La historia de Mirinda es uno de los capítulos más fascinantes de la industria de las bebidas refrescantes. Originaria de España, esta marca no solo logró consolidarse como un referente cultural durante las décadas de los 60 y 70, sino que, tras su compleja trayectoria, alcanzó un estatus de fama internacional que se mantiene vigente hasta el día de hoy.

El origen español y el significado de su nombre
Mirinda nació en España a mediados de la década de 1950. El origen español del producto es un dato claro y contrastado, existiendo documentos de la oficina de patentes española que registran su nombre comercial en 1959. Curiosamente, el término Mirinda proviene del esperanto y se traduce como «admirable» o «maravillosa», un nombre elegido para evocar energía positiva y frescura.
En aquellos años, la empresa PepsiCo, con el objetivo de posicionarse como un rival directo de Coca-Cola, registró la marca y el logotipo a finales de 1956. Es importante destacar que Mirinda fue anterior a la introducción de Fanta en España, la cual se llevó a cabo en 1962. En sus inicios, Mirinda compitió intensamente con marcas como Kas -también de origen español-, Crush y Konga.
La época dorada: años 60 y 70
Las décadas de 1960 y 1970 marcaron la etapa de mayor esplendor para la marca. Mirinda se convirtió en la bebida favorita del público joven, que buscaba alejarse de las tradicionales gaseosas o el sifón de la época para explorar sabores más intensos.
- Estrategia publicitaria: PepsiCo invirtió grandes sumas en campañas de televisión y radio.
- La Chica Mirinda: Un personaje icónico que protagonizaba sus anuncios con canciones pegadizas, adelantándose a lo que más tarde conoceríamos como "canciones del verano".
- Promociones: La marca llegó a patrocinar historietas de personajes famosos como Mortadelo y Filemón y editó álbumes de cromos.
comercial mirinda 1982 (la chica mirinda)
La apuesta por sabores alternativos
Además de la clásica versión de naranja -considerada la original- y la de limón, la marca comenzó a experimentar con sabores alternativos para ampliar su cuota de mercado. Uno de los lanzamientos más recordados en diversos países fue el de Mirinda Piña.
En el caso de Chile, por ejemplo, el lanzamiento de este sabor recurrió a personajes como los Looney Tunes para intentar captar la atención del público. A pesar de los esfuerzos publicitarios, la aceptación de estos sabores variaba según la región; en algunos mercados se consolidaron con éxito, mientras que en otros el sabor no logró el impacto esperado frente a competidores establecidos.
La adquisición de Kas y el cambio de rumbo
El panorama para Mirinda cambió drásticamente a finales de los años 80 y principios de los 90. Tras una gran crisis financiera en la empresa Kas, PepsiCo decidió adquirirla en 1992. Ante la necesidad de simplificar su catálogo para competir con Fanta, la multinacional optó por privilegiar la marca Kas en el mercado español debido a su fuerte implantación en el norte del país y su alta eficiencia productiva.
Como consecuencia, Mirinda dejó de comercializarse casi por completo en España, quedando relegada a regiones muy específicas como Canarias. Sin embargo, esta decisión no afectó a su presencia internacional. Mientras en España la marca perdía terreno, a nivel global se consolidaba como un éxito, estando presente hoy en cerca de un centenar de países en América Latina, Oriente Medio, Europa Oriental y el Sudeste Asiático.

El legado en la cultura popular
A pesar de su desaparición de la memoria comercial peninsular, Mirinda sigue siendo un objeto de nostalgia para los españoles que vivieron sus años dorados. El nombre ha aparecido en diversos contextos culturales, desde el corto Mirindas asesinas de Álex de la Iglesia, hasta referencias en la popular serie Cuéntame cómo pasó.
Hoy en día, la marca ha renovado su receta en muchos mercados, reduciendo los niveles de azúcar para adaptarse a las demandas de alimentación saludable, manteniendo su esencia como un refresco carbonatado de colores y sabores artificiales que, para muchos, sigue siendo el sabor de la infancia.