Los Huasos Quincheros: Un Legado de Música Chilena y Boleros

El conjunto Los Huasos Quincheros, con una trayectoria de más de 80 años, se erige como un pilar fundamental de la música folclórica chilena y los boleros, manteniendo viva la esencia de la chilenidad a través de su canto y tradiciones.

Orígenes y Primeros Años

En gran parte, este conjunto fue el heredero de Los Cuatro Huasos. Su repertorio inicial, que abarcaba música tradicional y popular chilena y latinoamericana, estuvo fuertemente marcado por las cuecas y tonadas. Estos ritmos se interpretaban desde una estilización que les permitió asegurar una presencia permanente en los medios de comunicación masivos, conviviendo con géneros como el tango argentino, el swing estadounidense, o las rancheras y corridos mexicanos.

La popularidad del grupo se consolidó con su participación en películas como Ayúdeme usted compadre y Volver a fines de los años sesenta. En vísperas de Fiestas Patrias, la música chilena vuelve a ocupar el centro del escenario y un nombre resuena con fuerza generación tras generación: Los Huasos Quincheros.

Fotografía antigua del conjunto Los Huasos Quincheros en sus inicios.

El grupo original fue formado en 1937 por Carlos Morgan, los hermanos Pedro y Ernesto Amenábar, y Mario Besoaín, cuando cuatro amigos universitarios se hicieron llamar Los Quincheros. Fue en ese año cuando comenzó a escribirse la historia del grupo, iniciada por dos estudiantes de Química de la Universidad Católica, Carlos Morgan y Ernesto Amenábar, quienes empezaron a ensayar música chilena inspirados en el modelo de Los Cuatro Huasos. Bajo el liderazgo de Morgan, el conjunto se acercó al folclor campesino que hasta entonces monopolizaban las cantoras rurales. Al igual que Los Cuatro Huasos, recogieron ese repertorio de tonadas y cuecas y lo estilizaron bajo su modelo; esto es, sofisticados arreglos en la guitarra y cuidados juegos vocales.

En ella eran justamente Los Cuatro Huasos el grupo estable. Sin embargo, una gira del conjunto a Estados Unidos ese año dejó una vacante que fue ocupada por Los Quincheros, el cuarteto que, a sólo dos años de su fundación, ya había sufrido su primera baja. Mario Besoaín había sido reemplazado por Raúl Velasco, hermano menor de uno de Los Cuatro Huasos, Hernán Velasco (quien poco después también se incorporó al conjunto en reemplazo de Ernesto Amenábar). Su antiguo grupo, en tanto, detuvo su trabajo al regreso de su gira.

Profesionalización y Éxitos Tempranos

A instancias de radio Agricultura, el conjunto profesionalizó su trabajo musical y grabó su primer sencillo para RCA-Victor, con dos temas originales de Amenábar: "Los baqueanos" y "El viejo roble". "Nosotros" fue su primer bolero, que se convirtió en un superventas y consolidó el doble camino musical del cuarteto: por un lado, música de raíz folclórica y, por otro, lo que con el tiempo ellos llamaron "música internacional", conformada esencialmente por boleros, un género que en Chile debe buena parte de su difusión a Los Quincheros.

En la segunda mitad de los años '40 el conjunto viajó tres veces a Buenos Aires, y desarrolló presentaciones y grabaciones en solitario o en compañía de orquesta. Fue en ese tiempo cuando, en concordancia con su búsqueda musical dentro de los códigos del folclor, registraron una guaracha que se transformó en una carta de presentación del grupo: "El patito", de Ariel Arancibia. El tema había sido compuesto para el humorista Tato Cifuentes, pero popularizado sobre todo por el cuarteto quinchero. Grabado con la orquesta de Federico Ojeda, reemplazó a "La rana" como número humorístico del repertorio, y fue un éxito en Argentina.

Portada de un disco antiguo de Los Huasos Quincheros con el tema

Un amplio registro de tonadas, valses, corridos y, en menor medida, cuecas; y las giras por Estados Unidos, Cuba y Centroamérica fueron las nuevas actividades de Los Quincheros ya en el inicio de los años '50, en un camino que fue descendiendo en intensidad con el avance de la década. La proliferación de grupos y solistas de música típica que inauguró Ester Soré (con nombres como Sylvia Infantas y los Cóndores, el Dúo Rey-Silva y Los Cuatro Hermanos Silva, entre muchos otros) desplazó el protagonismo de los grupos de huasos.

Cambios de Integrantes y Adopción del Nombre "Los Huasos Quincheros"

El ingreso de dos nuevos músicos, Alfredo Sauvalle y Gerardo Ríos, sin embargo, reactivó al cuarteto, que continuó con sus actividades y giras internacionales, hasta que en 1958 una demanda judicial por parte de los tres músicos retirados les impidió seguir usando el nombre. Fue entonces que el conjunto, que era número estable de radio Corporación, adoptó la denominación de Los Huasos Quincheros. A la larga, el conflicto puso en riesgo al grupo, pero terminó en su beneficio al inaugurar una nueva era para el cuarteto.

En 1959, esa nueva formación registró su primer LP, porque hasta entonces los músicos sólo grababan discos de 78 revoluciones por minuto en el antiguo material de acetato. La colaboración con autores chilenos marcó el renovado aire de Los Huasos Quincheros. Ese rol difusor de Los Quincheros, en todo caso, no se limitó a ese repertorio. En su condición de boleristas, en 1961 regrabaron la tradicional "Nosotros" en un disco de ese nombre. Además, estrenaron la trilogía de boleros de Francisco Flores del Campo: "Sufrir", "Agonía" y "Niebla"; además de "Noche callada", de Jaime Atria.

La llegada de Ricardo Videla, el reemplazo de Sergio Sauvalle (el autor de "El corralero") en lugar de su hermano Alfredo, y una gira por la Unión Soviética marcaron la vigencia del conjunto en la década de los '60. Así fue como en 1968 actuaron en la película Ayúdeme usted, compadre, de Germán Becker, donde compartieron créditos con Gloria Simonetti, Los Perlas y Pedro Messone, entre otros. Fue el filme más visto de la historia de Chile hasta El chacotero sentimental (1999).

Cartel de la película

A esas alturas, la actividad de Los Quincheros estaba bastante lejos de los locales nocturnos o los auditorios radiales que ampararon su origen. La presentación ante la reina de Inglaterra, Isabel II, en su visita a Chile, en 1968; la participación en ferias internacionales representando a Chile, o sus actuaciones en cruceros de lujo dejaban claro cuál era el contexto natural del cuarteto.

Identidad Musical y Contexto Político

Con más de treinta años de vida, Los Huasos Quincheros se habían convertido ciertamente en un emblema de la música de raíz folclórica chilena, con su estilizado sonido, su cuidada presentación y sus letras referidas a las bondades de la vida campesina. Su imagen, sin embargo, se fue asociando irremediablemente a las élites económicas, las que se transformaron en los principales consumidores de su música.

Esa estigmatización del viejo conjunto, en todo caso, también venía desde el universo de la música. Porque en los años '60, al mismo tiempo que Los Quincheros consolidaban su camino, el folclor local experimentó un extraordinario desarrollo, gracias a la proyección folclórica inaugurada por Margot Loyola y la incorporación de jóvenes al oficio. Fenómenos más avanzados, como el Neofolklore y la Nueva Canción Chilena, se nutrían de sonidos folclóricos de otras partes de Chile, y fue sobre todo en el seno de ese último movimiento que se produjo un radical distanciamiento de los sonidos tradicionales que se identificaron precisamente con Los Quincheros.

La polarización política que se vivía entonces con el gobierno de la Unidad Popular en el poder, sumada a las opciones políticas personales de los músicos quincheros, alimentó la identificación del cuarteto con la derecha chilena. La llegada de los militares fue el clímax de esa asociación, pues el nuevo gobierno dio especial difusión a la música de Los Quincheros, y el propio Benjamín Mackenna, líder del conjunto, fue colaborador directo con el nuevo régimen en políticas culturales.

Para el Mundial de Fútbol de la República Federal de Alemania, en 1974, Los Quincheros fueron los representantes chilenos para el acto inaugural, en el que cada país mostraba sus manifestaciones culturales. En un espectáculo producido por Germán Becker, el grupo interpretó tonadas y cuecas. Por eso, sus siguientes años de historia están marcados por su presencia en actos oficiales, sobre todo, frente a las escasas visitas internacionales que llegaron en esos años, como Henry Kissinger, en 1981.

Su historia artística no se detuvo y durante los años '70 desarrollaron espectáculos con Germán Becker; en 1981 se presentaron en el Festival de Viña del Mar; y en 1984 acompañaron una presentación de Claudio Arrau en su visita a Chile. Una curiosa irrupción en esta historia tuvieron ex músicos del conjunto el año 1975.

Relevancia Continua y Renovación

Hacia los '90, la relevancia masiva de Los Huasos Quincheros experimentó una innegable baja, sobre todo por la llegada de la democracia. Buena parte de los espacios oficiales se cerraron al conjunto (así como se abrieron a muchas otras expresiones), lo que no significó, en todo caso, un cese de su trabajo. "Cuando hay un acontecimiento en el país, un triunfo deportivo por ejemplo, las canciones que se oyen son las campesinas: 'Si vas para Chile', 'Yo vendo unos ojos negros', 'Chile lindo'... y esas canciones son quincheras. Sin desconocer al norte o al sur, lo que identifica al país en el extranjero es la música de la zona central", le decía al diario La Tercera Benjamín Mackenna en 1997, cuando el grupo cumplía sesenta años de trayectoria y los celebraba con un gran concierto en San Carlos de Apoquindo junto a los argentinos Los Chalchaleros.

En el seno de ese sector es donde hoy reside buena parte del arrastre de los Quincheros. Con presentaciones regulares (aunque más bien centradas en el mes de septiembre), giras por el extranjero y grabación de discos, muchos de ellos encargados por grandes empresas para sus clientes, el cuarteto mantiene viva la vieja tradición de los grupos de huasos, a la misma usanza de Los Cuatro Huasos o los primeros Quincheros: profesionales que no abandonan su oficio y que recrean boleros y repertorio campesino con arreglos vocales e instrumentales.

En conversación con En Palco, Rodrigo Zegers, integrante del grupo, destacó la enorme responsabilidad de mantener vivo un legado que forma parte del alma de Chile. “Es un privilegio y un honor pertenecer al conjunto, pero también una responsabilidad: preservar nuestro sonido particular y no dejar que se pierda la música chilena”, señaló.

Este 2025, el conjunto sorprendió con tres nuevos lanzamientos: El Andariego, Camino de Luna y una versión especial de La Familia, escrita y popularizada originalmente por Pimpinela. Según Zegers, la idea fue darle un sello propio: “Queríamos sacar la versión chilena de La Familia, para que la gente la cante y la sienta cercana. Es una canción muy emotiva, y quedó muy linda en estilo Quinchero”. Los temas ya están disponibles en Spotify y YouTube, y pronto contarán con videoclips grabados en entornos campestres, mostrando la vida familiar y la belleza del sur de Chile.

Respecto a cómo se mantienen vigentes en un panorama musical dominado por lo urbano, Zegers explicó que la clave está en la disciplina y en abrirse a nuevos públicos a través de plataformas digitales. “Ensayamos dos o tres veces por semana, con mucha rigurosidad. Y hoy estamos trabajando fuerte en redes sociales para llegar a los jóvenes, porque la música chilena no puede perderse”.

De cara a las celebraciones de septiembre, el grupo tiene una agenda llena de presentaciones en distintas ciudades del país, desde Vicuña hasta Linares y Providencia, además de su participación en la Semana de la Chilenidad.

Legado y Reconocimientos

Con una trayectoria que los ha llevado a cantar en más de 70 países y escenarios tan destacados como el Kennedy Center o la Plaza Mayor de Madrid, Los Huasos Quincheros siguen siendo embajadores de la música nacional. “Nuestra cruzada es que Chile no pierda su identidad musical. Todos los países tienen su folclor como bandera, y el nuestro es la tonada y la cueca.

Naturalmente, en la formación actual de Los Quincheros no existe ningún integrante original. Eso, más que quitarle legitimidad, brinda al conjunto una condición institucional que trasciende personas, y que a ellos siempre les ha interesado destacar: "Interpretamos cosas que son valores permanentes, y eso ha sido muy satisfactorio. Nuestra labor es procurar que no se pierda el repertorio tradicional clásico", decían en 1973, en una entrevista en revista "Ritmo". La música de Los Quincheros, entonces, tiene la pretensión de difundir y preservar el folclor, al margen de las voces que le den vida.

Sergio Sauvalle salió del conjunto en el 2005, y en su reemplazo ingresó un joven Antonio Antoncich. Cinco años después Rodrigo Zegers reemplazó a Patricio Reyes, quien fue reemplazado tres años después por Cristián O’Ryan. Al margen de esta rotación de nombres, el grupo no parece tener fecha de término. En el 2007 celebró con un plan de conciertos sus 70 años de historia. El 2010 editaron un disco a propósito del Bicentenario, con un nuevo registro de varias de sus canciones, en una edición de lujo, que contó con el apoyo las Corporaciones Culturales de las tres comunas del barrio alto de Santiago -Las Condes, Los Barnechea y Vitacura-, y que fue distribuido por el Club de Lectores del diario El Mercurio. El 2014 grabaron un nuevo disco con música de misa, Canto del patrimonio religioso. Y el 2018 - tras 60 años en el conjunto- el histórico director Benjamín Mackenna anunció su retiro.

Casi veinte integrantes han pasado por las filas del conjunto, se han editado un centenar de discos con sus canciones, y, según datos del sello EMI, sus ventas en el mundo superan el millón de copias. El grupo ha realizado giras por América, Asia, Europa y Oceanía, y ha recibido reconocimientos de la Organización de Estados Americanos y la Unesco. En febrero de 2007 el grupo celebró su «Gala 70º Aniversario» en el Teatro Municipal de Viña del Mar. La agrupación ha realizado presentaciones en todo Chile, principalmente en eventos relacionados con el sector agrícola. El año 2017 celebraron los 80 años del conjunto con una gala en el Teatro Municipal de Santiago, y difundieron la colección 80 años Quincheros, una recopilación de 10 discos con las 130 mejores canciones de su historia.

El 13 de julio de 2018, Benjamín Mackenna dejó el grupo tras 60 años. A fines de ese mismo año, Ricardo Videla siguió los pasos de Mackenna, retirándose del conjunto luego de 53 años. Mackenna y Videla fueron reemplazados por José Vicente León y Enrique Barros, respectivamente. Asimismo Antonio Antoncich, miembro activo del conjunto desde 2005, asume la responsabilidad de mantener al conjunto, como miembro más longevo.

Eduardo Troncoso, el integrante más reciente del grupo, explicó cómo la música del conjunto marcó su vida desde la infancia: “Desde chico cantaba las canciones de los quincheros. Siempre estaba presente la música de los Huasos Quincheros, tan presente que era casi como el aire. Rodrigo Zejers, en tanto, abordó el significado personal y colectivo de integrarse a una historia que los antecede y los trasciende: “Uno siente una gran responsabilidad. Los Quincheros se han mantenido durante ocho décadas por un espíritu quinchero que hay que preservar. Eso implica trabajar mucho, ensayar, respetarse internamente. No todo es talento, es mucho más trabajo que talento. Antonio Antoncich, quien ingresó al grupo en 1973 y suma más de 50 años como quinchero, reflexionó sobre los cambios del país y del conjunto: “Yo llegué como quinto quinchero en el 73 y ahí me he mantenido hasta ahora. Han pasado muchas cosas. Hemos cantado a reyes, príncipes, al Papa Juan Pablo II, y también en China, Corea y España. La guitarrita es como una alfombra mágica que a uno lo lleva a sitios insospechados, a conocer gente linda. Finalmente, José Vicente León se refirió a los momentos complejos que ha enfrentado el grupo:“Como en todos los conjuntos, nada es perfecto. Es como un matrimonio. Si hay un objetivo común y un esfuerzo común, todo se supera. En la historia de Los Quincheros hay crisis, pero no rupturas grandes.

Fotografía actual del conjunto Los Huasos Quincheros en un escenario.

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