Cuidados Integrales para Personas en Silla de Ruedas y Pacientes Postrados

Cuidar a una persona que depende de una silla de ruedas o se encuentra postrada puede ser un desafío significativo. Ya sea un familiar, una persona mayor o un paciente, el grado de dependencia varía, y con ello, las medidas de cuidado necesarias.

Persona mayor en silla de ruedas con un cuidador

Selección de Equipamiento y Adaptación del Entorno

Elección de la Silla de Ruedas Adecuada

Es aconsejable ayudar a la persona a encontrar una silla de ruedas del modelo y tamaño adecuados a sus necesidades, ya que no es cómodo estar sentado durante horas en una silla demasiado pequeña. Para escoger la mejor, es necesario tener en cuenta el cuerpo y las necesidades del paciente, así como el tiempo de uso que se le va a dar. La mayoría de personas creen que todas las sillas de ruedas son iguales, pero no es así. El rango de necesidades para una persona en silla de ruedas puede ser increíblemente amplio. No todas las personas que se encuentran en silla de ruedas lo hacen a causa de una movilidad reducida. Las causas de estar en una silla de ruedas son muy variadas y esto afectará al tipo de cuidado que se debe tener.

Se deben considerar posibles accesorios como un bolsillo lateral para guardar enseres, una bandeja frontal para apoyar un ordenador o la comida, o un asiento acolchado. Los cojines antiescaras son esenciales para usuarios que permanecen sentados más de 4 horas diarias, como el cojín ergonómico SYSTAM VISCOFLEX, fabricado en espuma viscoelástica con efecto memoria, diseñado para el máximo confort y para reducir las presiones en las zonas de mayor riesgo: sacro e isquión. Este cojín, además de prevenir futuras lesiones, permite una muy buena maniobrabilidad en silla de ruedas.

La elección entre silla de ruedas manual o eléctrica depende de la fuerza en brazos, distancias a recorrer y entorno de uso. El mantenimiento regular incluye revisión semanal de frenos, inflado de neumáticos y limpieza de rodamientos.

Adaptación del Hogar

Es recomendable prestar atención al nivel de adaptabilidad de la vivienda para el uso de una silla de ruedas. Valorar la posibilidad de instalar rampas, ampliar los accesos de las puertas, reducir la altura de los mostradores, etc., facilita la movilidad y la funcionalidad dentro del hogar. Cuanto más adaptado se encuentre el entorno, menor será el nivel de dependencia que requerirá una persona en silla de ruedas, lo que incide positivamente en su estado de ánimo y autoestima al ver que su cuidado se facilita y puede volver a hacer alguna cosa por sí misma.

Cuidados Básicos para Usuarios de Silla de Ruedas

Movilidad y Prevención de Caídas

Si la persona tiene cierta movilidad, los expertos sugieren que intente dar pequeños pasos, empezando por el pie con mayor movilidad, lo que ayuda a mantener el equilibrio. Sin embargo, al bajar escaleras, el pie "bueno" debería quedarse atrás para soportar el peso. También es aconsejable ayudar a la persona a caminar un poco cada dos horas aproximadamente. No es necesario que sea muy lejos, solo un poco por la estancia es suficiente. Esto ayuda a activar la circulación sanguínea y a evitar úlceras por decúbito o úlceras por presión.

Evitar las caídas caminando al lado de la persona con movilidad reducida es muy importante. Al bajar las escaleras, es aconsejable colocarse delante para ayudarla en caso de pérdida de equilibrio.

Ropa Adecuada y Protección

Es muy recomendable vestir a la persona en silla de ruedas con ropa cómoda. Algunas de las prendas más aconsejables son las que llevan tejido elástico, velcro y botones grandes para facilitar el momento de vestirle o desvestirle. Los botones y los puntos de cierre complicados no son una buena opción.

Al estar sentado en una silla, el sol incide directamente en el cuerpo. En verano, se debe aplicar crema solar frecuentemente en todas las partes del cuerpo visibles, en especial la cara, los brazos y las piernas. Para una persona en silla de ruedas, lo más importante de proteger son sus piernas, siendo recomendable cubrirlas con una manta. En invierno, el clima también incide directamente en las piernas de la paciente. También hay que tener en cuenta el material con el que esté hecha la silla de ruedas a la hora de ajustar el nivel de comodidad en base a la temperatura.

Cuidador ayudando a una persona a vestirse

Técnicas de Traslado y Transferencia

Asistir al Sentarse o Levantarse

  1. Coloca la silla de ruedas lo más próxima posible a la persona.
  2. Levanta los reposapiés y activa el freno.
  3. Si la persona está tumbada en una cama, ayúdale a utilizar la fuerza de su tren superior y la inercia del movimiento para girarse sobre un costado y elevar el tronco a la vez que bajan las piernas para quedarse sentada.
  4. Una vez sentada sobre la cama, el siguiente paso es que se recline ligeramente hacia delante para distribuir mejor el peso.
  5. A continuación, ayúdale a apoyarse sobre el pie más estable o más fuerte para elevarse del lugar donde esté sentada, dándole la espalda a la silla.
  6. Acomódala con cuidado y despacio sobre la silla de ruedas.

Traslados de Cama a Silla de Ruedas

El traslado de pacientes en silla de ruedas requiere técnicas específicas para garantizar la seguridad tanto del usuario como del cuidador. Para el traslado de cama a silla de ruedas con un paciente no colaborador, se necesitan al menos dos personas capacitadas. La transferencia de cama a silla de ruedas debe seguir un protocolo establecido: posicionar la silla a 45 grados junto a la cama, bloquear frenos, retirar apoyabrazos y reposapiés. Dispositivos como tablas de transferencia, discos giratorios y arneses facilitan enormemente el traslado de pacientes.

Un punto clave en el manejo del paciente en silla de ruedas es la ayuda en el traspaso de la silla de ruedas a la cama u otro tipo de mobiliario. Es importante conocer los límites de fuerza física para evitar lesiones, especialmente en la espalda. Al realizar las movilizaciones, se debe despejar la habitación lo máximo posible y retirar objetos que puedan obstaculizar el proceso. Asimismo, es crucial realizar la movilización utilizando los músculos de las piernas y no de la espalda para prevenir lesiones a largo plazo en el cuidador.

Prevención y Tratamiento de Úlceras por Presión

Identificación de Úlceras por Presión

Busca marcas en la piel, especialmente sobre zonas huesudas como las caderas, la espalda y las nalgas. La decoloración de la piel puede ir de rojo a azul o morado, dependiendo de la piel de cada persona. Se debe eliminar cualquier causa de ese punto de presión y revisar la piel en los siguientes 15 minutos para verificar que vuelve a su normalidad.

Fases de las Úlceras y Cuidados

  • Si la úlcera no se detecta a tiempo, puede pasar a una segunda fase en la que la piel se abre, pudiendo incluso aparecer una ampolla con líquido. Se deben extremar las precauciones para evitar una infección que requeriría tratamiento con antibióticos.
  • Cuando una úlcera alcanza una tercera fase, afecta a la capa de grasa de la piel, o la fase 4, en la que afecta al músculo o el hueso, un médico puede determinar la extirpación quirúrgica de esa zona.

Estrategias de Prevención

Las úlceras por presión son una de las complicaciones más frecuentes en personas en cama o con poca movilidad. Para prevenirlas, es fundamental cambiar de posición cada dos o tres horas, mantener la piel limpia y seca, hidratarla adecuadamente y revisar zonas de riesgo como talones, espalda, caderas y codos. Mientras la persona está en la silla de ruedas, se aconseja ayudarla a moverse cada dos horas aproximadamente para reducir el riesgo de úlceras y mantener activa la circulación por todo el cuerpo. Una atención constante puede evitar heridas dolorosas y complicaciones mayores.

Esquema de las fases de las úlceras por presión

Consideraciones Adicionales y Apoyo

Respeto a la Dignidad y Autonomía

Tratar a una persona en silla de ruedas implica respetar su dignidad y autonomía personal. La comunicación debe establecerse a la misma altura visual, evitando inclinarse desde arriba. Es fundamental preguntar antes de ofrecer ayuda y respetar la decisión de la persona. Hay que tratarla con naturalidad, respetando su autonomía e independencia. La terminología correcta es "persona que usa silla de ruedas" o "usuario de silla de ruedas", evitando expresiones como "confinado a la silla" o "atado a la silla", que resultan despectivas.

Los principales usuarios incluyen personas con lesiones medulares (35%), amputaciones (22%), enfermedades neuromusculares (18%), artritis severa (15%) y otras patologías (10%). No existe una 'discapacidad de estar en silla de ruedas' como tal; la silla es un dispositivo de apoyo para personas con discapacidad motriz o de movilidad.

Las personas en silla de ruedas pueden circular por carreteras utilizando la calzada cuando no existen aceras accesibles, siempre respetando las normas de tráfico. Deben circular por el arcén derecho en el mismo sentido que los vehículos y utilizar elementos reflectantes durante la noche.

Cuidado del Paciente Postrado

El cuidado integral de una persona en cama implica mantener una correcta higiene, vigilar la piel, cambiar de posición con frecuencia y observar cualquier señal de malestar o dolor. Es importante mantener una rutina diaria que incluya limpieza corporal, ventilación del espacio y cambio de ropa de cama. Una persona postrada no debe realizar movimientos bruscos ni intentos de incorporarse sin ayuda, ya que esto puede provocar caídas, lesiones musculares o mareos. También es importante evitar que permanezca mucho tiempo en la misma posición, que se exponga a corrientes de aire o que realice esfuerzos innecesarios. El acompañamiento del cuidador es fundamental para garantizar seguridad en cada movimiento.

Higiene Personal

Limpiar su cuerpo por partes con una esponja sumergida en agua tibia jabonosa, comenzando con el paciente boca arriba y terminando girándolo boca abajo. El lavado de los ojos debe hacerse con una toalla o paño suave humedecido en agua, efectuando pasadas desde el lagrimal hacia el ángulo externo del ojo. Lavar la nariz instilando unas gotas de agua con sal o con una gasa impregnada en suero salino. En las personas portadoras de prótesis, retirar las dentaduras y proceder a su limpieza tras cada comida.

Alimentación y Hidratación

La dieta debe ser variada, rica en proteínas, vitaminas y minerales que faciliten la regeneración de los tejidos, y adaptada a sus necesidades médicas. Se recomienda ofrecer comidas fáciles de masticar y digerir. Es importante mantener una correcta hidratación y alimentar al adulto mayor con el torso ligeramente incorporado, dejándolo en esa posición al menos 30 minutos después de comer para evitar atragantamientos o reflujo. El paciente no debe acostarse inmediatamente después de comer, con el fin de evitar reflujos de jugo gástrico.

Movimiento y Ejercicio Pasivo

Aunque la persona esté en cama, el movimiento sigue siendo esencial, no solo para su cuerpo sino también para su mente. Los ejercicios pasivos y suaves ayudan a mejorar la circulación, prevenir la rigidez articular y reducir el riesgo de trombosis. Movilizar brazos, piernas, pies y manos, siempre con cuidado y sin causar dolor, contribuye a mantener la funcionalidad del cuerpo y el bienestar general del adulto mayor.

Uso de Productos de Cuidado

Contar con productos adecuados facilita la labor del cuidador y mejora la comodidad del adulto mayor. Los pañales TENA Slip Ultra Protect y TENA Slip Nocturno ofrecen alta absorción y ajuste seguro para personas con movilidad reducida, ayudando a mantener la piel seca por más tiempo. Para la higiene diaria, las toallas húmedas TENA, indicadas para la piel de la zona íntima, permiten una limpieza suave sin necesidad de enjuague, mientras que los predoblados TENA son ideales para proteger superficies y realizar cambios de forma práctica e higiénica.

BAÑO DE PACIENTE EN CAMA

Apoyo al Cuidador

Cuidar a una persona en silla de ruedas o postrada puede ser un gran reto. Saber qué hay que hacer en cada momento en el manejo de una silla de ruedas o en el cuidado de un paciente postrado puede hacer la tarea más sencilla. No hay que tener miedo en solicitar ayuda cuando sea necesario. Considerar contratar a una cuidadora profesional a domicilio para ayudar durante unas horas o incluso una cuidadora interna 24h es una opción para garantizar que la persona estará bien atendida en todo momento.

Los cuidadores deben recibir formación específica en técnicas de transferencia, prevención de lesiones y reconocimiento de signos de alarma. La rotación en los cuidados evita el agotamiento del cuidador principal. Cuando proporcionas cuidados a alguna persona, debes tener en cuenta tu propia seguridad. Si te lastimas en el proceso, no podrás proporcionar mucha ayuda. Puede que el trabajo de cuidado se te haga demasiado grande y te supere, especialmente si el paciente tiene algún tipo de demencia o problema de comunicación. Si no te sientes capaz de cuidarlo solo, no dudes en pedir ayuda. El descanso del cuidador es igual de importante para evitar el desgaste físico y emocional; dormir bien, pedir apoyo cuando sea necesario y tomarse pequeños espacios de autocuidado permite brindar una atención de mejor calidad y sostener el cuidado en el tiempo sin afectar la propia salud.

El objetivo último de los cuidados es que la persona se sienta bien tanto física como emocionalmente. Es fundamental escuchar a la persona, sus inquietudes y frustraciones, y tratar de proponer soluciones que pueda haber pasado por alto para mejorar su estado emocional. Animar no consiste en afirmar que todo va bien o "que no esté triste", lo ideal es reconocer las dificultades asociadas a su situación y tratar de animar a alcanzar cierto margen de mejora.

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