lo tanto, requieren polinización cruzada entomófila. La plantación de un huerto de manzanas debe incluir la plantación de plantas pertenecientes a diferentes cultivares, de los cuales al menos uno es un buen polinizador. En particular, debe producir una floración bastante larga, contemporánea o ligeramente anterior a la del cultivar a polinizar.

El ciclo anual del manzano incluye varias fases fenológicas. El manzano requiere un período considerable de latencia, después del cual, con temperaturas más cálidas, los brotes se abren para comenzar el desarrollo de las hojas. El ciclo de fructificación comienza con la inducción de la flor, continúa con la floración, cuajado, desarrollo del fruto y finaliza con la maduración.

El manzano es una planta que tiene una alta necesidad de frío (vernalización), prospera en zonas con suficiente periodo invernal, generalmente entre los 30° y los 60° de latitud, tanto en el norte como en el sur. Este requerimiento de frío generalmente se define como el número de horas por año que la temperatura debe estar por debajo de los 7 °C (45 °F), pero por encima del punto de congelación. La mayoría de las variedades de manzanas tienen un requerimiento de frío de alrededor de 1000 horas o más.

El manzano soporta temperaturas invernales por debajo de los 10-15 °C (50-59 °F). Apenas se toleran temperaturas superiores a los 30 °C (86 °F). Prefiere suelos subácidos a alcalinos, hasta valores de pH de 7-8, tiene una mayor resistencia a las calizas activas que la vid y una tolerancia media a la salinidad. Los suelos para ser aptos para el cultivo de manzanas deben estar bien drenados y fértiles. La profundidad del suelo no es un parámetro muy importante también porque se utilizan portainjertos enanizantes, con raíces superficiales.

Sistemas de Conducción en el Cultivo del Manzano

SISTEMAS DE CONDUCCIÓN DE FRUTALES

Una de las decisiones más importantes que debe tomar el productor al momento de establecer una plantación de manzano (Malus x sylvestris (L.) var. Domestica (Borkh) Mansf.) es el sistema de conducción que utilizará. El árbol de manzano posee un gran vigor de forma natural, ya que puede alcanzar los 10 m de altura. Los sistemas de conducción permiten manejar el crecimiento del árbol para un mayor rendimiento y facilidad de las labores culturales y de cosecha.

Los objetivos de los sistemas de conducción son:

  • Incrementar la densidad de plantación.
  • Favorecer la distribución de luz.
  • Lograr un balance entre el crecimiento vegetativo y reproductivo.

Tipos de Sistemas de Conducción

Sistemas Tridimensionales

En esta clase de sistemas el árbol cuenta con un eje principal individual o múltiples ejes de vigor similar en forma de cono. Se caracterizan por una escasa manipulación del eje central y de las ramas, respetando el hábito de crecimiento natural de la planta.

Tall Spindle (TSA)

También conocido como Tall Spindle Axe, es un sistema tridimensional, al igual que el de Eje Central, donde se desea formar una delgada copa con fruta bien distribuida. Bajo este sistema se espera contar con 2,860 a 3570 plantas/ha, con distancia entre hileras de 3.5 m y entre plantas de 0.8 a 1 m, manteniendo una altura de 3.2 a 3.3 m y de 15 a 20 ramas, idealmente no mayores a 1 m de largo entre plantas y no más de 0.6 m a la calle. Las plantaciones que han funcionado mejor bajo este sistema se han establecido sobre portainjertos M9, Geneva 11 y Geneva 16. Este sistema puede convertirse a muro frutal o seto cuando las ramas entre hilera se rebajan a 30 cm.

Sistemas Bidimensionales

Son murallas o muros frutales con uno o varios ejes que tienen un espesor de entre 50 a 70 cm. Se caracterizan por su precocidad productiva y mayor necesidad de podas, además de permitir una cosecha unidireccional y facilitar el uso de plataformas cosecheras. También permiten una óptima accesibilidad a la mano de obra. Los sistemas de conducción bidimensionales proporcionan árboles con un menor volumen de copa que favorece las labores al cultivo como es la poda, la cosecha y los tratamientos fitosanitarios; además de mejorar la iluminación de las copas, que se traduce en una mejor coloración y uniformidad de los frutos.

Los sistemas de conducción antiguos de baja densidad y los tradicionales como el de Eje Central o Solaxe (1,250 a 1,900 plantas/ha) de densidad media requieren de árboles de gran volumen que reciben la luz principalmente del exterior de la planta, lo que disminuye la productividad en las ramas interiores y la calidad de la fruta, sobre todo en variedades donde la luz favorece la coloración de los frutos. Los sistemas de conducción modernos permiten altas densidades, favoreciendo la precocidad y alta luminosidad en la copa.

Super Spindle (SSA)

En el Super Spindle Axe, la distancia entre plantas suele ser de 0.6 m, con una distancia entre hileras de 3 a 3.5 m, por lo que la densidad es alta variando entre 4,760 a 5,550 plantas/ha. La densidad no debería aumentarse más allá de ese número, porque debe mantenerse una distancia mínima entre plantas para una adecuada intercepción de luz. Con la poda de verano se dejan ramas perpendiculares al tronco con un largo de 30 cm, por lo que se recomienda para variedades más tolerantes al golpe o quemadura de sol. Requiere también de la utilización de portainjertos enanizantes. Su producción es levemente superior a una plantación conducida en Tall Spindle en los primeros años.

V-Trellis

Su concepto es formar una V, con plantas intercaladas o individuales con dos ejes, con la finalidad de interceptar más luz con las plantas inclinadas que lo que se obtiene en un árbol vertical. El inclinar la planta genera una baja en el vigor, por lo que se pueden emplear portainjertos de vigor bajo o medio, en función si se va a formar la V con dos plantas o una con dos brazos. Normalmente se emplean plantas intercaladas, donde el marco de plantación puede llegar a los 3m entre hileras y 0.6 m entre plantas; lo cual equivale a 5,555 plantas/ha. Este sistema permite obtener mayores rendimientos, con calibres más uniformes y calidad homogénea en los frutos.

Doble Eje (Bi-axis o Bibaum)

El doble eje se puede utilizar para distribuir el vigor de la planta cuando se tiene un vigor alto. Se puede formar con una planta que venga con dos injertos o rebajando la planta en la plantación y dejando dos yemas bien orientadas para que se desarrollen los ejes. El marco de plantación que se utiliza es de 3.5 m entre hileras y 1.2 m entre plantas, lo que resulta en una densidad de 2,380 plantas/ha. Con este sistema se puede formar una pared de fruta de color y tamaño uniforme. También se puede mecanizar el raleo y la poda bajo este sistema de conducción.

Multieje (Multilíder)

Consiste en desarrollar árboles con 3 o más ejes. Según la configuración de los ejes puede formarse una pared frutal, empleando un mínimo de ramas laterales, muy cortas y uniformes, con fruta de tamaño similar y menor alternancia productiva. El vigor se diluye y uniformiza en toda la planta, por lo que se pueden utilizar portainjertos vigorosos. Se facilitan las labores de poda, aplicación de agroquímicos y se mejora la coloración uniforme de los frutos.

Tabla comparativa de los diferentes sistemas de conducción de manzanos

El sistema de conducción a utilizar en una plantación de manzano dependerá de la variedad a producir, el portainjerto en el que se establezca, la región y la mano de obra disponible. Actualmente existen opciones para que el productor adopte aquel sistema de conducción que se adecue mejor a su economía y alcances operativos.

Manejo del Cultivo para Optimizar el Crecimiento Vegetativo

Desde la plantación de los pequeños manzanos hasta su época adulta, los agricultores realizan un trabajo excepcional para lograr la producción de unas manzanas perfectas.

Poda

Durante el invierno se realiza la poda, ya que es la época en la que los árboles pierden sus hojas debido a su condición caducifolia. Mediante este proceso se consigue corregir los hábitos de crecimiento de los manzanos para que logren alcanzar una madurez productiva. Los árboles plantados hace cuatro años se consideran maduros, es decir, que ya han alcanzado su potencial de producción. Para que estén listos para el próximo ciclo, los agricultores preparan estos manzanos cortando las ramas innecesarias. De esta manera logran un buen equilibrio y vitalidad del árbol. El crecimiento del brote es altamente sensible a un déficit hídrico y se observa una reducción donde se aplica el déficit de riego controlado (DRC). El incremento vegetativo inducido con el riego del productor obliga a realizar podas de verano para permitir la penetración de luz a través del dosel y así mejorar la coloración del fruto. Además, esta actividad incrementa los costos de producción.

Floración y Polinización

Con la llegada de la primavera, llega la floración de los árboles. De este proceso depende que la recolección sea un éxito. La vida de una flor puede durar entre dos y diez días. Durante este breve periodo, tiene lugar la polinización, que consiste en el traslado de los granos de polen. Las abejas son las encargadas de llevar las partículas desde las antenas de las flores hasta el estigma de la misma u otra flor. Es un gran trabajo que se lleva a cabo en un breve periodo de tiempo.

Aclarado

Con el calor del verano se realiza el aclarado, un proceso de limpieza en el que se retiran de los árboles las pequeñas manzanas dañadas y los racimos con demasiados frutos. Es importante hacer el aclarado porque cuando el manzano fructifica produce varios frutos en el mismo racimo y, por tanto, no tiene suficiente espacio para desarrollarse correctamente.

Riego y Déficit de Riego Controlado (DRC)

El riego es importante, sobre todo durante la fase de crecimiento de los frutos. Los manzanos, en concreto, requieren mucha hidratación, por lo que siempre nos aseguramos de que la irrigación sea suficiente y regular. Para lograrlo, se analizan los datos mediante unos sensores que permiten ajustar y hacer más preciso el riego. El sistema de goteo ofrece la cantidad de agua y nutrientes necesarios para los árboles. Además, siempre se procura que no se malgaste agua y evitar impactos negativos en el ecosistema.

El agua en general es cada vez más escasa y de menor calidad en muchas zonas. El 95% de las plantaciones de manzano en Chihuahua es de riego, con extracciones de agua provenientes del subsuelo, con riego por sistemas de bombeo, donde el 90% de los acuíferos se encuentran sobreexplotados. El déficit de riego controlado (DRC), déficit hídrico regulado o riego deficitario planificado, fue propuesto por primera vez por Chalmers et al. (1981) trabajando con durazno en Australia. Esta estrategia consiste en disminuir o eliminar la cantidad de agua aplicada al árbol, en una etapa fenológica específica del mismo, sin afectar significativamente la producción y la calidad del fruto.

La sequía es un fenómeno meteorológico que se ha acentuado en los últimos años, lo que plantea la urgente necesidad de identificar y adoptar estrategias efectivas para el manejo del agua de riego. Algunas técnicas para disminuir las pérdidas de agua por evaporación en la producción agrícola, son el uso de acolchado con plástico, cubiertas orgánicas utilizando pajas de diversas fuentes y el uso de riego por goteo subsuperficial junto al tronco del árbol, entre otras.

Naor et al. (1999) indican que cuando el DRC es bien aplicado no hay reducción en el rendimiento y la calidad del fruto se conserva o se mejora. Parra et al. (2005) indican que en manzano, el brote crece rápidamente al inicio de la estación y cuando éste disminuye su tasa de crecimiento, el fruto que ha crecido lentamente durante el mismo periodo, aumenta su tasa de crecimiento rápidamente; de esta manera, un DRC al inicio de la temporada reduce el crecimiento del brote sin afectar fuertemente el crecimiento del fruto. Sin embargo, algunos investigadores (Kilili et al., 1996; Mpelasoka et al., 2001 y Leib et al., 2006) indican que el DRC disminuye el tamaño del fruto y el rendimiento, pero mejora su calidad al incrementar la concentración de sólidos solubles, la materia seca y la firmeza.

Un estudio realizado en Chihuahua durante el ciclo 2003, en un huerto de manzano con el cultivar Top Red Delicious, de 20 años de establecido, mostró que regar a capacidad de campo en brotación, luego dejar de regar durante 49 días y reanudar el riego normal hasta la cosecha, puede obtener un ahorro de agua de 60%, un incremento en la producción de fruta de hasta 27% y una productividad en el uso del agua hasta tres veces mayor, sin afectar la calidad del fruto, cosechando manzanas de mayor peso y firmeza. Esta estrategia de riego permite hacer un uso eficiente del agua. Esta estrategia de riego también se apoya en la fisiología del crecimiento del fruto, ya que durante las primeras seis semanas después de la floración, el fruto crece por división celular (etapa I), básicamente a expensas de las reservas del árbol; posteriormente los frutos crecen por división y alargamiento celular (etapa II), y es donde el fruto requiere de mayor cantidad de agua y nutrimentos; finalmente el fruto crece por alargamiento celular (etapa III), y es donde requiere de mayores cantidades de agua y nutrimentos para su crecimiento y acabado final. Por lo tanto, con base en lo anterior, es posible eliminar por completo el agua de plena floración hasta que la división celular ocurre, e iniciar con el riego una vez que se inicia el alargamiento celular, sin afectar la calidad de fruto y el rendimiento; sin embargo, se afecta el desarrollo del brote.

Fertilización

La fertilización es probablemente el factor más importante para obtener un buen nivel de producción de un huerto y puede controlarse mediante un adecuado plan de fertilización. El aporte de macro y micronutrientes, tanto a nivel del sistema radicular como a nivel de la copa de los manzanos, tiene múltiples finalidades: favorecer la entrada temprana en producción, mejorar la producción tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo, mantener estos parámetros constantes durante los años de producción de la planta, hacer sostenible la gestión del huerto de manzanas en el respeto de las condiciones ambientales.

Las cantidades de nutrientes extraídas del huerto varían según el genotipo, la edad de la planta, el desarrollo vegetativo, las condiciones edafoclimáticas, la productividad y la técnica de fruticultura utilizada. La fertilización orgánica aporta materia orgánica y nutrientes esenciales al suelo para el crecimiento y desarrollo de las plantas.

Nutrientes Esenciales

  • Nitrógeno: Es el nutriente más utilizado por los árboles frutales y suele ser el primer elemento a considerar en un plan de fertilización del huerto, ya que el crecimiento de los brotes depende en gran medida del contenido de nitrógeno. Las aplicaciones anuales de nitrógeno son necesarias para mantener suficientes reservas de nitrógeno en el árbol. El manzano es una especie capaz de removilizar en primavera cantidades considerables de las reservas de nitrógeno previamente acumuladas en las raíces, en los órganos leñosos y en las yemas. Después de la caída de los pétalos y en correspondencia con el inicio del rápido crecimiento de los brotes, la cantidad de nitrógeno absorbido por el sistema radicular aumenta y luego disminuye más tarde, en el momento de la floración.
  • Fósforo: Se elimina en mucha menor medida que el nitrógeno y el potasio. La adición de fósforo debe efectuarse en particular al inicio de la actividad vegetativa; en esta fase, la presencia de niveles adecuados de P en el sistema radicular aumenta el crecimiento de raicillas jóvenes, mejora la asimilación de otros nutrientes, promueve el desarrollo de las hojas y mejora la nutrición de los órganos reproductivos.
  • Potasio: Es de fundamental importancia para el manzano, no solo para el crecimiento y desarrollo de los árboles, sino también para el tamaño y calidad del fruto. La demanda de potasio de la planta varía durante las diferentes fases fenológicas. La demanda de potasio alcanza su punto máximo durante la maduración de las frutas, caracterizada por una concentración de potasio relativamente alta comparable a la de las hojas. El principal método de suministro de potasio a las plantas es la aplicación de fertilizantes al suelo, para aumentar la absorción de potasio por parte de las raíces. Durante la maduración de los frutos, la aplicación de fertilizantes foliares a base de Potasio puede aumentar el contenido de azúcar y en particular en la variedad de manzana de piel roja, puede intensificar el color sobre todo si la acción nutritiva va unida a una acción bioestimulante. En caso de deficiencia de potasio, la maduración es problemática y la calidad de las manzanas se reduce significativamente debido al bajo contenido de azúcar y al mal color. La deficiencia de potasio también tiene efectos nocivos para la planta: daño por frío, menor lignificación de los brotes, reducción de la fotosíntesis (de la cual el potasio es el promotor), menor eficiencia en el manejo del agua. La deficiencia de potasio puede deberse a un bajo contenido del elemento en el suelo o a una mala absorción, obstaculizada por la presencia de iones antagonistas como el calcio y el magnesio.
  • Calcio: Es un elemento muy importante para la calidad del fruto: mejora la consistencia de la pulpa y reduce la susceptibilidad a diversas fisiopatías, como el bitter pit. El bitter pit es un trastorno fisiológico causado por la falta de calcio en la fruta. Puede desarrollarse dentro de uno o dos meses de almacenamiento en frío, así como directamente en el campo antes de la cosecha. Se manifiesta con la aparición de bultos de tejido dañado y suberificado, posicionados en la pulpa del fruto por debajo de la cáscara. Provoca ligeras depresiones generalmente concentradas en la extremidad del cáliz del fruto. El tejido en estas áreas deprimidas está oscurecido, seco y esponjoso con un sabor amargo. El calcio juega un papel importante en el desarrollo de la pared celular. Es relativamente inmóvil dentro de las plantas frutales. Puede haber una gran disponibilidad de calcio en las hojas y en el suelo, pero una deficiencia en el fruto. Por este motivo es necesario recurrir a la aplicación de un fertilizante foliar que contenga calcio.
  • Magnesio: El aporte de magnesio es muy importante en los años de alta carga productiva.
  • Hierro: En plantas cultivadas en suelos calcáreos se puede producir clorosis férrica (deficiencia de hierro), penalizando la productividad del cultivo.
  • Microelementos: Son absorbidos por las plantas en pequeñas cantidades, pero sin embargo son esenciales para alcanzar niveles cuantitativos y cualitativos adecuados de producción agrícola. La falta de micronutrientes en los suelos es muy común y su disponibilidad puede verse obstaculizada por relaciones antagónicas entre los nutrientes o el pH del suelo. La falta de micronutrientes puede influir fuertemente en la productividad de los cultivos.

El cultivo también se beneficia de la aplicación de productos bioestimulantes para mejorar la disponibilidad de nutrientes en el suelo, aumentar el rendimiento desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo y reducir el impacto negativo del estrés climático. La aplicación de bioestimulantes aumenta la sostenibilidad ambiental y económica del sistema productivo.

Cosecha del Manzano

Cosecha manual de manzanas en un huerto

Entre finales de agosto y hasta principios de noviembre se realiza la cosecha de las manzanas, siempre en función de las diferentes variedades. Para saber cuándo cosechar, es importante analizar el índice de azúcar, la tasa de regresión del almidón, el color, el aroma y la firmeza de la fruta. Una vez alcanzado el punto exacto de madurez es el momento de recolectar las manzanas, un proceso que se hace de forma manual y en varias pasadas.

Además, se cosecha cuando el tiempo es seco. Para mantener la calidad se recogen desde abajo y hacia arriba, así se evita que se puedan estropear al caer unas encima de otras. Las manzanas se recogen una a una. Se coge el fruto con la palma de la mano y se gira hacia arriba para despegarlo sin causar ningún daño. Esto es especialmente relevante para variedades como la Pink Lady®, que se cosechan a mano y en varias fases, seleccionando solo las frutas maduras y dejando las inmaduras para una fase posterior.

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