La cebolla (Allium cepa) es uno de los cultivos más fundamentales y populares del huerto. Se trata de una hortaliza bianual perteneciente a la familia de las liliáceas, caracterizada por su valor nutricional y su versatilidad en la cocina. Cultivar cebollas a partir de semillas es un proceso más sencillo de lo que la mayoría de la gente piensa, permitiendo acceder a una selección mucho más amplia de variedades que si se compraran los plantines ya listos.

Tipos de semillas y variedades según el clima
Al comenzar el cultivo, es fundamental elegir la variedad correcta para su región, ya que las cebollas se dividen en tres categorías basadas en las horas de luz solar necesarias:
- Día largo: Requieren más de 14 horas de luz. Ejemplos: Dulce español, Red Wethersfield, Walla Walla y Copra.
- Día neutral: Necesitan de 12 a 14 horas de luz. Incluyen variedades como Cabernet, Super Star y Red Stockton.
- Día corto: Ideales para regiones con 10 a 12 horas de sol. Destacan la Granex amarilla, Borgoña roja y Texas Supersweet.
Preparación y siembra
Existen dos métodos principales: la siembra directa en el suelo o el uso de un semillero para realizar un trasplante posterior. La cebolla admite muy bien el trasplante, y el uso de semilleros ayuda a asegurar una germinación abundante.
Pasos para la siembra en semillero
- Preparación del sustrato: Utilice una mezcla de 60% de sustrato fino, 30% de humus de lombriz y una pequeña proporción de perlita o vermiculita para asegurar un buen drenaje.
- Siembra: Esparza las semillas sobre el sustrato y cubra con una capa de tierra de aproximadamente tres veces el tamaño de la semilla (0,5 a 1 cm de profundidad).
- Germinación: Las semillas tardan entre 5 y 20 días en germinar. Es fundamental mantener el suelo uniformemente húmedo, pero nunca encharcado.

Cuidados esenciales durante el crecimiento
Para obtener plantas fuertes, es necesario proporcionar condiciones óptimas:
- Luz: Una vez brotadas, las plántulas necesitan 12 horas de luz al día. En interiores, se recomienda el uso de luces de cultivo colocadas a unos 2,5 cm (1 pulgada) sobre las plantas.
- Agua: El riego debe ser regular pero moderado. Evite el exceso de humedad, ya que puede provocar la aparición de hongos y la pudrición del bulbo.
- Temperatura y aire: Mantenga una buena circulación de aire retirando cualquier cobertura plástica tras la germinación. Si el clima es frío, puede usar cubiertas para proteger el suelo.
- Abonado: Si el suelo es fértil, no suele ser necesario abonar en exceso. Tras tres semanas, puede aplicar fertilizante orgánico a media fuerza una vez por semana.
Trasplante al huerto
Puede trasplantar las plántulas cuando el suelo sea viable a principios de la primavera y las temperaturas nocturnas estén por encima de la congelación. Es vital endurecer las plantas gradualmente antes del trasplante definitivo para que se adapten a los elementos exteriores. Establezca una distancia mínima de 15 cm entre cada planta y 20-25 cm entre hileras.
Cosecha y conservación
La cebolla se recolecta pasados unos 120 días desde la siembra, cuando el 50% al 80% del follaje ha comenzado a colapsarse y las hojas amarillean.
| Tarea | Consejo |
|---|---|
| Maduración | Retuerza los cuellos de las plantas para acelerar el secado del bulbo. |
| Secado | Deje secar las cebollas al sol durante unas 2 semanas tras la cosecha. |
| Almacenamiento | Consérvelas en un lugar oscuro y seco. Nunca las guarde junto a las papas, ya que absorben su humedad y se pudren. |
Obtención de semillas propias
La cebolla es una planta bianual. En el primer año forma el bulbo y en el segundo produce flores y semillas. Para obtener sus propias semillas, debe seleccionar bulbos sanos al final del otoño, almacenarlos en un lugar fresco y replantarlos en primavera. Las flores son polinizadas por insectos, por lo que, si cultiva varias variedades, debe mantener una distancia de al menos 1 km para evitar la polinización cruzada.