El Yogur: Un Alimento Saludable, Sostenible y con Historia

El yogur, reconocido como un alimento fermentado de consumo diario, ha sido valorado a lo largo de los siglos por sus múltiples beneficios. Sin embargo, en la actualidad, la creciente preocupación por la sostenibilidad alimentaria y su origen animal han generado interrogantes sobre su consumo ideal. Desde una perspectiva nutricional, el yogur se destaca por la alta calidad, biodisponibilidad y contenido de sus nutrientes, todo ello en un bajo aporte energético. Estos componentes, en sinergia con los microorganismos probióticos, forman una matriz que contribuye significativamente a la salud y al bienestar general.

Considerando estas evidencias, se sugiere que el consumo diario de yogur o leche fermentada sea incluido de manera específica en las guías alimentarias, no solo como una opción láctea más, sino recomendando una ración concreta al día.

infografía detallando los nutrientes y beneficios para la salud del yogur

Historia y Origen del Yogur

Se presume que el yogur tiene un origen que se remonta a más de 4000 años, situándose su nacimiento en la actual Turquía, en la región de Medio Oriente. Otras teorías lo asocian a Asia Central y a la antigua Tracia (actual Bulgaria) y la península Balcánica desde al menos el año 4500 a.C. La hipótesis más extendida postula que su creación fue resultado de la fermentación espontánea de la leche transportada en sacos de piel de animal. Este proceso de fermentación se debe al calor y a la presencia de bacterias acidificadoras en los sacos.

La facilidad con la que este método podía ser replicado impulsó su consumo. Simplemente se rellenaban los sacos que contenían residuos anteriores con leche y se esperaba el proceso de fermentación. Ya en el Antiguo Testamento se hace mención del yogur, atribuyendo la longevidad de Abraham a las leches fermentadas que le fueron ofrecidas por ángeles. Plinio el Viejo, escritor, naturalista y militar romano del siglo I, lo denominó un "alimento divino y milagroso", mientras que Galeno, en el siglo II, destacó sus beneficios para la salud estomacal.

Su popularización a nivel mundial ocurrió en el siglo XX gracias al bacteriólogo ruso Ilya Metchnikoff, galardonado con el Premio Nobel en 1908. Metchnikoff descubrió los efectos positivos de una leche fermentada, conocida como "Yahourth", en la salud de campesinos de los Balcanes. Posteriormente, demostró los beneficios de las bacterias del yogur al reducir la diarrea en lactantes y evidenció la presencia de vitaminas del complejo B en este alimento.

Un hito importante en su historia comercial fue en 1917, cuando Isaac Carasso comenzó a producir yogur de forma industrial en Barcelona, comercializándolo en farmacias. En 1942, Daniel Carasso, hijo de Isaac, viajó a Estados Unidos y fundó en Nueva York la primera industria americana productora de yogur.

mapa histórico mostrando las posibles regiones de origen del yogur (Oriente Medio, Asia Central, Balcanes)

Beneficios Nutricionales y Sanitarios del Yogur

El yogur es un alimento de alto valor nutricional, proporcionando una excelente fuente de nutrientes esenciales. Su matriz, combinada con la presencia de microorganismos probióticos, ofrece beneficios adicionales para la salud.

Salud Digestiva y Protección Intestinal

El consumo de yogur y leches fermentadas se asocia a una protección significativa frente a diversas afecciones intestinales. Entre ellas se incluyen la enfermedad inflamatoria intestinal, la intolerancia a la lactosa, la diarrea asociada a antibióticos, el cáncer de colon y las alergias.

Los mecanismos de acción que sustentan estas propiedades protectoras son diversos. Las bacterias ácido-lácticas (BAL), presentes en el yogur, contribuyen a mantener un equilibrio saludable en la microbiota intestinal. Este ecosistema microbiano complejo desempeña funciones metabólicas y protectoras esenciales para el normal desarrollo del intestino y para una defensa eficaz contra bacterias invasoras o patógenas.

La disrupción de esta microecología puede alterar la homeostasis del huésped y contribuir al deterioro intestinal. Las BAL probióticas, al producir sustancias antimicrobianas como ácidos orgánicos, peróxido de hidrógeno y bacteriocinas, pueden obstaculizar la colonización y proliferación de patógenos. Además, actúan como antagonistas competitivos, disputando sitios de adhesión y nutrientes con microorganismos indeseados.

La diarrea, un problema común a nivel mundial, especialmente en niños, puede ser prevenida y tratada con el consumo de cultivos bacterianos vivos presentes en productos lácteos fermentados como el yogur. Estudios han demostrado que las bifidobacterias y Streptococcus thermophilus en leches fermentadas disminuyen considerablemente el riesgo de diarreas en infantes. Asimismo, terapias con cepas de Bifidobacterium y Lactobacillus (como L. ramnosus, L. casei y L. reuteri) han demostrado ser seguras y efectivas en el tratamiento de la diarrea infecciosa en niños.

diagrama que ilustra la microbiota intestinal y la acción de las bacterias probióticas

Salud Cardiometabólica

El yogur también juega un papel importante en la prevención y manejo de enfermedades cardiometabólicas. Los mecanismos de acción incluyen la mejora de la resistencia a la insulina y el control de la glucemia, la normalización de la tolerancia a la glucosa y la secreción de insulina, la acción insulinotrópica mediada por proteínas, y el aumento de la concentración de ácido linoleico conjugado (CLA).

En relación con las enfermedades cardiovasculares, los lípidos y micronutrientes presentes en el yogur ejercen una acción antiinflamatoria, inhiben la formación de placa aterosclerótica y poseen efectos antihiperlipémicos. Las vitaminas y minerales, especialmente el calcio, forman complejos con la grasa, facilitando su eliminación por heces, y también contribuyen a la reducción de la presión arterial al disminuir el tono muscular de los vasos sanguíneos.

Otros Beneficios para la Salud

Los probióticos presentes en el yogur ofrecen una amplia gama de beneficios terapéuticos, incluyendo:

  • Prevención de enfermedades urogenitales (como la vaginitis candidiásica).
  • Protección y prevención contra la diarrea.
  • Control de enfermedades inflamatorias del intestino (como la enfermedad de Crohn y la pouchitis).
  • Alivio de los síntomas del síndrome del intestino irritable.
  • Alivio de los síntomas de intolerancia a la lactosa.
  • Reducción del colesterol sérico.
  • Reducción de la presión arterial.
  • Estimulación del sistema inmune.
  • Mejoramiento de las funciones de la barrera intestinal.
  • Control en la transferencia de antígenos dietarios.
  • Estimulación de la mucosa e inmunidad sistémica del huésped.
  • Producción de enzimas y estabilización de la microflora.
  • Reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer, especialmente el de colon.
  • Prevención de alergias alimentarias.
  • Control, prevención y tratamiento de la úlcera gástrica causada por Helicobacter pylori.

Para que estos beneficios terapéuticos se materialicen, los alimentos con probióticos deben contener bacterias vivas y ser estables y viables durante toda su vida útil, permitiendo que los microorganismos sobrevivan a las barreras defensivas naturales y al ecosistema del hospedador. El "mínimo terapéutico" de bacterias probióticas en leches fermentadas recomendado suele oscilar entre 105-106 UFC/mL, y algunos estudios sugieren un consumo superior a 100 g por día de yogur con más de 106 UFC/mL.

tabla comparativa de los beneficios para la salud del yogur y otros alimentos

Sostenibilidad y Producción del Yogur

En el contexto actual, la sostenibilidad plantea la necesidad de satisfacer las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras. La producción de alimentos es una de las principales causas del calentamiento global, impulsada por una mayor demanda debido al crecimiento poblacional y a tecnologías poco respetuosas con el medio ambiente.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, promovida por la ONU, establece objetivos globales que incluyen la lucha contra el cambio climático, la defensa del medioambiente y la mejora de los ecosistemas. Las dietas sostenibles, definidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se basan en cuatro pilares: nutrición, economía, sociedad y medioambiente. Deben ser nutricionalmente adecuadas, económicamente asequibles, socialmente aceptables y preservar los ecosistemas y la biodiversidad.

El yogur se alinea favorablemente con estos principios. Desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental, la producción de yogur no es particularmente perjudicial. La cantidad de gases de efecto invernadero (CO2 equivalente) asociada a su producción es menor en comparación con otros alimentos de origen animal, e incluso inferior a la de algunos alimentos vegetales. Además, el aporte de nutrientes por cada 1000 kcal, por 100 g o por euro invertido es uno de los más altos disponibles.

En cuanto a los envases y la distribución, se están diseñando soluciones más eficientes y sostenibles que buscan reducir el desperdicio de alimentos y minimizar el uso de plásticos no reciclables.

La producción de yogur, al utilizar principios biotecnológicos, como la fermentación, contribuye a la conservación y mejora del valor nutricional de la leche. La biotecnología aplicada a los alimentos permite optimizar y controlar los procesos microbianos, transformando materias primas en alimentos con valor agregado.

Producción sostenible de leche: conoce un caso en el Meta | WWF Colombia

Biotecnología y Elaboración de Yogur

La biotecnología ha sido fundamental en la evolución de los sistemas de producción de alimentos, y la fermentación, como uno de los procesos biotecnológicos más antiguos, dio origen a productos esenciales como el yogur.

Fermentación Láctica: La Base del Yogur

La fermentación láctica constituye el proceso central en la elaboración del yogur. Consiste en la conversión de la lactosa en ácido láctico por la acción de bacterias ácido-lácticas (BAL), principalmente Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus. Estas bacterias deben actuar en una relación simbiótica efectiva (idealmente 1:1) para lograr las características deseadas del producto.

La producción de yogur requiere la acción conjunta de estas cepas, que no solo aportan los sabores y texturas característicos, sino que también reducen el pH del medio. Cuando el pH se sitúa entre 5 y 6, la leche adquiere una consistencia semisólida debido a la formación de ácido láctico.

Yogur Probiótico y Enriquecido con Inulina

La incorporación de microorganismos probióticos, definidos como aquellos que aportan beneficios a la salud cuando se consumen en cantidades adecuadas, ha incrementado el valor terapéutico del yogur. Estos probióticos, como las cepas de Bifidobacterium spp. y Lactobacillus acidophilus, mejoran la digestión, fortalecen el sistema inmune y contribuyen al equilibrio intestinal.

La inulina, un prebiótico natural, se utiliza para enriquecer el yogur, promoviendo el crecimiento de bacterias benéficas en el intestino. La inulina es un carbohidrato tipo fructano, resistente a la hidrólisis en el intestino delgado, y es rápidamente fermentada por las bacterias del colon, clasificándose como fibra alimentaria soluble.

La elaboración de yogur probiótico suplementado con inulina implica:

  1. Preparación de la leche: Pasteurización de la leche para eliminar patógenos.
  2. Inoculación: Adición de cultivos probióticos seleccionados (principalmente cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium) y, simultáneamente, la incorporación de inulina.
  3. Fermentación controlada: Mantenimiento de la mezcla a temperaturas óptimas (entre 40 °C y 45 °C) durante 3 a 4 horas, hasta alcanzar el pH y la consistencia deseados.
  4. Enfriamiento: Rápido enfriamiento para detener la fermentación y preservar la viabilidad de los probióticos.
  5. Envasado: Empaquetado del producto final.

Los resultados de estudios han evidenciado que la adición de inulina al yogur probiótico aporta beneficios nutricionales y funcionales significativos. La inulina actúa como un prebiótico natural, estimulando el crecimiento de bacterias benéficas y potenciando la acción probiótica. Tecnológicamente, la fermentación en biorreactores permite un control preciso de variables críticas como temperatura, agitación, tiempo y pH, asegurando la consistencia y optimizando el crecimiento de las cepas probióticas.

Los indicadores microbiológicos, como el recuento de bacterias ácido-lácticas, muestran rangos óptimos de viabilidad, cumpliendo con los requisitos para productos probióticos. Además, la implementación de tecnologías limpias para el tratamiento de efluentes generados durante la producción es crucial, dado el impacto ambiental de la industria láctea.

diagrama de flujo del proceso de elaboración de yogur probiótico con inulina

Consideraciones sobre el Consumo y Guías Alimentarias

A pesar de sus múltiples beneficios, el consumo de lácteos, incluido el yogur, ha experimentado una disminución en algunos sectores debido a la difusión de mensajes erróneos que los asocian con diversos problemas de salud. Sin embargo, el yogur se considera un alimento de alto valor nutricional que aporta microorganismos beneficiosos para la interacción con el microbioma intestinal.

Además de sus ventajas nutricionales y sanitarias, el yogur es un alimento asequible, proporcionando calcio a un menor coste que otros grupos de alimentos. La inclusión de yogur y lácteos fermentados en las guías alimentarias, no solo como una opción láctea, sino como fuente significativa de bacterias viables y productos de fermentación, podría contribuir a mejorar la salud pública.

El estudio del Global Burden of Disease (GBD) señaló que factores de riesgo dietético, como una dieta pobre en cereales completos, fruta, frutos secos, vegetales, pescado, fibra y calcio, tienen un gran impacto en la salud. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha identificado el calcio como uno de los nutrientes frecuentemente consumidos en cantidad insuficiente en sociedades de abundancia.

La elección de la proteína, ya sea de origen vegetal o animal, puede ser específica de cada región, influenciada por costumbres, religión y cultura. En países donde las dietas tradicionales son de origen vegetal, la leche y los productos lácteos pueden convertirse en una fuente preferida de proteínas animales. El yogur y la leche fermentada proporcionan una alta densidad de nutrientes en relación con sus calorías, y su impacto en la sostenibilidad no desaconseja su consumo. Por ello, se considera conveniente especificar pautas de consumo en las guías de alimentación.

gráfico comparativo del impacto ambiental de diferentes alimentos

Innovaciones y Alternativas en la Producción de Yogur

La investigación y el desarrollo en la industria alimentaria buscan continuamente optimizar la producción y las propiedades del yogur. Un área de interés es la elaboración de yogures "extendidos" o alternativos, como aquellos que utilizan mezclas de leche con leguminosas.

Yogur Extendido con Garbanzo

Ante la insuficiente producción de leche en algunas regiones, se han explorado alternativas para "extender" el yogur, es decir, reducir la proporción de leche en la formulación mediante la adición de otros ingredientes. El garbanzo (Cicer arietinum) ha sido investigado como un ingrediente prometedor para este fin, debido a su aporte de proteína y otros nutrientes.

Estudios han determinado las condiciones experimentales para la elaboración de yogur extendido con garbanzo, inoculado con St. thermophilus y L. bulgaricus. Se han evaluado mezclas de leche descremada y extracto de garbanzo, buscando optimizar la composición físico-química, microbiológica y sensorial. La adición de almidones modificados se ha utilizado para evitar la sinéresis (separación del suero) y mejorar las características texturales.

Los resultados sugieren que mezclas con una proporción adecuada de garbanzo (por ejemplo, 80:20 de leche descremada a extracto de garbanzo) pueden dar lugar a un yogur "extendido" con características de sabor y textura similares a las del yogur tradicional a base de leche, logrando una buena aceptación por parte de los consumidores y cumpliendo con las normativas establecidas.

imagen de diferentes tipos de yogur, incluyendo opciones extendidas o a base de plantas

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