Las Icónicas Picadas de Sándwiches en La Vega Central y La Vega Chica

La Vega: Un Epicentro Gastronómico Tradicional

Con más de 200 años de historia, La Vega Central es uno de los epicentros indiscutidos de Santiago. Si frecuentas el sector o planeas una visita y te preguntas qué hacer en Santiago para probar las mejores picadas, este lugar ofrece una ruta definitiva de sabores auténticos y tradicionales. La Vega, históricamente, se ha caracterizado por tener ese tipo de cocina cercana, casera y económica, de muy buena calidad.

Foto aérea de La Vega Central de Santiago

Donde el Nano: Tradición, Gigantismo y Legado Familiar

Los Orígenes y la Visión de Gabriel "Nano" Orellana

Donde El Nano Sanguchería es una de las picadas tradicionales de La Vega. Fundada por Gabriel Orellana, y ubicada en el local 235 de La Vega Central, es conocida por un estilo cercano y familiar con sus clientes. Gabriel Orellana se crió entre el griterío, las frutas y verduras de La Vega, al igual que su familia completa: sus abuelos, sus padres y sus hijos. Junto con ellos, dedicó gran parte de su vida a hacer pedidos de comida y abarrotes a escuelas, casinos y hoteles. Sin embargo, cerca del 2014, tuvo una idea que se convirtió en un sueño y, luego, en realidad: una sanguchería de comida chilena. "Este emprendimiento lo inicié con cincuenta años de edad", comentó. Debido al carisma de su dueño, el local no tardó en hacerse famoso. Marcela Gutiérrez, esposa de Orellana, recuerda: "Siempre estaba conversando con alguien, si veía que venían de la tele a mostrar las verduras del día, él les decía: ‘Vengan a mi local, les va a gustar’".

Retrato de Gabriel

Sándwiches de Gran Formato y Calidad Insuperable

Donde el Nano destaca por sus grandes sándwiches capaces de pesar más de un kilo. El pique a La Vega siempre culmina Donde el Nano; por ejemplo, hoy probamos la vienesa italiana a la chilena ($1.200), es decir, con ají verde y salsa verde, una combinación muy fresca, aromática y crujiente al mismo tiempo. El sánguche es contundente, la palta es generosa, la mayo es perfecta, el pan es fresco y la plateada se parte con cuchillo. De un sánguche pueden comer dos, con toda facilidad. Muchos de sus platos estrella llegan a pesar más de un kilo. Los ingredientes principales de cada plato siguen siendo la plateada, la lengua y la mechada, carnes que "no se hacen en todos lados", dice Gutiérrez.

  • El Súper Nano: El más vendido y la última creación de Gabriel Orellana. Contiene una plateada al vino tinto, tocino, lechuga, tomate, poroto verde y mayonesa. Por último, sobre su corteza, lleva una cascada de queso. Este, al igual que "El Volcán", llega a superar el kilo de peso.
  • El Volcán: Son tres sándwiches en uno, contiene mechada, plateada y lomito.
  • Sándwich Veroni-K: En pan amasado, con una mechada que se deshace en la boca, una buena cantidad de queso derretido, porotos verdes, mayonesa y tomate. También se puede pedir la plateada como Veroni-K, es decir, con queso, tomate, poroto verde, mayonesa y ají verde.
Sándwich

El portal Finde de La Tercera describe a Donde El Nano como una de las sandwicherías míticas de La Vega, conocida por sus pailas de huevo y sándwiches enormes de mechado con todo y su caldito. El periodista Mario Cavalla, colaborador de "El Ciudadano en ADN", señala que esta sanguchería es un emblema citadino porque "reúne los tres puntos fundamentales: Bueno, Bonito y Barato", a los que Nano agregaba otros dos: “Abundante” y “Bacán”. La relación precio-calidad es imbatible, emplazada en un lugar popular y patrimonial como La Vega. A nivel de la cocina, destaca la excelencia y el respeto por los ingredientes: "Yo no he comido un mejor Sándwich de Lengua en todo Chile que allá donde el Nano." El pan no es industrial, sino de panadería, compacto, amasado y rico, permitiendo mantener la jugosidad de las proteínas. Los rellenos son de los mejores proveedores posibles, asegurando, por ejemplo, que el poroto verde de un chacarero nunca será congelado. La plateada al vino tinto es una carne tradicional de plato, pero comerla en sándwich no es tan habitual. Además, se presenta con una multitud de colores y sabores deliciosos, y se agrega un "tachito" con el jugo de la carne para mojar el sándwich o tomarlo como una sopita reponedora. "Nosotros no usamos nada químico, ni siquiera usamos condimentos. ¡La plateada! Porque se cocina al vino tinto. Es muy rica, es sabrosa, es un manjar porque se deshace sola en la boca." En su carta también se encuentran churrascos, lomos italianos, barros jarpa y rellenos como arrollado y pernil. "Todo fresco, todo natural y la atención más cordial que un cliente puede recibir".

Sándwich de Mechada

Reconocimiento Mediático y la Perseverancia del Legado

Don Nano posaba orgulloso con uno de sus sánguches en recortes de la revista Wikén y un especial del suplemento Finde. En la barra, y al lado de la caja, exhibía un galardón tallado en vidrio: la segunda mejor picada de Chile en 2016, según la Radio Biobío. A pesar de esta constante exposición mediática, don Nano se seguía poniendo nervioso cada vez que una cámara de televisión se encendía y le pedían que presentara su local, aunque "se le pasa rápido". Este local, en cinco años de funcionamiento, logró atraer la atención de entendidos culinarios y público en general de Chile y del mundo, capturando también la atención de diversos programas de televisión, radio, prensa y acumulando muchos fanáticos online.

Orellana vivió el proyecto solo durante seis años. En 2020, producto de un accidente y una negligencia médica, el fundador del local falleció. Su esposa, Marcela Gutiérrez, relata: "Nosotros nos hicimos cargo de su local para seguir con su legado y todo lo que él había creado." Fue un volver a empezar, ya que después de su fallecimiento llegó la pandemia. "Tuvimos que cerrar más de 4 meses. Y cuando volvimos, tuvimos que hacer delivery", cuenta Gutiérrez, añadiendo que su hijo fue clave para salir adelante al gestionar las ventas por aplicaciones como Pedidos Ya o Uber Eats. Cuando terminó la pandemia, fue como un respiro de aire fresco. Si bien el local ha logrado enfrentar las vicisitudes de los últimos años, la tradición se mantiene. El mensaje de los colaboradores de la Sanguchería Donde el Nano fue: "Con mucho dolor por la falta que nos hará nuestro Nano, pero también con infinito amor por todo lo que nos entregó en vida, volveremos a abrir nuestras puertas para continuar el gran legado que nos dejó. Pese a que en la misma sanguchería su falta será notoria por la gran fuerza, amor y alegría que nos entregaba cada día, haremos lo imposible para que la dedicación y amor por los sánguches que él tenía, siga siendo notoria en cada preparación que hagamos día a día."

La Picá del Licho: Sabor Tradicional con más de Seis Décadas de Historia

Una Herencia Familiar en La Vega Chica

La Picá del Licho es un local con prácticamente 60 años de tradición, que se encuentra en el local 77 de La Vega Chica, en el recinto conocido por sus cocinerías que queda entre el Mercado Tirso de Molina y La Vega Central. De hecho, es vecino de la Cafetería La Olguita, otro imperdible para un desayuno contundente. La tradición de La Picá del Licho comenzó hace más de 60 años con don Uldaricio Ávalos Cortés, más conocido como el "Licho", y hace más de 40 años continúa su hijo, Marcos Ávalos Tello, junto a sus hijos, Roberto, Jeanette y Pamela. "Además, la calidad se ha mantenido al pie de la letra".

Vista del exterior de La Picá del Licho en La Vega Chica

Especialidades que Definen su Tradición

A las 6 AM ya están prendidas las planchas en La Picá del Licho, abierta de lunes a sábado, hasta las 12 PM. Es ideal para partir el día con un completo ($1.700) o con el sánguche de arrollado ($4.000), también la gorda ($2.900) o el barro jarpa ($4.400), bien pasado por la plancha para que tome todo el sabor. Aquí se encuentran sánguches de potito, lengua, pernil, gorda, jamón y uno de los favoritos, la mechada. Es un "desayuno de campeones" con sanguchitos y carnes de largas cocciones, difíciles de encontrar en otras cocinerías y que aquí se hacen en una pequeña cocina de literal dos por dos.

Sándwich de potito o mechada recién preparado en La Picá del Licho
  • Sándwich de Potito: El tradicional sánguche de Potito ($3.300) es la última parte de la tripa del animal. Se cuece de un día para otro para que quede blandito, luego se corta y calienta a baño maría, con longaniza para que agarre sabor. Se puede pedir con longaniza, solito o con mayo, por ejemplo.
  • Mechada de Verdad: Otro imperdible es la mechada' ($4.000). Es carne "de verdad", nada de carne deshilachada; es la punta de ganso, bien sellada y en la que se introducen verduras como zanahoria, ajo y apio para darle sabor. Luego se cuece por horas solo con agua y sal. "¡Imposible más sabrosa!"

Esa carne, con ese caldito de las largas cocciones, más todo ese sabor de la plancha y la buena marraqueta de barrio, resultan en un plato inigualable. La Picá del Licho ofrece 13 bases distintas para los sánguches, incluyendo churrasco, y se puede añadir queso, palta, tomate y mayonesa a cualquier base. A los sándwiches se le pueden sumar agregados como mayo, tomate ($300) o palta ($400), y se pueden acompañar de té, café o Milo ($800), que también se puede pedir con leche. Uno de los secretos es que la marraqueta también es untada en ese caldito antes de armar el sánguche. A pesar de absorber este caldo, el pan no se remoja gracias a la excelente relación de la corteza con la miga: corteza crujiente, miga blanda y esponjosa, capaz de absorber los jugos. Para acompañar, un tazón de té calientito es perfecto.

La Cocina Pequeña, la Velocidad y el Sabor Inigualable

Donde seguro tendrás que hacer fila para sentarte en su barra, de atención rápida y el resultado delicioso. Una de las características del local es que, dado el pequeño tamaño de la cocina (máximo de 2x2), todas las carnes son cocinadas en la misma olla. Obviamente, las que se demoran más van al fondo, y otras encima. El local, al igual que los otros stands de La Vega, se llena de parroquianos todas las mañanas para zamparse su sánguche de potito (el preferido de muchos), mechada o lengua, que son las tres especialidades de la casa. Es un proceso rápido; y cómo no, si el local tiene apenas unas seis sillas pegadas a la barra, por lo que la velocidad lo es todo si quieren hacer un negocio rentable. A pesar de la velocidad, la calidad es increíble. Cuesta entender que en un local tan simple, con una cocina enana, salgan sánguches tan rápidos y a la vez tan ricos.

Interior de la pequeña cocina de La Picá del Licho con ollas y planchas

Reconocimiento y la "Chispeza" de la Picá

Que año tras año postulen a La Picá del Licho como una de las mejores picadas de Santiago no es fortuito. Esa enjundia, esa “chispeza”, como diría el gran Gary, la tienen pocos lugares. Y La Picá del Licho es una de ellas.

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