Introducción a la Papa en la Cultura Andina
En el mundo andino, el cultivo de la papa presenta una serie de relaciones complejas, pero significativas para estas sociedades y culturas. Las diferentes especies son el resultado de la interrelación entre el hombre de los Andes y su medio; específicamente, entre él y la tierra, entendida esta como una divinidad (en quechua, pachamama «la madre tierra»). Además de constituir un recurso alimenticio importante, el cultivo de la papa representa también una práctica cultural milenaria que se ha transmitido de generación en generación en las comunidades, por lo cual reúne y refuerza lazos o relaciones de parentezco entre las personas que la practican mediante el trabajo comunal.
En esta línea, Sánchez Garrafa (2011) señaló que este tipo de cultivos ancestrales se «perciben como seres vivos, que se comportan como personas y que se adscriben al ayllu o familia que los acoge en una práctica de mutua crianza y complementación» (p. 26). Pero, como añadió el mismo autor, el cultivo de la papa tiene también «un contenido ritual e ideológico» (p. 16). Aunado a ello, el cultivo de la papa genera, en estas sociedades, un vocabulario que evoca el conocimiento ecológico relacionado con el manejo de la siembra, la cosecha, los ciclos biológicos y factores climáticos (Ocampo-Raeder, 2008).

Investigación y Catalogación de las Papas Nativas
En los Andes peruanos, las papas nativas han sido el objeto de estudio de diferentes investigadores en el marco de variadas disciplinas, tales como la botánica (Herrera, 1929; Vargas, 1954; Ochoa, 1955), la biología (Rojas, 2007) o la ingeniería agrónoma (Segura, 2014), cuyas orientaciones han estado enfocadas esencialmente a la generación de germoplasmas (o bancos genéticos), al análisis de la diversidad genética o al desarrollo de las cadenas de valor que poseen estos vegetales, respectivamente.
En esta línea, han sido elaborados diversos catálogos de papas nativas peruanas, los cuales han sido promovidos principalmente por programas como el Centro Internacional de la Papa-CIP, y algunas universidades (como la Universidad Nacional Agraria La Molina). Los intereses de estas iniciativas han radicado en la clasificación y preservación, así como en el mejoramiento y producción de las distintas variedades nativas de papa.
Enfoque Lingüístico y Cognitivo en la Denominación de Papas
En el caso del presente trabajo, se carece de un estudio propiamente lingüístico en la comunidad campesina quechuahablante de Pampacorral. Más específicamente, semántico, donde se integre un estudio de corte etimológico con un modelo lingüístico que ayude a desentrañar, culturalmente, la manera en la que los quechuahablantes de la comunidad nativa categorizan las diversas especies del tubérculo llamado papa y, con ello, el modo sistemático en que esas entidades vegetales de su entorno experiencial inmediato reciben distintas formas lingüísticas (v. gr., waka waqra (en español, cuerno vacuno, de vaca), wallata runtu (en español, huevo de ganso), entre otras; véase el corpus).
Por ello, en el seno de la corriente teórica denominada lingüística cognitiva (Lakoff, 1987; Langacker, 1987; Johnson, 1987; entre otros), se desarrolló un enfoque teórico para esclarecer el proceso por el cual los quechuahablantes destinan formas lingüísticas a estas especies nativas de papas, en particular, y, potencialmente, para el estudio cognitivo de otras denominaciones, en general.
El principal objetivo consistió en proveer un enfoque cognitivo para explicitar el proceso de categorización de las variedades nativas del tubérculo papa en la comunidad campesina quechuahablante de Pampacorral y, con ello, esclarecer la motivación que se encuentra detrás de sus nombres en el contexto de la comunidad. Específicamente, este trabajo manejó un conjunto de datos sincrónicamente transparentes para ejercitar dicho enfoque.

Metodología de Investigación
Este estudio se expondrá de la siguiente manera: En la sección 2, se abordarán los aspectos metodológicos referidos a la obtención de datos y procedimientos de análisis. Después, en la sección 3, se ofrecerá una aproximación teórica nueva en torno al estudio de los nombres en el área andina, en particular. El análisis lingüístico-cognitivo de los nombres de especies nativas de papa se tratará en la sección 4.
Obtención del Corpus y Análisis de Datos
Para esclarecer la relación entre la forma lingüística que recibe una especie nativa de papa y el concepto a la que esta forma alude en la comunidad nativa, esto es, para dar cuenta del proceso de nominación, se llevaron a cabo dos actividades. En primer lugar, se adelantó un trabajo de campo para la obtención del corpus. En segundo lugar, se siguieron un conjunto de pasos para el análisis, entre estos, el uso de una aplicación móvil, la identificación de los significados de las formas que componen los nombres del tubérculo, entre otros.
Trabajo de Campo y Elicitación de Datos
Además de contar con otros textos en donde aparecen formas lingüísticas quechuas acerca de términos referentes, en general, al tubérculo papa (Godenzzi, 1999; Rojas, 2007; Quispe, 2013), se contó con el material comunal in situ de la comunidad campesina quechuahablante de Pampacorral (Hancco, Blas, Quispe & Ugás, 2008). En este texto, patrimonio de su agrobiodiversidad, se ofrece un registro de las especies nativas de papas cultivadas en su sociedad junto a sus imágenes. En el marco de este trabajo de campo, el material posibilitó un primer acercamiento a sus fitónimos.
Sin embargo, este primer contacto con los datos fue complementado con un proceso de elicitación. Como aseguraron Chelliah y Reuse (2011, p. 311), un proceso de elicitación ocurre desde que el investigador induce de alguna manera a que el hablante produzca cierto tipo de dato requerido por este. En esta línea, dos colaboradores hombres y dos colaboradoras mujeres fueron inducidos a realizar, fonéticamente, un estímulo visual. Mediante el empleo de un procedimiento denominado pictorial stimulus-driven elicitation (en español, elicitación mediante estímulos ilustrados) (p. 369), los colaboradores proveían las formas lingüísticas para las imágenes de las especies de papas nativas por las cuales se les preguntaban y que figuran en el texto comunal inicialmente provisto.
Adicionalmente, se obtuvieron los posibles significados de estos nombres de papas, sus características o propiedades, pero también las posibles motivaciones culturales para su denominación. Todo este proceso fue registrado, cuando era necesario, por medio de una anotación escrita y, en todo momento, mediante el uso de una grabadora Sony ICD-PX312. Producto de este trabajo, se recolectaron un total de veintiún nombres de especies nativas del tubérculo papa de la mencionada comunidad.

Análisis Lingüístico y Cognitivo de los Nombres
Aunque los nombres de especies nativas de papas analizadas en este trabajo se estructuran a partir de piezas léxicas o términos todavía de uso común y recurrentes en la comunidad, es decir, que son sincrónicamente transparentes, se conoce que la información lingüística provista por el nativohablante debe siempre pasar por una criba, en este caso, la información relativa a la forma y al significado de los términos que componen las denominaciones de las especies de papas.
Para reducir, en ese sentido, el grado de subjetividad en el análisis etimológico y evitar incurrir posteriormente en motivaciones sesgadas, se cotejaron, en principio, las formas orales obtenidas con algunas formas escritas documentadas (Godenzzi, 1999; Ballón & Cerrón-Palomino, 2002). Por otra parte, también se hicieron consultas lexicográficas para una búsqueda y revisión más amplia de los étimos.
En esta primera fase, se utilizó la aplicación QichwaDic, un software electrónico abierto y destinado para aparatos móviles con sistema Android. En una segunda fase, conscientes también de la necesidad del conocimiento enciclopédico del hablante para el análisis del significado -información que también fue adquirida-, se procedió a establecer las motivaciones no solo como un proceso lingüístico, sino también cognitivo. En esta parte, se vinculó el proceso de nominación con facultades cognitivas y se identificó una serie de procesos de conceptualización (entre ellos, patrones metafóricos y metonímicos).
Perspectivas Teóricas sobre la Onomástica Andina
A partir de los estudios sobre dialectología y lingüística histórica desarrollados por Parker (1963), Torero (1964) y, posteriormente, por Cerrón-Palomino (1987), el estudio de los nombres en el área andina se ha situado desde una perspectiva de análisis lingüístico con una amplia y bien marcada tradición (Cerrón-Palomino, 2008; Escobar, 2015; Gálvez & Domínguez Chenguayen, 2015).
En este contexto, la onomástica andina ha estado abocada, esencialmente, a tres aspectos: la reconstrucción lingüística de una lengua (Torero, 1986, 1989; Adelaar, 1990), la filiación lingüística de un nombre (Cerrón-Palomino, 2017; Espinoza Apolo, 2019) y la evaluación de desplazamientos idiomáticos (Torero, 1989; Cerrón-Palomino, 2016).
Aunque estos aspectos son relevantes para el estudio de los nombres, el proceso de nominación constituye un fenómeno complejo que, en lo que respecta al papel de la lingüística como ciencia, no puede restringirse a un enfoque lingüístico centrado en el carácter etimológico e histórico de esos mismos términos. Los nombres no solo son un producto lingüístico e histórico, sino también cognitivo y cultural.
Los Nombres como Construcciones Motivadas
A partir de los presupuestos teóricos de la lingüística estructural (Saussure, 1991) y en tanto unidades lingüísticas que expresan una forma y una especie de significado, los nombres suelen caracterizarse como signos lingüísticos. En esta línea, López Trabanco (1996) remarcó, por una parte, que «los nombres son signos lingüísticos convencionales que el hombre aplica, por ejemplo, a las plantas, que en la terminología especializada son identificados con el término de fitónimos» (p. 1).
Entender los nombres como construcciones motivadas implica, por un lado, abandonar la representación de estos como signos lingüísticos. Concebir que existe una motivación en este tipo de unidades lingüísticas supone, por otro lado, reparar en la correspondencia simbólica que enlaza una forma con una representación semántica. Es decir, poder advertir la manera en la que se construye, por ejemplo, la forma del nombre en relación con el concepto de este.
En particular, se entiende la motivación en los nombres como una relación de causa-efecto, donde estos nombres son el resultado de una serie de factores o causas, como lo indicaron Radden y Panther (2004, p. 8). Entre estas causas, según los mismos autores, están aquellas que recurren al sistema lingüístico para guiar parte del proceso motivacional frente a aquellas otras que son independientes del sistema, pero que interactúan con él. En el primer caso, por ejemplo, se mencionarían a aquellas formas o significantes asociados a un nombre como una consecuencia de los significados o conceptos que el hablante intenta transmitir a través del empleo de dichas formas. En el segundo caso, y principalmente, se encuentran los diversos procesos mentales que desencadenan en el hablante y guían el uso ciertas formas sobre otras, tales como la categorización, la percepción, la atención, la conceptualización, entre otros (como se definirán en los siguientes subapartados). Además, Radden y Panther (2004, p. 4) se refirieron a estos últimos componentes como factores independientes del sistema (en inglés, language-independent factors).

Categorización y Experiencia Corporeizada en la Nominación
Como ya se mencionó, la motivación en los nombres ha de entenderse como una relación causal. Sin embargo, conviene remarcar que la naturaleza de esta no solo es lingüística, sino también cognitiva. En primer lugar, el proceso de nominación responde a la necesidad que tiene el hombre de conocer el mundo y las diversas entidades con las cuales este interactúa en él. Sin embargo, como existen innumerables entidades para tratar con ellas individualmente y por separado, una forma de lidiar con todas estas es categorizándolas (Corrigan, 1989).
En el proceso de nominación, por lo tanto, se asignan formas a aquellas entidades que constituyen categorías para el hombre (e. g., personas, animales, plantas, espacios, etc.). De esta forma, se crean antropónimos, zoónimos, fitónimos, topónimos, entre otros.
En segundo lugar, el proceso de nominación de las entidades no depende del objeto, sino del sujeto y, más exactamente, de cómo este categorice dicho objeto. Para asignarle, por ejemplo, un significante a una entidad vegetal como una papa, es decir, para iniciar un proceso de nominación, el quechuahablante podría evaluar, en principio, la forma. En este caso, podría discriminar si el objeto tiene forma comprimida (como en la variedad runtu «huevo») o forma elíptica (como en la variedad maqtillu «jovencito»), pero podría también incluir aspectos cromáticos en su categorización. En este caso, podría clasificar la entidad vegetal como un objeto con forma comprimida, pero con coloración rojo intermedio y amarillo (como en la variedad pirwanita «peruanita»).
Por último, al enfocar el proceso de nominación como un proceso de categorización, no es realmente necesario originar nuevas categorías para asimilar nueva información. A este respecto, cada vez que se conocen nuevas entidades, no se requiere crear, por completo, nuevos nombres o nuevas formas. Por el contrario, puede llevarse a cabo dicho proceso comparando la información recibida del entorno con la información previamente almacenada (Minda & Smith, 2011).
Si se dispone en quechua, por ejemplo, de la categoría kuchi akacha «pequeño excremento del cerdo» para aquellas papas con forma oblonga y alargada, no se necesita originar nuevos nombres para aquellas entidades con la misma forma y distinto color. En este caso, bastaría para el hablante simplemente especificar el color como un rasgo periférico -como ocurre en uqi kuchi akacha «pequeño excremento plomizo del chancho» y puka kuchi akacha «pequeño excremento rojo del cerdo»-, a partir de un prototipo de categoría -como en kuchi akacha-.
Como se ha visto, el proceso de nominación supone cierta forma de categorización que el sujeto elabora a partir de sus experiencias con el ambiente en el que se desarrolla e interactúa. Estas experiencias, sin embargo, llegan a este a través del cuerpo, de sus propiedades estructurales y de su estructura neuroanatómica, constituyendo así lo que se ha denominado la experiencia corporeizada en el marco de la lingüística cognitiva (Johnson, 1987; Lakoff, 1987; citados por Evans & Green, 2006).

La Papa como Fuente de Conocimiento y Cultura
La papa (Solanum tuberosum) es una especie herbácea originaria de la región andina, domesticada hace aproximadamente ocho mil años en el altiplano andino y en las cercanías del lago Titicaca. Tras su expansión por América, fue introducida en Europa en el siglo XVI.
La planta de papa se caracteriza por sus tallos herbáceos, hojas compuestas y flores agrupadas en inflorescencias terminales. El rizoma de la planta se engrosa para formar los tubérculos, conocidos comúnmente como papas. Estos tubérculos presentan «ojos», que son yemas vegetativas dispuestas helicoidalmente, y lenticelas para la respiración.
Existen dos subespecies principales de Solanum tuberosum: S. t. andigena, originaria de la zona andina y con una gran diversidad genética, y S. t. tuberosum, la subespecie ampliamente cultivada a nivel mundial. La diversidad genética de la papa es vasta, con miles de variedades nativas o criollas, especialmente en Perú y Bolivia, cada una con características morfológicas, de textura, sabor y aptitudes culinarias particulares.
Además de Solanum tuberosum, otras especies tuberosas del género Solanum, como Solanum phureja, Solanum stenotomum, Solanum × ajanhuiri y Solanum goniocalyx, también han sido domesticadas y cultivadas en la región andina. Algunas especies híbridas, como Solanum × juzepczukii y Solanum × curtilobium, también son importantes en ciertas zonas.
Es importante distinguir la papa de otros tubérculos y raíces comestibles que, aunque popularmente puedan ser llamados «papa», no pertenecen al género Solanum, como la papa lisa (Ullucus tuberosus), la oca (Oxalis tuberosa) y el ñame (género Dioscorea).

La Papa Germinada y su Seguridad Alimentaria
La germinación de la papa ocurre cuando esta comienza a desarrollar brotes a partir de sus ojos, dando lugar a una nueva planta. Este proceso natural se acelera con el tiempo y las condiciones adecuadas de almacenamiento.
Durante la germinación, la papa pierde nutrientes y su calidad disminuye. Además, puede promover el crecimiento de una toxina natural llamada glicoalcaloides, siendo la más común la solanina. La mayor concentración de solanina se encuentra en las partes verdes de la papa: brotes, piel y partes verdes de la pulpa.
El consumo de solanina puede causar síntomas como náuseas, vómitos, dolores de estómago, diarrea, dolores de cabeza, confusión y fiebre. El consumo de patatas germinadas también puede suponer un riesgo para embarazadas, aumentando el riesgo de malformaciones congénitas, y siendo los niños y ancianos más vulnerables.
Manipulación y Conservación de Patatas Germinadas
Para manipular de forma segura las patatas germinadas:
- Examinar la patata: Si está firme y no tiene manchas verdes, probablemente pueda salvarse.
- Desechar si:
- Presenta brotes largos (indican niveles altos de toxinas).
- Tiene un tono verde (alto contenido de solanina).
- Está suave y arrugada (pérdida de valor nutricional y posible inseguridad alimentaria).
- Presenta un sabor amargo (signo de altos niveles de solanina).
- Pelar la patata: La piel y la capa inmediatamente debajo de ella concentran la solanina. Pelar la papa puede eliminar la mayor parte de esta toxina. Para mayor precaución, se puede cortar un poco de la pulpa debajo de la piel.
Para evitar que las patatas broten:
- Almacenar en un lugar fresco y seco: Evitar zonas cálidas o húmedas.
- Guardar sin lavar: En un lugar fresco pero no frío (evitar la nevera, a menos que sea para un uso prolongado).
- Colocar en un recipiente bien ventilado: Las papas necesitan aire. Evitar recipientes o bolsas herméticas.
- Comprar en pequeñas cantidades: Adquirir solo la cantidad que se usará en pocas semanas.
- Mantenerlas alejadas de las cebollas: Los gases que liberan las cebollas pueden acelerar el proceso de germinación de las papas.
En conclusión, si los brotes de las patatas son pequeños y no están muy extendidos, se pueden cortar con cuidado. Si los brotes son grandes, es mejor ser precavido y desechar la patata. Ante la duda, es preferible no arriesgar la salud.
