Chilenismos y la Tradición de la Empanada Chilena

Los chilenismos se destacan por su creatividad e ingenio, reflejando la riqueza cultural local. Usados principalmente en contextos coloquiales y familiares, estos términos están profundamente conectados con la vida cotidiana en Chile. Muchos surgen de la adaptación de palabras extranjeras al español chileno, mientras otros tienen raíces en lenguas indígenas. Además, los chilenismos son dinámicos, evolucionan con el tiempo y varían regionalmente, lo que muestra cómo el lenguaje en Chile no solo comunica, sino que también se adapta a los cambios culturales y sociales.

El Ingenio del Lenguaje Cotidiano: Ejemplos de Chilenismos

El léxico chileno está lleno de palabras y expresiones únicas, muchas de las cuales tienen historias y orígenes fascinantes. El ingenio de sus expresiones hasta la historia detrás de cada término, los “chilenismos” son una parte fundamental de la vida diaria del país, resaltando la diversidad y riqueza del español chileno:

  • Bacán: Aunque se asocia con el lunfardo argentino, donde “bacán” se refería a alguien de alta clase, en Chile ha evolucionado para tener un uso más general.
  • Al tiro: Proviene de la frase “al tiro”, que alude a la rapidez de un disparo.
  • Patas sucias: La expresión originalmente aludía a la imagen de una persona que tiene las patas sucias o manchadas.
  • Bonito: Este uso se deriva del aprecio que los chilenos tienen por la belleza en las cosas simples.
  • Fome: La palabra “fome” proviene del quechua “fuma”, que significa “lento” o “pesado”.
  • Weón (o huevón): Proviene del término “huevo” en español, que en el habla coloquial ha evolucionado para referirse a personas en general, o para expresar frustración o desaprobación. Dependiendo del contexto, puede significar “amigo”, “persona” o incluso “idiota” o “tonto”.
  • Taco: La palabra “taco” en este contexto es una metáfora que compara el atasco de vehículos en una carretera con un taco (como el tapón de una botella), sugiriendo que el tráfico está “tapado” o bloqueado.

Chilenismos de Origen Extranjero

Además de las adaptaciones de vocablos locales, muchos chilenismos provienen de otros idiomas, principalmente del inglés:

  • Pull: Proviene del inglés “to pull” (en el contexto de atraer o atraer a alguien).
  • Peg: Deriva del inglés “peg”, que en el contexto de la jerga laboral se refiere a una tarea o trabajo.
  • Cachar: Significa "¿entiendes?". Proviene del inglés “to catch”, que significa “entender”.
Infografía sobre la etimología de chilenismos comunes, mostrando su origen indígena, español o inglés

Voces Indígenas del Lenguaje Popular Sureño: Un Estudio Detallado de Chilenismos

El Vicecónsul de Suiza, Walterio Neymeyer, se ocupó en la confección de un diccionario geográfico-etimológico para las provincias Valdivia, Osorno y Llanquihue. Este estudio, que reunirá todos los toponímicos indígenas con su respectiva traducción al castellano, tuvo como primer propósito agregar, como apéndice, una lista lo más completa posible de los chilenismos más usados en la conversación diaria de los habitantes del sur de Chile.

Neymeyer explica que la convicción adquirida en sus estudios geográfico-etimológicos le demostró que, aun las personas más ilustradas, no se percatan, ni remotamente, de que están usando voces de origen mapuche, quechua o aymará. Por la extensión de la obra principal, se decidió anticipar la publicación de este apéndice como opúsculo, reservándose para la edición de aquel diccionario un plazo más largo.

Metodología y Fuentes Consultadas

A pesar de la existencia de literatura sobre esta materia, Neymeyer observó que las ediciones de las obras respectivas se habían agotado, dejando a los interesados sin fuentes de información, con la excepción de "La Voz de Arauco" del R. P. Ernesto Wilhelm de Moesbach. Estimó de interés incluir entre los chilenismos aquellos nombres de origen indígena correspondientes a plantas del terruño sureño, cuya etimología puede dar luces sobre particularidades específicas de ellas, ya sea referentes a sus hábitos, efectos medicinales y tóxicos o a su valor alimenticio. También incluyó los nombres mapuches de animales que aparecen con frecuencia en la toponimia sureña e, igualmente, en los apellidos mapuches.

Las obras consultadas para su compilación fueron:

  • DICCIONARIO ETIMOLÓGICO: Dr. Rodolfo Lenz. (Lz.).
  • LA VOZ DE ARAUCO: R. P. Ernesto Wilhelm de Moesbach. (W.).
  • GLOSARIO ETIMOLÓGICO: Fr. P. Armengol Valenzuela. (FA.).
  • DICCIONARIO ARAUCANO-ESPAÑOL: Fray Félix José de Augusta.

El autor expresó un profundo agradecimiento al R. P. Ernesto Wilhelm de Moesbach, eminente araucanista y erudito botánico, cuya desinteresada colaboración y oportunas advertencias hicieron posible el trabajo, motivado por el cariño hacia Chile, este "bello y hospitalario país" que orgullosamente considera su segunda Patria.

Notas Fonéticas del Idioma Mapuche

La fonética mapuche, establecida por el Dr. R. Lenz, es crucial para la correcta pronunciación y comprensión de muchos chilenismos con raíz indígena:

  • La e es vocal sorda, o la casi falta de vocal entre dos consonantes.
  • La ü, pronunciada semejante a la ü francesa, es vocal profundamente gutural.
  • La n peculiar del idioma araucano, escrita ng en este trabajo, se pronuncia como en blanco, ganga o en la palabra alemana Gesang.
  • La combinación tr, th, (t), ch, cuyo preciso valor fonético mapuche no tiene equivalente en el alfabeto chileno, se aproxima a la ch castellana seguida de una r suave (chr o tshr). Así la traducción de "hombre", escrita de huentru, huenthu, huenchu, se pronuncia huentshru.
  • Faltan en mapuche b, g, h (hu corresponde a u (w) en araucano legítimo), la s pura y la z. (W).

Documental MAPUCHE KUIFI KIMUN

Selección de Chilenismos con Raíz Indígena y sus Significados

A continuación, algunos ejemplos de chilenismos recogidos en la investigación de Walterio Neymeyer, que ilustran la rica influencia de las lenguas nativas en el español de Chile:

  • Aconcharse: asentarse un líquido, depositarse las partículas que se hallan en suspensión. Del quechua konchu, adaptado al mapuche concho: heces, residuos, sedimentos, madre, asiento.
  • Acuchurcarse: mancharse una tela cualquiera, especialmente la blanca, debido al uso o mal lavado; las camisas blancas son susceptibles de acuchurcarse cuando no se secan pronto en el invierno. Del mapuche küchakan: lavar; küchan: ropa. Tal vez será corrupción del vocablo español acuchuchar: estrujar.
  • Achichíu: también achuchui, interjección que se usa como exclamación al quemarse con fuego o agua caliente, también al sentir frío. Del mapuche thüthüy: interjección de asco o de enfado.
  • Achiguarse: combarse una cosa, doblegarse, hacerse cóncavo. Del mapuche chigua y del aymará achihua: quitasol tejido de mimbres, sogas o correas, afianzadas a un arco ovoidal de madera.
  • Achinarse: aplebeyarse. Del quechua china: hembra, criada; achinado, de aspecto feo.
  • Achira: nombre vulgar de una planta exótica de adorno, originaria de las Indias Occidentales. Los tallos nuevos y los bulbos de las especies de los jardines raras veces se usan en Chile como alimento; se llaman entonces papa chira. Del quechua achira: raíz parecida a la papa.
  • Acholar: acholarse, avergonzarse, acoquinarse; acholado, avergonzado; dícese también de la persona que tiene la tez del mismo color que la del cholo; acholadizo, propenso a acholarse.
  • Achuñuscar: arrugar, estrujar, arrebatarse por exceso de calor, encogerse. Del quechua chuñu: papas heladas y por ende arrugadas.
  • Aguachar: domesticar, amansar. Del quechua huacchá: huérfano, adaptado al mapuche en la forma huachu: ilegítimo, manso.
  • Ahuaínarse: hermosearse para aparentar ser más joven. Del quechua huaina: joven.
  • Ahuasarse: asimilarse a las costumbres del huaso. Del quechua huasu: tosco, grosero, rústico.
  • Allallái: exclamación de admiración y de cariño. Del mapuche allaalla: muy bonito.
  • Añañái: interjección familiar, exclamación de aprobación, ¡muy bien! ¡qué bonito! En quechua añañau: es hermoso y en mapuche de añagen: ser hermoso.
  • Añañuca: nombre araucano de plantas amarilidáceas (Hippeastrum) con preciosas flores rojas-amarillas que se dan desde Vallenar hasta Llanquihue.
  • Apa: llevar al apa, llevar una persona en la espalda, a cuestas, así como las madres no civilizadas "cargan" a las guaguas; del quechua y aymará apay: llevar a cuestas y apa: carga.
  • Apancora, Pancora: cangrejo. Del quechua y aymará apancoray: cangrejo.
  • Apol, apoll: un guiso preparado al degollar un cordero. Del mapuche apolln: rellenar con su sangre los bofes del cordero.
  • Aporuñar: ir atesorando poco a poco; aporuñarse, salir frustrado en sus aspiraciones, "chingarse".
  • Apunarse: contraer la enfermedad de la puna, que consiste en malestar general y dolor de las sienes. Del quechua puna: alturas, páramos muy elevados.
  • Bagual: animal vacuno alzado, montaraz, indómito. Parece que la voz es esencialmente argentina, tal vez se derive del guaraní baqua: velocidad, fuerza, porfiado.
  • Bongo: canoa cavada de una sola pieza de madera, con punta a proa y a popa, sin quilla. Es voz de las Antillas e importada allá por los negros del Congo. En mapuche se llama huampu.
  • Buña: papas mondadas y sumergidas durante largo tiempo en una corriente de agua hasta quedar en estado de putrefacción. En la actualidad luna ponü significa papas podridas, incomestibles y funal ponü las papas preparadas de la manera indicada, medio podridas, que se comen en forma de mazamorra. Del mapuche luna: podrido.
  • Cacique: jefe de reducción indígena, denominación extendida por los españoles a todo individuo que ejerce influencia en las muchedumbres. Se presume que el vocablo "cacique" lo recogió Colón en Haití. Los indios mismos emplean el término como voz castellana; el sinónimo en mapuche es lonco; los jefes superiores se llaman ülmen y toqui.
  • Cacha: hacer cacha, hacer broma a una persona con gestos y ademanes; en este giro deriva del quechua kacchai: atemorizar, intimidar. En Chile cacha significa además mango de cuchillo, revólver y otros objetos parecidos y en tal caso el vocablo deriva del latín capula, capere: tomar.
  • Cachanlahue: hierba medicinal, usada en la medicina casera. Del mapuche cachan: inflamación pectoral, pleuritis, cachantun: padecer de tal dolencia y de lahuen: remedio de dicha inflamación. (W.).
  • Cachantún: conocida agua mineral cuya etimología, según la tradición del lugar de su procedencia, será la siguiente: del mapuche cad: mucho, por sobremanera y de antün: brillar el sol o como el sol; agua que por su gran claridad recuerda el brillar del sol. (W.)
Foto de una página de diccionario antiguo mostrando entradas de chilenismos

La Empanada Chilena: Símbolo Patrio y Delicia Culinaria

Si hay un sabor que los chilenos llevamos en el corazón, ese es el de la empanada. Pocas preparaciones transmiten tanta identidad y memoria colectiva como este clásico, protagonista indiscutido de las Fiestas Patrias y presente en todo tipo de reuniones familiares, fondas y celebraciones.

Un Origen Mestizo

La empanada, como concepto, viajó desde España en tiempos de la Colonia. En la península ya existían empanadas rellenas de carnes, pescados o verduras, que eran fáciles de transportar y de comer sin necesidad de platos. Con la llegada de los conquistadores a América, esta receta se fue adaptando a los ingredientes y costumbres locales.

En Chile, la empanada encontró su lugar muy rápidamente. Ya en el siglo XVII, cronistas hablaban de masas rellenas con carne, cebolla y aceitunas, cocidas en hornos de barro. Así, el plato fue adoptado por el pueblo, y con el tiempo se convirtió en una tradición nacional.

Ilustración histórica de la época colonial en Chile, mostrando elementos culinarios

El Pino: Corazón de la Empanada Chilena

El relleno más característico de la empanada chilena es el pino, una mezcla de carne de vacuno, cebolla frita, huevo duro, aceitunas y, en ocasiones, pasas. La palabra proviene del mapudungún pirru, que significa picadillo o mezcla. Esta combinación sencilla, pero sabrosa, se consolidó durante el siglo XIX y sigue siendo la favorita en fondas y hogares de norte a sur.

Más que un Plato, un Símbolo Patrio

Aunque existen muchas variaciones -empanadas fritas con queso, de mariscos en zonas costeras o de verduras en versiones modernas- la empanada de horno con pino es la que se ha transformado en el símbolo patrio por excelencia. Ninguna Fiestas Patrias está completa sin una empanada acompañada de un buen vaso de vino o una chicha fresca.

Variedades de Empanadas en Chile

Para conocer más a fondo el gran mundo de las empanadas, podemos mencionar sus variaciones. La preparación del pino puede tener muchas variaciones, dentro de las cuales están las empanadas con carne molida y las con carne picada. La masa puede ser delgada o gruesa y también puedes elegir si quieres como ingrediente solo carne, solo pollo o ambos. Más allá de la clásica de pino, existen otras preparaciones populares:

  • Empanadas napolitanas: Esta variedad por lo general es horneada, y tiene una masa parecida a la del pino.
  • Empanadas de mariscos: Este tipo de empanadas casi siempre son fritas y llevan de relleno un surtido de mariscos, los que son elegidos dependiendo de lo que se encuentre en la zona. La más popular es la que lleva piure, choritos, machas, cebolla y ají de color o merkén.
Variedad de empanadas chilenas, incluyendo de pino, queso y mariscos

Receta Clásica de Empanadas Chilenas de Carne Picada

Para cerrar esta historia con sabor, te dejamos una receta clásica que puedes preparar en casa:

Ingredientes (para 12 empanadas)

Para la masa:

  • Harina: 1 kilo
  • Manteca (o mantequilla): 150 g
  • Agua tibia con sal: 400 ml aprox.
  • 1 yema de huevo (para pincelar)

Para el pino:

  • Carne de vacuno picada: 700 g
  • Cebollas grandes: 4
  • Aceite o manteca: 3 cucharadas
  • Ají de color: 1 cucharada
  • Comino: 1 cucharadita
  • Pimienta: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Huevos duros: 3
  • Aceitunas: 12

Preparación

El pino:

  1. Para preparar el pino debes poner en una olla grande las cebollas, cubrirlas con agua fría y cocinarlas a fuego medio hasta que estén blandas. Luego retíralas del fuego, pásalas por un colador y déjalas a un lado.
  2. En otra olla calienta aceite a fuego medio y agrega el resto de los ingredientes (carne, comino, sal, pimienta), excepto el ají de color. Esta preparación debes dejarla hasta que la carne esté dorada.
  3. Luego añade el ají de color. Ahora agrega la cebolla que habías guardado y cocina todo hasta que hierva.
  4. Revuelve la preparación por 20 minutos más y retírala del fuego para dejarla enfriar y luego refrigerarla.

La masa:

  1. Al día siguiente debes preparar la masa. Coloca sobre una superficie lisa la harina en forma de corona, agrega al centro sal, agua hirviendo y manteca.
  2. Con una cuchara o espátula de madera revuelve mezclando todos los ingredientes hasta que la masa esté tibia.
  3. Amasar hasta obtener una masa elástica. Reposar tapada unos 30 minutos.

Armado y Horneado:

  1. Divide la masa en 15 porciones y uslérea cada pedazo hasta dejarla de 5 mm de grosor.
  2. Luego con una taza o plato corta 15 círculos de 22 cm de diámetro y pásale con un pincel la mezcla de huevo a todos los bordes de los círculos de masa.
  3. Colocar una porción de pino, un cuarto de huevo duro y una aceituna en el centro.
  4. Cerrar las empanadas juntando un extremo de la masa con el otro extremo pasando sobre el relleno para luego doblar los bordes con los dedos hasta formar la empanada.
  5. Debes presionar las puntas para sellar y pincelar la superficie con el resto de la mezcla de huevo nuevamente, para que te queden doradas.
  6. En una lata de horno coloca las empanadas y hornéalas por 20 minutos o hasta que estén doradas.

¡Qué ricas son las empanadas! Y listo: así tendrás en tu mesa una preparación con más de tres siglos de historia que sigue reuniendo a familias y amigos en torno a la buena mesa chilena.

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