Espinacas a la Florentina: Historia, Propiedades y Recetas Variadas

Las espinacas a la florentina son un plato clásico que combina la riqueza de las espinacas con preparaciones cremosas y, a menudo, huevos gratinados. Su versatilidad y delicioso sabor las han convertido en un favorito en muchas cocinas, ofreciendo opciones que van desde una guarnición sofisticada hasta un plato principal reconfortante.

Origen y Significado del Término "A la Florentina"

Quizás te preguntes por qué se llama "a la florentina". Según Auguste Escoffier, un célebre chef francés, todas aquellas preparaciones que llevaban espinacas, ya fueran saladas o dulces (sí, has leído bien, dulce), las bautizaba "a la florentina". Esto lo hacía en recuerdo al origen de Catalina de Médicis, quien fue una gran aficionada a las espinacas en la historia de Francia y a quien también le apasionaban las alcachofas.

Catalina de Médicis puso muy de moda las espinacas; le volvían loca las "hierbas persas". La reina descubrió las espinacas en Francia, y los cocineros de la corte se las servían con nata, "à la crême". Posteriormente, este tipo de preparaciones con espinacas y salsa Mornay cruzaron los Alpes para ser adoptadas por los italianos del norte. En la Toscana, un plato típico es el gratén de espinacas. En Francia, el plato más emblemático en torno a la apelación "a la florentina" son los famosos huevos en cocotte (ramequín) mollets con su salsa Mornay.

Uno de los platos favoritos "a la florentina" de Auguste Escoffier es con un pescado al gratén. Existen tantas referencias "a la florentina" en El Guide Culinaire de Auguste Escoffier que sería larguísimo de contar. En el recetario clásico de cocina, las preparaciones "a la florentina" son carnes o pescados gratinados con espinacas y salsa Mornay.

ilustración histórica de Catalina de Médicis disfrutando de espinacas

Historia y Propiedades de las Espinacas

Historia de las Espinacas

Las espinacas son originarias de Oriente Medio, creciendo en las faldas de las montañas de la Antigua Persia (Irán), donde ya eran muy consumidas por sus cualidades curativas.

Ya se consumían espinacas en Francia antes de que se convirtieran en un capricho real; eran consideradas un alimento de Cuaresma, ¡un alimento de privación en sí! ¿Te has parado a pensar por qué es tradición añadir espinacas a los potajes de Cuaresma?

Llegaron a Europa por dos frentes: por una parte, gracias a los árabes que llegaron hasta Francia; por otra parte, se dice también que los templarios las trajeron desde Jerusalén, adheridas a sus ropajes y a las crines de sus caballos, pues la morfología de la espinaca es espinosa. En los climas cálidos y montañosos de nuestra geografía arraigaron con facilidad. Los árabes las introdujeron en Sevilla antes del año mil. Un hecho curioso es que, desde Oriente hasta Al-Ándalus, fueran consumidas, y que pasaran desapercibidas para los pueblos griegos y romanos. Así pues, tanto con azúcar como con nata y más tarde con bechamel, las espinacas tomaron un camino más amable.

Beneficios Nutricionales y el "Mito del Hierro"

Las espinacas son conocidas por sus múltiples beneficios para la salud. Con mucha fibra, son laxantes cuando se necesita (la llaman “escoba del estómago”) y contienen grandes cantidades de vitaminas A, C, E, y ácido fólico (B9). Constituidas al 90% de agua, son ideales para dietas hipocalóricas.

Pero, ¿qué hay del hierro? Tienen poco más de 2 mg/100 g de hierro. La reputación adquirida desde el siglo XIX como alimento rico en hierro se la debemos a la secretaria despistada de Emil Von Wolff, un bioquímico alemán, quien se olvidó de añadir una coma y pasó de 2,7 a 27 mg/100... ¡Llegó Popeye y se armó el Belén! Tras la Gran Depresión, se convirtieron en el alimento que evitaría morir de hambre al pueblo norteamericano.

infografía con propiedades nutricionales de las espinacas destacando vitaminas y fibra

Consejos para Preparar Espinacas Frescas

Para obtener el mejor sabor y valor nutricional de tus espinacas, te recomiendo que compres las espinacas frescas. Las ventajas no tienen parangón: conservan sus nutrientes y están verdaderamente mucho más apetitosas y ricas. Además, no es bueno hervirlas en mucha agua, ya que sus vitaminas son muy volátiles.

  • Si haces poca cantidad, échalas crudas a la cazuela; se cocinan en un abrir y cerrar de ojos.
  • Si vas a hacer mucha cantidad y crees que no te caben en la cazuela, escáldalas en el microondas con un pelín de agua, aunque casi que no hace falta.
  • Incluso si no crees que tengas tiempo de cocinarlas y temes que se estropeen, insisto en que las compres frescas y las escaldes unos segundos para poder congelarlas y disponer de ellas cuando tengas tiempo de cocinarlas. Siempre estarán más ricas y agradables al paladar.

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Recetas de Espinacas a la Florentina

1. Espinacas a la Florentina Sencillas con Huevo

Esta es una receta fácil y vegetariana, de inspiración italiana, perfecta para una comida ligera.

Ingredientes:

  • 400 g de espinacas frescas
  • 1 cebolla picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada
  • 2 huevos frescos
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Preparación:

  1. Pon a calentar el aceite de oliva en una sartén y dora la cebolla y el ajo picados.
  2. Añade las espinacas poco a poco a la sartén.
  3. Sazona con sal, pimienta y un poco de nuez moscada. Cocínalo hasta que se evapore el agua que sueltan las espinacas.
  4. Baja el fuego al mínimo y haz dos huecos en las espinacas cocidas.
  5. Casca los huevos y añade uno a cada hueco. Sazona los huevos.
  6. Cubre con una tapa durante 4 minutos y después quítala hasta que los huevos estén hechos a tu gusto.
foto de espinacas a la florentina sencillas con huevo en sartén

2. Espinacas a la Florentina Gratinadas con Huevos y Bechamel

Este plato completo es ideal para una cena reconfortante. Es una versión clásica de los huevos a la florentina, con una rica salsa bechamel y queso gratinado.

Ingredientes:

  • 500 g de espinacas frescas
  • 4 huevos (para cocer)
  • Para la bechamel:
    • 250 ml de leche
    • 25 g de harina
    • 25 g de mantequilla
    • 1 pizca de nuez moscada
    • 1 pizca de pimienta
    • Sal al gusto
    • Opcional: 1 cubo de caldo de verduras
  • Opcional: 50 g de jamón serrano o bacon picado
  • Queso gruyer rallado (o similar como Emmental) al gusto
  • Aceite de oliva (si se usa jamón)

Preparación:

  1. Cocer y escurrir las espinacas: Quita el rabillo de las espinacas y límpialas con agua. Cuécelas en agua con sal durante unos diez minutos o al vapor. Escúrrelas muy bien, presionando para eliminar todo el exceso de agua.
  2. Cocer los huevos: Mientras tanto, cuece los huevos en agua hirviendo durante unos 10 minutos para que estén duros. Ponlos en agua fría para enfriar, pela y córtalos por la mitad en sentido longitudinal.
  3. Preparar la bechamel: En una cacerola, derrite la mantequilla. Añade la harina y cocina, removiendo constantemente, durante un minuto (esto se llama roux). Vierte la leche poco a poco, batiendo con una varilla para evitar grumos, hasta obtener una salsa homogénea y cremosa. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada. Si lo deseas, añade un cubo de caldo de verduras disuelto.
  4. Saltear espinacas (opcional) y mezcla: En una sartén con un poco de aceite de oliva, saltea el jamón picado (si lo usas) hasta que esté ligeramente dorado. Añade las espinacas escurridas y cocínalas brevemente con el jamón. Incorpora la salsa bechamel y mezcla todo bien.
  5. Montaje y gratinado: Precalienta el horno a 190-220 ºC. Unta una fuente para horno con mantequilla. Extiende la mezcla de espinacas y bechamel en la fuente. Dispón los medios huevos cocidos sobre las espinacas. Reparte generosamente el queso gruyer rallado por encima.
  6. Hornear: Gratina en el horno durante 10-15 minutos, o hasta que el queso esté dorado y burbujeante. Sirve caliente.
foto de gratinado de espinacas con huevos y bechamel recién salido del horno

3. Espinacas a la Florentina con Bacon, Nata y Huevos

Esta es otra deliciosa variación, que incorpora bacon y nata para un sabor más rico y una textura cremosa, coronada con huevos horneados.

Ingredientes:

  • 500 g de espinacas frescas
  • 1 puerro o 1 cebolla pequeña, finamente picada
  • 100 g de bacon (o panceta), cortado en trozos pequeños
  • Especias al gusto (ej. nuez moscada, pimienta negra)
  • 50 g de queso rallado (tipo Emmental o Parmesano)
  • 200 ml de nata para cocinar (crema de leche)
  • 2-3 huevos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Perejil fresco picado para decorar

Preparación:

  1. Cocer las espinacas: En una olla amplia, pon a hervir agua con una pizca de sal. Añade las espinacas limpias y tapamos. Pasados unos 5 minutos, estarán listas; verás lo mucho que reducen. Escurre muy bien y reserva.
  2. Cocinar el puerro y el bacon: En una sartén con un poco de aceite de oliva, pocha el puerro o la cebolla cortado finamente hasta que esté tierno. Agrega el bacon bien cortado y déjalo cocinar unos minutos hasta que esté crujiente.
  3. Añadir las espinacas y los lácteos: Incorpora las espinacas ya escurridas a la sartén e integra todo muy bien para que se evapore cualquier resto de agua. Agrega las especias, el queso rallado y la nata, y mezcla hasta que todo esté bien combinado y caliente.
  4. Poner todo en una fuente y añadir los huevos: Precalienta el horno a 180ºC. Vierte toda la mezcla de espinacas en un recipiente tipo Pyrex apto para horno. Casca los huevos directamente sobre la mezcla, acomodándolos.
  5. Hornear las espinacas a la florentina: Lleva al horno por unos 12-15 minutos, o hasta que las claras de los huevos estén cuajadas. Retira del horno, espolvorea con un poco de perejil fresco y acompaña de tostadas o pan.
foto de espinacas con bacon, nata y huevos horneados en una cazuela

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