Mariscos, Sexualidad y Percepciones Sensoriales

La relación entre los mariscos y la sexualidad, o la asociación de ciertos olores con secreciones corporales, ha generado diversas percepciones y estudios a lo largo del tiempo. Aunque no existe una explicación biológica que relacione directamente la forma de los mariscos con la anatomía femenina, sí hay conexiones culturales y médicas que exploran la influencia de los alimentos en la sexualidad y las causas de ciertos olores corporales.

Mariscos como Afrodisíacos y su Influencia en la Sexualidad

Desde hace mucho tiempo, algunos alimentos se han vinculado a la mejora del deseo y la función sexual. Los moluscos, en particular, son ampliamente reconocidos como afrodisíacos. ¿A qué se debe? A su contenido de zinc, esencial para la producción de testosterona. Además, favorecen la secreción de serotonina, hormona clave en la respuesta al placer.

Otros alimentos también se asocian con la mejora de la circulación y el bienestar sexual:

  • Las fresas, las frambuesas y las moras, gracias a su alto contenido de antocianinas y otros flavonoides, tienen un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, reduciendo el estrés oxidativo ocasionado por los radicales libres.
  • Los plátanos, gracias a su alto contenido de potasio (422 mg en una banana mediana), contribuyen a regular el flujo sanguíneo al relajar los vasos, lo que favorece la vasodilatación.
  • Los frijoles de soya contienen fitoestrógenos, sustancias de origen vegetal con efectos similares a las hormonas femeninas. Los fitoestrógenos pueden contribuir a reducir la sequedad vaginal y ayudarte a disfrutar de relaciones sexuales más placenteras.
  • Gracias a su contenido de citrulina, un relajante de vasos sanguíneos, la sandía contribuye a favorecer la circulación; de hecho, algunos le llaman la “Viagra natural”. En el caso de las mujeres, hay suplementos con citrulina que podrían mejorar las relaciones sexuales.
  • Los polifenoles presentes en el cacao tienen efectos reductores de estrés. Además, contiene triptófano (aminoácido precursor de la serotonina), que a nivel de los órganos genitales favorece la contracción del músculo liso.
  • Además de ser antioxidantes por su concentración de vitamina C, el chile contiene capsaicina, que favorece la liberación de endorfinas y mejora la circulación sanguínea.
  • El contenido de grasas monoinsaturadas en los aguacates alcanza el 71% y hay 13% de grasas poliinsaturadas. Es por esto que el aguacate ejerce un efecto protector del sistema cardiovascular.
  • Una copa de vino tinto ayuda a relajarse e incrementar tu deseo sexual. Gracias a sus antioxidantes y a su contenido de óxido nítrico, uno de los principales mediadores de la erección que sobreviene en el clítoris y que contribuye a una relación íntima placentera.
Una representación estilizada de diversos alimentos tradicionalmente considerados afrodisíacos, incluyendo ostras, frutas rojas, aguacates y cacao.

Aspectos Fisiológicos de la Respuesta Sexual Femenina

La fisiología femenina comparte mecanismos con la masculina en la respuesta sexual. Al igual que los hombres, las mujeres tenemos cuerpos cavernosos, solo que para nosotras están en el clítoris. Estos se llenan de sangre antes del orgasmo. Por eso, todos los alimentos que mejoran la circulación contribuyen a que disfrutes mejor de tu vida sexual.

Durante la edad reproductiva, las mujeres presentan mayor deseo sexual justo antes y durante la ovulación. Sin embargo, y aunque el ciclo femenino termina con la menopausia, la mayoría de las mujeres mayores no clausura su vida sexual. De hecho, para muchas es el mejor momento gracias a que termina el riesgo de un embarazo no deseado, se sienten más seguras en la intimidad, conocen mejor sus cuerpos y a su pareja.

El Síndrome del Olor a Pescado: Trimetilaminuria

La percepción de un "olor a pescado" en relación con las secreciones corporales, incluidas las vaginales, puede tener una explicación médica clara en algunos casos. La trimetilaminuria o síndrome del olor a pescado es una metabolopatía infrecuente producida por un defecto del sistema enzimático hepático flavinmonooxigenasa 3 (FMO3). Este defecto provoca elevación de trimetilamina (TMA), una amina muy volátil que confiere un fuerte olor a pescado en orina, sudor, aliento y secreciones vaginales de estos pacientes. Fue descrita por primera vez por Humbert et al. en 1970.

Causas y Mecanismos

La trimetilaminuria se produce cuando el cuerpo es incapaz de descomponer ciertos compuestos que contienen nitrógeno, tales como trimetilamina. La TMA procede del metabolismo intestinal de alimentos ricos en colina, lecitina, carnitina y TMANO (trimetilamina N-óxido). Cuando la trimetilamina comienza a acumularse en el cuerpo, se libera en el sudor, la orina, los fluidos reproductivos, y la respiración. Esto resulta en el olor característico de pescado de la trimetilaminuria.

La trimetilaminuria puede ser primaria, de carácter genético, o secundaria. La forma primaria es un trastorno autosómico recesivo debido a la mutación del gen FMO3 localizado en el brazo largo del cromosoma 1 (1q24.3) o por expresión enzimática reducida. Dicho gen es altamente polimórfico; se han descrito al menos 40 mutaciones, solas o en combinación, que se asocian con una mayor o menor actividad de la enzima, dando manifestaciones clínicas de diversa intensidad. Los casos más severos se han relacionado con las mutaciones P153L y E305X.

Existen formas transitorias relacionadas con factores que modifican la capacidad oxidativa de la enzima, como infecciones virales, inmadurez del sistema oxidativo (prematuridad), inhibidores enzimáticos, exceso de precursores dietéticos de TMA y factores hormonales (menstruación). Estas formas intermedias suelen aparecer en individuos heterocigotos.

Las formas secundarias se deben a lesiones renales o hepáticas. La mayoría de los casos de trimetilaminuria son causados por cambios (variantes o mutaciones) en las dos copias del gen FMO3. Este gen tiene instrucciones para hacer (codificar) una enzima que es responsable de descomponer ciertos compuestos que contienen nitrógeno tales como trimetilamina. Las mutaciones en el gen FMO3 impiden que la enzima funcione correctamente, por lo que es incapaz de descomponer compuestos como trimetilamina.

En algunos casos, la trimetilaminuria puede ocurrir en personas que son portadoras, o sea que solamente tienen una copia alterada del gen FMO3. En estas personas, la trimetilaminuria puede ser causada por tener niveles altos de trimetilamina debido a la presencia de bacterias productoras de trimetilamina en el intestino, o a una dieta rica en alimentos que crean trimetilamina a medida que se metabolizan (descomponen).

Diagrama que ilustra el proceso metabólico de la trimetilamina y la función de la enzima FMO3 en individuos sanos y afectados.

Síntomas y Diagnóstico

Los primeros síntomas suelen aparecer en la infancia, pero en la mayoría de los casos el diagnóstico se retrasa debido al desconocimiento de esta enfermedad. La trimetilaminuria se caracteriza principalmente por un olor a pescado. Este olor es debido al exceso de trimetilamina en el sudor, la orina, los fluidos reproductivos, y el aliento de la persona. Aunque algunas personas afectadas pueden tener un fuerte olor constante, la mayoría tiene un olor moderado que puede variar en intensidad. Por ejemplo, el olor puede ser más intenso justo antes y durante la menstruación en las mujeres.

A diferencia de otras metabolopatías, los valores elevados de TMA no son tóxicos, pero esta enfermedad no debe ser considerada benigna, pues el mal olor corporal puede producir graves problemas psicosociales (aislamiento social, baja autoestima, depresión, incluso suicidio), consecuencia del rechazo social al que se ven sometidos los que la padecen, afectando con mayor frecuencia a mujeres.

El diagnóstico de trimetilaminuria se sospecha por el olor a pescado en el cuerpo. El diagnostico se confirma con una prueba de orina y/o pruebas genéticas mostrando un cambio (variante o mutación) en el gen FMO3. La prueba de orina mide el nivel de trimetilamina en la orina cuando la persona está en una dieta no restringida o después de la ingestión abundante de pescado (a ser posible, pescado azul) o sobrecarga de colina (se da una dosis de colina por vía oral antes de la prueba).

Manejo y Tratamiento

Aunque no existe cura todavía, la trimetilaminuria se puede controlar mediante la reducción de la cantidad de trimetilamina en el cuerpo. El tratamiento recomendado es evitar los alimentos sospechosos de provocar la sintomatología. Se aconseja evitar los alimentos que contienen trimetilamina y sus precursores (colina, lecitina, y N-óxido de trimetilamina).

La trimetilamina está presente en altos niveles en la leche obtenida de vacas alimentadas de trigo. La colina está presente en grandes cantidades en huevos, hígado, riñones, guisantes, habas, cacahuetes, productos de soja, coles de Bruselas, brócoli, repollo y coliflor. Debido a que la colina es esencial para el desarrollo del sistema nervioso, no hay que excederse en su restricción en niños o mujeres embarazadas o en lactancia, y suplementar con folato, si se requiere.

Trimetilaminuria..

Incidencia y Apoyo

La incidencia estimada de la trimetilaminuria es de un caso cada 40.000 personas; el 1% de la población podría ser portadora de este defecto. La trimetilaminuria generalmente se hereda de forma autosómica recesiva. Por lo general, las personas afectadas no tienen señales y síntomas adicionales y parecen saludables.

Los grupos de apoyo y las organizaciones de ayuda pueden ser de utilidad para conectarse con otros pacientes y familias, y pueden proporcionar servicios valiosos. Muchos proporcionan información centrada en el paciente, e impulsionan la investigación para desarrollar mejores tratamientos y para encontrar posibles curas. Pueden ayudar a encontrar estudios de investigación, y otros recursos y servicios relevantes. Muchas organizaciones también tienen asesores médicos expertos o pueden proporcionar listas de médicos y/o clínicas.

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