Normas Microbiológicas y Recuento de Microorganismos en Alimentos

En el ámbito de la seguridad alimentaria, las normas microbiológicas de los alimentos juegan un papel crucial. Estas regulaciones son esenciales para garantizar que los alimentos que consumimos sean seguros y estén libres de microorganismos que puedan causar enfermedades. La aplicación de criterios microbiológicos reglamentarios a los productos alimenticios contribuye a preservar la salud de los consumidores y evitar enfermedades de origen alimentario. La obligación recae principalmente en los explotadores de empresas alimentarias y su incumplimiento puede acarrear importantes consecuencias legales.

¿Qué son las Normas Microbiológicas y por qué son Cruciales?

Las normas microbiológicas de los alimentos son estándares establecidos por organismos de salud y seguridad alimentaria que definen los límites permitidos de microorganismos en los productos alimenticios. Estas normas se diseñan para:

  • Prevenir enfermedades transmitidas por alimentos.
  • Garantizar la calidad higiénica durante la producción y distribución.
  • Proteger a los/las consumidores/as de riesgos microbiológicos.

Por ejemplo, las normas especifican límites aceptables de bacterias como Salmonella, Listeria monocytogenes o Escherichia coli en diferentes alimentos. Una de las principales fuentes de enfermedades de origen alimentario en personas procede de los riesgos microbiológicos de los productos alimenticios. En el ámbito legal, y dentro de la UE, un Reglamento aprobado a finales de 2005 y de aplicación desde el 1 de enero de 2006 fija los criterios microbiológicos en productos alimenticios. El legislador comunitario cumplimenta así uno de los objetivos fundamentales de la legislación alimentaria: asegurar un elevado nivel de protección de la salud pública para que los productos alimenticios no contengan microorganismos ni sus toxinas o metabolitos que puedan suponer un riesgo. La armonización legal mediante el establecimiento de criterios de seguridad armonizados sobre la aceptabilidad de los alimentos, en particular en lo que se refiere a la presencia de ciertos microorganismos patógenos, contribuye a la protección de la salud pública y evita diferencias de interpretación.

Esquema de las principales regulaciones de seguridad alimentaria en la UE

Criterios Microbiológicos: Seguridad Alimentaria e Higiene del Proceso

Los criterios microbiológicos son herramientas utilizadas para evaluar si un alimento es seguro para el consumo. Estos criterios se dividen en dos categorías principales:

  • Criterios de seguridad alimentaria: Estos determinan si un alimento puede comercializarse. Incluyen la ausencia de patógenos peligrosos como Salmonella o Listeria monocytogenes.
  • Criterios de higiene del proceso: Se centran en las prácticas de producción. Por ejemplo, indican si las condiciones de fabricación son adecuadas al medir microorganismos indicadores como coliformes o enterobacterias.

Estos criterios se aplican en diferentes etapas de la cadena alimentaria, desde la producción hasta la distribución, para evitar problemas antes de que lleguen al/la consumidor/a final. La obligación principal de cumplimentar con estos criterios recae en los explotadores de las empresas alimentarias, que únicamente pueden comercializar alimentos seguros y, además, tienen la obligación de retirarlos del mercado cuando dejen de serlo. El incumplimiento de esta obligación puede conllevar incluso la aplicación de responsabilidad penal para sus infractores y el deber de reparar los daños ocasionados en la salud de los consumidores.

Integración con HACCP y Medidas de Control

Los criterios microbiológicos deberían formar parte de las medidas de control de higiene que ya se aplican. El Reglamento establece los criterios microbiológicos para microorganismos y las normas de aplicación que deben cumplir los explotadores de empresas alimentarias al aplicar las medidas de higiene, tanto generales como específicas. Estos criterios sirven de orientación para la aceptabilidad de los productos alimenticios y sus procesos de fabricación, manipulación y distribución. La norma en cuestión dispone que la utilización de criterios microbiológicos debería formar parte integrante de la aplicación de procedimientos basados en los principios de análisis de peligros y puntos de control crítico (HACCP) y de otras medidas de control de la higiene. Y es que un enfoque preventivo como el que se propone garantiza la seguridad de los productos alimenticios, especialmente a través de la adopción de buenas prácticas de higiene y la aplicación de procedimientos basados en los principios HACCP. De esta forma, los criterios microbiológicos pueden usarse en la validación y verificación de los procedimientos HACCP y otras medidas de control de la higiene. En consecuencia, la norma reglamentaria fija criterios microbiológicos que definen la aceptabilidad de los procesos, así como para la seguridad de los alimentos que establecen un límite por encima del cual un producto alimenticio debe considerarse contaminado de forma inaceptable con los microorganismos para los que se han fijado los criterios.

Diagrama de flujo de un sistema HACCP

Controles Oficiales, Muestreo y Acciones Correctoras

El Reglamento sobre los controles oficiales efectuados para garantizar la verificación del cumplimiento de la legislación en materia de piensos y alimentos, aprobado en 2004, y la normativa sobre salud animal y bienestar de los animales, exige a los Estados miembros que garanticen la realización de controles oficiales con regularidad, basándose en los riesgos y con la frecuencia apropiada. Dichos controles deberán realizarse en las fases adecuadas de la producción, la transformación y la distribución de los alimentos, para asegurarse de que los explotadores de las empresas alimentarias cumplen los criterios establecidos en dicho Reglamento.

Los explotadores de las empresas están obligados a efectuar pruebas de comparación con los valores establecidos en los criterios mediante la toma de muestras, la realización de análisis y la aplicación de acciones correctoras, de conformidad con la legislación alimentaria y las instrucciones de la autoridad competente. De forma más concreta, y según el Reglamento de referencia, los explotadores de las empresas alimentarias velarán para que los productos alimenticios cumplan los criterios microbiológicos pertinentes establecidos en su anexo I. En cada fase de producción, transformación y distribución de los alimentos, incluida la venta al por menor, los explotadores de las empresas alimentarias adoptarán medidas como parte de sus procedimientos basados en los principios HACCP y la aplicación de buenas prácticas de higiene, para garantizar que:

  • El suministro, la manipulación y la transformación de las materias primas y los productos alimenticios bajo su control se realicen de forma que se cumplan los criterios de higiene del proceso.
  • Los criterios de seguridad alimentaria aplicables durante toda la vida útil de los productos puedan respetarse en condiciones razonablemente previsibles de distribución, almacenamiento y utilización.

Cuando sea necesario, los explotadores de las empresas alimentarias realizarán estudios conforme a lo dispuesto en su anexo II para investigar el cumplimiento de los criterios a lo largo de toda la vida útil. Esto es aplicable especialmente a los alimentos listos para el consumo que puedan permitir el desarrollo de Listeria monocytogenes y puedan suponer un riesgo para la salud pública.

Control desde el Origen y Factores del Muestreo

Los controles de las materias primas, de la higiene, de la temperatura y de la vida útil del producto forman parte de un conjunto de medidas que deben adoptar los explotadores de las empresas alimentarias para garantizar el cumplimiento de los criterios que definen la aceptabilidad de un proceso. Un instrumento útil para identificar y prevenir la presencia de microorganismos patógenos en los productos alimenticios es la toma de muestras del entorno donde se llevan a cabo los procesos de producción y transformación en la industria alimentaria.

Ilustración de toma de muestras en una planta de procesamiento de alimentos

Los explotadores de las empresas alimentarias deben decidir por sí mismos como parte de sus procedimientos basados en los principios de HACCP y otros procedimientos de control de la higiene, la frecuencia necesaria de la toma de muestras y de realización de pruebas. No obstante, en algunos casos ha sido necesario establecer frecuencias de muestreo armonizadas a escala comunitaria, sobre todo para garantizar el mismo nivel de controles en toda la Comunidad.

Por otro lado, el fabricante debe decidir si el producto está listo para ser consumido como tal, sin necesidad de cocinado u otro tipo de elaboración para garantizar su seguridad y el cumplimiento de los criterios microbiológicos. Según las normas en materia de etiquetado, presentación y publicidad de los productos alimenticios, el modo de empleo de un producto alimenticio debe figurar obligatoriamente en el etiquetado en caso de que, de no haberlo, no se pudiera hacer un uso adecuado del producto. Los explotadores de empresas alimentarias deben tener en cuenta el modo de empleo en cuestión a la hora de tomar una decisión sobre las frecuencias de muestreo adecuadas para los controles con criterios microbiológicos.

Panorama del Riesgo Microbiano: Casos y Patógenos Relevantes

Tal y como detalla la norma en su preámbulo, el Comité Científico de medidas veterinarias relacionadas con la salud pública adoptó un dictamen los días 14 y 15 de abril de 2003 sobre Salmonella en los productos alimenticios. A tenor de dicho dictamen, la carne cruda y algunos productos destinados a ser consumidos crudos, los productos a base de carne de ave crudos y poco cocinados, los huevos y los productos que contengan huevos crudos, la leche no pasteurizada y algunos productos derivados, están entre las categorías de alimentos que pueden plantear un alto riesgo para la salud pública. Las semillas germinadas y los zumos de fruta no pasteurizados también son fuente de preocupación. El Comité recomendó que la decisión sobre la necesidad de criterios microbiológicos se tome basándose en su capacidad de proteger a los consumidores y su viabilidad.

En otros productos alimenticios relacionados con el consumidor final, como los preparados para lactantes y los preparados de continuación, la Comisión técnica de peligros biológicos (Comisión BIOHAZ) de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) emitió un dictamen en fecha 9 de septiembre de 2004 en el que concluyó que Salmonella y Enterobacter sakazakii eran los microorganismos más preocupantes en este tipo de alimentos. En este sentido, advirtió que la presencia de dichos agentes patógenos suponía un riesgo considerable si las condiciones después de la reconstitución permiten su multiplicación; y que las enterobacteriáceas, presentes más a menudo, podrían usarse como indicador del riesgo. En otras ocasiones, las autoridades competentes en materia de salud pública se han visto obligadas a realizar el análisis microbiológico de los alimentos preparados en comedores colectivos de alto riesgo (que son aquellos en los que se sirve comida a grupos de personas especialmente susceptibles de sufrir toxiinfecciones alimentarias (TIAs) graves, como son los niños y los ancianos), con el fin de conocer el grado de contaminación de los alimentos, analizar las causas de dicha contaminación y mejorar la situación sanitaria de estos establecimientos.

El resultado obtenido indicaba qué problemas predominaban en cada tipo de comedor colectivo de alto riesgo: los mesófilos aparecían en los alimentos elaborados en cocinas de tamaño grande, los indicadores de higiene deficiente se encontraron asociados a una manipulación de alimentos por personal no profesional y a establecimientos con deficiencias, y los psicrótrofos se detectaron en aquellos establecimientos que guardaban la comida sobrante.

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Estándares ISO para el Análisis Microbiológico en Alimentos y Agua

Merck, como proveedor de soluciones para microbiología industrial, aborda las necesidades de los clientes en las industrias donde la seguridad del consumidor es una preocupación fundamental. La fabricación farmacéutica, de alimentos y de bebidas es particularmente delicada debido a las consecuencias potencialmente graves de la contaminación de los productos. Para reducir este riesgo al mínimo, normas estrictas regulan los entornos de producción farmacéutica y cada vez más también los de alimentos y bebidas.

El Centro de especialización normativa de Merck es un recurso de conocimiento y especialización normativos actualizado con frecuencia, importante para los profesionales de control de calidad de la industria. Barbara Gerten, Científica principal en Microbiología tradicional en Merck, es miembro de varios comités ISO/CEN para la elaboración de normas microbiológicas.

Principales Normas ISO Relacionadas:

  • ISO 11133 y sus modificaciones: Describen la preparación, la producción y el análisis de rendimiento de los medios de cultivo. La ISO 11133:2014+Amd1:2018 es una norma obligatoria para todos los laboratorios con acreditación ISO 17025 que realizan análisis microbiológicos de productos destinados al consumo humano o animal y del agua. La publicación prevista de la enmienda 2:2019 contiene las cepas de control para el ensayo de rendimiento de los medios, reactivos, colorantes, cepas y materiales de confirmación y caracterización.
  • ISO 17410: Especifica un método horizontal para el recuento de microorganismos psicrotrofos que son capaces de crecer a 6,5 °C.
  • Análisis de Listeria monocytogenes: Es crucial analizar su presencia en productos alimentarios y entornos de laboratorio, dada su nocividad. La secuencia de análisis es regulada por organizaciones internacionales para garantizar la seguridad del consumidor.
  • Control de Alicyclobacillus: Este género puede ser difícil de controlar en los zumos de fruta comerciales, ya que sus esporas sobreviven a las temperaturas de pasteurización y pueden germinar y crecer después del procesamiento.
  • ISO 16649-1, -2, -3: Especifican métodos horizontales para el recuento de la Escherichia coli positiva para la β-glucuronidasa. Las tres partes son para aplicación general.
  • Actualizaciones de normas para microbiología alimentaria (2017):
    • ISO 11290 (Listeria)
    • ISO 21528 (Enterobacteriaceae)
    • ISO 22964 (Cronobacter)
    Estas normas implican todos los productos alimenticios e ingredientes para consumo humano y alimentación animal, junto con las muestras tomadas en los entornos de producción y manipulación de alimentos.
  • ISO 17025: La acreditación ISO 17025 especifica los requisitos de gestión de calidad y técnicos que los laboratorios deben cumplir para demostrar competencia técnica y cumplimiento de la normativa, lo que produce una mayor calidad de los análisis microbiológicos.
  • EN ISO 6579-1 (publicada a principios de 2016): Especifica un método horizontal para la detección de especies de Salmonella en la cadena de producción alimentaria, cubriendo productos para consumo humano y animal, y muestras de entornos de producción.
  • ISO 9308-1 (revisada a finales de 2014): El agar TTC lactosa ha sido sustituido por el agar cromógeno para coliformes (ACC) como el medio de cultivo para recuento de coliformes y de Escherichia coli después de la etapa de filtración a través de membrana.

El grupo de trabajo de Microbiología de Aguas y Alimentos, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca, ha actualizado su web de recopilación de criterios microbiológicos y límites de contaminantes en aguas y alimentos. El Reglamento no define lo que considera contaminantes químicos, sino que lista los anteriormente descritos y deja fuera de él otros grupos, como son los residuos de plaguicidas, productos fitosanitarios y biocidas; los residuos de medicamentos veterinarios; los disolventes organohalogenados, etc., que tienen legislación específica.

Ejemplos de Criterios Microbiológicos para Diversos Alimentos

Los límites microbiológicos varían significativamente según el tipo de alimento. A continuación, se presentan algunos ejemplos de criterios:

  • Nueces secas de Canarium indicum L.:
    • Salmonella (en 25 g): n. d.
    • Escherichia coli (en 10 g): n. d.
  • Pulpa seca de las cerezas de Coffea arabica L. o Coffea canephora Pierre ex A.:
    • Recuento aeróbico viable total: ≤ 1 × 10³ UFC/g (Método: Eur. Ph. Eur.)
  • Harina de setas producida a partir de las setas Agaricus bisporus enteras desecadas:
    • Recuento total de las bacterias mesófilas: máx. 1 x 105 UFC/g
    • Levaduras: máx. 1 x 103 UFC/g
    • Hongos: máx. 1 x 103 UFC/g
    • Bacillus cereus: máx. 100 UFC/g
    • Clostridium perfringens: máx. 10 UFC/g
    • Escherichia coli: Ausencia en 1 g
    • Salmonella spp.: Ausencia en 25 g
  • Semillas y harina de semillas de Vigna subterranea (L.) Verdc.:
    • Total de organismos (aerobios) en placa: No más de 1 000 UFC/g
    • Levaduras y mohos: No más de 100 UFC/g
    • Escherichia coli: Ausencia en 1 g
    • Salmonella spp.: Ausencia en 25 g
Tabla comparativa de límites microbiológicos para diferentes categorías de alimentos

Métodos Avanzados para el Control de Higiene en Superficies

Para asegurar la inocuidad de los alimentos, es fundamental implementar controles de higiene rigurosos en las superficies de contacto. Estos incluyen:

Controles Preoperativos Diarios

Se realizan para garantizar un estado de limpieza adecuado de los equipos antes del inicio de la actividad productiva y, en su caso, durante las paradas de producción a lo largo de la jornada (ej. cambios de turno).

La aplicación de técnicas analíticas adicionales en localizaciones estratégicas (nivel alto de riesgo, dificultad de acceso de los productos de limpieza, alta probabilidad de formación de biofilms...) permite detectar residuos no visibles en superficies aparentemente limpias.

Detección de Restos Orgánicos

Los restos orgánicos, sobre todo los azúcares, actúan como fuente de nutrientes para los microorganismos, favoreciendo el riesgo de contaminación microbiológica de los alimentos que contactan con la superficie. Existen sistemas comerciales para una detección rápida de restos de proteínas (o proteínas + azúcares reductores) basados en el cambio de coloración, detectable visualmente, que se produce cuando estos restos entran en contacto con determinados reactivos. Estos sistemas incluyen todos los elementos necesarios para realizar el test, instrucciones específicas de uso y de interpretación de los resultados. Son BUENOS SISTEMAS para complementar las inspecciones visuales de los controles preoperativos.

Detección de Biofilms

Existen productos comerciales basados en colorantes específicos que se aplican en forma de espuma y permiten la detección rápida de la presencia de biofilms en las superficies. Son también BUENOS SISTEMAS para complementar las inspecciones visuales de los controles preoperativos.

Uso de Trifosfato de Adenosina (ATP)

La utilización de trifosfato de adenosina (ATP) como indicador del nivel de limpieza y desinfección de la superficie evaluada es una técnica común. El ATP es un intermediario del metabolismo energético de todos los organismos vivos. La luz emitida (fotones) se puede medir a una longitud de onda de 562 nm y es directamente proporcional al número de moléculas de ATP transformadas. Existen muchos sistemas comerciales que incluyen todos los elementos necesarios para realizar el test (escobillones de muestreo, reactivos y luminómetro portátil). Son sistemas sensibles, robustos, fáciles de utilizar y que ofrecen lecturas prácticamente inmediatas. Se tienen que establecer los límites de aceptación/rechazo en función de la eficiencia de recuperación del sistema de muestreo utilizado, el tipo y el nivel de riesgo de la superficie a muestrear. Es un BUEN SISTEMA para complementar las inspecciones visuales de los controles preoperativos.

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Procedimientos de Muestreo de Superficies

Para un muestreo efectivo, es importante humedecer los escobillones/esponjas con soluciones que preserven la integridad de la muestra hasta el momento del análisis. El área muestreada debe ser, siempre que sea posible, como mínimo de 100 cm². Para áreas grandes es más práctico utilizar una esponjita que un escobillón.

Se debe incorporar Listeria en el plan de muestreo y control de superficies si se elaboran productos listos para el consumo (RTE). Las empresas que fabrican RTE que están expuestos a contaminación ambiental después de un tratamiento letal deben seguir las pautas de muestreo de superficies (frecuencia y método) para el control de Listeria monocytogenes contempladas en el reglamento 9 CFR Parte 430 [3]. Este reglamento estipula que un producto RTE está adulterado si contiene L. monocytogenes o si entra en contacto directo con una superficie de contacto con alimentos contaminada con Listeria.

Directrices para Programas de Control de Listeria:

  • Muestrear una superficie mínima de 0,1-0,3 m² frotando la esponja por una cara en sentido vertical (mínimo 10 veces), girar la esponja y frotar con la otra cara en sentido horizontal (mín. 10 veces).
  • Se pueden utilizar Listeria sp o organismos similares a Listeria como indicadores de L. monocytogenes.
  • Se pueden analizar muestras de conjunto (poco recomendable para superficies de contacto directo con alimentos), correspondientes como máximo a 5 puntos de muestreo de superficies similares (del mismo tipo o nivel de riesgo).

La Importancia del Cumplimiento Normativo

La implementación de estas normas no solo protege la salud pública, sino que también fortalece la confianza del/la consumidor/a al saber que los alimentos cumplen con estándares de calidad. Además, una gestión adecuada de los riesgos microbiológicos previene crisis alimentarias, evitando retiradas de productos del mercado y daños a la reputación de las empresas. El cumplimiento con las regulaciones internacionales es vital en un mundo globalizado, facilitando la exportación de productos alimenticios.

El incumplimiento de las normas microbiológicas de los alimentos puede tener graves consecuencias, como la propagación de brotes de enfermedades transmitidas por alimentos, sanciones legales y pérdida de confianza de los/las consumidores/as. Por ello, las empresas deben implementar sistemas de calidad como el HACCP para identificar y controlar riesgos microbiológicos en todas las etapas del proceso productivo.

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