El impacto del cloro en la salud oral
El cloro es una sustancia química utilizada en las piscinas para desinfectar el agua de gérmenes y bacterias, manteniendo un nivel de pH adecuado. Sin embargo, su uso prolongado puede tener riesgos para la salud oral. El problema surge cuando los niveles de cloro y de acidez en el agua son elevados o cuando pasamos muchas horas expuestos a él, debido a las diferencias que existen entre el pH del agua (entre 7,2 y 7,6) y el de nuestra saliva (entre 6 y 7).
Uno de los efectos más comunes es el llamado "sarro del nadador", que provoca que los dientes se amarilleen. Si no se mantiene una higiene dental rigurosa, el sarro seguirá acumulándose y puede llegar a manchar las piezas dentales e incluso inflamar las encías. Además, el cloro puede interferir en la producción de saliva, lo que favorece la xerostomía o sequedad bucal. La saliva es esencial para humedecer la boca, neutralizar los ácidos producidos por la placa y eliminar las células muertas que, al descomponerse, contribuyen al mal aliento.

Causas principales de la halitosis
El mal aliento, clínicamente llamado halitosis, es un olor desagradable que procede de la boca. Aunque puede generar ansiedad y vergüenza, en el 90% de los casos su origen se encuentra en la propia cavidad oral.
Factores bucodentales
- Acumulación de placa bacteriana: Las bacterias que se acumulan entre los dientes y a lo largo de la línea gingival descomponen restos de comida, liberando gases con olores desagradables.
- Enfermedades de las encías: La gingivitis y la periodontitis son causas directas, ya que las toxinas bacterianas irritan y destruyen las estructuras que sostienen los dientes.
- Higiene deficiente: No cepillarse los dientes o no usar hilo dental permite que los restos de comida promuevan el crecimiento bacteriano, especialmente en la parte posterior de la lengua.
- Boca seca (xerostomía): La falta de saliva impide la limpieza natural de la cavidad oral. Esto puede ocurrir por respiración bucal, consumo de ciertos medicamentos o problemas en las glándulas salivales.
Otros factores externos
Ciertos alimentos con olores fuertes, como el ajo o la cebolla, contienen compuestos que son absorbidos en el torrente sanguíneo y transportados a los pulmones. Estos olores se exhalan a través del aire y no pueden eliminarse simplemente con cepillado, ya que el olor proviene del metabolismo interno.
| Factor | Impacto en el aliento |
|---|---|
| Tabaco | Genera olor persistente y aumenta riesgo de problemas periodontales. |
| Ayuno/Dietas | La producción de cetonas por la quema de grasas causa mal aliento. |
| Infecciones | La sinusitis o los cálculos amigdalinos acumulan bacterias malolientes. |
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Recomendaciones para prevenir el mal aliento
Para eliminar el mal aliento, es fundamental identificar su causa mediante una consulta con el dentista. Las medidas preventivas incluyen:
- Cepillado riguroso: Dos veces al día con pasta con flúor, asegurándose de limpiar también la lengua o usar un raspador lingual.
- Higiene interdental: El uso de hilo dental o cepillos interproximales es esencial para eliminar restos donde el cepillo no llega.
- Revisiones profesionales: Visitar al dentista al menos dos veces al año para limpiezas profundas y detección temprana de periodontitis.
- Hidratación: Beber mucha agua ayuda a mantener la boca húmeda y estimula la salivación.
Cuándo consultar a un profesional
Si el mal aliento persiste a pesar de mejorar los hábitos de higiene, es necesario acudir al especialista. Deben considerarse signos de alarma la presencia de fiebre, secreción nasal purulenta o manchas anormales visibles en la boca. Un dentista podrá realizar una prueba de olfato para distinguir si el problema proviene de la boca, la nariz o una afección pulmonar.