"Algún día mi esfuerzo valdrá la pena, lo juro", decía con una mezcla de rabia y tristeza Nicole Hernández tras obtener el cuarto lugar en la primera temporada de Rojo. Sin embargo, su revancha no tardaría en llegar, marcando un nuevo inicio el 4 de julio de ese año.
El Regreso Triunfal a la Competencia: "Gran Rojo"
En su regreso al programa, Nicole Hernández sorprendió con potentes shows y profundos mensajes. No todas sus presentaciones generaron la misma atención del público y el jurado, pero cada una de ellas marcó una etapa importante en su desarrollo artístico y competitivo.
Presentaciones con Mensaje y Técnica
Una de las presentaciones más impactantes fue un montaje que abordó la sexualización de las mujeres a lo largo de la historia. Esta coreografía, con un mensaje fuerte y actual, dejó una huella significativa en la audiencia.

Otra coreografía especial para Nicole fue una pieza que le pasó Eduardo Zúñiga, el primer bailarín chileno en ganar un concurso en Moscú. "Fue un honor bailar esta pieza", expresó Hernández, destacando la importancia de esta obra en su repertorio.
En el programa, los participantes tenían la oportunidad de presentar la coreografía que más les había gustado o con la que mejor se habían desempeñado. Nicole optó por esta pieza porque sentía que podía mejorarla y añadirle "otros toques". La bailarina relata que esta presentación "la hicimos una semana antes del estallido". Hernández quedó satisfecha con la recepción del público, señalando: "Fue lindo ver que se entendía, fue algo bastante pulcro y minimalista, con un mensaje claro".
Explorando Temáticas Sociales a Través de la Danza
Cada semana, tanto bailarines como cantantes debían interpretar alguna temática propuesta por la producción. En una ocasión, "fue después de volver del estallido", Nicole usó una canción de un músico chileno, Rodrigo Gallardo. El montaje trataba "sobre estos empresarios que someten el agua, casi con contrato y el agua que está presa, ya no es libre". Con esta presentación, Nicole volvió a demostrar su capacidad para integrar mensajes sociales relevantes en su arte.
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Camino Hacia la Final: Emoción y Abstractismo
A días de la gala final del programa, Nicole se arriesgó con una presentación utilizando un emblemático tema de Mon Laferte. Ella recuerda: "me sentí en las nubes, porque ese día se decidía si pasaba o no a la final, casi como el día que correspondía mi final pasada". Al estar tan feliz en esa instancia, decidió "pasarlo bien" con una canción "muy feliz, que habla de un amor mágico, cuando estás fascinado de esa persona".
Para esta coreografía, la ganadora del Gran Rojo recibió la ayuda de Nicolás Donoso, un reconocido coreógrafo, para interpretar "un lenguaje más abstracto". "Era mi última capilla y tenía una sensación de mucho cansancio en el cuerpo y esta canción era como ‘qué he sacado con todo esto’", comentó Nicole.
"Hay una parte en donde estoy sin música y sólo se escucha mi angustia y para mí la angustia era social. Hay cosas que no decía literal en el programa, pero internamente las sentía", añadió, revelando la profundidad emocional detrás de su performance. Esta fue la última presentación con la cual conquistó al jurado, al público en el estudio y a los televidentes.
"Es muy importante, porque fue mi final, mi sueño de niña era bailarlo. Estaba en un trance máximo", afirmó. Sobre la misma, agregó que "pudimos mezclar el ballet con las danzas urbanas y con un lenguaje que pude obtener tomando clases en el Doyoh". También descubrió que "cuando tengo un tema profundo por el que hablar, las cosas me fluyen mejor".
Un Nuevo Desafío: El Festival de Viña del Mar
Tras el término del Gran Rojo, los integrantes del programa tomaron distintos rumbos, y uno de los desafíos más significativos fue para Nicole Hernández, ganadora en la categoría de danza. "Es uno de los más importantes para los bailarines en Chile, junto a Rojo", declaró sobre su participación en el Festival de Viña del Mar. "Estoy muy contenta, siempre es un honor estar ahí, compartir con mis compañeros y ser parte del proceso".

Aunque irradia felicidad por esta nueva aventura en el certamen viñamarino, Nicole reconoce que los ensayos son exigentes, con jornadas diarias de 10 a 14 horas, pero "el escenario lo requiere".
Su participación en el evento, que arranca el 23 de febrero, incluye ser "parte de la obertura, y de la competencia folclórica e internacional". Por último, añadió que lo más difícil de esta experiencia es la versatilidad requerida: "Lo más complejo es tratar de ser lo más versátil posible a lo que requiere la coreógrafa y la dirección del Festival. Hay que hacer muchas cosas, como usar tacos, bailar folclor o hacer un lírico".