Cuando hablamos de queso, es común que surjan dudas sobre si su consumo contribuye al aumento de peso o a problemas de salud. El queso, lejos de ser un enemigo, puede formar parte de una dieta equilibrada si se eligen las variedades adecuadas y se consume con moderación. La clave no reside únicamente en el alimento, sino en mantener un balance calórico diario; es decir, consumir menos calorías de las que quemamos.
Propiedades nutricionales del queso fresco
El queso fresco, también conocido como queso blanco, se caracteriza por ser uno de los tipos más blandos al no pasar por procesos de maduración o curado prolongados, lo que permite retener gran parte del suero. Según expertos dietistas-nutricionistas, el queso es un alimento de alto valor nutritivo derivado de la leche, que presenta el doble de proteínas de alto valor biológico que esta, además de ser rico en calcio, vitaminas A, D y del grupo B, compuestos bioactivos y ácidos grasos esenciales.

Beneficios para la salud
- Salud muscular y ósea: Su contenido en calcio, magnesio y fósforo protege contra enfermedades como la osteoporosis y mantiene los tejidos corporales firmes.
- Propiedades probióticas: Promueve el correcto funcionamiento del aparato digestivo.
- Hidratación: Alrededor del 80% de su composición es líquido, lo que contribuye a la hidratación.
- Control de peso: Contiene ácidos linoleicos conjugados (CLA), que pueden promover la quema de grasas.
¿El consumo nocturno de queso afecta al peso?
Existe el mito de que comer antes de dormir engorda. La realidad es que no hay una hora concreta que determine el aumento de peso, sino la elección de los alimentos y el total calórico diario. No obstante, el metabolismo tiende a desacelerar durante la noche y la sensibilidad a la insulina es menor, por lo que las cenas deben ser más ligeras.
En el caso del queso fresco, aunque es un alimento saludable, su consumo excesivo antes de acostarse puede causar molestias. Algunas personas experimentan reflujo si consumen productos con grasas saturadas justo antes de dormir, ya que pueden relajar el esfínter esofágico. Se recomienda:
- Cenar aproximadamente 2 horas antes de ir a dormir para facilitar la digestión.
- Priorizar raciones ligeras por la noche.
- Evitar quesos procesados o muy curados en la cena debido a su densidad calórica y mayor dificultad de digestión.
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Guía de selección: ¿Qué queso elegir?
No todos los quesos tienen la misma densidad calórica. A mayor maduración, mayor concentración de grasas y proteínas, lo que incrementa el aporte calórico. A la hora de realizar una dieta de adelgazamiento, es fundamental diferenciar entre tipos de productos:
| Tipo de queso | Características | Recomendación |
|---|---|---|
| Queso Fresco (Burgos, Quark) | Bajo en grasa (aprox. 7%) y alto en agua. | Ideal para dietas de pérdida de peso. |
| Queso Curado | Alta densidad calórica y proteica. | Consumo moderado y ocasional. |
| Quesos rallados/preparados | Suelen contener aditivos y harinas. | Evitar su consumo. |
Recomendaciones finales para una dieta equilibrada
Es un error muy común reducir sistemáticamente la grasa alimentaria sin tener en cuenta que este nutriente proporciona saciedad y palatabilidad. Los productos desnatados, al no ser tan sabrosos, pueden llevar a una mayor ingesta de otros alimentos. La mejor estrategia es integrar el queso fresco de oveja o cabra en una dieta variada, aprovechando su versatilidad en ensaladas, platos de verduras o como base en recetas saludables.
Recuerda que, si tu objetivo es perder peso, la clave es el déficit calórico y la calidad de los nutrientes. El queso es un aliado valioso, pero debe consumirse con sensatez, evitando aquellos productos procesados o artificiales que no aportan beneficios nutricionales reales.