Sopaipillas: Una Tradición Culinaria con Énfasis en la Variante con Queso

Las sopaipillas son un tipo de fritura, específicamente un pan frito, elaborado a partir de una masa de harina de trigo. Esta masa se fríe en aceite o manteca de cerdo, y sus ingredientes pueden variar significativamente según la región.

Sopaipillas recién fritas y doradas

Las Sopaipillas de Queso: Una Deliciosa Variante

Las sopaipillas de queso representan una deliciosa variante de las tradicionales sopaipillas, siendo un plato esencial en la gastronomía chilena, particularmente en días fríos o lluviosos. Esta receta incorpora queso rallado en la masa, lo que añade un toque distintivo de sabor y textura, transformando un clásico en una opción aún más irresistible.

Ingredientes Esenciales

Preparar sopaipillas de queso es un proceso sencillo. Los ingredientes básicos incluyen harina leudante, manteca, agua tibia, sal y queso rallado.

Proceso de Elaboración de Sopaipillas de Queso

  1. Para comenzar, se coloca la harina en un recipiente junto con la manteca, integrando ambos ingredientes.
  2. Luego, se añade el agua tibia poco a poco, mientras se va mezclando, y se incorpora una cucharada de sal.
  3. Una vez que la masa está lista, se agrega el queso rallado, considerado el ingrediente estrella de esta receta. El queso no solo aporta sabor, sino que también mejora la textura de la masa, haciéndola más suave y esponjosa.
  4. Después de integrar bien todos los ingredientes, se debe amasar la mezcla hasta obtener una masa homogénea y suave.
  5. El paso final consiste en freír las sopaipillas en abundante aceite caliente, hasta que adquieran un color dorado y una textura crujiente.
  6. Una vez listas, se retiran del aceite y se colocan sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Empanadas de queso

Opciones y Flexibilidad del Queso

Uno de los aspectos más interesantes de esta receta es su versatilidad. Aunque generalmente se utiliza queso rallado, el tipo de queso puede variar según el gusto personal, permitiendo explorar diferentes sabores y aromas.

Origen e Historia de las Sopaipillas

A pesar de su arraigada presencia en diversas culturas, pocos conocen el origen exacto y la historia detrás del nombre y consumo de las sopaipillas. Según el historiador Eugenio Pereira Salas, en su libro “Apuntes para la historia de la cocina chilena”, la palabra sopaipilla deriva de “sopaipa”, la cual tiene un origen entre árabe y español. Las sopaipillas, en estricto rigor, no son de origen chileno, sino que son una receta árabe que llegó a Chile con los españoles cerca del año 1700. Este producto, en esencia, es una masa de agua y harina frita.

Nomenclatura y Regionalismos en América Latina

La sopaipilla es conocida por diferentes nombres en diversas regiones, aunque en el fondo se trata del mismo producto. Es denominada como tal en Chile y en el sur de Bolivia (Tupiza y Tarija). Sin embargo, en la zona occidental de Bolivia (La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba) se conoce como buñuelo. En la región argentina de Cuyo, específicamente en Mendoza y San Juan, también se la llama sopaipilla, aunque en gran parte de Argentina se le denomina torta frita. En Mendoza, incluso, existen celebraciones en su honor.

Mapa de Sudamérica con las denominaciones regionales de la sopaipilla

La preparación de las sopaipillas ha ido evolucionando y adaptándose a las culturas que se apropian de las recetas. Existen distintas recetas y versiones en Latinoamérica que responden a las diversas geografías y situaciones de consumo. Por ejemplo, en Perú se consumen en los mercados espolvoreadas con azúcar, mientras que en Argentina las tortas fritas suelen acompañarse con mate.

En el sur de Chile, por ejemplo, en la masa de las sopaipillas se le puede adicionar puré de papas o se cocinan tan solo con harina, agua y manteca. En la Patagonia, las sopaipillas sin zapallo o pan frito son típicas y se hacen con grasa de cordero, harina, levadura (si hay), agua y sal, acompañándose con pebre. Las sopaipillas mapuches, conocidas como Yiwin Kofke, también son sin zapallo y se elaboran con levadura, manteca, harina, agua tibia, aceite y sal.

En el archipiélago de Chiloé, se llama sopaipilla a una masa dulce de forma romboidal que lleva huevo y levadura y se fríe en aceite o manteca, tradicionalmente durante los reitimientos. Se consume junto con carne y milcaos en el lloco o se usa como merienda, acompañada con miel o mermelada. Se asemeja a los calzones rotos, pero su masa no contiene ralladura de limón y es más esponjosa. También se le da el nombre de sopaipilla a las versiones planas romboidales y saladas que son acompañamiento de las parrilladas, y a una variante cuya masa contiene papas cocidas.

Incluso en el estado de Nuevo México, en el suroeste de Estados Unidos, la sopaipilla es típica.

Diversas Formas de Consumo: Dulces, Saladas y Acompañamientos

Debido a su sabor neutro, las sopaipillas pueden ser consumidas tanto dulces como saladas, lo que las hace extremadamente versátiles.

Consumo Dulce

  • Las sopaipillas dulces pueden ir untadas en salsa de chancaca, un tipo de azúcar sin refinar, aromatizada con canela y cáscara de naranja. Estas son conocidas como «sopaipillas pasadas». La preparación con chancaca es propia chilena y casera.
  • Otra forma tradicional de consumirlas es en «las once», rociadas con azúcar flor.
  • En el pasado, un buen porcentaje de los consumidores de sopaipillas de la zona central solía espolvorearles azúcar granulada. Los más golosos incluso les ponían mermelada o manjar.

Consumo Salado y Acompañamientos

  • Las saladas suelen ser acompañadas con mostaza, ketchup, pebre (una salsa picante), y menos frecuentemente con manjar, palta o queso.
  • En zonas más rurales, la sopaipilla solía estar asociada al mate e incluso se usaba para acompañar picadas con arrollados y otros productos salados.
  • En el sur profundo, las sopaipillas se ponen -y todavía se ponen- en la panera, sobre la mesa a la hora de las comidas, como si se tratara de una hallulla o marraqueta.
  • Los carros callejeros de sopaipillas en Santiago ofrecen diversos aderezos económicos, haciendo populares las combinaciones con distintos tipos de ajíes, pebres y mostazas industriales.

Consumo Estacional y Callejero

Las sopaipillas son tradicionalmente preparadas y consumidas en invierno. Por tradición, se han consumido en las casas chilenas durante los días lluviosos del invierno austral, y por lo mismo, su venta callejera corresponde a dicha estación. Las sopaipillas se venden en las calles de las ciudades chilenas a un bajo precio. Los carros que las venden las fríen a la vista del público, permitiendo a cada persona añadir el aderezo que desee.

Siempre que comienza a llover, nace un antojo irrefrenable por comer sopaipillas, un fenómeno tan extendido que incluso se han realizado estudios al respecto, donde un 74% de los chilenos declaró comer sopaipillas.

En verano, con el tiempo, las sopaipillas también forman parte del acompañamiento en asados y comidas, consumiéndose con pebre. Consumir esta preparación se ha transformado en una especie de tradición típica chilena.

Puesto callejero de sopaipillas con varios aderezos

El Rol del Zapallo en la Receta Tradicional: ¿Con o Sin?

En la zona central chilena, el zapallo suele ser el ingrediente diferenciador de las sopaipillas. Mientras muchas masas se elaboran con harina y aceite o manteca para diversos usos (como empanadas o pan), si a esta mezcla se le agrega zapallo, se transforma automáticamente en una sopaipilla. Este vegetal no solo aporta su color anaranjado, sino también ciertos tintes dulzones al sabor.

El zapallo original de las sopaipillas caseras ha sido, en el comercio callejero, reemplazado por un colorante amarillo, siendo vendidas por empresas que las producen en forma de círculo geométrico en grandes cantidades.

Geográficamente, de Temuco al sur de Chile, las sopaipillas existen pero en su elaboración no se utiliza zapallo. En esa zona, se asegura que la verdadera receta de sopaipilla es sin zapallo, y que la de la zona central no es la correcta. Sin embargo, poco a poco, la sopaipilla sin zapallo ha ido conquistando la capital, a través de los omnipresentes carritos que venden masas prefabricadas, en su mayoría sin zapallo y con color amarillo pálido proveniente de colorantes.

Diversidad de Formas y Colores

La gran mayoría de las sopaipillas son redondas, diferenciándose principalmente en su tamaño: las tradicionales son más grandes y las «de cóctel» más pequeñas, ideales para untar en pebre u otras salsas. En el sur de Chile, especialmente en la zona austral, se abandona la forma circular tradicional y se les da un formato romboidal. En Chiloé, existen sopaipillas en forma de rombo, ligeramente dulces, que se suelen comer durante la fiesta de la matanza del chancho en invierno.

Además del cambio de color natural según la presencia de zapallo, se han incorporado otros colores, como el verde o el morado, mediante la inclusión de ingredientes como la betarraga o la albahaca. En estos casos, el objetivo principal es un efecto visual, sin grandes cambios en el paladar de los comensales.

Consejos Prácticos para la Preparación y Conservación

  • Para obtener sopaipillas de un color anaranjado más intenso y con más sabor a zapallo, un buen truco es cocinar este vegetal en el horno a temperatura media por aproximadamente una hora, envuelto en papel de aluminio y con algo de sal. Luego se muele y se mezcla con la harina.
  • Para las sopaipillas pasadas, además de la canela y la cáscara de naranja, es conveniente agregar un par de clavos de olor a la salsa.
  • Las sopaipillas se pueden conservar en el refrigerador o incluso a temperatura ambiente durante un par de días, siempre guardadas dentro de un recipiente plástico hermético para evitar que se humedezcan o ablanden.
  • También se pueden congelar sin problemas, extendiendo su duración por un par de meses. En este caso, deben guardarse en una bolsa plástica hermética antes de llevarlas al frío. Para consumirlas, hay que dejarlas descongelar y luego calentarlas durante unos minutos en un horno convencional.

Recetas Clásicas de Sopaipillas

Sopaipillas Tradicionales de Mariana Bravo Walker

Aquí una receta sacada del también tradicional libro Cocina Popular, de Mariana Bravo Walker.

Ingredientes (rinde unas 40 unidades):

  • 2 tazas de harina
  • 1 taza de zapallo maduro, cocido (puede ser al horno) y pasado (molido)
  • Leche o agua caliente con una cucharadita de sal
  • 2 cucharadas rasas de manteca (puede reemplazarse con aceite de maravilla)

Preparación:

Se debe calcular la leche o agua con sal para hacer una masa elástica pero a la vez durita. Se unen la manteca y la leche calientes con la harina y el zapallo y, sin amasar, se forman con la mano las tortitas, más bien delgadas. Se les hacen cuatro agujeros, y cuando se tienen varias hechas se fríen en aceite o manteca caliente. También se pueden hacer uslereando la masa y cortándolas con un molde.

Receta de Sopaipilla con Pebre de Tomates (Casas del Bosque)

Esta receta está calculada para seis personas y el tiempo de elaboración ronda los 30 minutos.

Ingredientes para las sopaipillas:

  • 500 gramos de harina sin polvos
  • 250 gramos de zapallo camote cocido y molido
  • 50 gramos de manteca derretida
  • Sal al gusto

Preparación de las sopaipillas:

En primer lugar, mezclar en una batidora la harina sin polvos de hornear y solo con sal. Luego, agregar el zapallo cocido y la manteca vegetal hasta conseguir una pasta homogénea. El siguiente paso es sacar la masa de la batidora, estirarla y cortarla en círculos regulares. A continuación, freír y servir calientes acompañadas por pebre.

Ingredientes para el pebre de tomates:

  • 200 gramos de tomates maduros
  • Dos ajíes verdes limpios
  • Una cebolla
  • Jugo de limón, cilantro y albahaca (a gusto del chef)
  • Aceite de oliva

Preparación del pebre:

Lo primero que hay que hacer es cortar los tomates, los ajíes verdes en cubos pequeños y la cebolla en julianas finas. Finalmente, agregar jugo de limón, cilantro y aceite de oliva para dejar reposar por 30 minutos.

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