Los libros infantiles son portales a universos de fantasía donde todo es posible y los finales son siempre positivos y esperanzadores. Por ello, los niños disfrutan de pasar página y sumergirse en mundos ilustrados, y los adultos, a su vez, encuentran en ellos una forma de reconectar con su propia infancia. Esta selección de siete libros está pensada para cautivar tanto a los más pequeños de la casa como a los mayores.
El Mundo de la Cocina a Través de los Libros
El éxito de programas como MasterChef ha logrado dignificar la profesión culinaria, inspirando a muchos niños a soñar con convertirse en chefs. Para estos futuros profesionales, Academia de Cocina de Steve Martin y Hannah Bone, traducido por Blackie Books, se presenta como un manual indispensable.

“Casi todo el mundo sabe preparar una comida -aunque solo sea un bocadillo-, pero no todos puede decir que son chef. (...) Ser chef no significa solo elaborar platos deliciosos, sino también dirigir un equipo de cocina, comprar los mejores ingredientes y asegurarse de que el restaurante tenga éxito”, explica el libro. Este manual abarca todos los detalles de la vida de un profesional de la cocina, desde la vestimenta hasta la formación de un equipo. Incluye elementos interactivos como pegatinas, un póster y plantillas para decorar, combinando el aprendizaje con la diversión.
Explorando Sabores Inesperados y Culturas Gastronómicas
A diferencia de Academia de Cocina, otros libros se aventuran en territorios más atrevidos o educativos. Asquerosamente Rico, de la editorial Mosquito Books, desafía las percepciones con platos elaborados a partir de ingredientes considerados "repulsivos" en diversas culturas, como larvas de hormigas en México o tarántulas fritas en Camboya. Esta edición invita a descubrir el placer en lo inusual.
Para un viaje gastronómico alrededor del mundo, El Atlas del Gusto, de Lu Ediciones, es una obra bellamente ilustrada por Febe Sillani. Este libro es un mapa de la alimentación mundial, que desvela los ingredientes que definen la cultura gastronómica de cada país, su historia, curiosidades y platos típicos de los siete continentes.

Visitar mercados es una experiencia fundamental para comprender la vida y la cotidianidad de un lugar. Mercados del Mundo, de Mosquito Books, se sumerge en este micro universo, enseñando a los niños la estructura de una plaza de abastos, quién es quién y qué se vende. Es un libro ideal para compartir entre niños y adultos, fomentando la conciencia sobre el producto de temporada, la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente, además de inspirar sueños de viaje.
Grandes Chefs y Aventuras Culinarias
La lista de libros para pequeños gourmets se enriquece con dos títulos centrados en cocineros famosos. Las suculentas aventuras de Chicote, escrito por Alberto Chicote y Moni Pérez, con ilustraciones de Amaia Cía, es un cuento de aventuras protagonizado por un joven chef y su gallina Pepi, quienes viajan a Japón para explorar su cultura culinaria. El libro es divertido, ameno y está repleto de recetas.
De manera similar, Las deliciosas aventuras de los hermanos Roca, ilustrado por Laufer, transporta a los lectores a la infancia de Joan, Jordi y Josep Roca. Cada recuerdo en este cuento está ligado a una receta y a una técnica culinaria, fusionando ciencia, cocina y fantasía en una edición de Destino.
Para los admiradores de Astérix y Obélix, Los Banquetes de Astérix, del chef y divulgador Thibaud Villanova, es una adición imprescindible. Este recetario permite descubrir cómo se preparan platos icónicos del universo de Astérix, desde la bullabesa marsellesa hasta el salmón en papillote al estilo Mac Mamá.

Poesía y Creatividad en la Cocina
El libro Cuentos mugrientos, de De la Luna Libros, es una joya artesanal creada por Carmen Galán, quien firma tanto los poemas como los dibujos. Este libro presenta un repertorio de alimentos a través de versos sencillos y encantadores, como "Érase que se era / un huevo juguetón", o el "ajo atleta" y la "patata torera". Cada poema se acompaña de ilustraciones vibrantes que evocan aromas, colores y lugares lejanos, invitando a los niños a un juego sensorial que despierta el ingenio.
Los poemas en Cuentos mugrientos funcionan como recetas para cocinar en familia, con platos sencillos y reinterpretados de diversas culturas. La preparación de estos platos fomenta la comunicación, la complicidad y promueve la autoestima en los niños. Cada receta se presenta en una doble página ilustrada a color con un poema, seguida por los ingredientes y la preparación. El libro también incluye un apartado con sustituciones para versiones veganas y la indicación de ingredientes alérgenos.

La creación de poesías libres puede inspirarse en "recetas" poéticas, donde cada letra o palabra puede ser el inicio de una nueva creación. Se proponen diversas técnicas, como la creación de un listado de nombres con adjetivos, la construcción de versos encadenados, o la adaptación de poemas japoneses como el haiku (5-7-5 sílabas). También se exploran juegos de expresión oral y escrita, como la creación de poemas colaborativos, la escritura a partir de imágenes, o la invención de poesías con palabras que contengan diptongos.
Juegos y Actividades para Despertar la Imaginación
Para transmitir emociones a través de la poesía, la sorpresa es un recurso fundamental. Los niños pueden sacar objetos de una bolsa y encontrar poemas relacionados, o participar en tormentas de ideas para hallar versos que contengan palabras sugeridas. Esconder versos por la clase para que los niños los busquen y lean el poema completo también es una forma lúdica de interactuar con la literatura.
La lectura de poemas cobra vida a través de gestos, miradas y expresión corporal. La entonación, las pausas y los cambios de tono son cruciales. Representar poemas con gestos, danzas o juegos como el corro o la comba facilita la memorización y la interiorización del contenido. La música, a menudo definida como "la música hecha palabras", también juega un papel importante en la conexión emocional con la poesía.
Se proponen juegos como la creación de "guirnaldas de flores" poéticas, donde los niños emiten frases cortas y bonitas que luego se ordenan para rimar, inventando versos adicionales si es necesario. Otra actividad consiste en crear "historias" en pareados que se recitan y dramatizan con gestos, a menudo inspiradas en entornos como un día de mercado.
El libro Monstruos de cocina, de la editorial Combel, con poemas de Mar Benegas e ilustraciones de Ana G. Lartitegui, ofrece una experiencia literaria interactiva. Este libro de poemas para niños a partir de 6 años presenta monstruos intercambiables cuyas partes (cabeza, pies, tronco) llevan asociado un breve poema. Al combinar las solapas, se crean miles de combinaciones de monstruos y, simultáneamente, miles de poemas diferentes que siempre riman entre sí. Cada solapa con una parte del monstruo contiene un fragmento de poema que describe esa parte, y todas las combinaciones resultan en poemas coherentes y divertidos.

Las ilustraciones de Ana G. Lartitegui, llenas de humor y detalle, permiten crear hasta más de 200,000 combinaciones de monstruos, proporcionando horas de entretenimiento y estimulando el ingenio y la imaginación. El libro se convierte así en una fuente inagotable de diversión y creatividad.
Fomentando Hábitos Saludables a Través de la Comida y la Poesía
La alimentación infantil, especialmente el consumo de verduras y hortalizas, puede ser un desafío. Libros como el que presenta poemas sobre verduras y hortalizas ayudan a los niños a acercarse a estos alimentos de manera positiva y divertida. Las actividades de comprensión lectora, la identificación de verduras y hortalizas, y la creación de poesías o ilustraciones propias sobre estos temas pueden despertar el interés de los niños.
La guía "Nutrición por su cuenta" destaca la importancia de habituar a los niños al consumo de frutas y verduras desde etapas tempranas, incluso desde el embarazo. La imitación de los padres, la involucración de los niños en la compra y preparación de alimentos, tener fruta y verdura a la vista, y la creatividad en la cocina son claves para fomentar buenos hábitos alimenticios. Sentarse a comer junto a los niños también contribuye a establecer rutinas saludables.
Involucrar a los niños en la preparación de comidas sencillas no solo fomenta su apetito, sino que también fortalece la comunicación, la complicidad y la autoestima. La cocina se convierte en un espacio de aprendizaje y diversión compartida, donde se pueden preparar platos sencillos y disfrutar del proceso en familia.