Cecinas Llanquihue: Una Tradición Centenaria en el Corazón Turístico del Lago Llanquihue

La ciudad de Llanquihue, ubicada en la ribera del lago homónimo entre Puerto Varas y Frutillar, a 27 kilómetros de Puerto Montt, es un destino que combina un hermoso borde costero, humedales de agua dulce y una rica historia. Su nombre proviene del Mapudungun lanquyn-we, que significa 'lugar hundido'. Es en este entorno donde nace el río Maullín, el único desagüe natural del Lago Llanquihue, el segundo más grande de Chile. Desde hace algunos años, los habitantes de Llanquihue han buscado ampliar las actividades de la zona hacia el ámbito del turismo, ofreciendo una experiencia única que entrelaza la belleza natural con la tradición y el sabor de sus cecinas, particularmente las de Cecinas Llanquihue.

Paisaje del Lago Llanquihue con la cordillera de fondo, resaltando la ubicación geográfica de la ciudad

El Origen y la Versatilidad Culinaria de las Cecinas

La cecina es un producto sumamente delicioso y versátil, con el que se puede experimentar en la cocina, haciendo que sea mucho más que simplemente carne, sino una alternativa culinaria para crear increíbles platillos. Las cecinas han estado presentes por generaciones en la mesa del hombre, surgiendo de uno de los primeros métodos de conservación de la carne, la cual se secaba bajo el sol para preservarla por más tiempo. La cecina consiste en tiras de carne cruda secada al sol, al aire o al humo, que en algunos casos emplea la sal para ser obtenida.

Son muchas las preparaciones que se pueden hacer con cecinas. Desde entradas y picoteos como bocados, tapas, milhojas y mini pizzas de cecina; hasta platos más fuertes como rollitos de cecinas, croquetas e incluso ensaladas. Las cecinas son todo un mundo de posibilidades culinarias.

Cecinas Llanquihue: Más de un Siglo de Historia Familiar y Excelencia

Los Inicios de la Familia Mödinger en el Sur de Chile

La travesía de los creadores de las mejores cecinas del país se remonta a 1852. El 1 de agosto de 1852, el velero Australia recaló en Puerto Corral, Valdivia, con inmigrantes provenientes del sur de Alemania en busca de un mejor vivir. Johanna Friderike Idler y Johann Michael Mödinger dejaron atrás su tierra natal Strümpfelbach para buscar mejores oportunidades para su familia, instalándose en las lejanas tierras del sur de Chile.

La huella de la primera generación de la familia Mödinger es el esfuerzo y sacrificio. Johanna Friderike Idler y Johann Michael Mödinger fueron instalados junto a su familia en el sector La Laja, con ayuda del gobierno de aquel entonces. Tras permanecer un tiempo en ese lugar, decidieron trasladarse a Los Riscos, camino a Ensenada, zona donde comenzó a prosperar la faena agrícola y la crianza de ganado. Los ahorros de la familia alcanzaron para adquirir un par de cabezas de ganado, destinadas a proveer alimentos al grupo familiar.

Más tarde, Lorenzo Mödinger Bohle, nieto de Johann, comenzó a trabajar en la creación de lo que llegaría a ser una gran empresa familiar. Lorenzo se trasladó junto a su esposa Teresa Leichtle y sus diez hijos a la ciudad de Llanquihue, donde en 1914 fundó una pequeña fábrica de cecinas. En 1935, fallece el joven Lorenzo Mödinger. Sus hijos Juana, de 16 años, y Ewaldo, de 15 años, tuvieron que hacerse cargo del negocio familiar. Ewaldo tuvo que ausentarse debido a su servicio militar, quedando Juanita sola al mando del negocio.

Foto antigua de la familia Mödinger o de la primera carnicería en Llanquihue

Resiliencia ante la Adversidad y el Apoyo Comunitario

Para esta familia, empezar, levantarse y partir de cero fue su lema. En 1943, la historia les deparó uno de sus mayores desafíos cuando, una madrugada, un voraz incendio en el ahumador de cecinas destruyó todo a su paso, llevándose consigo las instalaciones del negocio y la casa familiar. Con el apoyo de la comunidad, se sobrepusieron a la adversidad, logrando el deseo de crear la primera fábrica de Cecinas Llanquihue de la familia Mödinger.

El domingo 22 de mayo de 1960, el destino les tuvo una nueva prueba: un devastador terremoto de 9.6 grados Richter destruyó gran parte de la zona sur de Chile, y la fábrica de la familia Mödinger no fue la excepción. Hernán Mödinger, gerente comercial de Cecinas Llanquihue, recordó: “yo tengo recuerdo de la carnicería antes del terremoto del sesenta. Ahí estaba siempre la tía Juanita ayudando a atender y en la caja con don Ewaldo y mi papá que era Arnoldo. Entre los tres trabajando más varios colaboradores atendiendo al público.

Después del terremoto del año sesenta, la carnicería se fue modernizando con equipos de frío y electricidad. En sus comienzos no había electricidad, los trabajos se hacían a pulso y serrucho, y los productos se mantenían aislados de la contaminación con mosquiteros. Por lo que la luz eléctrica fue un gran avance para el negocio, demostrando que la intención de cumplir el sueño familiar y surgir ante la adversidad fueron mayores.

El pueblo apoyó a la familia Mödinger después del incendio y, tras el terremoto, todos los acogieron. El entonces alcalde, Ewaldo Mödinger, padre de Francisco, les devolvió el favor al pueblo, transmitiendo de padres a hijos este valor de retribuir lo recibido.

Crecimiento y Modernización: Un Legado en Evolución

Con un prestigio ya construido, debido a la excelente calidad y al delicioso sabor de sus productos, los tres hermanos, Juanita, Ewaldo y Arnoldo, se enfrentaron a una demanda que creció a gran velocidad. El verdadero despegue de Cecinas Llanquihue se produjo cuando sus hermanos mayores se hicieron cargo de la empresa. Esto ocurrió después de que su padre, Ewaldo Mödinger, dejara por un tiempo el negocio para dedicarse por completo, en 1968, a las tareas de alcalde de la recién creada comuna de Llanquihue.

Debido a este explosivo crecimiento, se fueron incorporando nuevas generaciones de la familia, aportando renovados conocimientos a la empresa. A fines del siglo pasado se construyó la nueva carnicería, que ha operado por más de 20 años con altos estándares de calidad y vitrinas refrigeradas que exhiben todos los productos, tanto cárnicos como de cecinas. Se sumó un gran centro de distribución en Santiago para contribuir al desempeño logístico de la empresa. En 1995, ingresó el primer representante de la cuarta generación familiar, Rodrigo Gallardo.

En 2002, se construyó el edificio corporativo, un nuevo hito para la tradición y la constancia de esta empresa, albergando actualmente a 585 trabajadores. La proyección a futuro se visualiza con un crecimiento aproximado de un 5% anual. El desafío de la familia Mödinger es permanecer en el tiempo, teniendo como norte la integración de los aspectos de sostenibilidad en sus procesos. Para ello, llevan años trabajando, logrando ser una empresa que utiliza energías renovables y es amigable con el medio ambiente, con el compromiso de reducir su huella de carbono, pensando en la carbono neutralidad hacia el año 2030.

Planta de producción moderna de Cecinas Llanquihue o imagen del edificio corporativo

El Compromiso con la Calidad y la Tradición: Línea Origen

Cecinas Llanquihue es una empresa con más de 100 años que respaldan y avalan su compromiso con el pueblo chileno. La empresa, hoy en su cuarta generación de la familia Mödinger y líder del segmento súper premium, presenta Origen, su nuevo portafolio de productos de alta gama.

Se trata de una línea de salchichas, longanizas y chorizos elaborados exclusivamente con carne, manteniendo la histórica combinación de cerdo y vacuno que distingue a la marca, y que en el caso de Origen se expresa con un atributo único en la industria: el uso de 100% carne de vacuno Angus. La línea Origen rinde homenaje al legado de Cecinas Llanquihue y su profunda conexión con el sur de Chile, representando una vuelta consciente a las recetas, procesos y sabores que han acompañado a la marca por más de un siglo, adaptados a los estándares actuales, pero fieles a esa esencia de cuando las recetas se transmitían de generación en generación.

La línea Origen se posiciona en el escalón de productos súper premium gracias a la dupla receta-materia prima. En un mercado amplio, y en un contexto donde la industria enfrenta una presión permanente sobre los costos, Cecinas Llanquihue optó por mantener su convicción histórica: la calidad del producto comienza en la calidad de sus ingredientes. “En el caso del vacuno contamos además con un nivel de integración poco habitual en la industria: participamos activamente en el proceso de engorda y selección de los animales, asegurando trazabilidad, calidad y consistencia desde el origen, ya que contamos con ganado y campos propios”, agregó un ejecutivo. Este enfoque ha sido clave para que los propios consumidores eligieran a la Salchicha Origen como Producto del Año en la categoría salchichas.

Francisco Mödinger afirma que el rubro es "muy especial, muy sui géneris, marcado mucho por un estilo chileno, donde el cliente no busca al que es innovador, sino al que respeta sus gustos, sus sabores, sus colores, sus dimensiones, lo que va un poco en contra de querer innovar. La gente quiere ese sabor que probó en la niñez y que quiere seguir manteniendo." Los consumidores de Cecinas Llanquihue aprecian la tradición y que los sabores se mantengan en el tiempo. Él asegura que “la gente se da cuenta que Cecinas Llanquihue, sin hacer publicidad en los diarios y sin salir a buscar premios, hace bien las cosas.

Celebración de un Hito: 110 Años de Trayectoria

El pasado sábado 5 de octubre, Cecinas Llanquihue celebró su 110° aniversario conmemorando más de un siglo de tradición y calidad en la industria alimentaria, a través de un evento especial en el prestigioso Teatro del Lago de Frutillar. Este aniversario es un hito que no solo celebra la historia y el legado de la empresa, sino también su compromiso con la excelencia que les ha acompañado a lo largo de 110 años. Desde sus inicios en 1914, han mantenido una profunda conexión con el sur de Chile, honrando la tradición familiar y los altos estándares de calidad que caracterizan a sus productos.

Un ejecutivo de la empresa destacó que la celebración “fue una oportunidad para reunirnos con quienes han sido parte de esta historia, fue una noche de alegría y reencuentros, donde celebramos el presente y conversamos acerca del futuro con entusiasmo y optimismo.

Fotografía de la celebración del 110° aniversario de Cecinas Llanquihue en el Teatro del Lago

Diversificación e Innovación de Cecinas Llanquihue

Actualmente, la compañía ha ampliado su área de negocios gastronómico más allá de la producción de cecinas. La firma debutará en la producción y venta de alimentos preparados, para lo cual selló un acuerdo (joint venture en partes iguales) con la firma chilena Daff (Desarrollos Alimenticios Familiares), especialista en la producción de platos preparados y raciones alimenticias institucionales. Con una inversión conjunta de US$5 millones, los socios debutarán con la marca Zugut, que en alemán significa 'demasiado bueno', en el nicho de platos preparados listos para consumir (refrigerados y no congelados) de "larga duración", que duran hasta seis meses gracias a una tecnología de esterilización.

Francisco Mödinger, gerente de Desarrollo, explica que la compañía llevaba más de 10 años buscando diversificarse hacia este nicho, observando una creciente demanda debido a los estilos de vida modernos, la inserción de la mujer en el trabajo, la escasez de tiempo y la menor presencia de servicios domésticos. Hoy en Chile se venden del orden de los 300 mil platos preparados al mes, lo que representa un negocio de entre $10 mil millones y $15 mil millones al año. La expectativa es alcanzar el 20% de participación de mercado en el primer año. Daff aporta su expertise en producción y tecnología, mientras que Cecinas Llanquihue se encarga de la comercialización y distribución.

Además, la familia Mödinger está incursionando en el rubro energético. Se realizará una inversión para instalar placas solares fotovoltaicas que autoabastecerán al menos el 25% de sus necesidades energéticas. También sellaron un acuerdo con la firma Mainstream para instalar uno de los primeros parques eólicos en la zona de Llanquihue, donde la familia y otros 13 agricultores arrendarán 3 mil hectáreas en la zona de Colegual para la instalación de unos 100 generadores. En un tono jocoso, Francisco Mödinger incluso proyecta que en 30 años más podrían estar produciendo vino, considerando que su familia de origen era viticultora y el cambio climático podría hacerlo posible en Llanquihue.

La compañía tiene en estudio una ampliación de la planta productiva, proyecto que podría iniciarse en 2016 y ampliaría en más de 300 toneladas mensuales su capacidad actual de fabricación, que asciende a las 900 toneladas al mes.

Llanquihue: Un Destino Turístico en Pleno Auge

Desde hace algunos años, los habitantes de Llanquihue han buscado ampliar las actividades de la zona hacia el ámbito del turismo, ofreciendo una experiencia rica en naturaleza, cultura y gastronomía. La ciudad cuenta con un hermoso borde costero, cuatro humedales de agua dulce y es el lugar donde nace el Río Maullín, el segundo más grande de Chile, además de su único desagüe natural.

Turismo en LLANQUIHUE – CHILE ¿Qué visitar? [4K]

Naturaleza y Actividades al Aire Libre

En el casco urbano de Llanquihue se pueden visitar varios humedales a minutos de la plaza, donde se observan coipos y huillines, garzas, carpas y bandadas de loros choroy. La cuenca del río Maullín alberga más de 150 especies de aves, entre migratorias y residentes. Una excelente opción es Exploradores del Río Maullín, que ofrece un recorrido de 4 horas por el río con dos descensos y caminatas por el borde ribereño, permitiendo la observación de una gran variedad de aves como Martín Pescador, Cormorán Yeco, Garza Grande, Garza Cuca y Picaflores.

Arte, Cultura y Tradición

Llanquihue se caracteriza por sus artesanas textiles, quienes retratan las bellezas del entorno a través del tejido, creando diversas prendas de vestir y para el hogar. Algunas de ellas son:

  • Lancuyen Eclipse de Luna: Sandra Villarroel crea piezas textiles utilizando lana de oveja chilena.
  • Encanto del Lago: Ruth Vásquez, artesana textil, trabaja con lana natural de la zona, elaborando prendas de vestir y para el hogar, principalmente en telar de peine, y manejando técnicas como el palillo y el crochet.
  • Paola Aguiló: Trabaja en casi todos los procesos de la lana: limpieza, hilado, teñido, ovillado y enmadejado, con más de 10 años de experiencia.
  • Silvestre Arte y Fieltro: Daniela Retamal es artesana en fieltro y realiza creaciones con fieltro, lana chilena y sedas.

Un excelente panorama es realizar una caminata y disfrutar de las esculturas de madera que adornan y dan vida a las calles de la ciudad. Se puede comenzar por la entrada sur, donde se ubica la fábrica de Cecinas Llanquihue, y continuar por la avenida Vicente Pérez Rosales, pasando junto al cementerio católico y luego sobre el puente que cruza el río Maullín en su punto de inicio. Estas obras de arte han ido habitando Llanquihue paulatinamente gracias a la realización anual del Simposio de Escultores de Madera, al que asisten artistas de todo Chile y de otras partes del mundo.

Muestra de esculturas de madera en las calles de Llanquihue

Gastronomía y Alojamiento

La oferta gastronómica local destaca por el uso de productos de la zona:

  • Cafetería Pucará: Abrió sus puertas en enero de 2019, ubicada en el centro de Llanquihue, ofrece pastelería fresca de la zona y café de especialidad.
  • Restaurant Familiar Delicias Caseras: Desde 2017, ofrece platos en base a productos locales como pescados, mariscos y, por supuesto, cecinas.
  • La Negra Restobar: Abrió sus puertas en 2017, ofreciendo gran diversidad de platos y sabores para toda la familia.

Para quienes buscan alojamiento, Llanquihue ofrece diversas opciones:

  • Cabañas Turismo Llanquihue: Ubicadas a pasos del lago, ofrecen cabañas equipadas para 4 y 6 personas.
  • Antea: A sólo 30 metros de la playa del Lago Llanquihue y atendida por sus propios dueños.
  • Cabañas El Cisne: Cuenta con cabañas para 4, 6 y 7 personas, con espacios adaptados para personas con movilidad reducida.
  • Etienne: Inspirada en el nombre del velero francés que arribó con colonos alemanes en Puerto Montt en 1875, ofrece cabañas con desayuno estilo alemán que incluye pan y mermeladas hechas en casa, cecina, queso y kuchen.
  • Camping Werner: Ubicado a 1,5 kilómetros del centro, junto a la playa del Lago Llanquihue y rodeado de bosque nativo, destacando el Coihue y el Arrayán, es ideal para carpas o casas rodantes.

Además, los sectores rurales de Totoral, Pichilaguna y Loncotoro también cuentan con oferta turística, como Cerveza 860, un restaurante y fábrica de cerveza en Totoral, que elabora cuatro variedades nombradas en honor a la flora y fauna local: Chucao, Bandurria, Arrayán y Alerce.

Datos Curiosos y Anécdotas de la Familia Mödinger

En la historia de la familia Mödinger, dueños de las centenarias Cecinas Llanquihue, han ocurrido episodios notables. Francisco Mödinger, gerente de Desarrollo de la compañía y parte de la tercera generación, relata que un pariente en Alemania intentó una vez matar a Hitler con un hacha, logrando pasar dos o tres controles antes de ser detenido y encarcelado.

Francisco Mödinger Hoebel relata que sus hermanos y él le preguntaron a su abuela, Teresa Leichtle, por qué nada la emocionaba, y ella les contestó sin inmutarse: “Porque yo en mi vida lloré tanto, que se me acabaron las lágrimas.” Seguramente tenía razón, pues en 1935 enviudó con 10 hijos, y dos de ellos, Ewaldo y María Juana, tuvieron que hacerse cargo de la carnicería fundada por su esposo, Lorenzo Mödinger.

También se cuenta que en una ocasión, el entonces candidato Eduardo Frei Montalva llegó por equivocación a la casa de la familia Mödinger. "A mi mamá le impresionó su humildad, porque lo único que pidió fue un asiento, un pedazo de pan sin nada y un vaso de agua. Conversaron un rato y se fue. Y después mi papá salió nombrado alcalde por Frei.", recordó Francisco Mödinger.

Un dato curioso en la producción es que, aunque la carne de cerdo es rosada, deben ceder al gusto popular y dar un color anaranjado a sus salchichas y longanizas. "No me preguntes por qué nos gustan las salchichas naranjas y las longanizas naranjas. La carne de cerdo no es naranja, es rosada y yo tengo que hacerlo porque a la gente le gusta."

La llegada de Cecinas Llanquihue a Santiago también tiene su anécdota. El padre de Aníbal Mosa se adjudicó un camión refrigerado en un remate, pero al no cumplir con la forma de pago, el camión fue adjudicado al segundo postor: Cecinas Llanquihue. Coincidentemente, la esposa de Horst Paulmann había probado estas cecinas y le gustaban mucho. Así fue como, con "un camión refrigerado conseguido en un remate y por una señora que le habían gustado los productos", llegaron a Santiago, en lo que Francisco Mödinger describe como "suerte, el destino o como quiera llamarse."

Francisco asegura que sus productos están tan enraizados en el sur del país que la gente los busca no por su marca, sino por el nombre acuñado por la tradición familiar. “De Concepción al norte se llaman Llanquihue, pero de Concepción al sur se llaman Mödinger.” Este es un testimonio del profundo reconocimiento a un compromiso real y una voluntad de no enfocarse solamente en los números, sino en la calidad y la conexión con su historia y comunidad.

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