Cómo hacer la Tarta Victoria: Diseño y Decoración

La Tarta Victoria, un clásico de la repostería británica, es una delicia que se puede preparar con dos tipos principales de bizcochos: el pound cake, conocido en España como bizcocho de «cuatro cuartos», o un bizcocho genovés, que se caracteriza por su bajo contenido de mantequilla. Tradicionalmente, su relleno consistía únicamente en mermelada; sin embargo, en la actualidad es común añadir crema fresca o nata montada con fruta fresca.

Para la decoración final de nuestro sponge cake, cubriremos la superficie con una generosa capa de azúcar glasé. Utilizaremos una plantilla o stencil para espolvorear azúcar de fresas o violetas por encima, logrando un acabado visualmente atractivo y delicioso.

Diseño de Tarta Victoria con plantilla de azúcar glasé y frutas rojas

El Victoria sponge cake se sirve tradicionalmente a la hora de la merienda, acompañado de un té negro o blanco, o cualquier otra bebida de preferencia. Esta tarta tiene la ventaja de poder prepararse con hasta dos días de antelación. Una vez rellenado el bizcocho, se puede envolver en papel film y conservar en la nevera.

Origen e Historia de la Tarta Victoria

Esta tarta debe su nombre a la archipopular reina Victoria del Reino Unido (1819-1901), quien era una gran aficionada a servir un buen bizcocho acompañando su afternoon tea. Desde entonces hasta nuestros días, su reputación y consumo no han hecho más que crecer, hasta el punto de convertirse en todo un icono y un clásico indiscutible de la repostería inglesa.

Aunque existen diversas versiones a lo largo del tiempo y el espacio, las variaciones son mínimas. La típica Tarta Victoria suele constar de dos bizcochos básicos, al más puro estilo pound cake, entre los que se extiende una capa de mermelada de frambuesa o fresa y otra bien generosa de nata montada azucarada. En ocasiones, esta tarta recibe el nombre de Victoria sandwich y, de forma menos popular, tarta victoriana.

Retrato de la Reina Victoria

Popularidad y Preferencias en el Reino Unido

Un reciente sondeo realizado en el Reino Unido por el National Trust pone de manifiesto que la Tarta Victoria es la preferida indiscutible por la población. Se vende más del 50% de esta tarta que de su principal rival, la tarta de chocolate. En tercer lugar, los británicos prefieren endulzar sus momentos más golosos con una rica tarta de café y nueces, seguida de la tarta de zanahoria (carrot cake), que ostenta un digno cuarto puesto.

Receta Detallada de la Tarta Victoria

A pesar de que se trata de una tarta muy sencilla, para disfrutar de una Victoria sponge cake como es debido, no podemos perder de vista, bajo ningún concepto, las temperaturas y tiempos indicados en la receta. Para obtener un buen sabor, es importante utilizar mantequilla de muy buena calidad.

Información General de la Receta

  • Victoria Sponge Cake {un "Sandwich" llamado Victoria}
  • Tiempo de Preparación (esperas incl.): 45 minutos
  • Tiempo de Cocción: 30 minutos
  • Tiempo Total: 1 hora y 15 minutos
  • Autor: Pemberley Cup & Cakes by Rosa
  • Tipo de receta: Layer Cakes
  • Origen: British

Ingredientes

Para los bizcochos:

  • 225g (1 cup - 2 sticks) de mantequilla sin sal
  • 225g (1 cup + 2 cucharadas) de azúcar superfino (caster sugar)
  • 4 huevos (tamaño M)
  • 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
  • 225g (1¾ cups) de harina de trigo bizcochona (self-raising flour)
  • Ralladura de 1 limón mediano
  • 30 ml (2 cucharadas) de leche (para aligerar)

Para el relleno y cobertura:

  • Azúcar glass para decorar
  • 150 ml (2/3 cup) de nata líquida para montar (mín. 35% MG), bien fría
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 cucharada de azúcar superfino (caster sugar)
  • 250 g de fresas (limpias y sin sépalos)
  • 150 g de mermelada de fresa
  • 1 cucharada de zumo de limón

Instrucciones de Preparación

Paso 1: Preparación de los Bizcochos

  1. Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC y colocamos la rejilla a media altura.
  2. Tamizamos la harina en un cuenco mediano. Añadimos la ralladura de limón a la harina y mezclamos con unas varillas hasta combinar bien. Reservamos.
  3. Engrasamos bien 2 moldes redondos (fondo y laterales) de 20 cm (8") de Ø, preferiblemente con base desmontable.
  4. Recortamos papel de horno con la forma de la base de los moldes (usamos una base como plantilla; es más fácil y rápido si doblamos el papel en 2 y recortamos sólo una vez) y colocamos los 2 círculos en el fondo de cada molde. Engrasamos también sobre el papel. Reservamos.
  5. En el cuenco de nuestra amasadora con el accesorio de pala (o en otro cuenco grande), batimos la mantequilla a velocidad media durante 1-2 minutos hasta que adquiera una textura cremosa y suave. Con ayuda de una espátula de silicona, iremos despegando la masa adherida a los bordes y al fondo del cuenco.
  6. A continuación, agregamos el azúcar y seguimos batiendo a velocidad media-alta hasta conseguir una masa esponjosa y ligera, y que haya adquirido un color más pálido (2-3 minutos más).
  7. Reducimos la velocidad y añadimos los huevos, previamente batidos, de uno en uno, asegurándonos de que cada uno queda bien integrado antes de agregar el siguiente.
  8. Seguidamente, añadimos el extracto de vainilla y mezclamos bien.
  9. Volvemos a despegar la masa del cuenco e incorporamos la harina con la ralladura de limón en dos tandas, mezclando en cada adición sólo lo justo para integrar los ingredientes.
  10. Si la masa hubiera quedado demasiado densa, añadiríamos un poco de leche hasta adquirir una consistencia un tanto más ligera, similar a la del helado.
  11. Dividimos la masa en 2 partes iguales, la repartimos entre los 2 moldes que teníamos preparados y alisamos la superficie con una espátula pequeña angulada.
  12. Horneamos durante 20-25 minutos. Comprobamos si están bien horneados insertando una brocheta o cake tester en el centro; si sale limpia, ya están. Si no, vamos comprobando cada par de minutos hasta que salga.
  13. Una vez horneados correctamente, los sacamos del horno y los dejamos enfriar en sus moldes sobre una rejilla durante 5 minutos.
  14. Finalmente, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla antes de montar nuestra tarta. (Si tenemos tiempo, una vez fríos, envolvemos nuestros bizcochos en film transparente individualmente y los dejamos en el frigorífico durante toda la noche para que se asienten mejor la miga y los sabores.)
Dos bizcochos redondos recién horneados sobre una rejilla

Paso 2: Preparación del Relleno y la Nata Montada

  1. Limpiamos las fresas, quitamos los restos del cáliz y el tallo y las cortamos en lonchas de grosor medio.
  2. Calentamos ligeramente la mermelada a fuego lento sin dejar de remover. Retiramos del fuego y añadimos las fresas troceadas. Mezclamos bien y dejamos enfriar.
  3. Mientras tanto, extraemos las semillas de la vaina de vainilla. La mejor manera de hacerlo es abriendo la vaina a lo largo con un cuchillo bien afilado y rascando con el canto romo el interior hasta obtener las semillas. Reservamos.
  4. Con el accesorio de varillas (previamente enfriadas en el frigorífico), batimos la nata, el azúcar, el zumo de limón y las semillas de vainilla a velocidad media-alta justo hasta que se formen picos firmes. Si nos excedemos montando la nata, el calor generado arruinará la consistencia y quedará como si se hubiera cortado.

Paso 3: Montaje y Decoración de la Tarta

  1. Si fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o lira, recortamos los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies.
  2. Con la ayuda de un pincel de repostería, limpiamos los bizcochos suavemente de las posibles migas sueltas que hayan podido quedar.
  3. Colocamos el primer bizcocho bien centrado y bocabajo sobre la base sobre la que vamos a montar nuestra tarta (es aconsejable usar el que haya salido menos "agraciado" en primer lugar).
  4. Repartimos la mezcla de mermelada y fresas sobre la superficie de manera uniforme.
  5. A continuación, esparcimos con cuidado la nata montada sobre la fruta y suavemente la repartimos con ayuda de una espátula pequeña angulada o un cuchillo.
  6. Seguidamente, colocamos el segundo bizcocho bien centrado y también bocabajo, y presionamos ligeramente para que quede bien asentado sobre la nata.
  7. Finalmente, espolvoreamos la parte superior de nuestra tarta con un poco de azúcar glass y lista para servir.
Primer plano de la Tarta Victoria montada, lista para decorar

Consejos Adicionales

  • Conservación: La tarta se conserva refrigerada y bien cubierta durante 2-3 días. Antes de consumir, dejar unos 30 minutos a temperatura ambiente fuera del frigorífico.
  • Harina alternativa: Si no encuentras harina bizcochona (con agentes leudantes incorporados), puedes utilizar harina de trigo floja más 1½ cucharaditas de levadura química (tipo Royal).
  • Azúcar avainillado casero: Una vez extraídas las semillas de la vaina de vainilla, no tires la vaina; puedes introducirla en un tarro con azúcar y tener así tu propio azúcar avainillado.
  • Variaciones del relleno: En cuanto al relleno de fruta, también puedes emplear sólo mermelada o sólo fruta.
  • Congelación del bizcocho: El bizcocho sin decorar se puede congelar hasta tres meses, envuelto en papel film o de aluminio.

Tarta Victoria - Receta tradicional inglesa

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