Recientemente, un inusual fenómeno viral ha capturado la atención en redes sociales: el reto de mojar los testículos en salsa de soja para, supuestamente, percibir su sabor. Esta práctica, aunque descabellada, se ha extendido rápidamente, llevando a muchos usuarios a creer que podrían saborear la salsa a través de esta parte del cuerpo.
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Receptores del Gusto: Un Descubrimiento Más Allá de la Lengua
La base de esta idea errónea radica en un descubrimiento científico real, pero malinterpretado. Las proteínas responsables de nuestra habilidad de saborear las comidas saladas, dulces y amargas, no se limitan a la boca. Investigadores las han encontrado a lo largo de todo nuestro cuerpo, incluyendo estómagos, intestinos, páncreas, pulmones y cerebro. La función de los receptores de gusto y otras proteínas relacionadas en estas partes del cuerpo sigue siendo poco clara; en algunas áreas, parecen ser parte de la percepción química de azúcares o aminoácidos.

La Ciencia Detrás de los Receptores en los Testículos
Descubrimiento y Función Reproductiva
Es cierto que sí existe un estudio, publicado en la revista PNAS en febrero de 2013, que aborda este tema. En él, Bedrich Mosinger y sus colegas del Monell Chemical Senses Center, en Filadelfia, explicaron que se sabía desde hacía tiempo que estos receptores se encontraban no solo en los testículos, sino también en los espermatozoides, pero su función exacta era desconocida.
Para comprender su propósito, los investigadores probaron a inhibir estas células en ratones. Este experimento les llevó a detectar problemas reproductivos en los animales: sus espermatozoides no se formaban correctamente y, además, eran inmóviles, lo que producía que los machos fuesen estériles. Por ello, el grupo de Mosinger sugirió que estas células probablemente tenían algo que ver con la formación de los espermatozoides, abriendo así un campo de investigación crucial en la esterilidad masculina, incluida la de los hombres.
Meses después, un equipo de la Universidad Shanghai Jiao Tong (China) publicó una revisión en la revista Molecular Human Reproduction que profundizó en estos resultados. En ella se explicó que la presencia de estas células en los espermatozoides podría servirles como una especie de "detector" en su camino hacia la fecundación del óvulo. A pesar de estos avances, los expertos apuntan que "aunque los receptores del gusto están ampliamente dispersos en diversos sistemas de órganos, la función de estos receptores en muchos tejidos sigue sin estar clara a pesar de los avances recientes". Además, se subraya que es aún más complicado explicar su función específica en los testículos y los espermatozoides.
Una publicación más reciente, en la revista International Journal of Molecular Sciences, confirmó las sospechas del equipo de Mosinger: "los receptores de sabor son funcionalmente operativos para controlar la producción exitosa de esperma".

¿Se Puede Realmente Saborear con los Testículos?
Aunque la ciencia ha confirmado la presencia de estos receptores en los testículos, en ninguno de los estudios mencionados se afirma que estas células presentes en el aparato reproductor masculino puedan hacer que se "saboree" de alguna forma con esa parte del cuerpo. El experimento viral es, por lo tanto, totalmente inútil y carece de base científica.
El Dr. Kirten Parekh aseguró que "el hecho de que tengan papilas gustativas en esa área no significa que puedan saborear físicamente esos sabores. Su cuerpo podría recibirlo, pero no tendrá un sabor perceptivo de dulce, agrio o cualquier sabor". Por su parte, Emma Beckett, experta en nutrición de la Universidad de Newcastle (Australia), explicó para Sciencealert: "Las papilas gustativas están solamente en nuestras bocas y en el esófago superior, y son un grupo de células receptoras del gusto. Las señales de las papilas gustativas se envían desde la boca al cerebro para que podamos percibir conscientemente los sabores (...) Sin embargo, las células gustativas presentes en los testículos no activan la corteza gustativa en el cerebro".
Es más apropiado pensar en estos receptores como cualquier otro receptor en el cuerpo que monitoriza el medio ambiente. Pueden detectar infecciones, ya que las bacterias tienen compuestos estructurales dulces y secretan sustancias amargas y agrias como desechos. Por ello, los hombres que aceptaron el desafío y aseguraron haber detectado el gusto "umami" de la salsa de soja con sus genitales o han mentido o están equivocados.
Invalidez del "Experimento" Viral
Además de la falta de conexión cerebral para la percepción del sabor, el "experimento" viral es inválido por otra razón fundamental. Las células gustativas se encontraron en los testículos en sí, mientras que las "cobayas humanas voluntarias" mojaron sus escrotos (la piel que rodea a los testículos). En este sentido, sería "como tratar de probar la salsa de soja frotándola en la parte externa de la mejilla", afirman en Sciencealert. Esto resalta la desconexión entre la localización de los receptores y la metodología del reto viral.
Riesgos y la Importancia de Fuentes Fiables
Experimentar si se puede degustar la salsa de soja metiendo los testículos en ella se ha convertido en un reto viral. Algo tan sorprendente como absurdo que los más intrépidos no han tardado en comprobar. Para dar constancia del experimento, muchos se graban y suben el contenido a las redes. Este tipo de vídeos, que a menudo buscan originalidad y humor, se hacen virales, especialmente entre usuarios adolescentes que compiten por mostrar el contenido más impactante.
Antes de utilizar la soja para un propósito diferente del ordinario e incurrir en una acción totalmente innecesaria y, potencialmente, peligrosa, es crucial no hacer caso a virales de internet y acudir a fuentes fiables. Es especialmente importante si, además, la acción incalificable se va a comunicar al resto del mundo virtual como parte de cualquier reto que involucre nuestro propio cuerpo.