Es común posponer la micción, aunque el cuerpo lo demande. Sin embargo, ¿es perjudicial para la salud aguantar muchas horas la orina? Expertos consultados señalan que, en la mayoría de los casos, postergar el acto de orinar no es dañino. Por ejemplo, a una mujer joven que aguanta las ganas de ir al baño mientras realiza sus tareas o atiende a su hijo, “no le pasa nada”, afirma el urólogo argentino Gustavo Villar.
Aguantar la orina: ¿es realmente peligroso?

Mitos y realidades
Es fundamental aclarar que aguantar voluntariamente las ganas de ir al baño no produce una infección urinaria en personas sanas. "No hay nada que diga que sí", enfatiza el Dr. Villar. Por lo tanto, en el caso de una mujer joven que retrasa la micción por estar ocupada, "eso no le puede producir un trastorno en el futuro".
Si una persona joven desarrolla una infección urinaria, "seguramente no es por aguantar", sino por otros mecanismos como problemas colónicos, una higiene inadecuada o una infección transmitida por vía sanguínea.
Capacidad de la vejiga y diferencias de género
En general, es más común que las mujeres aguanten más que los hombres, debido a las características distintivas de su vejiga. La vejiga femenina tiene una pared más pequeña, una pelvis diferente y carece de próstata, lo que le permite "darse el lujo de aguantar un poquito más".
Sin embargo, Villar advierte que si el organismo permite a una persona estar 12 o 14 horas sin orinar mientras toma líquidos, "es porque es una vejiga que ya no está normal. Algo le pasa a ese paciente".
Retención urinaria crónica: una condición diferente
Es crucial no confundir el aguante voluntario con patologías como la retención urinaria crónica. Esta ocurre "cuando al orinar no se vacía por completo la vejiga", explica el urólogo británico George Yardy, del Ipswich Hospital. Algunas personas pueden retener cerca de medio litro de orina, lo que, para algunos, no causa problemas, pero otros pueden desarrollar infecciones urinarias recurrentes o cálculos.
Yardy señala que existe una posibilidad, aunque menor, de que aguantar la orina repetidamente pueda contribuir al desarrollo de una retención urinaria crónica. "No se entiende todavía con claridad por qué algunas personas desarrollan retención urinaria crónica", añade. Es probable que una proporción de estas personas orinen con poca frecuencia, lo que lleva a un ensanchamiento de la vejiga que no se vacía completamente. "Así que no todos los que orinan con escasa frecuencia acaban teniendo retención urinaria crónica, pero es posible que una proporción sí desarrolle retención urinaria crónica con infecciones recurrentes".
La "vejiga haragana" en niños
En el caso de los niños, se utiliza el término "vejiga haragana" para describir a aquellos que postergan vaciar la vejiga. Estos niños no orinan con frecuencia y desarrollan vejigas con mayor capacidad que no se vacían por completo. El tratamiento principal para la vejiga haragana en niños es un cambio de comportamiento: estimularlos a ir al baño más frecuentemente (cada dos o tres horas) y asegurarse de que se tomen el tiempo necesario. "Muchas veces ése es el único tratamiento que necesitan y sus vejigas se recuperan", afirma Yardy.
La importancia de la hidratación
La importancia de beber aproximadamente dos litros de agua al día es indiscutible para la salud del aparato urinario. "Porque hace un barrido mecánico, limpia el riñón, los uréteres y la vejiga", explica Villar. Este proceso es similar al agua de un arroyo que fluye y limpia, evitando el estancamiento. Al no estancarse, se impide la colonización de bacterias y la formación de cálculos.
El color de la orina es un indicador del nivel de hidratación: "Si toman mucho líquido, el color de la orina se va haciendo cada vez más claro. La primera orina de la mañana es más concentrada, más amarilla porque durante la noche no se ha tomado nada", concluye Villar.

Incontinencia urinaria: causas y tipos
¿Qué es la incontinencia urinaria?
La incontinencia urinaria es la incapacidad de controlar la salida de orina de la uretra, el conducto que transporta la orina fuera del cuerpo desde la vejiga. Puede manifestarse como escapes ocasionales o una incapacidad total de contener la orina.
Tipos principales de incontinencia urinaria
- Incontinencia urinaria de esfuerzo: Ocurre durante actividades como toser, estornudar, reírse o hacer ejercicio.
- Incontinencia imperiosa: Se produce por una necesidad urgente y repentina de orinar, seguida de contracciones de la vejiga y escapes de orina. No hay tiempo suficiente para llegar al baño.
- Incontinencia por rebosamiento: La vejiga no se vacía completamente, el volumen de orina excede su capacidad y se produce goteo.
- Incontinencia mixta: Presenta una combinación de tipos, usualmente de esfuerzo e imperiosa.
Causas de la incontinencia urinaria
Las causas de la incontinencia urinaria son variadas y pueden ser temporales o crónicas. Es importante destacar que la incontinencia intestinal, la incapacidad de controlar las heces, no se desarrolla en este artículo.
Causas temporales o súbitas:
- Reposo en cama (recuperación de cirugía)
- Ciertos medicamentos (diuréticos, antidepresivos, tranquilizantes, algunos remedios para la tos y los resfriados, antihistamínicos)
- Confusión mental
- Embarazo
- Infección o inflamación de próstata
- Retención fecal por estreñimiento grave
- Inflamación o infección de las vías urinarias
- Aumento de peso
Causas a largo plazo:
- Obstrucción en el aparato urinario
- Problemas neurológicos o cerebrales (demencia, esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular)
- Problemas con el aparato urinario
- Problemas musculares y nerviosos (debilidad de los músculos pélvicos o uretrales)
- Próstata agrandada en hombres
- Diabetes
- Cáncer de vejiga
- Espasmos vesicales
- Daño nervioso o muscular después de radiación pélvica
- Prolapso pélvico en mujeres (caída de vejiga, uretra o recto hacia la vagina, a menudo por embarazo y parto)
- Lesiones de la columna
- Debilidad del esfínter urinario (por cirugía de próstata o vagina)
Factores de riesgo
Algunos factores aumentan la probabilidad de sufrir incontinencia urinaria:
- Sexo: Las mujeres tienen más probabilidades debido al embarazo, parto, menopausia y anatomía.
- Edad: Con el envejecimiento, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza.
- Sobrepeso: Aumenta la presión sobre la vejiga.
- Tabaquismo: Causa tos crónica que puede llevar a incontinencia de esfuerzo.
- Antecedentes familiares.
- Algunas enfermedades: Diabetes, enfermedades renales.
Frecuencia urinaria: cuándo preocuparse y cómo manejarla
¿Cuándo es "mucho" orinar?
Según la Cleveland Clinic, las personas orinan en promedio entre siete y ocho veces al día. Más de esta cantidad podría indicar un problema subyacente. La frecuencia urinaria normal varía, influenciada por la ingesta de líquidos, actividad física, estado de salud y funcionamiento del sistema urinario.
¿Por qué la micción frecuente puede ser un problema?
Orinar con mucha frecuencia no siempre es negativo, pero puede ser síntoma de una condición médica. Para discernir si es normal o un problema, se debe evaluar si interfiere con la vida diaria o si se acompaña de fiebre, vómito, dolor de espalda y fatiga. Los médicos suelen realizar un examen físico con análisis de sangre y orina para el diagnóstico.
Condiciones médicas relacionadas con la micción frecuente
- Infecciones del tracto urinario (ITU): Pueden ocurrir en cualquier parte del sistema urinario (vejiga, riñones, uréteres, uretra). Síntomas comunes incluyen micción frecuente, ardor al orinar, necesidad de orinar en pequeñas cantidades, orina turbia o con olor fuerte, y en casos graves, sangre en la orina y dolor en el abdomen o espalda.
- Hiperplasia prostática: En hombres, la próstata se agranda y presiona la uretra, bloqueando el flujo de orina. Otros síntomas incluyen sensación de vaciado incompleto de la vejiga, dificultad para contener la orina y, en casos graves, retención urinaria aguda.
- Síndrome de vejiga hiperactiva: Genera una necesidad descontrolada de orinar. Es más común en mujeres y aumenta con la edad.
- Diabetes mellitus, insuficiencia renal crónica o vaginitis: También pueden alterar la frecuencia urinaria.
Factores que afectan la frecuencia urinaria
- Consumo de líquidos: El aumento en la ingesta de líquidos incrementa la producción de orina y la frecuencia urinaria. Es crucial para una hidratación adecuada y función renal saludable. Además del agua, entre el 20 y el 30 por ciento de los líquidos se obtienen de alimentos y otras bebidas.
- Uso de ciertos medicamentos: Algunos fármacos tienen efectos diuréticos que aumentan la producción de orina. Ejemplos incluyen:
- Diuréticos: Diseñados para aumentar la eliminación de sodio y agua.
- Antidepresivos tricíclicos: Pueden aumentar la frecuencia urinaria e incluso causar incontinencia.
- Antihistamínicos: Pueden relajar la vejiga y reducir su capacidad de vaciado.
- Opioides: Pueden interferir con la contracción de la vejiga.
- Consumo de cafeína y alcohol: Ambas sustancias tienen efectos diuréticos. También frenan la producción de vasopresina, una hormona que regula la reabsorción de agua por los riñones. Además, pueden irritar la vejiga y aumentar la urgencia urinaria.
Cuándo buscar ayuda médica
Es importante consultar a un médico si la frecuencia de micción cambia repentinamente, especialmente si se acompaña de otros indicadores como fiebre, sangre en la orina, picor o dolor al orinar.
Acuda a urgencias si súbitamente pierde el control de la orina y presenta:
- Dificultad para conversar, caminar o hablar
- Debilidad, entumecimiento u hormigueo súbito en un brazo o pierna
- Pérdida de la visión
- Pérdida del conocimiento o confusión
- Pérdida del control intestinal
Comuníquese con su proveedor de salud si presenta:
- Orina turbia o con sangre
- Goteo
- Necesidad urgente o frecuente de orinar
- Dolor o ardor al orinar
- Dificultad para empezar a orinar
- Fiebre
Tratamiento y prevención de la incontinencia urinaria
Tratamientos de la incontinencia urinaria en hombres
Enfoques de tratamiento
El tratamiento de la incontinencia urinaria depende de la causa y el tipo. Un proveedor de atención médica, como ginecólogos y urólogos especializados, puede evaluar, diagnosticar y recomendar un plan de tratamiento.
Cambios en el estilo de vida:
Estos cambios pueden aliviar la incontinencia y pueden complementarse con otros tratamientos:
- Regularizar las deposiciones para evitar el estreñimiento, aumentando la fibra en la dieta.
- Dejar de fumar para reducir la tos y la irritación de la vejiga, y disminuir el riesgo de cáncer de vejiga.
- Evitar el alcohol y las bebidas con cafeína (como el café), que pueden estimular la vejiga.
- Bajar de peso si es necesario.
- Evitar comidas y bebidas que irriten la vejiga (alimentos condimentados, bebidas carbonatadas, frutas y jugos cítricos).
- Controlar los niveles de azúcar en la sangre si se tiene diabetes.
- Para escapes de orina, usar ropa interior y parches absorbentes, que son discretos y bien diseñados.
Entrenamiento de la vejiga y ejercicios del suelo pélvico:
- El reentrenamiento de la vejiga ayuda a tener un mejor control.
- Los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos del suelo pélvico. Es común que las personas no los realicen correctamente, incluso creyendo hacerlo bien, por lo que a menudo se benefician de un fortalecimiento y reentrenamiento formal con un especialista en suelo pélvico.
Medicamentos:
Según el tipo de incontinencia, se pueden recetar medicamentos que previenen espasmos musculares, relajan la vejiga y mejoran sus funciones. El proveedor puede guiar sobre cómo tomarlos y manejar los efectos secundarios.
Cirugía:
Si otros tratamientos no son efectivos o la incontinencia es grave, se puede considerar la cirugía. El tipo de cirugía dependerá del tipo de incontinencia (imperiosa, de esfuerzo o por rebosamiento), la gravedad de los síntomas y la causa (prolapso pélvico, próstata o útero agrandado, etc.).
Uso de catéter urinario:
En casos de incontinencia por rebosamiento o incapacidad de vaciar completamente la vejiga, puede ser necesario un catéter urinario. Puede ser un catéter a largo plazo o uno que el paciente aprende a ponerse y quitarse.
Estimulación de los nervios vesicales:
La incontinencia imperiosa y la frecuencia urinaria a veces se tratan con estimulación nerviosa eléctrica para reprogramar los reflejos de la vejiga. Esto puede realizarse mediante un estimulador a través de la piel en la pierna (semanalmente en consulta) o un dispositivo implantado similar a un marcapasos bajo la piel en la espalda baja.
Inyecciones de toxina botulínica (Botox):
La incontinencia imperiosa puede tratarse con inyecciones de onabotulinumtoxina A (Botox). Esta relaja el músculo de la vejiga y aumenta su capacidad de almacenamiento. La inyección se administra con un cistoscopio y, en la mayoría de los casos, se puede hacer en la consulta.
Prevención
La incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse. Sin embargo, la modificación de hábitos puede reducir la frecuencia urinaria excesiva cuando no es síntoma de una enfermedad grave:
- Reducir el consumo de líquidos antes de acostarse: Ayuda a evitar interrupciones nocturnas y mejora la calidad del sueño. Es importante distribuir la ingesta de líquidos uniformemente durante el día.
- Reducir el consumo de cafeína y alcohol: Estas sustancias aumentan la necesidad de orinar debido a sus efectos diuréticos e irritantes para la vejiga.