Rosh Hashaná, que se traduce literalmente como "cabeza" o "primero" de año, marca el inicio del Año Nuevo en el calendario judío. Esta festividad, que se celebra durante el primer y segundo día de Tishrei, es un periodo cargado de rituales, cultura y, sobre todo, una profunda carga simbólica en la mesa. Según la tradición recogida en la Torá, este mes conmemora la creación del mundo y del primer hombre, dando paso a un tiempo de reflexión y deseos de prosperidad.

El simbolismo en la gastronomía judía
Las celebraciones del judaísmo están intrínsecamente ligadas a determinados alimentos cuyos ingredientes no son elegidos al azar. El objetivo principal durante estas fechas es enfatizar el deseo de que el nuevo año sea propicio, razón por la cual se potencian las comidas dulces. Ingredientes como la manzana, la miel y la granada se convierten en protagonistas de una cocina otoñal cargada de significado.
Curiosamente, el simbolismo de muchos alimentos deriva del lenguaje y la etimología:
- Remolacha (Selek): Su nombre en hebreo se asemeja a lesalek ("desaparecer"). Por ello, se consume para pedir que los enemigos se alejen.
- Dátiles (Tmarím): Su consumo representa el final de lo amargo y la entrada a un año lleno de dulzura.
- Cabeza de cordero o pescado: Simboliza el deseo de "ser cabeza y no cola", representando el triunfo y la victoria en el nuevo ciclo.
- Zanahorias (Guezer): Fonéticamente relacionadas con guezeirá ("mal decreto"), se consumen con la esperanza de anular cualquier sentencia negativa.
Recetas tradicionales: Del Jalah a los Teiglaj
Cada familia mantiene sus propias costumbres, adaptando platos clásicos generación tras generación. A continuación, destacamos algunas elaboraciones esenciales para esta festividad:
Jalah redondo dulce
El pan trenzado o Jalah es un pilar en la mesa judía. Para Rosh Hashaná, es costumbre darle una forma redonda que simboliza la continuidad y el ciclo del año.
| Ingredientes | Preparación |
|---|---|
| 1 kg harina, 50g levadura, 3 huevos, 150g azúcar, miel, semillas. | Se mezclan los ingredientes, se deja levar hasta duplicar su tamaño, se forma una espiral y se hornea a 200°C hasta dorar. |
Knishes de papa y ricota
Los knishes son un bocado típico de la cultura asquenazí. Se preparan con una masa fina rellena de puré de papa especiado con nuez moscada o una mezcla cremosa de ricota.

Teiglaj: Tradición en miel
El Teiglaj es un pastel antiguo de la tradición asquenazí que consiste en pequeñas bolitas de masa cocidas y bañadas en un jarabe de miel y azúcar. Aunque su elaboración requiere paciencia y tiempo, es un símbolo de dulzura extrema para el año entrante.
Adaptación y modernidad
Si bien muchas familias prefieren seguir las recetas ancestrales, otras han incorporado nuevas formas de celebrar su fe mediante la cocina. La influencia de las comunidades sefardíes, asquenazíes y de otros rincones del mundo -como la receta de Couscous aux sept legumes de los judíos de Marruecos o el Halwa de la comunidad Bene Israel- demuestra que la gastronomía de Rosh Hashaná es un mosaico vivo. En cualquier hogar, el fin último es compartir el deseo de un Shana Tova Umetuca: un año nuevo bueno y dulce.