La parálisis cerebral es un término que describe un grupo de trastornos neurológicos que afectan el movimiento, el equilibrio y la postura. Estos problemas motores son ocasionados por un daño cerebral o un desarrollo cerebral anormal que ocurre antes del nacimiento, durante este, o en las etapas tempranas de la infancia. La parálisis cerebral no es una afección progresiva, lo que significa que el daño cerebral no empeora gradualmente con el tiempo. Sin embargo, las manifestaciones clínicas pueden cambiar a lo largo de la vida del niño a medida que su sistema nervioso madura. En ocasiones, inicialmente se presenta un tipo de parálisis cerebral y, a medida que el niño crece, otro tipo puede volverse dominante. Es importante destacar que los daños cerebrales y las discapacidades que provoca son permanentes, pero los tratamientos pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas que la padecen.

Tipos de Parálisis Cerebral
La parálisis cerebral puede manifestarse de diferentes maneras, afectando el cuerpo en distintas formas. Los tipos principales se clasifican según la naturaleza de los problemas de movimiento predominantes:
Parálisis Cerebral Espástica
Este es el tipo más común de parálisis cerebral, caracterizado por un aumento del tono muscular, lo que provoca rigidez y afecta el movimiento. Las dificultades para mover los miembros hacen que al niño le resulte difícil caminar. Sin embargo, si la parálisis cerebral es leve, esta dificultad quizás únicamente afecte determinadas actividades, como correr. La espasticidad puede conducir al acortamiento del tejido muscular, conocido como contractura, que puede retardar el crecimiento óseo, causar que los huesos se doblen y ocasionar cambios en las articulaciones, dislocaciones o dislocaciones parciales.
Parálisis Cerebral Discinética (Distónica o Atetósica)
Este tipo causa movimientos musculares lentos, involuntarios y bruscos, que pueden ser repetitivos. La parálisis cerebral atetósica, en particular, puede dificultar el habla debido a la dificultad del niño para controlar la lengua, la respiración y las cuerdas vocales. Causa problemas para controlar el movimiento de manos, brazos, pies y piernas.
Parálisis Cerebral Atáxica
La parálisis cerebral atáxica afecta la coordinación y el equilibrio, dificultando la estimación de la posición del cuerpo en relación con los objetos circundantes. También debilita los músculos y causa temblores.
Parálisis Cerebral Hipotónica
La hipotonía es un término médico para la disminución del tono muscular, que causa flacidez. Los síntomas comunes incluyen dificultad y retraso del movimiento, equilibrio y coordinación.
Síntomas de la Parálisis Cerebral
Los síntomas de la parálisis cerebral pueden variar de leves a graves y, a menudo, son advertidos en los primeros meses y años de vida. En algunas personas, la parálisis cerebral afecta todo el cuerpo, mientras que en otras, los síntomas pueden afectar solo una o dos extremidades o un lado del cuerpo.
Los signos de la parálisis cerebral suelen aparecer en los primeros meses de vida, aunque es importante saber que los niños sin esta afección también pueden tener estos signos. Estos incluyen:
- Músculos rígidos y reflejos exagerados (espasticidad).
- Movimientos involuntarios e incontrolados, o inestabilidad.
- Problemas para caminar, como andar sobre los dedos de los pies, caminar en cuclillas, o con las rodillas cruzadas (marcha en tijeras).
- Dificultad y retraso del movimiento.
- Problemas de equilibrio y coordinación.
- Dificultad para tragar, lo que puede causar problemas de nutrición y respiratorios.
- Desequilibrio muscular ocular, donde los ojos no se concentran en el mismo objeto.
Si la parálisis cerebral es grave, el niño podría presentar otras afecciones asociadas, tales como:
- Epilepsia (convulsiones).
- Dificultades de aprendizaje.
- Trastornos sensoriales (cambios de visión y audición).
- Discapacidades intelectuales.
- Enfermedades de salud mental, como depresión, debido al aislamiento social y los desafíos de la discapacidad.
- Enfermedades cardíacas y pulmonares, y afecciones respiratorias, como neumonía por aspiración.
- Osteoartritis y osteoporosis.
La fisioterapia activa, técnica para tratar casos de parálisis cerebral en niños
Causas de la Parálisis Cerebral
La parálisis cerebral es causada por un desarrollo irregular o un daño al cerebro en desarrollo. Esto suele suceder antes del nacimiento del niño (parálisis cerebral congénita), pero también puede ocurrir durante el parto o en las etapas tempranas de la infancia (parálisis cerebral adquirida, si ocurre más de 28 días después del nacimiento). A menudo, la razón por la que sucede no es clara.
Diversos factores pueden llevar a cambios en el desarrollo del cerebro y aumentar el riesgo:
Factores Prenatales (durante el embarazo)
- Salud materna: Ciertas infecciones o exposiciones tóxicas durante el embarazo pueden aumentar significativamente el riesgo:
- Citomegalovirus.
- Sarampión alemán (rubéola).
- Herpes.
- Sífilis.
- Toxoplasmosis.
- Infección por el virus del Zika.
- Infecciones intrauterinas.
- Exposición a toxinas.
- Otras afecciones maternas.
Factores Perinatales (durante el nacimiento)
- Nacimiento prematuro: Los bebés que nacen de manera prematura corren mayor riesgo.
- Bajo peso al nacer: Los bebés que pesan menos de 2.5 kilogramos tienen un mayor riesgo.
- Múltiples bebés: El riesgo aumenta con el número de bebés que comparten el útero, lo cual también se relaciona con la probabilidad de un nacimiento prematuro y bajo peso al nacer.
- Complicaciones en el parto.
Factores Postnatales (después del nacimiento)
- Meningitis bacteriana.
- Encefalitis viral.
- Ictericia severa o sin tratar, que se ve como un amarillamiento de la piel y los ojos.
- Sangrado en el cerebro.
Diagnóstico
Si usted cree que su hijo tiene problemas con el movimiento o si tiene preocupaciones sobre episodios de pérdida de consciencia, o movimientos o posturas corporales irregulares, consulte a su pediatra. El médico le preguntará acerca de los síntomas de su hijo y le examinará.
La mayoría de los niños que tienen parálisis cerebral son diagnosticados alrededor de los dos años de edad, pero la afección puede ser diagnosticada a cualquier edad. El pediatra monitoreará a su hijo a medida que se desarrolle y crezca para descartar afecciones similares antes de hacer un diagnóstico. Esto incluye:
- Monitoreo (o vigilancia) del desarrollo: Observar el crecimiento y desarrollo de un niño a lo largo del tiempo.
- Pruebas del desarrollo: Exámenes cortos para detectar si tiene retrasos motores, de movimiento u otros retrasos del desarrollo.
- Evaluaciones médicas y del desarrollo: Se usan para diagnosticar el trastorno de su hijo.
Pueden realizarse pruebas adicionales, como análisis de sangre, una tomografía computarizada (CT-scan) o un estudio por imágenes de resonancia magnética (MRI-scan), para descartar otras afecciones, lo cual podría depender de la edad del niño.
Tratamiento y Cuidados
No existe una cura para la parálisis cerebral, pero el tratamiento puede mejorar la vida de quienes la padecen. En general, un equipo multidisciplinario de profesionales que trabajan en distintas áreas de la atención médica y social participa en la evaluación y cuidado del niño. Este equipo varía según los servicios de cada localidad. Durante la etapa de evaluación, se realiza una determinación profunda de las habilidades del niño, lo que permite diseñar un plan de control detallado para sus necesidades y capacidades específicas.
Terapias y Rehabilitación
- Fisioterapia: Un fisioterapeuta (profesional especializado en movimiento y movilidad) juega un papel esencial. Monitoreará y registrará el progreso del niño, enseñándole cómo controlar los movimientos de cabeza, girar, gatear y caminar lo más posible. A medida que el niño crece, la fisioterapia se concentrará en ayudarle a ser independiente y adaptarse a sus circunstancias para que pueda enfrentar mayores desafíos.
- Terapia del habla y del lenguaje: Un terapeuta del habla y del lenguaje (profesional especializado en identificar y manejar los problemas del habla y la deglución) ayudará a identificar y controlar cualquier problema de comunicación que tenga el niño.
- Psicología educacional: Un psicólogo educacional puede ayudar a manejar las dificultades de aprendizaje que el niño pueda tener.

Intervenciones Médicas
- Inyección de toxina botulínica tipo A: A veces se usa para aliviar la rigidez muscular en niños con parálisis cerebral espástica. Generalmente se administra a niños de más edad que caminan en puntillas y tienen los músculos y tendones de la pantorrilla muy tensos.
- Rizotomía dorsal selectiva: Si el niño tiene parálisis cerebral espástica, una operación en la espalda llamada rizotomía dorsal podría ayudar. En esta cirugía se cortan los nervios en la parte baja de la espalda para aliviar los músculos espásticos. Es un procedimiento complejo y solamente se realiza en circunstancias específicas, usualmente cuando otros tratamientos (incluyendo fisioterapia y toxina botulínica) no han dado el resultado esperado. La operación podría no mejorar la movilidad en algunos niños y, una vez realizada, no puede ser revertida.
Cuidado y Apoyo
Cuidar y apoyar a un niño con parálisis cerebral puede resultar un desafío. Es fundamental consultar al médico acerca del manejo de la afección del niño y buscar el apoyo adecuado para la familia. La dificultad para tragar y alimentarse puede hacer que sea difícil obtener una nutrición suficiente, especialmente en el caso de los bebés, lo que puede perjudicar el crecimiento y debilitar los huesos.
Prevención
A menudo, la parálisis cerebral no se puede prevenir completamente, pero es posible reducir algunos de sus factores de riesgo:
- Asegurarse de vacunarse: Vacunarse contra enfermedades como la rubéola podría prevenir una infección que, de otro modo, podría afectar el desarrollo cerebral del feto.
- Cuidado prenatal adecuado: Buscar atención prenatal temprana y continua, y acudir regularmente al profesional de atención médica durante el embarazo. Una atención prenatal correcta puede reducir los riesgos para la salud de la madre y del bebé nonato.
- Evitar sustancias nocivas: Abstenerse del consumo de alcohol, tabaco y drogas ilegales durante el embarazo.
- Practicar buena seguridad general: En raras ocasiones, la parálisis cerebral puede deberse a daño cerebral ocurrido en la niñez, por lo que es importante proteger al niño de lesiones en la cabeza y otras afecciones.