La Rosca de Reyes: Tradición, Sabor y Emoción en "Como Agua para Chocolate"

La Rosca de Reyes es una de las tradiciones más queridas y coloridas de México, disfrutada por las familias cada 5 y 6 de enero para celebrar la Epifanía. Esta costumbre ancestral se fusionó con las tradiciones locales y se arraigó profundamente en la celebración del Día de Reyes. Después de las fiestas decembrinas, a los mexicanos todavía les queda una celebración más que expresan con la colorida Rosca de Reyes.

La práctica de partir una rosca es anterior a la tradición cristiana, con orígenes que se remontan a las celebraciones romanas en honor a Saturno. Esta costumbre llegó a México a través de los españoles, quienes elaboraban un pan muy similar al brioche, coronado con frutos secos, que se convertiría en la Rosca de Reyes.

Foto de una Rosca de Reyes tradicional decorada con ate y azúcar

La Rosca de Reyes en "Como Agua para Chocolate": Esperanza y Desafíos

En el universo de Laura Esquivel, "Como Agua para Chocolate", la Rosca de Reyes adquiere un significado aún más profundo, entrelazándose con la vida y las emociones de su protagonista, Tita. En este punto de la historia, Tita aún creía que si encontraba el muñeco en el pan, todos sus deseos se cumplirían milagrosamente. Tita esperaba que sus deseos con Pedro se hicieran realidad, y era su esperanza que esta Rosca permitiera que todos esos anhelos se volvieran realidad. La Rosca jugaba un papel importante al proporcionar esperanza a Tita, tal como proporciona emoción a los niños en el Día de Reyes.

Cultura 4 - Como agua para chocolate, clip 2

La Preparación del Chocolate de Tita

El Capítulo 9, titulado "Septiembre, Chocolate y Rosca de Reyes", sumerge al lector en un torbellino de emociones y preparativos. Antes de dedicarse a la Rosca, Tita se ocupa de un elemento fundamental: el chocolate. La preparación del chocolate, como se describe en la novela, es un arte en sí mismo y un reflejo de la meticulosidad de la cocina tradicional.

Ingredientes para el Chocolate

  • 2 libras de cacao Soconusco
  • 2 libras de cacao Maracaibo
  • 2 libras de cacao Caracas
  • Azúcar entre 4 y 6 libras (según el gusto)

Manera de Hacerse el Chocolate

La primera operación es tostar el cacao. Para ello, es conveniente utilizar una charola de hojalata en vez del comal, pues el aceite que se desprende de los granos se pierde entre los poros del comal. Es importantísimo poner cuidado en este tipo de indicaciones, pues la bondad del chocolate depende de tres cosas, a saber:

  1. De que el cacao que se emplee esté sano y no averiado.
  2. De que se mezclen en su fabricación distintas clases de cacao.
  3. De su grado de tueste.

El grado de tueste aconsejable es el del momento en que el cacao comienza a despedir su aceite. Si se retira antes, aparte de presentar un aspecto descolorido y desagradable, lo hará indigesto. Por el contrario, si se deja más tiempo sobre el fuego, el grano quedará quemado en gran parte y contaminará de acrimonia y aspereza al chocolate.

Cuando el cacao ya está tostado como se indicó, se limpia utilizando un cedazo para separar la cáscara del grano. Debajo del metate donde se ha de moler, se pone un cajete con buena lumbre y cuando ya está caliente el metate, se procede a moler el grano. Se mezcla entonces con el azúcar, machacándolo con un mazo y moliendo las dos cosas juntas. En seguida, se divide la masa en trozos. Con las manos se moldean las tablillas, redondas o alargadas, según el gusto, y se ponen a orear. Con la punta de un cuchillo se le pueden señalar las divisiones que se deseen.

Ilustración de tostado de granos de cacao en una charola

Los Desafíos Personales de Tita durante la Preparación

Mientras Tita daba forma a las tablillas de chocolate, añoró con tristeza los días de Reyes de su infancia, en los que no tenía problemas tan serios. Su mayor preocupación en esa época era que los Santos Reyes nunca le traían lo que ella pedía, sino lo que Mamá Elena pensaba que sería lo más adecuado para ella. Hasta hacía algunos años no se había enterado de que la causa por la que en una sola ocasión sí recibió el regalo esperado fue porque Nacha se pasó algún tiempo ahorrando de su salario para comprarle un «cinito» que había visto en el aparador de una tienda. Le llamaban cinito, por ser un aparato que proyectaba imágenes en la pared utilizando un quinqué de petróleo como fuente de luz, dando un efecto parecido al del cine, pero su nombre verdadero era el de «zootropo».

Tita recordó la enorme felicidad que le proporcionó ver ese juguete junto a su zapato al despertarse por la mañana. Cuántas tardes gozaron ella y sus hermanas viendo las imágenes en secuencia que venían dibujadas en tiras de cristal, y que representaban diferentes situaciones de lo más divertidas. Qué lejos le parecían ahora esos días de felicidad, cuando Nacha estaba a su lado. ¡Nacha! Extrañaba su olor a sopa de fideos, a chilaquiles, a champurrado, a salsa de molcajete, a pan con natas, a tiempos pasados. ¡Por siempre serían insuperables su sazón, sus atoles, sus tés, su risa, sus chiqueadores en las sienes, su manera de trenzarle el pelo, de arroparla por las noches, de cuidarla en sus enfermedades, de cocinarle sus antojos, de batir el chocolate!

Tita deseaba poder volver un solo momento a aquella época para traerse de regreso un poco de la alegría de esos instantes y poder preparar la Rosca de Reyes con el mismo entusiasmo que entonces. Si pudiera comerla más tarde con sus hermanas como en los viejos tiempos, entre chanzas y bromas, cuando aún no tenían que disputarse Rosaura y ella el amor de un hombre, como cuando ella aún ignoraba que le estaba negado el matrimonio en esta vida, como cuando Gertrudis no sabía que huiría de la casa y trabajaría en un burdel, como cuando al sacarse el muñeco de la rosca se tenía la esperanza de que lo que se deseara se cumpliría milagrosamente al pie de la letra. La vida le había enseñado que la cosa no era tan fácil, que son pocos los que pasándose de listos logran realizar sus deseos a costa de lo que sea, y que obtener el derecho de determinar su propia vida le iba a costar más trabajo del que se imaginaba. Esta lucha la tendría que dar sola, y esto le pesaba. ¡Si al menos estuviera a su lado Gertrudis, su hermana! Pero parecía más probable que un muerto volviera a la vida que Gertrudis regresara a la casa. Nunca habían vuelto a recibir noticias de ella, desde que Nicolás le había hecho entrega de su ropa en el burdel donde había ido a caer. En fin, dejando orear al lado de sus recuerdos las tablillas de chocolate que acababa de terminar, se dispuso a preparar la Rosca de Reyes.

Interrupciones y Revelaciones

Justo cuando Tita ponía la masa a reposar, Rosaura hizo su aparición en la cocina. Venía a pedirle su ayuda para poder llevar a cabo la dieta que John le había recetado, pues desde hacía unas semanas tenía graves problemas digestivos, sufría de flato y mal aliento. Rosaura se sintió tan apenada por estos trastornos que inclusive tuvo que tomar la decisión de que Pedro y ella durmieran en recámaras separadas. De esta manera aminoraba un poco su sufrimiento al poder desalojar ventosidades a su antojo.

Rosaura le confesó a Tita que no se le había acercado antes por los celos que le tenía, pues pensaba que entre ella y Pedro había una relación amorosa, latente, escondida bajo las apariencias. Pero ahora que veía lo enamorada que estaba de John, y lo cercano de su matrimonio con él, se había dado cuenta de lo absurdo que era seguir guardando este tipo de recelos. Confiaba en que aún era tiempo para que entre ellas surgiera una buena comunicación. La verdad, la relación Rosaura-Tita hasta ahora había sido como la del agua en aceite hirviendo.

Con lágrimas en los ojos le rogó que por favor no le guardara rencor por haberse casado con Pedro y le pidió su consejo para recuperarlo. Rosaura le comentó que Pedro tenía muchos meses de no acercársele con intenciones amorosas, prácticamente la rehuía. Detectaba en sus actitudes un abierto rechazo a su persona, y podía precisar exactamente desde cuándo: la noche en que el fantasma de Mamá Elena había empezado a aparecer. Sentía que su gordura, su flato y su mal aliento definitivamente estaban alejando a Pedro de su lado cada día más y no le veía solución. Le pedía, por lo tanto, su ayuda. Tita, por su parte, tuvo que hacer un soberano esfuerzo por no gritarle a su hermana que la idea de obligar a Esperanza a su lado para siempre era aberrante. En lugar de externar sus pensamientos, le prometió a su hermana prepararle una dieta especial y le proporcionó una receta familiar contra el mal aliento.

Escena de Tita y Rosaura en la cocina del rancho

La Aparición de Mamá Elena y la Sospecha de Tita

Cuando Tita estaba cubriendo con una servilleta la vasija donde puso a reposar la masa, una fuerte ráfaga de viento azotó la puerta de la cocina abriéndola de par en par y permitiendo que un frío helado la invadiera. La servilleta voló por los aires y un gélido estremecimiento recorrió la espalda de Tita. Giró su cuerpo y asombrada quedó frente a frente con Mamá Elena, que la miraba duramente. “-Te dije muchas veces que no te acercaras a Pedro. ¿Por qué lo hiciste? - ... Yo lo intenté mami... pero... - ¡Pero nada! ¡Lo que has hecho no tiene nombre! ¡Te has olvidado de lo que es la moral, el respeto, las buenas costumbres! No vales nada, eres una cualquiera que no se respeta ni a sí misma. ¡Has enlodado el nombre de toda mi familia, desde el de mis antepasados, hasta el de esa maldita criatura que guardas en las entrañas! - ¡No! ¡Mi hijo no está maldito! - ¡Sí lo está! ¡Lo maldigo yo! ¡A él y a ti, para siempre! - No, por favor.”

Este dramático encuentro ocurre mientras la masa de la Rosca espera. Tita tenía un mes de atraso en su menstruación y la sospecha de estar embarazada. Solo eso le pasaba, pero no se lo podía decir a nadie. A pesar de todo, Tita debía continuar preparando la Rosca de Reyes, pues la masa ya estaba lista para el paso siguiente. Aún no se estaba desbordando la masa de la vasija donde la había puesto a reposar, pero era el pretexto ideal para distraer la atención de Chencha hacia otro asunto.

Receta de la Rosca de Reyes: Preparación Detallada

A continuación, se presentan las instrucciones para elaborar una Rosca de Reyes, tanto en su versión tradicional como con un toque de chocolate, inspirada en la riqueza de "Como Agua para Chocolate". Es bastante sencilla de preparar y le da un brillo y sabor inigualable. La costra de azúcar es el toque final que hace que una Rosca de Reyes sea irresistible.

Ingredientes para la Rosca de Reyes

  1. 30 gr de levadura fresca
  2. 1 kg y 1/4 de harina
  3. 8 huevos (más uno para barnizar)
  4. 1 cucharadita de sal
  5. 2 cucharadas de agua de azahar
  6. 1 taza y 1/2 de leche (tibia)
  7. 300 gr de azúcar
  8. 300 gr de mantequilla (templada y en cubitos)
  9. Frutas cristalizadas (ate de colores) o cacao/chocolate (para la versión de chocolate)
  10. 1 muñeco (de porcelana o un frijol verde)
Variedad de ingredientes para la Rosca de Reyes, incluyendo frutas cristalizadas y extracto de azahar

Pasos para la Elaboración de la Rosca

  1. Activación de la Levadura: Desbaratar la levadura en un cuarto de kilo de harina, agregándole poco a poco media taza de leche tibia (de ser necesario, agregar más leche); incorporar bien, amasar un poco y dejar reposando en forma de bola hasta que la masa crezca el doble de su tamaño (aproximadamente 25 minutos). Se puede combinar la levadura con una cucharada de harina y agua tibia, y dejar que espume antes de usar.
  2. Preparación de la Masa Principal: Aparte, con el kilo de harina restante, hacer una fuente sobre la mesa. En el centro, colocar el resto de los ingredientes (azúcar, ralladuras de cítricos, extracto de vainilla, sal, la leche restante, y los huevos uno a uno, sin dejar de batir), menos el huevo para barnizar, las frutas y el muñeco, hasta incorporar por completo. Continuar trabajando hasta tener una masa lisa. Se puede aprender a rallar una naranja y a separar la yema de huevo con la ayuda de tutoriales, lo cual resulta bastante fácil.
  3. Integración de Masas: Cuando la masa que contiene la levadura se ha elevado, integrarla a la masa principal. Amasar perfectamente hasta el punto en que se desprendan de las manos con toda facilidad. Utilizar una raspa para quitar la masa pegada a la mesa e incorporarla.
  4. Primer Reposo y Crecimiento: Vaciar la masa en un recipiente hondo engrasado, tapar con una servilleta y esperar a que suba nuevamente al doble de su tamaño (aproximadamente 1 hora o hasta que duplique su tamaño).
  5. Segundo Reposo y Forma: Cuando la masa ya dobla su tamaño por segunda vez, vaciarla sobre la mesa y, con un ligero golpe, sacar el aire. Estirarla y doblarla aplicando el método Berlinet para atrapar aire. Formar una tira con ella. Si se desea, se pueden rellenar con la fruta cristalizada picada y el muñeco, enrollándolo firmemente y dejando la unión por la parte de abajo. Moldear la masa en forma de rosca y colocarla sobre una charola engrasada. Pon los muñequitos dentro y distribuye por la parte donde quieras.
  6. Tercer Reposo: Dejar espacio para que, por tercera vez, la masa crezca el doble de su tamaño (aproximadamente 45 minutos a 1.5 horas). La masa tarda aproximadamente dos horas en duplicar su tamaño y es necesario que lo haga tres veces, antes de poder meterla al horno.
  7. Versión de Chocolate (si se desea): Si se quiere una Rosca de Reyes con chocolate, en la preparación de la masa se puede añadir cocoa en polvo y trozos de chocolate oscuro. Para la base de chocolate, se coloca en un bowl la levadura, leche, azúcar, cocoa y una parte de harina, mezclando en la batidora a velocidad baja. Luego, se aumenta la velocidad de la batidora, se añade el resto de la harina y los huevos, continuando la mezcla (aproximadamente 10 minutos). Se integra la mantequilla templada y cortada en cubitos y se mezcla, se añade el chocolate y se mezcla para que todo se combine. Notarás que está lista cuando ya no se pega al bowl ni a la batidora. Si se quiere hacer la tradicional, hay que quitar la cocoa y el chocolate, aumentar 15 gramos de harina y quitar 3 gramos de levadura fresca.
  8. Decoración: La costra de azúcar es el toque final. Batir un huevo con un poco de crema para el barnizado. Después del último reposo, barnizar la rosca con yema de huevo. Decorar al gusto con la costra de azúcar, cristales de azúcar o azúcar glass. Continuar decorando con tiras del ate de colores para darle un toque tradicional y se puede espolvorear cocoa en polvo. Se puede hacer una pasta cremosa mezclando margarina y azúcar glas, luego agregando harina y huevos. Después de 45 minutos de reposo, se cepilla la rosca con el barnizado de huevo, se añaden tiras de esta pasta y frutas secas en la parte superior.
  9. Horneado: Hornear la rosca a 200°C (400°F) durante 10 minutos, luego reducir la temperatura a 175°C (350°F) durante otros 10 minutos, o hasta que el pan esté dorado.
  10. Enfriado y Muñeco: Retirar del horno y dejar enfriar. Tradicionalmente, se coloca una figurita del Niño Jesús. Una alternativa moderna, por razones de seguridad alimentaria (para evitar que el plástico se derrita o cause daño al comensal), es usar un frijol verde, que sería muy fácil de encontrar en el trozo de pan y no causaría ningún daño.
Detalle de la costra de azúcar y frutas cristalizadas en una Rosca de Reyes

El Significado del "Muñeco" y el Día de la Candelaria

El pequeño muñeco que se esconde en el pan representa al Niño Jesús. Tradicionalmente, en la noche del 6 de enero, se corta el pan y la persona que encuentra el muñeco escondido en su interior tiene la responsabilidad de organizar una celebración el 2 de febrero, el Día de la Candelaria, cuando se retira al Niño Jesús del Nacimiento. También en el Día de la Candelaria, los niños visten al Niño Jesús con ropas finas y lo llevan a la iglesia. Los niños esperan con ilusión este momento.

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