El Centro Botín de Santander presenta una exposición inédita que abarca cinco décadas de la trayectoria de Alexander Calder, un artista que revolucionó el arte moderno con su genio innovador. Nacido en una familia de artistas, Calder desarrolló un nuevo método escultórico: a base de doblar y retorcer alambre, básicamente "dibujaba" figuras tridimensionales en el espacio. Acuñado por Marcel Duchamp en 1931, el término móvil hace alusión a "movimiento" y "motivo" en francés, definiendo su arte que explora la danza de las formas en el espacio.

Los Inicios de un Artista Visionario
Alexander Calder (1898-1976) se valió de su genio innovador para cambiar profundamente el curso del arte moderno. Nacido en una familia de artistas, Calder desarrolló un nuevo método escultórico: a base de doblar y retorcer alambre, básicamente "dibujaba" figuras tridimensionales en el espacio. Acuñado por Marcel Duchamp en 1931, el término móvil hace alusión a "movimiento" y "motivo" en francés.
Calder nació en Pennsylvania (EE.UU.) en 1898 en una familia de artistas: su padre era escultor y su madre pintora. La familia se trasladó en varias ocasiones por todo el país debido a los encargos que recibía su padre de las administraciones. Desde pequeño, sus padres alentaron a que creara y manipulara materiales, incluso tuvo su propio espacio creativo en la casa donde vivían en California.
“En aquella época, en la Euclid Avenue de Pasadena, obtuve mis primeras herramientas y el acceso al sótano con ventana para mi taller. Madre y padre alentaban todos mis esfuerzos de construir cosas yo mismo - aprobaban todos los intentos caseros… Mi taller se convirtió en el centro de atención; todo el mundo venía.”
A pesar de sus evidentes talentos, como de niño era buenísimo en matemáticas, decidió estudiar ingeniería de mayor. Se graduó en 1919 del Stevens Institute of Technology, donde obtuvo las notas más altas conseguidas jamás en geometría. Tuvo varios empleos como ingeniero hidráulico, de motores, y bombero en un barco. Estando a bordo observó un amanecer espectacular y tuvo una revelación: por un lado el sol naciente, y al otro la luna llena, una imagen que le acompañaría toda la vida.
“Mi hermana tenía bastantes muñecas a las que les hacíamos joyas extraordinarias con cuentas y restos de hilo de cobre que los obreros habían dejado tirado en la calle. (1906)”
Lo que empezó como un pasatiempo infantil se convirtió con los años en uno de los medios de expresión artística más destacados del norteamericano, llegando a crear unas 1800 piezas originales. Tanto las estructuras como los materiales tienen mucho que ver con sus móviles y esculturas estables. Sus primeras joyas eran de bronce y, a medida que fue mejorando la técnica, incluyó oro y plata. Muchas piezas están adornadas con cerámica, cristal, madera y otras cosas.

El Descubrimiento del Movimiento: Del Circo a los Móviles
En 1923 Calder desembarca por última vez y se traslada a Nueva York con el objetivo de ser artista. Se matricula en la Arts Students League para recibir formación específica, que compagina con su trabajo como ilustrador en la National Police Gazette. Este es otro «momento revelación»: sus jefes le mandan a un circo a que dibuje escenas circenses en 1925, y el joven artista queda maravillado. Un año después, se traslada a París y comienza a crear el Cirque Calder.
París, 1927. Se abre el telón. Suena la añeja música de circo: la marcha del héroe. El artista entra a escena con dos maletas negras. Su nombre está ahí, impreso en una bonita caligrafía blanca: Calder. El hombre se pone de rodillas, abre las maletas y, como si fuera un acto de magia, saca de uno en uno a los personajes circenses miniaturas que ha dado vida: elefantes, leones, caballos, trapecistas y acróbatas, levantadores de pesas, lanzadores de cuchillos y, por supuesto, payasos.
Una vez armada la arena del circo, Calder toca un silbato y comienza la función. Juega como un niño. Es el marionetista, el que mueve los hilos y los alambres. Habla, baila y canta. Da vueltas. El payaso fuma e infla un globo, el león se sienta obedeciendo la orden del látigo del domador, los acróbatas caminan sobre alambres y dan volteretas.
El Circo de Calder tuvo su fama: los parisinos iban a su estudio a ver las funciones. El artista había dado vida, con material reciclado -alambres, trapos, madera, hilo, latas, pedazos de objetos que se encontraba por ahí- a un modelo de circo con al menos 55 actores para su espectáculo. Él les daba movimiento y también voz, mientras su esposa Luisa ponía la aguja de la vitrola sobre el disco para crear la atmósfera cálida, alegre y de fantasía.
¿El público? Nada menos que Piet Mondrian, Jean Cocteau, Joan Miró, Le Corbusier, Fernand Léger, Arp, Man Ray, Marcel Duchamp, entre otros.
El circo tuvo tanto éxito que lo presentó en varias ciudades y durante décadas: desde 1926 hasta que murió en Nueva York, en 1976. Hoy, el famoso Circo de Calder, compuesto por setenta figuras y casi cien accesorios: redes, banderas, alfombras y lámparas, así como más de treinta instrumentos musicales, discos y matracas, está en el Whitney Museum of American Art (fue el propio Calder quien lo entregó), como una de las piezas más preciadas del artista porque fue la precursora de sus esculturas y móviles, y porque puede definirse como el “arte total”: la obra que cobra vida de la mano del creador como performer.
A partir de aquí, Calder empieza a disfrutar trabajando con el alambre. Pronto comienza a realizar retratos de sus amigos y de personajes conocidos: le dan tanta fama que en 1928 montó su primera exposición en solitario en la galería Weyhe de Nueva York. Le siguieron otras en París, Berlín… así que Calder volvía a pasar buena parte de su vida a bordo de un barco cruzando el océano Atlántico. Y si algo bueno trae la vida en alta mar es que uno puede conocer a mucha gente interesante: grandes artistas como Joan Miró, Fernand Léger, Marcel Duchamp, o al amor de tu vida, que en su caso fue Louisa James.
La Influencia de Mondrian y el Nacimiento del Móvil
Otro momento clave: en 1930 Calder visitó al artista Piet Mondrian en su estudio parisino y quedó fuertemente impresionado por una pared cubierta con rectángulos de vivos colores que usaba el holandés para practicar sus composiciones. La abstracción más pura. Se obsesionó con esta imagen, y durante una temporada se dedicó a la pintura abstracta, formando parte del grupo experimental Abstraction-Création, hasta que se dio cuenta de que lo suyo era la escultura. Pero, ¿qué pasaría si utilizaba las formas de Mondrian para sus proyectos?
“¿Por qué el arte debe ser estático? Al mirar una obra abstracta, ya sea una escultura o una pintura, vemos un conjunto excitante de planos, esferas, núcleos, sin significado alguno. Sería perfecta, pero siempre es inmóvil. El siguiente paso en la escultura es el movimiento”, dijo en 1932.
1931. El año fundamental en la carrera artística de Calder: ¿Cómo darle vida a sus proyectos? ¿Cómo poder expresar el movimiento en una obra de arte? Calder intentó dibujar en el aire, con lo que creó sus primeras esculturas cinéticas, naciendo así un nuevo tipo de arte. Los primeros ejemplos se movían gracias a un motor, aunque Calder pronto dejó de fabricarlos. Sería mucho más original si los móviles se mecieran por las corrientes de aire, de manera que cada uno entrara en relación con los demás de su propio universo.
Aunque tal vez ahora el nombre de «móviles» no nos sorprenda lo más mínimo, sí que fue realmente rompedor en su momento. Calder no tenía muy claro cómo llamar a aquella creación, y fue su amigo Marcel Duchamp, un auténtico visionario artístico, quien tuvo la idea nada más verlo.
Alexander Calder es conocido como el inventor del móvil, es decir, un tipo de escultura en alambre que, suspendida, va dando forma a otras formas, se alimenta del viento y produce luces y sombras mientras se mueve. Fue Duchamp quien dio ese nombre a las obras que Calder estaba creando. Móvil tiene que ver, tanto con el movimiento como con el motivo.
Sus móviles eran una combinación de arte y física, de arte e ingeniería. Dicen que Calder se impresionó mucho con la obra abstracta de Mondrian, tanto que en su mente creativa pudo ver los colores y las formas de esas obras en movimiento. De ahí nació su propuesta artística más abstracta, cuando las figuras y los colores que vio en Mondrian cobraban vida en su taller.
Las figuras se movían gracias al impulso de motores. Luego liberará a sus esculturas del motor y dejará que el viento se encargue de darles movimiento. Para Calder un movimiento natural, libre e imprevisible daba mayor sensación de vida. “Cuando todo sale bien, un móvil es una poesía que baila con la alegría de la vida y sus sorpresas”, diría.
Los móviles eólicos están inspirados en la naturaleza. Sus figuras crean sombras, se mueven como péndulos, están suspendidas. El viento completa la obra no solo con las formas danzarinas, sino también con el sonido que se produce de aquella sinergia. En móviles como “White Frame” (1934) y “Black Box” (1935), el azar y la espontaneidad comienzan a jugar un papel más importante.

El Legado de Calder: Más Allá de los Móviles
Los "Stabiles" y la Monumentalidad
Calder trabajó con metal como uno de sus materiales fundamentales, pero también con madera y alambre, con lo que creó sus Constelaciones en 1940. Luego utilizaría materiales industriales en sus estructuras cada vez más elaboradas y complejas, incluyendo piezas planas de metal que a veces doblaba y pintaba.
Sus formas abstractas crecieron y se convirtieron en obras de tamaño monumental. Los stabiles fueron lo contrario de los móviles: su obra monumental ya no se movía; se trataba de planchas metálicas unidas más bien con tornillos. Sin embargo, conservarían su gracia, su ligereza, sus formas ondulantes y los colores puros y brillantes.
Las grandes esculturas de la década de los sesenta son imponentes. Entre las más importantes están “Alta velocidad” (1969), escultura de acero pintado, de 13 m × 9,1 m × 16 m, colocada en Grand Rapids, Michigan. Y “Flamenco” (1974) de 16 metros de alto, ubicada en la plaza Federal de Chicago.
Si bien estas obras no se mueven (por eso stabiles o estables), el espectador debe caminar alrededor de ellas para poder apreciarlas.

Otras Facetas: Pintura, Joyería y Diseño
Calder exploró distintas técnicas y materiales. Además de la escultura, probó la escenografía, la ilustración y el dibujo (gouache, témpera) aunque nunca se consideró pintor. La orfebrería también fue su afición. Inició de niño haciendo adornos para las muñecas de su hermana y a lo largo de su vida hizo cerca de dos mil piezas de bronce, oro y plata, cerámica, cristal y madera.
El estilo de su joyería fue variando en función de las corrientes estéticas del siglo XX. Las primeras tienen un toque africano y primitivo. En los años treinta se unió al surrealismo: las joyas aumentan de tamaño y comienzan a parecerse a sus móviles. Eran diseños únicos y se popularizaron entre las celebridades de la época.
Blanco y negro, rojo, azul y amarillo, los colores primarios fueron suficientes para la obra de Calder. Para él los colores secundarios le restaban a la obra, interferían, distraían al espectador y no hacían sino confundir. Así que no los usó.
Al color se suma el sonido que experimentó en los primeros móviles y que dio sentido a una serie de gongs realizados a fines de los años cuarenta, en la que un percusor y un plato producen sonidos sorprendentes.
En alguna entrevista dijo que fue en un barco en Centroamérica donde vio la luna y, como una revelación, decidió que su vida sería el arte y no la ingeniería. O más bien, que pondría sus conocimientos de ingeniería mecánica al servicio del arte. Por eso siempre le agradeció a la luna y al universo, en sus cuadros y esculturas. Y en los años sesenta se dejó seducir por la luna, el sol y las estrellas.
Un poco más cerca, pero en los cielos, Calder pintó un avión. Sí. En 1973 la compañía Braniff International Airways le pidió que decorara un avión de pasajeros Douglas DC-8 con su estilo distintivo. Dada su experiencia como ingeniero y su interés en el movimiento, Calder aceptó la oferta. Conocido como Flying Colors, este avión despegó por primera vez en 1973 y dio servicio principalmente a Sudamérica. Dos años después, diseñó otro avión para la aerolínea, Flying Colors of the United States.

Exposiciones y Proyectos Recientes
El Centro Botín presenta una exposición inédita que cubre cinco décadas de la trayectoria de Alexander Calder. «Guava» (1955). Móvil, realizado con plancha metálica, varillas y alambres. «Aunque ya no es posible preguntar a Calder sobre ello, pensé que podría ser interesante aplicar la metodología de lo irrealizado a la historia del arte.
Entre los proyectos nunca realizados que podrán contemplarse en el Centro Botín, se cuentan una serie de seis maquetas creadas por Calder en 1939 para acompañar la propuesta de Percival Goodman para la construcción de la Smithsonian Gallery of Art, en Washington D.C. También un conjunto de casi dos docenas de bronces de 1944, creados por sugerencia de Wallace K.
En el ámbito de las artes escénicas, también se presentan varios bocetos realizados entre los años treinta y cuarenta detallando unas complejas coreografías abstractas, así como propuestas para lo que Calder denominó «objetos-ballet», incluyendo escenografías para la propuesta de un ballet con música por Harrison Kerr.
Asimismo, en esta exposición del Centro Botín pueden verse importantes encargos realizados in situ por Calder para mecenas de todo el mundo. Entre ellos, destaca Untitled (1954), una gran escultura móvil creada para la oficina de venta de billetes de Middle East Airlines, en Beirut. Así como Guava, Franji Pani y Red Stalk, algunas de las esculturas creadas por Calder en 1955 durante un viaje a Ahmedabad, en la India.
Calder Stories también cuenta con un catálogo ilustrado y acompañado de textos del comisario de la exposición, Hans Ulrich Obrist.
Hay mucha gente que cree que los números y las ingenierías están reñidos con las humanidades y el arte. Mi opinión es que el arte puede reflejarse en todo tipo de estructuras, sólo hace falta un corazón imaginativo y ganas de divertirse como tenía Alexander Calder.
“Para un ingeniero, suficiente significa perfecto. Para un artista, no hay nada perfecto.”
Este ingeniero con mente de artista, a quien sus amigos llamaban Sandy, inventó los móviles en 1931 cuando decidió dibujar en el aire.
“Mis primeras cosas abstractas surgen de mi encuentro con Mondrian, Lèger, Miró. Regreso a Estados Unidos”
Dos años después, Alexander y Louisa regresaron a Estados Unidos, instalándose en Connecticut. Él siguió exponiendo sus obras en varias galerías y trabajando en los espectáculos del Cirque. También comenzó a trabajar en esculturas al aire libre, llamadas «estables» (Stabiles) en contraposición a los móviles. Las primeras eran pequeñas y tan delicadas, que el viento terminaba doblándolas.
La Segunda Guerra Mundial
Calder intentó unirse a la Infantería de Marina cuando EE.UU. entró en la II Guerra Mundial, pero fue rechazado. Al haber escasez de metal, tuvo que idear nuevas formas de trabajar. La madera se convirtió en su nuevo aliado, creando una serie de esculturas llamadas Constelaciones, aunque el artista decía que no representaban nada en particular.
En este tiempo se organizan las dos primeras exposiciones retrospectivas del trabajo de Calder: una en 1938 y la siguiente en 1943.

Los últimos años de grandes creaciones
Con el fin de la guerra Calder comienza a trabajar una serie de obras de pequeño formato, realizadas con restos de metal de obras mayores. Al ser fáciles de montar y desmontar, algunas se enviaron a París para una gran exposición. Está será la tónica habitual del momento: el artista sigue recibiendo encargos de gran formato en Estados Unidos, y organizando exposiciones europeas casi anualmente.
En los años 60 ya era un artista más que consagrado, cuyas muestras retrospectivas se sucedían, así como las publicaciones y biografías. El compromiso social también se hizo patente en sus últimos años, publicando varios escritos contra el presidente Nixon, las guerras y las injusticias sociales. También donó varias obras para ayudar a víctimas de catástrofes, por lo que recibió la Medalla de la Paz de la ONU en 1975.
“Tengo la agradable sensación de haber llegado a una estabilidad económica donde puedo hacer lo que quiera.”
Este «lo que quiera» incluía la certeza de saber que mucha gente también lo querría. Calder podía dibujar, pintar, ilustrar libros, diseñar tapices y decorados teatrales, podía hacer juguetes para sus nietos… Sus obras siempre eran bien recibidas. Calder falleció a los 78 años de un ataque al corazón.
Obras Emblemáticas de Alexander Calder
Esculturas Cinéticas: La Ruptura con la Tradición
El arte cinético es la ruptura con la escultura clásica, en la que las escenas quedaban para siempre congeladas en bronce o mármol. El arte cinético siempre es oscilante, cambiante y vivo. Es un juego variable de luz y sombras, de espacio y forma.
Alexander Calder. A Universe. 1934. Tubería de acero pintado, alambre de acero, motor y madera con cuerda. 102.9 x 76.2 cm. MoMA, Nueva York.
¿Pero qué formas son éstas? ¿Imitan en verdad a la naturaleza? ¿Son representaciones del Sistema Solar? ¿O son abstracciones y que cada uno imagine lo que quiera?
Móviles (Mobile): La Poesía del Viento
El siguiente paso fue retirar el motor de sus móviles: les daba libertad absoluta. Calder dejaba que fuera el aire al pasar quien los meciera: la corriente que entraba por la ventana, la brisa del jardín, los visitantes al acercarse… Los móviles nunca paran de girar y jugar, cambiando la perspectiva incesantemente.
Alexander Calder. Little Spider (Arañita). c. 1940. Planchas de metal y alambre. 111.1 x 127 x 139.7 cm. National Gallery of Art, Washington, D.C. (EE.UU.)
Alcanzan un punto de equilibrio, de estabilidad, ya que todas las formas suspendidas no se han colocado ahí aleatoriamente. Calder era ingeniero, calculaba los pesos y las medidas antes de realizar sus móviles para que tuvieran su gracia.
Alexander Calder. Rouge Triomphant (Rojo triunfante). 1959-1965. Placas de metal, varillas, y pintura. 279.4 × 584.2 × 457.2 cm.
Esculturas Stabile: La Solidez en Movimiento
El siguiente paso en la creatividad de Calder fueron los Stabile: el extremo opuesto a los móviles. Son esculturas normalmente de gran tamaño, monumentalidad y peso, aunque a la vez ligeras y gráciles, con formas ondulantes y colores puros.
Devil Fish es la primera de las esculturas estables de gran tamaño, aunque se basa en una maqueta pequeña. Calder empleó planchas de metal unidas por tornillos, lo que se convertirá en su forma típica de ensamblar las piezas de estas grandes obras.
Alexander Calder. Devil Fish. 1937. Planchas de metal, tornillos y pintura. 172.7 × 162.6 × 119.4 cm. Calder Foundation, Nueva York.
Alexander Calder. La Grande Vitesse (Alta velocidad). 1969. Acero pintado. 13 m × 9.1 m × 16 m. Grand Rapids, Michigan.
Alexander Calder. Flamingo (Flamenco). 1974. Acero pintado. 16,20 m. Federal Plaza, Chicago (EE.UU.)
Pinturas y Dibujos: Experimentos en Dos Dimensiones
Aunque Calder es el gran referente norteamericano de la escultura del siglo XX, también tuvo una larga y fructífera carrera como pintor. Por lo general, no se sabe tanto de los cuadros y estampas de Calder, debido a que él mismo no se consideraba pintor. Cada vez que trabajaba en dos dimensiones lo hacía como un experimento para probar ideas de color, formas, espacio y composición.
Alexander Calder. Tank trap. Litografía en color. 1975. 74.3 × 109.2 cm.
En sus pinturas empleaba el gouache o témpera, con una preferencia por los colores primarios y puros que tan buen resultado le daban en sus móviles.
“Los colores secundarios y los tonos intermedios sólo sirven para confundir y enturbiar la distinción y la claridad. Los objetos, o mejor dicho, las formas representadas se acompañan unas a otras, creando su propio universo en el que se interrelacionan e intentan explorar sus posibilidades de movimiento.”
Alexander Calder. Bosbies & Uniforms. 1971. Gouache sobre papel Canson. 75,5 x 109 cm.
Joyería de Calder: Pequeñas Obras de Arte Portátiles
Mi hermana tenía bastantes muñecas a las que les hacíamos joyas extraordinarias con cuentas y restos de hilo de cobre que los obreros habían dejado tirado en la calle. (1906)
Alexander Calder. Broche. c. 1940. Plata, latón y alambre de acero. 11 cm. Calder Foundation, Nueva York.
Lo que empezó como un pasatiempo infantil se convirtió con los años en uno de los medios de expresión artística más destacados del norteamericano, llegando a crear unas 1800 piezas originales. Tanto las estructuras como los materiales tienen mucho que ver con sus móviles y esculturas estables. Sus primeras joyas eran de bronce y, a medida que fue mejorando la técnica, incluyó oro y plata. Muchas piezas están adornadas con cerámica, cristal, madera y otras cosas.
Las primeras joyas que diseñó de manera profesional tenían unos precios muy asequibles. Incluso cuando se popularizaron entre las celebrities del momento, Calder seguía trabajando en ellas manualmente una a una. Todas son únicas, y aún muestran las marcas de las herramientas que se emplearon para diseñarlas.
El estilo de su joyería fue variando en función de las corrientes estéticas del siglo XX. Las primeras tienen un toque africano y primitivo. En los años 30 se une al surrealismo: las joyas aumentan de tamaño y comienzan a parecerse a sus móviles. Calder buscaba conjugar el movimiento y el equilibrio con el espacio y la forma.

La Inspiración Cósmica: Las Dos Lunas
Era muy temprano por la mañana, con el mar en calma frente a Guatemala, cuando sobre mi cama -unos cabos enrollados- observé el principio de un amanecer rojo fuego mientras que al otro lado seguía la luna como una moneda de plata. De todo el viaje fue lo que más me impresionó; me dejó una sensación duradera del sistema solar. (1922)
Alexander Calder. Two moons (Dos lunas).
Dos lunas crecientes, cada una con su propia personalidad, se enfrentan en medio de una noche estrellada. Sus rasgos son totalmente humanos, con grandes narices y bocas por las que parecen hablar. ¿Sería la misma conversación que tuvieron el Sol y la Luna en aquel amanecer de Guatemala? El tema se repite en distintas variaciones según el medio empleado, haciendo un viaje desde las dos dimensiones de la pintura, al relieve evidente del tapiz y la conquista del espacio de los móviles.
“siempre me ha gustado hacer pequeños trabajos con las manos. Un día fui a visitar a Mondrian y, al mirar sus telas, me entraron ganas de hacer pintura animada. “¿Por qué tiene que ser estático el arte? Lo que usted contempla es una abstracción, esculpida o pintada, una combinación sumamente apasionante de planos, esferas, núcleos, sin el menor significado. Puede que sea perfecta, pero permanece siempre inmóvil.
Alexander Calder Documental Español People and Arts
