El pastel de choclo es uno de los platos más emblemáticos de la cocina chilena, especialmente popular durante los meses de verano, cuando el choclo (maíz tierno) se encuentra en su punto óptimo.
Este plato tradicional, muy común en la zona central y rural de Chile, se consume especialmente en verano, coincidiendo con la cosecha del maíz. Consiste básicamente en un pino de carne cubierto por una pasta horneada de maíz tierno. El término "pino" proviene del mapudungun y significa "picadillo", siendo una preparación tradicional en la gastronomía chilena y de otros países latinoamericanos, utilizada en diversas preparaciones como las empanadas de horno.
Adicionalmente, al pastel de choclo se le suele agregar huevo duro, aceitunas, pasas y un trozo de pollo, enriqueciendo su sabor y textura.
Orígenes e Influencias Históricas
Las raíces del pastel de choclo se remontan a la época prehispánica, cuando las culturas indígenas de Chile ya utilizaban el maíz como pilar de su alimentación. Durante la época colonial, el plato evolucionó y se consolidó como un elemento típico de las haciendas chilenas, ganando gran popularidad durante las cosechas veraniegas.
Se considera un plato mestizo que une el "pino" español con la pasta de choclo chilena. Se cree que fue creado por cocineras mapuches en las cocinas de los colonos españoles, fusionando ingredientes y técnicas de ambas culturas.
Una hipótesis, respaldada por antropólogos, sugiere que el plato pudo tener su origen en los conquistadores españoles que empleaban cocineros tribales para preparar comidas que les recordaran a su hogar. Esta teoría se ve reforzada por menciones históricas, como la de un banquete en Cuzco, Perú, en 1608, que incluía un "Pastel de Choclo", indicando posibles influencias o paralelismos en la región andina.
La novelista chilena Isabel Allende, en su obra "Inés de alma mía", imagina una versión temprana del plato creada por un personaje en Cuzco en 1539, utilizando harina de maíz en lugar de trigo debido a su escasez. Si bien esto es una licencia literaria, subraya la antigua relación del maíz con la cocina de la región.
El botánico francés Claude Gay, en sus exploraciones por Chile en las décadas de 1830 y 1840, describió entre las comidas de los campesinos de la zona central un "pastel de carne" rústico, hecho de cordero y cubierto con una capa de maíz molido con azúcar, grasa y condimentos. Este plato, que podría considerarse un antecedente directo del pastel de choclo actual, también podía incluir frijoles verdes cocidos y aceitunas.
Sin embargo, la ausencia de menciones explícitas en relatos de viajeros extranjeros y en libros de cocina chilenos de los siglos XIX y principios del XX, como los de Martín Lara o Eugenio Pereira Salas, sugiere que el pastel de choclo, al menos en su forma más reconocida, no era un plato de alta cocina ni un elemento central en la gastronomía santiaguina de la época. Se presume que su popularidad se consolidó entre las clases campesinas antes de ganar reconocimiento general.
La primera receta escrita que se encontró bajo el nombre de "Pastel de Choclo" data de 1890 en un libro de cocina argentino, con variaciones que incluían masa lisa, mantequilla, pasas y almendras, sugiriendo una elaboración más refinada en comparación con las versiones campesinas chilenas.
Eventualmente, en 1927, la receta apareció en el "Libro de Cocina del club del Congreso" en Estados Unidos, presentándola como una comida típica chilena, aunque con la peculiaridad de incluir tomate en la masa.

Ingredientes y Preparación Tradicional
La preparación del pastel de choclo implica dos componentes principales: el pino (relleno) y la pasta de choclo.
Preparación del Pino (Relleno)
- En una olla grande, se doran las presas de pollo (si se usan) y la carne molida.
- Se condimenta con ají de color, comino y orégano.
- Se agrega caldo o agua hasta cubrir las carnes y se cocina a fuego lento durante 45 minutos a 1 hora, hasta que las carnes estén tiernas.
- Adicionalmente, se pueden incorporar cebolla sofrita, pasas, aceitunas y huevo duro cortado en rodajas.
Preparación de la Pasta de Choclo
- Se desgranan los choclos tiernos, preferiblemente recién cosechados, y se muelen en un procesador de alimentos o molino tradicional.
- Se condimenta la pasta resultante con sal y azúcar.
- Tradicionalmente, se agrega leche y mantequilla a la pasta, cocinándola en una cacerola hasta que espese y adquiera una consistencia cremosa.
- Hojas frescas de albahaca se esparcen sobre el relleno antes de cubrirlo con la pasta de choclo, aportando un aroma distintivo.
Montaje y Cocción
- Se engrasa una fuente de horno, tradicionalmente una paila de greda (olla de arcilla), que puede ser rectangular o individual.
- Se coloca el pino en el fondo de la paila, seguido de los ingredientes adicionales como pollo, huevo duro, aceitunas y pasas.
- Se cubre todo con la pasta de choclo preparada.
- Con una cuchara, se pueden hacer diseños decorativos en la superficie de la pasta.
- Antes de hornear, se espolvorea azúcar sobre la superficie para lograr una corteza caramelizada y dorada.
- La cocción se realiza en el horno hasta que la superficie adquiera un color dorado intenso.

El Pastel de Choclo como Expresión Cultural
El pastel de choclo es mucho más que una simple receta; es una expresión cultural que conecta a los chilenos con su historia, sus tradiciones y sus raíces.
Cada familia chilena a menudo guarda sus propios secretos y variaciones para lograr el pastel de choclo perfecto, transmitiendo estas recetas de generación en generación. Preparar este plato es participar en una tradición centenaria, honrar a los antepasados y asegurar la preservación de un tesoro gastronómico para las futuras generaciones.
Su presencia es constante en los restaurantes de "comida típica", puestos de comida callejera, mercados y supermercados, especialmente durante las festividades patrias, como el 18 de septiembre, día de la Independencia de Chile. Su popularidad se extiende a tal punto que, según una encuesta, es la comida casera chilena más popular.
Recientemente, el pastel de choclo ha recibido reconocimiento internacional. Fue elegido como el mejor guiso del mundo a través de una votación realizada en el sitio web de Taste Atlas. Además, fue incluido en la lista de los 30 Platos más Reconfortantes del mundo por la revista Lovefood, ocupando el destacado puesto número 21. La revista elogió la mezcla sabrosa de carne molida, pollo, aceitunas negras, pasas y huevos duros, cubierta con maíz recién molido y azúcar, destacando su carácter reconfortante y su popularidad en toda América del Sur.
En la región rioplatense, se prepara una variante conocida como tarta de choclo, que utiliza una base de masa de harina de trigo. En Paraguay, una preparación similar al pastel de choclo cocinado al horno se denomina chipa guazú, siendo una de las muchas variedades de "chipa", un alimento de origen mestizo cario-guaraní y español.
El pastel de choclo se puede conservar en refrigeración por hasta 3 días, aunque su consumo ideal es recién horneado.