Análisis y Características de la Poesía de Francisco Luis Bernárdez: El Legado de "Poemas de Carne y Hueso"

Francisco Luis Bernárdez fue un destacado poeta y periodista argentino que vivió entre los años 1900 y 1978. Nacido en Buenos Aires el 5 de octubre de 1900, de padres españoles, su vida y obra estuvieron profundamente marcadas por sus orígenes y sus viajes. A los veinte años, viajó a la patria de sus ancestros, España, donde residió desde 1920 hasta 1924. Durante este período, aprendió de los poetas modernistas, quienes influenciaron significativamente sus primeras obras.

Retrato de Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino

Trayectoria Vital y Evolución Literaria

En España, Bernárdez trabajó como periodista en Vigo, siendo redactor de "Pueblo Gallego". En esta etapa, se relacionó con figuras literarias de la talla de Ramón María del Valle-Inclán, los hermanos Antonio y Manuel Machado, y Juan Ramón Jiménez. También se radicó por un breve período en Portugal. A su regreso de España, Francisco Luis Bernárdez se unió al Grupo de Florida (también conocido como Grupo Martín Fierro), una agrupación informal de artistas de vanguardia que jugó un papel crucial en la renovación literaria y estética argentina durante las décadas de 1920 y 1930. En este periodo, Bernárdez apoyó el ultraísmo y las corrientes europeas de la época.

En 1925, vio la luz su obra "Alcántara", año en que fue galardonado con el tercer premio del concurso literario de la Municipalidad de Buenos Aires. En esta misma época, fundó la revista "Libra" en colaboración con Leopoldo Marechal, con quien forjó una profunda amistad. También en 1925, trabó amistad con el entonces poco conocido Jorge Luis Borges, con quien gustaba de recorrer los suburbios en largas caminatas. Bernárdez participó en la segunda época de la revista Proa en las Letras y en las Artes, animada por un grupo literario integrado por Ricardo Güiraldes, Alfredo Brandán Caraffa, Pablo Rojas Paz y el propio Borges. Posteriormente, trabajó en el diario La Nación y, desde 1928, escribió para la revista Criterio, que contó con la participación de literatos de renombre como G. K. Chesterton, Baldomero Fernández Moreno, Gabriela Mistral y Jorge Luis Borges. Además, integró el grupo fundador del diario El Mundo.

Una larga enfermedad lo obligó a guardar reposo a partir de 1930. Fue a partir de 1935 cuando se conoció otro de sus poemas, "El Buque", de carácter intimista. Este período marcó un giro en su producción. Sus primeros trabajos, como Orto (1922), Bazar (1922) y Kindergarten (1924), seguían los principios del ultraísmo. Sin embargo, en obras como Alcándara (1935), aunque lo conectan con la era postmodernista, el ultraísmo comenzaba a diluirse, dando paso a pinceladas de lo que sería su barroquismo conceptuoso y original.

La Fase Espiritual y el Estilo Clásico

Desde la publicación de "El Buque" (1935), Bernárdez comenzó a tratar temas de espiritualidad, adoptando un estilo clásico influenciado por autores como Paul Claudel y Charles Péguy. Esta nueva fase fue representada por trabajos como Cielo de tierra (1937) -que incluía su soneto que iniciaba con las palabras "Si para recobrar lo recobrado"-, La ciudad sin Laura (1938) -inspirada en su esposa-, Poemas elementales (1942), y la obra que nos ocupa, Poemas de carne y hueso (1943). Otras obras destacadas de esta época incluyen El ruiseñor (1945), Las estrellas (1947), El ángel de la guarda (1949), Poemas nacionales (1950), La flor (1951), Tres poemas católicos (1959), Poemas de cada día (1963) y La copa de agua (1963).

En 1937, fue nombrado secretario público de la Biblioteca Municipal «Miguel Cané» en el barrio de Boedo, e hizo ingresar a Jorge Luis Borges, quien trabajaría allí como auxiliar catalogador entre 1937 y 1946. Esta biblioteca, decana de las bibliotecas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, ganaría fama internacional por ser el primer puesto público en el que Borges trabajó y escribió.

Ya como escritor con tonos netamente cristianos, participó, junto con Leopoldo Marechal y el pintor Ballester Peña, en Convivio, un encuentro de artistas cristianos que sirvió de marco para debatir diferentes aspectos y problemas del arte en sus variadas manifestaciones. También participó en la publicación homónima. En 1944, fue reconocido con el Premio Nacional de Poesía Argentina, consolidando su lugar en la literatura nacional.

Casa del poeta Francisco Luis BERNÁRDEZ .en camino Real SINSACATE

"Poemas de Carne y Hueso": La Humanidad en Verso

La colección Poemas de carne y hueso (1943) representa la madurez de Francisco Luis Bernárdez, donde su poesía se identificó por un tono lírico y romántico, influido por los poetas místicos, pero conservando su forma particular de enfocar la belleza de la vida, con un canto de serena fluencia. Bernárdez es uno de los muy escasos poetas argentinos que asumió el catolicismo en su creación, infundiendo a sus versos un sentido cristiano y redentor de la existencia.

Se caracterizó por la belleza de sus sonetos, por sus poemas de extenso metro (fue creador de un verso de 22 sílabas), y por su profundidad filosófica (ejemplificada en "La noche"). Sus poemas abordan temas como «la Patria», «el mar», y reflejan un acorde metafísico en el que se asienta toda realidad, así como una nostalgia de una Plenitud que no llega todavía, y teológicamente, la fe. Su dominio de la métrica clásica, no solo en lo sintáctico sino también en la estructura, fue ejemplar. La abstracción de todo color es casi constante en su poesía sensorial.

Análisis del "Soneto Recobrar": Una Reflexión sobre la Experiencia

Uno de los sonetos más representativos del estilo y la temática de esta etapa de Bernárdez, y que encapsula la esencia de "Poemas de carne y hueso" por su profundo humanismo y la reflexión sobre la vida, es el conocido como "Soneto Recobrar". Aunque algunas fuentes lo atribuyen erróneamente a otros autores, este soneto es una pieza fundamental en su obra y se incluía ya en su libro Cielo de tierra (1937).

SONETO RECOBRARSi para recobrar lo recobradodebí perder primero lo perdido,si para conseguir lo conseguidotuve que soportar lo soportado,si para estar ahora enamoradofue menester haber estado herido,tengo por bien sufrido lo sufrido,tengo por bien llorado lo llorado.Porque después de todo he comprobadoque no se goza bien de lo gozadosino después de haberlo padecido.Porque después de todo he comprendidopor lo que el árbol tiene de floridovive de lo que tiene sepultado.

Temática Central

El tema central de este soneto es el entendimiento de que las buenas experiencias en la vida a veces son el resultado de aprendizajes obtenidos a partir de vivencias difíciles. El equilibrio de experiencias positivas y negativas nos configura como las personas que somos hoy. El poema destaca que la suma de experiencias, incluidos fracasos y desamores del pasado, fueron el camino de aprendizajes necesarios para construir los éxitos del presente. Se refuerza el mensaje de que las "cosas malas" o desagradables del pasado, al reconocerlas hoy, nos permiten ser mejores personas en nuestro presente.

El yo lírico concluye con una poderosa imagen: si pudiéramos ver las raíces de un árbol florido, probablemente veríamos tanto lo bueno como lo malo, aquello que tiene sepultado, como aspectos necesarios para ser lo que es hoy. La invitación es a reflexionar sobre una vida que ha atravesado procesos y ha aprendido de cada etapa, deteniéndose donde era necesario para asimilar el contenido.

Estructura y Métrica

Este poema se considera un soneto, una estructura poética de corte clásico que procede de la poesía culta. Se compone de cuatro estrofas, formado por 14 versos endecasílabos (de 11 sílabas), que se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos. La rima es consonante y el esquema métrico es: ABBA ABBA CDC CDC.

Infografía: Estructura de un soneto clásico (cuartetos y tercetos, esquema de rima)

Recursos Literarios

El "Soneto Recobrar" es rico en figuras retóricas que refuerzan su mensaje filosófico:

  • Imágenes y Símil: La poderosa imagen final del "árbol florido" que "vive de lo que tiene sepultado" es un símil de la vida humana que se nutre de sus experiencias pasadas, tanto buenas como malas.
  • Repetición Anafórica: La constante repetición de estructuras como "Si para recobrar..., si para conseguir..., si para estar...", "tengo por bien sufrido..., tengo por bien llorado...", y "Porque después de todo he comprobado, porque después de todo he comprendido" enfatiza la acumulación de experiencias y la certeza de la sabiduría adquirida.
  • Metáfora: "Por lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado" es una metáfora central que representa cómo la vitalidad y la belleza del presente se sustentan en las vivencias pasadas, a menudo dolorosas o superadas.
  • Oxímoron (Oposición de conceptos): El poema juega con la oposición de conceptos para ilustrar el equilibrio de la vida: "recobrar - perder", "conseguir - soportar", "estar enamorado con haber estado herido", "gozado - padecido", "tiene de florido - tiene sepultado".
  • Paralelismo: "Porque después de todo he comprobado / Porque después de todo he comprendido" crea un paralelismo que subraya la doble vía del conocimiento: la empírica y la intelectual.

En apariencia, este soneto parece tratar sobre el amor, pero su profundidad va mucho más allá, explorando la condición humana y la sabiduría que se deriva de la integración de todas las facetas de la vida.

Otras Obras y Legado

Francisco Luis Bernárdez también dejó una importante huella a través de su traducción poética de los himnos litúrgicos del Breviario Romano, los cuales aún hoy se rezan en algunos conventos argentinos. Sus trabajos en prosa, casi todos de carácter poético, completan la obra de este notable escritor argentino. Sus sonetos, como "Soneto al Amor Victorioso", "Soneto Enamorado", "Amor Antiguo", "Amor Unitivo", "El Destello", "La Lágrima", "La Palabra" y "Silencio", entre otros, ilustran su maestría formal y su constante exploración de temas existenciales, amorosos y espirituales, con una sensibilidad que "cada vez más se acerca a la medida clásica como ideal de estilo".

tags: #poemas #de #carne #y #hueso #francisco