El Merengue Venezolano es un género musical que apareció en Venezuela a principios del siglo XX, haciéndose popular primeramente en Caracas, la capital del país. Aunque este ritmo se encuentra bastante extendido por el Caribe, se toca con mayor intensidad en la música venezolana. Es un género musical muy popular para el baile.
Distinción del Merengue Venezolano
A pesar de la similitud de la palabra, el merengue venezolano no tiene absolutamente nada de similar al merengue dominicano (o simplemente "merengue", como se le conoce en toda América y el mundo). Una de las diferencias fundamentales radica en su compás musical: el merengue de Venezuela se mide en un patrón de 5/8, mientras que el merengue dominicano se mide en un patrón de 4/4. Este detalle los hace tan diferentes que no se puede encontrar ni una relación en su estructura musical.
Las primeras apariciones del merengue en la imprenta en Venezuela datan de la segunda mitad del siglo XIX. Como manía de la danza, el merengue adquirió popularidad en Caracas en la década de 1920. A pesar de que comparte el mismo nombre con el merengue dominicano o el méringue haitiano, los ritmos tienen muy poco en común, excepto que eran comúnmente escritas para una pareja de baile. Mientras el merengue dominicano y el méringue de Haití son ritmos binarios (compás de 2/4 o 2/2), el merengue venezolano suele escribirse en compás irregular de 5/8, lo que lo hace rítmicamente muy particular. Este 5/8 se subdivide de forma ternaria-binaria 3 + 2. Es decir, el patrón rítmico típico sería: 1-2-3 / 1-2. En las flechas puedes notar que el quinto golpe es hacia abajo y con ello finaliza el compás de Merengue, debiéndose comenzar inmediatamente un nuevo compás. Este es el rompecabezas más difícil de resolver en el Cuatro Venezolano y por ello, no debes preocuparte si te toma mucho tiempo dominar este ritmo.

Orígenes y Estilo de Baile
Los orígenes de la palabra son un tanto llamativos. Para algunas personas, la palabra merengue proviene de la palabra francesa "meringue", un dulce hecho de claras de huevo batidas y azúcar. Sin embargo, esta mezcla se llama suspiro en Venezuela. Hay un vínculo más fuerte con un baile popular de Haití con ese nombre.
En Caracas, el término se designa como un merengue rucaneao, que es una forma de bailar en celebración en parejas y, a menudo, con exagerados movimientos de cadera. Este paso le sumó una posterior controversia, ya que era considerado por los conservadores de entonces como una manifestación vulgar. Tal vez por lo acaramelado de su nombre, por la impudicia de sus letras o por la forma de bailarlo, que requería ciertos movimientos acentuados de las caderas y un acercamiento muy estrecho de la pareja.
Los bailes eran pagados en asuntos con precios muy populares, como "una locha" (12,5 centavos) o "un medio" (25 centavos) en las salas de baile conocidas entonces como mabiles (prostíbulos donde se bailaba y se tomaba).
Evolución y Notación
Esta forma musical tuvo su mayor auge entre 1920 y 1940, gracias a los «cañoneros», como eran conocidos aquellos músicos que sacaron el merengue de esos locales nocturnos y lo llevaron a las plazas y los templetes en épocas de carnaval y otras celebraciones populares. Recorrían las calles acompañados de un artefacto llamado trabuco o cañón, que no era más que un pequeño tubo de bambú relleno de carburo de calcio y agua, al que hacían detonar (de ahí el nombre) para anunciar los temas que iban a interpretar a continuación. Finalmente, ya entrada la década de 1950, los grandes salones sucumben y abren sus puertas a este baile caraqueño, que llegó de la mano de la orquesta de Luis Alfonzo Larrain. Canciones como El Norte es una quimera de Luis Fragachán, La pelota del Carey de Lorenzo Herrera, Carmen la que contaba dieciséis años y Préstame tu máquina de Balbino García animaron fiestas de matrimonios, quinceañeras, graduaciones y demás jolgorios capitalinos de la época. Posteriormente, este estilo musical cayó en desuso.
No hay una manera acordada de anotar correctamente la entonación del merengue venezolano. Una opción es designar un ritmo 2/4. La primera mitad de la barra está escrita como un triplete de corchea. La segunda mitad de la barra se escribe como dos corcheas. El swing único en la segunda mitad es lo que da al merengue venezolano su entonación. Otro enfoque consiste en anotar el merengue venezolano como 5/8. Fredy Reyna propuso una tercera manera como método en su cuatro, Alfa Beta Cuatro, el cual consta de una 1/5 barra. Independientemente de la notación, la yuxtaposición de 3 contra 2 es un tema muy común que impregna la música venezolana y se encuentra en la mayor parte de sus formas, desde el joropo hasta la gran cantidad de patrones de percusión afro-venezolanos.
El merengue venezolano ya no es el fenómeno popular que fue en la década de 1920, pero sigue siendo un baile popular, especialmente en Caracas. Varios grupos de "nostalgia" intentan preservar este género musical, algunos son: Los Antaños del Stadium, Cañón Contigo, Los Cañoneros, Cuarteto Caraquita y Rucaneo del Mabil. Algunos conjuntos modernos que incorporan merengues venezolanos en su repertorio incluyen: Grupo Raíces, El Cuarteto, Beto Valderrama, Henry Rubio, Luis Laguna y Ensamble Gurrufío.
El Merengue en la Música Clásica Venezolana
El merengue fue abrazado con entusiasmo por la gran mayoría de los compositores clásicos nacionalistas de Venezuela. La pianista y compositora Teresa Carreño escribió varios merengues, e incorporó la forma como un intermedio en algunas de sus piezas (por ejemplo, en su artículo titulado Un Bal en rêve). El pianista y compositor Moisés Moleiro también escribió y realizó merengues en su repertorio clásico, al igual que Evencio Castellanos. El saxofonista y compositor Daniel Milano Mayora escribió un buen número de merengues, tanto para la interpretación popular como para solos de piano virtuoso. El guitarrista y compositor Antonio Lauro escribió lo que se cree es la primera pieza en forma de guitarra clásica en solo, titulada simplemente Merengue en 1945. Rodrigo Riera compuso su primer merengue para guitarra solista, titulado Merengue Venezolano en la década de 1950. Más tarde, escribió muchos otros merengues.
El Cuatro Venezolano: Corazón Musical de Venezuela
El cuatro venezolano, también denominado cuatro criollo o simplemente cuatro, es un instrumento de cuerda pulsada que posee cuatro órdenes afinadas a razón de: la3, re4, fa#4 y si3. Su peculiar afinación -no totalmente ascendente- es un elemento muy distintivo de otros instrumentos de cuerda. Pertenece a la familia de las antiguas guitarras y guitarrillas españolas, es de tamaño reducido y debe su nombre al número de cuerdas que posee. No debe confundirse con el actual cuatro puertorriqueño de cinco órdenes y diez cuerdas metálicas.

Características y Afinación Histórica
Es un instrumento típico y el más emblemático del joropo. Se utiliza tanto en áreas rurales como urbanas. Sus cuerdas de nylon producen un bello sonido, melancólico pero sobrio. Se ejecuta como instrumento acompañante o como instrumento solista. Esta última forma de ejecución ha experimentado un notable desarrollo en las últimas décadas. El cuatro venezolano es uno más de los instrumentos de cuerda que no guarda una afinación totalmente ascendente o descendente al pulsar sus cuerdas de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba.
Algunas de las afinaciones normales antiguas del cuatro eran la1-re2-fa#2-si2 y sol1-do2-mi2-la2 en formas ascendentes. Las cuerdas que usaba el cuatrista popular venezolano eran de dudosa calidad, construidas de tripas de animales, las cuales no soportaban la tensión de la cuerda más aguda si2 afinada en la segunda octava. La solución fue bajar ese si2 a si1 en la primera octava obteniendo de este modo, por un motivo mecánico-económico, la afinación característica del cuatro venezolano. Coloquialmente se conoce la afinación del cuatro con el nombre "cambur pintón". Fredy Reyna creó una afinación cónsona relacionada con la guitarra grande y la guitarra renacentista, que cambiaría el temple tradicional del cuatro por otro, afinando la primera cuerda una octava superior. Reyna cambió la afinación tradicional del cuatro, ordenando la altura de sus cuerdas en un mismo sentido.
Técnicas de Ejecución
Actualmente existen dos técnicas principales. En primer lugar está la técnica tradicional, en la que el cuatro venezolano se toca rasgueado y charrasqueado, percutivamente. Desde los años 40 del siglo XX, se dio un gran desarrollo de la técnica cuatrística, en primer lugar con el trabajo del Maestro venezolano Eduardo Azuaje, cuyo sobrenombre artístico fue Jacinto Pérez, apodado "El Rey del Cuatro".
En la década siguiente, surgieron nuevos intérpretes, entre los que destacaron Hernán Gamboa y Fredy Reyna, quienes experimentaron con una técnica que mezcla punteo, rasgueado, con chasquidos, charrasqueados, entre otros sonidos y con cualquier recurso técnico generalmente empleado con las manos. Esta técnica es conocida como "Rasgapunteo", en la cual el ejecutante realiza las melodías y ritmos al mismo tiempo a través de movimientos muy independientes de la muñeca y los cinco dedos de la mano derecha, mientras la mano izquierda hace un uso amplio de las variaciones e inversiones armónicas.
El Cuatro como Instrumento Solista o de Acompañamiento
Por uso solista entendemos la preponderancia musical e interpretativa de la ejecución de uno o varios instrumentos constituyendo el sujeto principal de transmisión. Este sujeto puede tener función utilitaria, girando en mayor o menor grado alrededor de un nudo o centro cultural. Es el caso de la ejecución solística de un himno religioso o una capacidad musical entendida como propicia a la meditación, la oración, etc., como ocurre en muchas culturas orientales y precolombinas.
"Se ha dicho que la música iraní está más hecha para ser tocada que para ser escuchada. Igualmente, no es una «música» en el sentido en que se acostumbra utilizar este vocablo en Occidente, y no se debe escuchar como se escucharía una obra sinfónica o un brillante concierto. Es música de intimidad, de «movimientos de alma» de una interioridad y un refinamiento extremos." Por otra parte, tenemos la forma de solismo desarrollada en Europa sobre la base del goce estético de la producción musical por sí misma. El Concierto N.º 1 para Cuatro y orquesta de Orlando Cardozo es una de las escasas obras concebidas para el instrumento en el rol de solista con el acompañamiento de una orquesta.
El uso acompañante, a diferencia del solista, constituye un sujeto complementario de transmisión. Este sujeto contribuye a la transmisión del nudo o centro cultural por una vía más indirecta o abstracta. Así podemos observar que una melodía cantada o ejecutada y su acompañamiento constituyen dos densidades distintas de concreción dentro del mismo lenguaje, mientras que una danza acompañada musicalmente constituye dos lenguajes con diferentes grados de concreción cada uno. En estos casos el lenguaje más concreto se convierte en el sujeto principal de transmisión y el menos concreto se constituye en su periferia, adornándolo, resaltándolo y acompañándolo.
Variedades del Cuatro Venezolano
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Cuatro con cuerda complementaria
Es un cuatro con una cuerda complementaria que se sujeta por una clavija en la parte inferior del mango. Al no poseer pisada, produce una entonación fija y cumple el papel de resonador.
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El Cinco
Se caracteriza por ser un poco más grande que el cuatro y recibe su nombre debido al número de órdenes o afinaciones. La técnica de ejecución es igual a la del cuatro.
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El Seis
Es ligeramente mayor que el cinco, con seis cuerdas, pero cinco órdenes. Es conocido en la región centrooccidental, especialmente en los estados Lara y Falcón.
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El Octavo
Se halla hoy prácticamente extinto y, como su denominación indica, es un instrumento cordófono de ocho cuerdas dispuestas en cuatro pares. Su configuración estructural presenta una notable similitud con la guitarra renacentista, compartiendo número de cuerdas, órdenes y forma general, así como su función principal como instrumento melódico.
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Cuatro Monterol
Es un tipo de Cuatro de caja pequeña, con cinco cuerdas; se emplea en el estado Lara para la ejecución de Sones de Negro o tamunangue. Monterol fue un lutier que vivió a principios del siglo XX en El Tocuyo, Estado Lara, y que perfeccionó este instrumento para el tamunangue. Alcanzó la fama como fabricante por la sonoridad de sus instrumentos. El Cuatro Monterol es hecho de Cedro Amargo ya que es la madera que le da el sonido característico conocido como "ladino" o más agudo que el Cuatro Tradicional. Una característica particular del cuatro Monterol es el perfecto equilibrio que mantiene si es sostenido entre la unión del mango y la caja. Adicionalmente, su caja está realizada en 6 partes (2 delanteras, 2 traseras y 2 laterales), lo que le provee la sonoridad particular, ya que las uniones eran reforzadas para incrementar la sonoridad.

Orígenes Históricos del Cuatro
El cuatro tiene orígenes muy remotos. Ya aparecen instrumentos muy parecidos a este en grabados iraníes y cretenses en forma ovoidal y cuadrada. Hay quienes afirman que existía para el año 3.000 a. J.C., porque se han encontrado instrumentos similares en Egipto, que a su vez son derivados de instrumentos caldeo-asirios. Se le ve aparecer en España a comienzos del siglo XIV con cuatro órdenes. La guitarra renacentista llega a Venezuela con la conquista española, y entra por la ciudad de Coro, ya que en el siglo XVI era la ciudad más desarrollada del país, donde existía la primera diócesis, arzobispado y música en la Catedral. La música de la época era contrapuntística, por lo tanto se desdeñaba la forma de tocar rasgueando.
Fue Carlos Amat, a fines del siglo XVI, quien enseñó a tocar el cuatro de la manera típica en que ahora se hace. De Coro pasa a El Tocuyo, Carora, Barquisimeto, Portuguesa y Barinas. En crónicas de El Tocuyo y Carora se citan tocadores de guitarra o cuatro. Cumaná era la segunda ciudad en importancia y es probable que por vía marítimo-fluvial se expandiera desde allí por todo el oriente. El misionero jesuita Miguel Alejo Shabel llegó a Barinas entrando por Borburata y el 9 de abril de 1705 escribe a Miguel Ángel Tamborino sus observaciones de 15 días de fiestas en homenaje a Santa Lucía e Inmaculada Concepción. Los cantos se acompañaban con cajas, tamborines, arpas y guitarras usados por muchos músicos.
Reconocimiento Cultural y Legado Moderno
Cientos de caraqueños y visitantes se congregaron en la Plaza de la Juventud, en el corazón de la ciudad, para disfrutar del concierto “Nuestro Cuatro celebra el 4” como parte de la celebración del Día Nacional del Cuatro, para reafirmar este instrumento como el eje central de la música venezolana. El evento, organizado por el Ministerio para la Cultura y la Alcaldía de Caracas, se enmarca en las políticas de promoción y defensa del patrimonio cultural, al rendir tributo al instrumento que fue declarado Bien de Interés Cultural de la Nación y que es símbolo de resistencia y orgullo para los venezolanos.
La gala musical fue más que un concierto; fue un homenaje a la identidad cultural donde participaron destacados cuatristas y agrupaciones locales que demostraron la versatilidad de este instrumento de cuatro cuerdas. El repertorio abarcó desde los ritmos tradicionales del llano hasta las expresiones urbanas y contemporáneas que definen la Caracas actual. El público presente disfrutó del talento de la Orquesta Típica Nacional, dirigida por el maestro Ángel Pérez, los grupos Ensamble 4 y la agrupación de música popular Suena 4, al interpretar sus más representativas canciones. Además de joropo, merengue caraqueño y la danza. Las maestras y artistas Lilia Vera y Cecilia Todd también brindaron de sus talentos para reivindicar al cuatro como símbolo de unidad y soberanía cultural de Venezuela. “Con Nuestro Cuatro celebra el 4, no solo homenajeamos una fecha, sino la esencia misma de lo que somos.”
Pedro Pablo Aldana pionero en el arte de la luthería y el Cuatro - TuCuatro
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