Los episodios de gastroenteritis en niños y niñas son realmente frecuentes, sobre todo en los más pequeños y en aquellos que comienzan la escuela infantil. La gastroenteritis consiste en la inflamación de la pared o revestimiento que cubre el estómago y los intestinos, lo que se traduce en la aparición de diarrea, normalmente de inicio brusco. Esta afección puede ir acompañada de vómitos, fiebre y dolor abdominal de tipo cólico, y es uno de los trastornos digestivos más comunes en niños.
La gastroenteritis aguda se suele resolver en un periodo de entre tres y cinco días, aunque puede prolongarse hasta dos semanas. La causa más común es una infección (vírica, bacteriana o, en menos ocasiones, parasitaria), siendo los rotavirus los principales causantes en menores de dos años. También puede ser provocada por intolerancias alimentarias o consumo de alimentos en mal estado.

La Importancia Crucial de la Hidratación
La principal complicación de la gastroenteritis en niños, especialmente en los más pequeños, es la deshidratación debido a la pérdida significativa de líquidos y electrolitos (como sodio, potasio y cloro) a través de la diarrea líquida y los vómitos frecuentes. Por ello, la hidratación es clave en el tratamiento.
Soluciones de Rehidratación Oral (SRO)
Lo más importante es asegurar el aporte de líquidos para evitar la deshidratación. Cuando el niño comienza a estar deshidratado, lo ideal es optar por una solución oral de recuperación. Estas soluciones contienen electrolitos y son fundamentales para reponer lo que se pierde. Es crucial iniciar la dieta con SOLUCIONES de REHIDRATACIÓN ORAL FARMACÉUTICAS (SRO) y no sustituirlas por bebidas isotónicas (como Nestea® o Aquarius®), ya que estas últimas tienen una proporción de azúcar alta y poca sal, lo que no es adecuado para la gastroenteritis.
Una alternativa casera, si no se dispone de SRO farmacéutica, es la propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS): un litro de agua, 27 gramos de azúcar normal, 2,5 gramos de bicarbonato sódico y el zumo de dos limones. Si se compra una solución hecha, debe tener un mínimo de 700 mg de sodio por litro.
Cómo Ofrecer Líquidos y Opciones Alternativas
Es recomendable ofrecer agua con frecuencia, pero sin forzar a que beba demasiada cantidad de una sola vez, sino a pequeños sorbos. Otras alternativas al agua son las infusiones suaves, como la manzanilla, o limonada (sin demasiado azúcar). El agua de coco también se ha destacado por sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y por ser muy hidratante.
La bebida de agua de arroz se prepara hirviendo un puñado de arroz en 1 litro de agua durante unos 30 minutos y colándolo. El agua de zanahoria se puede preparar siguiendo el mismo proceso, cortando unos 250 gramos de zanahorias en pequeños trozos y dejándolo hervir por 60 minutos.
Mientras más pequeño de edad o de tamaño es la persona, más riesgo hay de deshidratarse. Ciertos signos de fácil identificación pueden alertarnos de que un niño está deshidratado: boca seca, llanto sin lágrimas, ojos hundidos, menor cantidad de orina, y en bebés pequeños, la parte blanda en la parte superior de la cabeza (fontanela) hundida. Además, pueden mostrarse faltos de energía o aletargados.
Principios Generales de la Alimentación
Cuando nuestro hijo o hija tiene una gastroenteritis, es normal que no le apetezca comer una amplia variedad de alimentos. Esto se debe a que el sistema digestivo se encuentra inflamado y no tolera adecuadamente todos los alimentos. Es importante no forzar al niño a comer si no tiene apetito al inicio, pero sí mantener la oferta frecuente de líquidos.
Dieta Blanda vs. Dieta de Fácil Digestión
Tradicionalmente se ha hablado de la necesidad de una "dieta blanda" muy restrictiva, como solo arroz hervido o pollo a la plancha. Sin embargo, los expertos señalan que es más recomendable una dieta de fácil digestión, que favorezca la absorción de nutrientes sin irritar la mucosa intestinal. El objetivo es que el niño coma tan pronto como tenga apetito, introduciendo alimentos suaves de su dieta habitual, evitando aquellos con exceso de grasas o azúcares.
Frecuencia y Preparación de las Comidas
Una de las pautas más importantes es repartir las comidas de manera que se consuman pequeñas porciones varias veces al día (entre 5 a 6 comidas), evitando alimentos copiosos que puedan empeorar los síntomas. Los alimentos deben ser cocinados de forma sencilla: a la plancha, hervidos, al papillote o al vapor, evitando frituras o salsas. Es preferible consumirlos a una temperatura intermedia, ni muy fríos ni muy calientes.
En el caso de lactantes, se debe continuar con la lactancia materna o el tipo de leche habitual, sin cambiar la fórmula ni rebajar su concentración. Incluso se puede aumentar la frecuencia de las tomas y hacerlas más cortas.
Alimentos Recomendados
A medida que los síntomas van mejorando, resulta importante introducir gradualmente alimentos de fácil digestión, valorando la tolerancia y controlando la sintomatología para acelerar la recuperación. La clave está en optar por alimentos que aporten energía sin irritar ni forzar al sistema digestivo.
Hidratos de Carbono
- Arroz blanco: hervido o en puré.
- Patata: hervida, picada o en puré.
- Pasta blanca: hervida (más bien pasada), con un poquito de aceite de oliva.
- Pan tostado: blanco, más digestivo.
- Sémola o puré de arroz, avena, cereales como crema de trigo y hojuelas de maíz.
Proteínas
- Carnes blancas: pollo, pavo, conejo o codorniz (hervidas o a la plancha, sin piel ni grasas).
- Pescado blanco: merluza, bacaladilla, lenguado, rape, gallo (hervido o al vapor).
- Huevos cocidos.
Verduras
- Zanahoria: hervida, picada o en puré.
- Calabacín, calabaza, judía verde, chirivía: hervidas o en puré.
- En general, se recomienda retirar las semillas y las cáscaras si es necesario.
Frutas
- Manzana: cocida, asada al horno o oxidada (cortada en cuadraditos pequeños y rociada con unas gotas de limón o dejada al aire).
- Plátano maduro.
- Pera: cocida o en compota.
Lácteos y Probióticos
- Yogur natural: sin añadir azúcar o miel.
- Queso fresco.
- Estos alimentos contienen probióticos naturales que ayudan a recuperar la flora intestinal, especialmente en casos de diarrea. Si el niño toma biberón, no es necesario cambiar la fórmula ni rebajar su concentración.
- Si los productos lácteos empeoran la diarrea o causan gases y distensión, podría ser necesario reducirlos o suspenderlos por unos días.

Alimentos a Evitar
Identificar y evitar los alimentos que pueden irritar el sistema digestivo y/o empeorar los síntomas es tan importante como conocer los recomendados. Estos son generalmente de difícil digestión, estimulantes o irritantes.
Bebidas Irritantes y con Azúcar
- Bebidas isotónicas para deportistas.
- Zumos de frutas sin diluir o con alto contenido de azúcares.
- Bebidas gaseosas como los refrescos o el agua con gas.
- Café, té, chocolate: por su efecto estimulante.
Grasas y Frituras
- Alimentos fritos, grasosos, procesados o comidas rápidas.
- Bollería, chucherías, caramelos, pasteles, donas.
- Carnes grasas: cordero, cerdo, vísceras.
- Embutidos: chorizo, salchichón.
- Pescado azul: sardina, salmón, atún (por su contenido graso).
- Mayonesas, kétchup, mantequilla, manteca, tocino.
- Frutos secos, aguacate.
Fibra y Ciertos Vegetales/Frutas
- Legumbres.
- Verduras y frutas crudas, a excepción de las nombradas anteriormente.
- Frutas laxantes: como la papaya o la ciruela (a pesar de otros posibles beneficios, su efecto laxante no es deseable en diarrea).
- Verduras que producen gases: brócoli, coliflor, pimientos, fríjoles, guisantes, bayas, hojas verdes, maíz.
- Panes y cereales integrales: debido a su alta fibra insoluble.
- Semillas: chía, linaza.
Lácteos (bajo vigilancia)
- Leche entera, derivados lácteos grasos (cuajada, nata, quesos grasos).
- Si los productos lácteos están empeorando la diarrea o causando gases y distensión, es posible que el niño necesite dejar de comer o beber estos productos por unos días.
Medidas Higiénicas y Prevención
La gastroenteritis vírica se contagia con gran facilidad, generalmente de persona a persona a través de la vía fecal-oral. Por ello, la mejor medida de prevención es extremar la higiene:
- Lavarse bien las manos: con agua y jabón, durante al menos quince segundos, después de ir al baño, tras cambiar un pañal, antes y después de comer.
- Limpiar y desinfectar: tras un episodio de vómitos o diarrea, limpiar y desinfectar inmediatamente las superficies que hayan podido contaminarse.
- Evitar el contagio en entornos comunes: no llevar al niño a la escuela o guardería hasta que esté mejor para evitar contagiar a sus compañeros.
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Cuándo Consultar al Pediatra
Aunque la mayoría de los casos de gastroenteritis infantil ceden por sí solos a los pocos días, es fundamental acudir al médico en las siguientes situaciones:
- Si el niño presenta signos de deshidratación: boca seca y pegajosa, ojos hundidos, ausencia de lágrimas al llorar, menor cantidad de orina (no ha orinado durante 6 horas), fontanela hundida en bebés, falta de actividad o aletargamiento.
- Si tiene fiebre alta que no cede.
- Si se observa sangre o moco en las heces.
- Si presenta vómitos intensos que impiden mantener los líquidos.
- Si el dolor de estómago es muy fuerte o persistente.
- Si no es posible alimentarse o si los síntomas persisten y no mejoran.
Consideraciones Adicionales
No existe medicación específica para la gastroenteritis vírica; los antibióticos no son efectivos y pueden incluso alargar la duración de la diarrea. Siguiendo las indicaciones del médico, se pueden administrar antipiréticos para aliviar la fiebre, pero no es necesario el uso de antieméticos (fármacos para controlar el vómito) y antidiarreicos, salvo indicación específica. En cambio, su médico o farmacéutico pueden recomendar probióticos para ayudar a repoblar la flora intestinal y acortar la duración de la diarrea.