La sémola con salsa de vino es un postre que evoca recuerdos de infancia y gratos sabores. Este dulce, que ha ganado popularidad en Chile, es probable que tenga sus raíces en la influencia de la colonia palestina o libanesa en el país. La receta que se comparte a continuación proviene del cuaderno de recetas de una madre, quien solía prepararlo con frecuencia. Es uno de esos postres que, más allá de su delicioso sabor, trae consigo una oleada de memorias de la niñez.

Preparación Sencilla y Versátil
La preparación de la sémola es notablemente sencilla y ofrece cierta flexibilidad en cuanto a los ingredientes. Se puede utilizar tanto leche entera como semidescremada, adaptándose a las preferencias individuales. Para quienes residen en Estados Unidos, la sémola se puede encontrar en algunos supermercados internacionales, usualmente en la sección de productos latinos.
En cuanto a la sémola dulce, que a menudo se prepara en microondas para agilizar el proceso, se destaca el uso de esencia de azahar (proveniente de la flor del naranjo) para realzar su aroma y sabor. Esta esencia se puede encontrar en la sección de coctelería de algunos supermercados.
La Salsa de Vino: Un Toque Distintivo
La salsa de vino es un componente clave que le otorga a este postre su carácter único. Se sugiere emplear un cabernet sauvignon para su elaboración, y si es posible, uno de origen chileno para potenciar la autenticidad del plato. No obstante, cualquier otro vino tinto, de diferente cepa o país, también funcionará adecuadamente.
La preparación de la salsa implica un proceso que requiere atención y cuidado. Se coloca el vino en una olla a fuego medio-fuerte. Una vez que comienza a hervir, se procede a encender el alcohol con un fósforo o encendedor para quemarlo. Este procedimiento, conocido como flambeado, debe realizarse con extrema precaución, ya que el fuego se extingue solo y dura muy poco tiempo. Tras este paso, se incorporan palitos de canela, cáscara de limón y azúcar para completar la salsa.

Un Detalle Importante: La Canela
Un consejo valioso, basado en la experiencia, es retirar los palitos de canela de la sémola antes de que esta endurezca por completo. En ocasiones, al enfriarse, los palitos pueden quedar incrustados, lo que podría resultar en una sorpresa desagradable al servir el postre. Por ello, se recomienda encarecidamente removerlos previamente para garantizar una experiencia culinaria sin sobresaltos.
La preparación de la base de la sémola generalmente implica hervir la leche junto con los palitos de canela y el azúcar, creando una base dulce y aromática.