Una tabla de carnes mixta es una excelente opción para cualquier reunión social, ofreciendo una variedad de sabores y texturas que deleitan a los invitados. Este tipo de tabla combina diferentes productos cárnicos procesados con otros acompañamientos que realzan su sabor.
¿Qué Son las Carnes Frías?
Las carnes frías se distinguen de otros alimentos de origen animal porque ya vienen listas para comer. Se trata de cárnicos que han pasado por un proceso de elaboración para conservarse por más tiempo. Estos alimentos se distinguen por ser de una altísima calidad y por tener características únicas de aroma y sabor.
Los productos más conocidos dentro de este grupo son el jamón, el salchichón, el salami, la mortadela, el queso de cabeza y el chorizo.
La Tabla de Carnes Mixta: Un Concepto Versátil
Si tienes invitados en casa, armar una tabla de carnes frías es una estrategia ideal para recibirlos y que vayan picando antes de la comida principal. Como su nombre lo indica, consiste en una tabla o bandeja sobre la que colocas diferentes carnes frías para comer con la mano.
Una tabla mixta, como su nombre indica, va más allá de solo embutidos, integrando quesos y otros elementos para una experiencia más completa. Una porción para compartir suele ser de aproximadamente 330 gramos. Por ejemplo, una tabla podría incluir:
- 55 g de Prosciutto
- 55 g de Salame Milano
- 55 g de Coppa
- 55 g de Salame Spinata Romana
- 110 g de Queso Parmesano
Siempre es recomendable conservar la tabla refrigerada y, una vez abierta, consumir los componentes a temperatura ambiente para apreciar mejor sus cualidades.
Cómo Armar una Tabla de Carnes Mixta
1. Escoge Carnes Frías Diferentes
Una tabla siempre debe presentar variedad de ingredientes. La base son las carnes frías, por eso deberías escoger por lo menos 3 de tus favoritas, procurando que sean distintas entre sí. Por ejemplo, puedes combinar jamón cocido, salami y jamón crudo.
2. Selecciona los Ingredientes Complementarios
Las carnes frías casi nunca se comen solas; van acompañadas de otros alimentos que combinan bien con su sabor. La selección de acompañamientos es clave para una experiencia gastronómica completa y equilibrada. Pocos productos hay tan agradecidos y versátiles como un buen queso, que aporta una dimensión adicional a la tabla.

Quesos
Tienes que elegir algunos quesos, que pueden ser, por ejemplo, parmesano, cheddar o mozzarella. El mundo del queso es maravilloso y ofrece una variedad de formas, texturas, aromas y sabores casi inabarcable. Es fundamental que el queso se sirva a la temperatura adecuada. El frío de la nevera mata el sabor y la textura de los quesos, de casi cualquier alimento en realidad. Sacar cada variedad o la tabla montada de la nevera cinco minutos antes de servir es un error catastrófico; recordemos siempre dejar atemperar el producto, como mínimo, una hora. El consejo de "temperatura ambiente" es traicionero, ya que no es lo mismo Murcia en agosto que Burgos en febrero. Si hace mucho calor y tenemos mucha humedad, puede bastar con media hora de antelación.
En cuanto al corte, la cuña o el rectángulo son el formato más adecuado para quesos tiernos, semiduros o duros, conservando parte de la corteza. Si son muy blandos o untables, lo mejor es servirlos en tarrinas o pequeños recipientes. Para quesos muy madurados, se recomienda presentar cortes más finos, de este modo la grasa y la potencia aromática no resultarán demasiado fuertes.
Panes y Crujientes
Aquí también podemos jugar con la variedad, pero lo mínimo es incluir una variedad blanca rústica de miga aromática, elástica y corteza crujiente, y un buen centeno, con su miga jugosa y algo ácida. Si podemos añadir algún pan multicereales, con semillas y otro con frutos secos como nueces y pasas, será un éxito seguro. El contraste crujiente de picos, regañás, rosquillas, crackers y demás variantes es muy agradecido con los quesos y embutidos.
Si lo prefieres, puedes hacer tostadas en lugar de usar pan fresco. ¿Un truco infalible? Pincela unas rebanadas de pan con aceite de oliva, ponles sal y algunas especias por encima.
Frutos Secos y Frutas
Agrega frutos secos o frutas desecadas. Las mejores opciones son uvas pasas, higos deshidratados, ciruelas y nueces. También puedes incluir almendras, anacardos, avellanas, pistachos, orejones de albaricoque, dátiles. Las mismas frutas frescas en temporada añaden otro matiz muy interesante a la cata, especialmente uvas, arándanos, albaricoques e higos.
Mermeladas, Salsas y Encurtidos
Las mermeladas y compotas, mejor si son caseras o artesanas y de buena calidad, suelen combinar mejor las mermeladas algo más ácidas, con buena textura y presencia de la fruta original. Puedes incluir dulce de membrillo y calabaza confitada. Este paso es opcional, pero a muchas personas les gusta untar pancitos con alguna salsa casera y agregarles un trozo de jamón por encima. Puedes preparar una salsa rápida con queso crema y finas hierbas (frescas o deshidratadas). Las aceitunas y encurtidos también son excelentes opciones. En pequeñas cantidades, una selección de mieles artesanas de calidad o melaza pueden ser un contrapunto dulce exquisito.

3. Prepara una o más salsas para untar (opcional)
Como se mencionó, es un paso opcional que puede enriquecer la experiencia. Una salsa sencilla de queso crema con finas hierbas puede marcar la diferencia.
4. Arma una Buena Presentación
Como dice el dicho, la comida siempre entra primero por los ojos. Si quieres cautivar a tus invitados, procura que tu tabla de carnes frías tenga una presentación impecable y se vea tentadora. Tienes que disponer la comida de forma ordenada y atractiva. Corta los trozos de quesos y carnes en cubos algo más grandes que un dado, o arma rollitos si están en rodajas. Distribúyelos por su tipo en una tabla de madera, dejando espacio para colocar frutos secos y aceitunas en el medio. Lo más apropiado es utilizar una buena tabla de madera, procurando que sea bonita y esté bien conservada y limpia. En una degustación de pocas personas podemos usar una tabla o bandeja grande donde colocar todos los quesos y embutidos; si somos muchos, la alternativa fácil es presentar cada variedad de queso o carne en tablas separadas. Puedes colocar el pan aparte, en una panera con una servilleta. Para que un queso no perjudique a otro en la cata siempre se aconseja empezar por los más suaves y dejar los más fuertes y embriagadores para el final.
Tabla de embutidos y quesos
Maridaje de Bebidas para tu Tabla
Si quieres tener éxito con tu tabla, no la acompañes con la misma bebida de la comida principal. No olvides poner las bebidas a enfriar algunas horas antes de preparar la tabla, para que estén a la temperatura ideal al momento de servir.
- Agua mineral: La mejor bebida para cualquier comida. Además de sana, permite disfrutar de todas las cualidades organolépticas sin enmascararlas.
- Zumo de cítricos: Para quienes no beban alcohol, un zumo de cítricos recién exprimidos es una buena alternativa.
- Vinos espumosos: Los más ligeros y frescos como el cava son recomendables porque limpian el paladar y no enmascaran los sabores.
- Vino blanco y sidra: Son un poco comodín y la mejor opción para acompañar quesos más suaves y tiernos.
- Vino tinto: Conviene reservarlos para quesos más curados, especialmente los de leche de oveja.
- Licores dulces: Un Oporto o algún otro licor dulce va de maravilla con los quesos de postre.
- Vinos generosos: Otros maridajes para explorar son los amontillados, finos y palos cortados, excelentes con quesos de cabra o una torta untuosa y aromática.
- Cervezas: También podemos experimentar con cervezas, prefiriendo las Pilsner y de trigo para quesos suaves y más lácteos.
Consejos Finales
Lo fundamental para no fallar creando nuestra tabla de carnes mixta es invertir en materia prima de buena calidad, no pecar de excesos y respetar sus cualidades para no estropear el sabor. Anímate a crear tu propia tabla de carnes frías, ensayando diferentes combinaciones de ingredientes para sorprender a tus invitados.