La mermelada de damasco es un básico de la pastelería, ideal para rellenar postres y tartas. Se utiliza en recetas clásicas como la Sacher Torte, y es el componente perfecto para una exquisita tarta que combina la humedad de la fruta con la cremosidad de la crema de almendras. Este postre tiene la ventaja de que, a pesar de tener el paso extra de preparar el relleno, al salir del horno no necesita otros agregados, resultando un manjar completo y delicioso.

Mermelada de Damasco Casera
Preparar mermelada casera garantiza un sabor fresco y la textura perfecta para tus postres. A continuación, se detalla el proceso paso a paso.
Preparación de los Damascos
- Lavar los damascos. Es fundamental asegurar la limpieza de la fruta antes de iniciar cualquier preparación.
- Hacer cortes en cruz en los extremos de los damascos con un cuchillo para facilitar el pelado.
- Colocarlos en agua hirviendo por 30 segundos para que la piel comience a desprenderse.
- Retirar del agua y, con cuidado, pelarlos.
- Cortarlos por la mitad y sacar los carozos.
- Cortar los damascos en cubos y colocarlos en una cacerola de boca ancha.
Cálculo del Azúcar y Maceración
La proporción de azúcar es crucial para la conservación y textura de la mermelada.
- Pesar los damascos.
- Dependiendo del peso, calcular la cantidad de azúcar con una regla de 3 simple. Por ejemplo: si tienes 760 gramos de damasco, se necesitarían 300 gramos de azúcar, usando una proporción de 400 gramos de azúcar por cada 1000 gramos de damasco. El cálculo sería: (760 gr de damasco * 400 gr de azúcar) / 1000 gr de damasco = 300 gr de azúcar.
- Agregar el azúcar y el jugo de limón. Integrar bien la mezcla.
- Dejar macerar por al menos 1 hora. Esto ayuda a que la fruta suelte sus jugos.
Cocción de la Mermelada
- Llevar la mezcla a fuego fuerte hasta que hierva, revolviendo constantemente para evitar que se pegue.
- Luego, cocinar a fuego bajo hasta que espese. Es importante revolver la preparación cada tanto para que no se queme.
Comprobación del Punto Correcto
El punto de la mermelada es clave para su consistencia final. La mermelada caliente será más líquida que cuando se enfríe, por lo que es importante no buscar la consistencia final deseada cuando aún está caliente.
- Al pasar la cuchara, se debe lograr ver el fondo de la cacerola y a la mermelada le debe costar volver a unirse.
- Para una comprobación más precisa: apagar el fuego, colocar un poquito de la mermelada en un platito y llevar a la heladera unos 10 minutos hasta que se enfríe. Una vez fría, comprobar que la textura de la mermelada sea la deseada. Si está en el punto, se puede envasar. Si le falta consistencia, volver a calentar y cocinar por unos minutos más.
Envasado y Conservación
Una vez lista, la mermelada puede conservarse por un tiempo prolongado.
- Colocar la mermelada en un contenedor esterilizado.
- La mermelada puede conservarse en la heladera por 2 meses y envasada al vacío durante 1 año.
Cómo hacer MERMELADA de damasco RICA Y CASERA🤩🤤
Tarta de Damasco y Frangipane
Esta tarta es un exquisito manjar que combina a la perfección el sabor y la humedad de la fruta con la cremosidad y el aroma de la crema de almendras. Al salir del horno, no necesita de otros agregados.
El Frangipane: Un Relleno Clásico
El frangipane es una crema de origen italiano compuesta por manteca, azúcar, huevos y harina de almendras. Se ha utilizado extensamente en la pastelería por siglos, especialmente como relleno de tartas y otras piezas de pastelería, aportando una textura suave y un delicioso sabor a almendras.
Masa Sablée de Vainilla
La base de esta tarta es una masa sablée de vainilla, que se prepara utilizando la técnica del sableado para lograr una textura arenosa y crujiente.
- Para el sableado, colocar en un bowl o en la mesada todos los ingredientes secos (harina, azúcar) junto con la manteca bien fría y cortada en cubos.
- Trabajar los ingredientes secos con la manteca con ayuda de un cornet, picando la manteca sobre los secos, o desarmando la manteca entre los dedos mientras se mezcla. El resultado debe ser parecido a una arena húmeda donde ya no se vean trocitos de manteca. También puede hacerse en la procesadora.
- Agregar las yemas al arenado y terminar de unir sin amasar demasiado, formando un bollito.
- Cubrir la masa con plástico y llevar a la heladera por al menos media hora hasta que esté fría.
- Retirar del frío y trabajar con las manos ligeramente para ayudar al estirado.
- Estirar con un palo de amasar hasta lograr el tamaño necesario para cubrir la base y los bordes de la tartera.
- Finalmente, presionar la masa en el molde, pinchar con un tenedor y retirar el exceso de los bordes. Dejar el molde con la masa en la heladera hasta que el relleno esté listo.
Relleno de Frangipane
La crema de frangipane aportará una capa suave y aromática a la tarta.
- En la batidora, colocar la manteca blanda y el azúcar. Batir con la lira o paleta hasta crear un batido pálido y cremoso. Este paso también se puede realizar a mano con un batidor.
- Agregar el extracto de almendras y los huevos de a uno, mezclando bien entre cada adición hasta integrar completamente.
- Añadir la harina de almendras y terminar de combinar hasta obtener una crema homogénea.
Armado y Horneado
El montaje final de la tarta es sencillo y el horneado le dará su característico color dorado.
- Para el armado, retirar la base de masa del frío e incorporar el relleno de frangipane. Nivelar con una espátula. Al estar la masa fría, el esparcido del relleno se hace muy fácil.
- Cortar por la mitad y descarozar los damascos, previamente lavados.
- Colocar las mitades de damasco sobre el relleno, con el lado de la cáscara mirando hacia arriba o hacia abajo de forma pareja, según la estética deseada.
- En este momento, se puede decorar el frangipane con almendras picadas o fileteadas antes de llevar al horno.
- Llevar a horno precalentado a 180°C por 35-40 minutos, hasta que la superficie y los bordes de la tarta estén bien doraditos.
- Dejar enfriar en el molde por completo antes de desmoldar.
- Una vez desmoldada en un plato, pincelar la tarta con la mermelada de damascos casera para dar brillo y un toque de dulzor extra.

Consejos y Variaciones
- Anímate a hacer la prueba con la fruta que más te guste. Si no consigues damascos, la fruta más cercana en sabor y textura podría ser el durazno.
- Para la masa, si bien se utilizó la técnica del sableado, también puede hacerse cremando la manteca con el azúcar y luego agregando las yemas y los secos.
- Para el relleno, en vez de comprar harina de almendras, se puede preparar casera moliendo almendras peladas muy finamente.