La película de animación por ordenador Coco, producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures, transporta al público a una vibrante celebración del Día de Muertos en México. La trama se centra en Miguel Rivera, un niño de doce años con una profunda pasión por la música, un anhelo que choca con la estricta prohibición familiar de cualquier manifestación musical.

El Origen del Conflicto y la Aspiración de Miguel
La familia de Miguel, que se dedica a la producción y confección de calzado en el pueblo ficticio de Santa Cecilia, mantiene un veto a la música desde que la tatarabuela de Miguel, Imelda, creyó que su esposo la había abandonado para seguir una carrera musical. A pesar de esto, Miguel construye su propia guitarra y aprende a tocar en secreto, inspirado por su ídolo, el popular cantante Ernesto de la Cruz.
Mientras Miguel observa uno de los retratos del altar de muertos familiar, donde el rostro del esposo de Imelda está roto, se da cuenta de un detalle crucial: su tatarabuelo, sin rostro visible, sostiene una guitarra idéntica a la de Ernesto de la Cruz. A partir de esta observación, Miguel deduce erróneamente que Ernesto de la Cruz es su tatarabuelo.
La Travesía de Miguel a la Tierra de los Muertos
Esta falsa creencia impulsa a Miguel a participar en un concurso de música en el Día de Muertos. Sin embargo, su abuela Elena destruye su instrumento. En su desesperación, el niño se introduce en el mausoleo de De la Cruz con la intención de usar su icónica guitarra durante el evento. Al tocarla, Miguel es transportado a la Tierra de los Muertos, un reino vibrante y lleno de esqueletos parlantes.
Allí, Miguel descubre que los difuntos viajan anualmente a la tierra de los vivos si son recordados por sus familiares, cruzando un puente mágico de pétalos de cempasúchil. También se entera de que debe regresar a su dimensión antes del amanecer o quedará atrapado para siempre. Para regresar, necesita la bendición de un familiar fallecido, otorgada con el pétalo de una flor de cempasúchil.
Somos tu familia (escena) Coco
Héctor: El Verdadero Tatarabuelo y la Importancia de su Retrato
En su búsqueda, Miguel conoce a Héctor, un esqueleto carismático que le ofrece ayuda para encontrar a Ernesto de la Cruz a cambio de que Miguel lleve su retrato a la tierra de los vivos para que su hija, Coco, lo siga recordando. Este acto es vital, ya que si Héctor es olvidado, desaparecerá de la Tierra de los Muertos para siempre.
La historia se complica cuando se revela la verdad impactante: Héctor es el verdadero tatarabuelo de Miguel, el esposo de Imelda y el padre de Coco. Ernesto de la Cruz, lejos de ser el noble ídolo que aparenta, asesinó a Héctor para robar sus canciones y adjudicarse la autoría de sus éxitos, incluida la emblemática "Recuérdame". El retrato de Héctor era crucial no solo para su memoria, sino también para desvelar la verdad sobre el pasado familiar.
La Revelación y la Lucha por la Memoria
Durante la confrontación, los crímenes de Ernesto de la Cruz salen a la luz. Tras recuperar el pedazo de la fotografía familiar que faltaba y que Coco había guardado junto con las cartas y letras de canciones de su padre, Miguel logra regresar al mundo de los vivos. Como última esperanza para que Héctor no desaparezca, Miguel le canta "Recuérdame" a Mamá Coco, su bisabuela, quien sufre de un deterioro cognitivo.
Este emotivo momento desencadena un recuerdo profundo en Coco. Las melodías y letras de su padre, Héctor, la hacen evocar los momentos con él. En un acto de lucidez, Coco comienza a cantar con Miguel, confirmando que, a pesar de los años y el olvido forzado, el amor y la memoria de su padre aún residían en ella. Este recuerdo no solo salva a Héctor de la "muerte final" en la Tierra de los Muertos, sino que también sana la herida familiar, eliminando la antigua restricción musical.

El Significado del Retrato y el Legado Familiar
El retrato de Héctor, inicialmente una fuente de confusión para Miguel, se convierte en el símbolo central de la memoria familiar y la justicia. Representa la importancia de recordar a los seres queridos para mantener su existencia más allá de la muerte física. La película subraya que una persona no desaparece verdaderamente hasta que es olvidada. Al recuperar la memoria de Héctor, Coco no solo lo trae de vuelta al altar familiar, sino que también permite que los Rivera recuperen el verdadero sentido de la tradición del Día de Muertos y el valor de la familia.
Un año después de los eventos, el altar de los Rivera incluye por primera vez la foto completa de Héctor, quien es honrado como un ídolo póstumo en Santa Cecilia. Esta integración de Héctor en la memoria familiar permite que, en el siguiente Día de Muertos, él y el resto de los ancestros Rivera, incluida Mamá Coco (ya fallecida), puedan visitar la Tierra de los Vivos.