La ciudadela Mariscal Sucre, ubicada en Quito, se extiende desde la calle Veintimilla hasta la avenida Patria, y desde la avenida 10 de Agosto hasta la Seis de Diciembre. Este sector es particularmente mágico; al caminar unas pocas cuadras, es fácil evidenciar que existe una historia en cada plaza, en sus calles y, fundamentalmente, en su arquitectura. La Mariscal es uno de esos barrios cuyos primeros habitantes fueron testigos de la construcción de palacios, mansiones, castillos y chalets, con jardines clásicos de influencia europea y estilo inglés.

Orígenes y desarrollo urbano a principios del siglo XX
El origen del barrio se remonta a 1905, cuando la empresa Anglo French, a través del ecuatoriano Modesto Sánchez Carbo, adquirió una gran extensión de terreno desde la avenida Patria hacia el norte por una cantidad de 155 mil sucres. Inicialmente, el objetivo era construir una estación de ferrocarril que nunca se realizó. En ese mismo año, el sindicato liderado por el promotor Archer Harman compró la quinta "La Viña", una propiedad de 28 hectáreas que pertenecía al comerciante Mariano Negrete.
Para 1920, los terrenos fueron lotizados y aprobados por la Junta del Centenario. Debido a la falta de fondos para la canalización, los directivos vendieron los terrenos en 1922 a la Empresa de Mejoras Urbanas de Guayaquil. Entre 1922 y 1923, se vendieron los primeros 43 lotes a la élite empresarial y bancaria, consolidando a La Mariscal como una zona privilegiada para la clase alta de la ciudad.
La migración del Centro Histórico y la consolidación social
A partir de 1930, las familias pudientes comenzaron a abandonar el Centro Histórico de Quito para construir hermosas edificaciones y vivir definitivamente en el norte. La arquitectura colonial, fusión de técnicas aborígenes y españolas, fue desplazada por una nueva concepción estética de la clase social joven y adinerada. En 1940, la zona adquirió un carácter diplomático al albergar diversas embajadas; actualmente, 18 de ellas permanecen en el sector.
El Modernismo en Europa | Amando García
Hitos arquitectónicos y residencias emblemáticas
En La Mariscal Sucre existen 190 casas declaradas patrimonio histórico. Estas edificaciones mantienen un lenguaje de volúmenes simples y ventanales amplios, integrando elementos vanguardistas para su época.
- Palacio de Najas: Sede actual de la Cancillería. En la década de los 20 fue decorado con muebles del Palacio de Carondelet y fue residencia de presidentes como Federico Páez y Alberto Enríquez Gallo.
- Palacio Albornoz: Construido en 1935 por el banquero Humberto Albornoz, es una de las casas que mejor representa la época gloriosa del barrio.
- Calle Juan Rodríguez: Conocida por su estilo neorrenacentista bávaro, con casas diseñadas por el ingeniero Luis Egüez para la Caja de Pensiones, bajo el concepto de "ciudad jardín".
- Iglesia de Santa Teresita: Un punto de referencia espiritual y arquitectónico vinculado a historias de la aristocracia local.
La Casa de Fernando Garcés: Un museo viviente
Ubicada en la calle Juan Rodríguez, esta vivienda destaca por su estilo neorrenacentista propio del norte de Francia y sur de Alemania. Al ser patrimonio de la historia de Quito, conserva intactos sus acabados originales:
- Pisos de tablones de madera de eucalipto.
- Tumbados con vigas de eucalipto revestidas de chocoto (mezcla de tierra volcánica, agua y paja).
- Decoración con esculturas de querubines incrustadas en las paredes y techos.
- Bañeras antiguas con patas doradas y chimeneas de piedra.

Tipologías y propuestas de vivienda progresiva
La riqueza arquitectónica de La Mariscal no solo reside en su pasado, sino en las propuestas de vivienda social y progresiva. Estas construcciones buscan alejarse de la imagen tradicional mediante una estética contemporánea:
| Característica | Descripción |
|---|---|
| Sustracción de volumen | Permite futuras ampliaciones (como un tercer dormitorio) sin alterar la estética del conjunto. |
| Microbarrios | Organización en 4 sectores con plazas internas y sedes sociales para fomentar la vida común. |
| Permeabilidad | Plantas bajas urbanas colectivas que integran ciclovías y locales comerciales. |
Realidad actual y desafíos del patrimonio
A pesar de su valor histórico, el barrio enfrenta retos significativos. La falta de regulación municipal y el cambio de uso de suelo han transformado muchas casas patrimoniales en bares y discotecas. Antes de la pandemia, la zona recibía 150.000 personas diarias, pero el descuido de las autoridades ha provocado el abandono de residencias emblemáticas. Los vecinos y expertos proponen fortalecer el rol residencial y recuperar la vida en comunidad, protegiendo las fachadas y los jardines que originalmente definieron al sector como la joya arquitectónica del norte de Quito.