Receta de Salsa Blanca con Jamón y Queso

Aprender a preparar una salsa blanca es una habilidad culinaria sumamente útil, ya que sirve como base para una gran variedad de platos, desde lasañas y soufflés hasta diversas salsas para pasta. El objetivo de esta receta es enseñar los trucos para conseguir una salsa blanca sabrosa y, lo más importante, sin grumos.

Ingredientes Básicos de la Salsa Blanca

La salsa blanca clásica se compone de tres ingredientes fundamentales:

  • Harina
  • Mantequilla
  • Leche

La mantequilla puede ser sustituida por aceite, como se hizo en la preparación de croquetas de jamón serrano. En cuanto a la leche, se puede utilizar cualquier tipo. La leche entera o fresca resultará en una salsa más cremosa que la leche descremada, pero ambas opciones funcionan bien. Si se prefiere, también es posible emplear leche vegetal.

Consejos para una Salsa Blanca Perfecta

Uno de los mayores temores al preparar salsa blanca son los grumos. Para evitarlos, es crucial añadir la leche al "roux" (la mezcla de harina y mantequilla) fuera del fuego. La leche debe incorporarse gradualmente, poco a poco, hasta que se haya utilizado toda la cantidad necesaria. Es recomendable preparar la salsa blanca justo antes de consumirla, ya que su textura puede cambiar con el tiempo, formando una capa dura en la superficie. Para conservarla, cúbrela de manera que un material toque directamente la superficie de la salsa, evitando así la formación de esa capa.

Tradicionalmente, la salsa blanca clásica se enriquece dando sabor a la leche con ingredientes adicionales, similar a la preparación de un té. Este paso realza el sabor, aportando un resultado más delicioso. Sin embargo, no es estrictamente necesario si la salsa se va a integrar en una preparación con otros sabores intensos, como en un soufflé de coliflor.

Además, es importante tener en cuenta que cada receta requiere un espesor específico de salsa blanca.

Infografía con los ingredientes básicos de la salsa blanca: harina, mantequilla y leche.

Preparación de la Salsa Blanca

Para elaborar la salsa blanca, sigue estos pasos:

Paso 1: Preparar la Leche Infusionada (Opcional)

Coloca todos los ingredientes para infusionar la leche en una olla pequeña a fuego bajo. Una vez que comience a hervir ligeramente, déjala cocinar durante 10 minutos, removiendo ocasionalmente para evitar que la leche se pegue o queme en el fondo.

Cuela la mezcla para quedarte únicamente con la leche infusionada.

Paso 2: Elaborar el Roux

Derrite la mantequilla a fuego medio en una olla y agrega la harina. Cocina esta mezcla durante 1 minuto, revolviendo constantemente con un batidor de mano. Esta preparación se conoce como "roux".

Paso 3: Incorporar la Leche

Retira la olla del fuego y añade un chorrito de leche. Mezcla con el batidor de mano; al principio, se formará una masa. Agrega el resto de la leche gradualmente, mezclando bien después de cada adición. Cuando la mezcla adquiera una consistencia más fluida, incorpora el resto de la leche.

Paso 4: Cocinar la Salsa

Termina la preparación agregando una pizca de nuez moscada. Vuelve a poner la olla a fuego medio y lleva la mezcla a ebullición, sin dejar de remover con el batidor de mano. Una vez que hierva, deja cocinar por un minuto.

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Variaciones de la Salsa Blanca

La versatilidad de la salsa blanca permite crear diversas variantes. A continuación, se presentan algunas opciones:

Salsa Blanca de Hierbas

Para preparar 1 taza de salsa blanca con hierbas, añade a la mantequilla un diente de ajo finamente picado. A la mezcla de harina, incorpora 1/4 de cucharadita de orégano seco, albahaca o salvia. Continúa el proceso según las instrucciones generales. Esta receta rinde aproximadamente 1 taza.

Salsa Blanca de Queso

Para hacer 1 taza de salsa blanca de queso, utiliza 1 cucharada de mantequilla, 1 cucharada de harina de uso general y 1/3 de taza de agua. Omite la sal. Prosigue con los pasos indicados. Incorpora 1 taza (aproximadamente 113 gramos) de producto de queso procesado, ya sea desmenuzado o en cubitos, y revuelve hasta que se derrita por completo. Esta variante rinde aproximadamente 1 1/2 taza.

Salsa Blanca de Queso Cheddar

Similar a la salsa de queso, prepara 1 taza de salsa blanca utilizando 1 cucharada de mantequilla, 1 cucharada de harina de uso general y 1/3 de taza de agua. Continúa con el proceso. Añade 1 taza (aproximadamente 113 gramos) de queso cheddar desmenuzado y mezcla hasta que se derrita.

Imagen de un plato de espagueti con salsa blanca cremosa y trozos de jamón.

Aplicaciones de la Salsa Blanca

La salsa blanca es un componente esencial en muchas recetas. Por ejemplo, para preparar una pasta Alfredo, se cocina la pasta (tallarines) mientras se elabora la salsa blanca en una cacerola aparte. Tradicionalmente, la salsa Alfredo se elabora únicamente con mantequilla y queso parmesano. Si se desea una versión más ligera, se puede eliminar la crema de leche y la leche evaporada, y para soltar la salsa, se puede añadir medio vaso del agua de cocción de la pasta.

Otra forma de preparar una salsa blanca rápida es en el microondas. En un bol apto para microondas, derrite la mantequilla. En otro recipiente, mezcla bien la harina con la leche y cuela para eliminar grumos. Añade esta mezcla a la mantequilla derretida y revuelve hasta obtener una consistencia homogénea. Retira, sazona con sal, pimienta, nuez moscada, queso rallado y crema, revolviendo hasta integrar.

Para una presentación individual, se pueden aceitar moldes pequeños con aceite de oliva, distribuir la salsa blanca en ellos, y colocar un huevo encima. Sazona con sal, pimienta y pimentón o ají de color. Cocina en el microondas a potencia alta durante 3 minutos. Al retirar la tapa o el papel plástico, ten cuidado con el vapor.

Diagrama de flujo mostrando los pasos para hacer salsa blanca, incluyendo la preparación del roux y la incorporación de la leche.

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