Hoy aprenderás a preparar una receta muy solicitada: la masa casera perfecta para tus burritos, fajitas, wraps o incluso kebabs. Esta receta requiere muy pocos ingredientes y ofrece una base versátil para una infinidad de rellenos. La clave de su éxito radica en la técnica y la conservación, lo que garantiza tortillas flexibles y deliciosas, ideales para cualquier comida familiar o reunión con amigos.

Ingredientes Esenciales para Tortillas Flexibles
La base de una buena tortilla de harina reside en la calidad y proporción de sus componentes. A diferencia de algunas opciones comerciales, esta masa no lleva impulsores químicos ni polvos de hornear, lo que contribuye a su particular flexibilidad y sabor auténtico.
Variaciones de Ingredientes y Cantidades
Existen distintas aproximaciones a los ingredientes, permitiendo adaptar la receta a tus preferencias:
- Para una cantidad estándar:
- Harina de trigo: 2 tazas
- Sal: 1 pizca
- Aceite: 2 cucharadas (puedes usar aceite de oliva para un toque diferente)
- Agua: ½ taza (aproximadamente, la cantidad puede variar ligeramente según la absorción de la harina)
- Para una producción mayor y un resultado más tradicional:
- Harina de trigo: 1 Kg.
- Manteca vegetal: 250 grs. (se recomienda no usar aceite en esta proporción ya que podrían ponerse rancias; la manteca ayuda a la textura y conservación)
- Agua muy caliente: 520 ml. (es crucial que esté a punto de hervir; si está tibia, las tortillas pueden quedar duras y romperse)
- Sal: al gusto
Tradicionalmente, se utiliza grasa vegetal ("shortening") para su elaboración, pero puedes optar por margarina o aceite de oliva si lo prefieres.
Preparación de la Masa Paso a Paso
Sigue estos sencillos pasos para lograr una masa homogénea y lista para transformar en tortillas flexibles.
- Tamizar la harina: Pasa la harina de trigo por un colador fino o tamiz y viértela sobre la mesada o en un bol grande, junto con la sal.
- Incorporar los líquidos y grasa: Haz un hueco en el centro de la harina. Si usas la receta con aceite, coloca el aceite y el agua caliente. Si usas manteca, añádela en trocitos y mezcla hasta obtener una textura arenosa. Si usas aceite de oliva, únelo a la harina con normalidad.
- Mezclar y amasar: Mezcla con un tenedor o con las manos, integrando poco a poco la harina con los líquidos hasta formar una masa. Amasa la mezcla de 10 a 15 minutos continuos, hasta que quede lisa, elástica y no se pegue en las manos. Agrega el agua poco a poco si utilizas la receta del kilogramo de harina, asegurándote de que esté a punto de hervir.
- Reposo de la masa: Forma una bola con la masa, tápala con un paño limpio y déjala reposar durante 15 a 30 minutos. Este paso es fundamental para que la masa desarrolle gluten y se vuelva más manejable.
- Dividir y bolear: Pasado el tiempo de reposo, divide la masa en porciones más o menos iguales. Puedes pesarlas para asegurar que todas tengan el mismo tamaño. Para tortillas grandes, divídela en cuatro porciones; para tortillas pequeñas, en ocho o doce bollitos. Corta bolitas del tamaño de la mitad del puño.
- Estirar las tortillas: Estira cada bolita con un palo de amasar hasta formar círculos finos. Si dispones de una tortillera, también puedes usarla.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL AMASADO DE LAS TORTILLAS DE HARINA
Cocción y Conservación para una Máxima Flexibilidad
La cocción adecuada y una buena conservación son clave para que tus tortillas caseras se mantengan suaves y flexibles.
- Calentar la sartén o comal: Calienta una sartén de fondo grueso (preferiblemente antiadherente) o un comal de acero o hierro fundido a fuego alto. Cuando alcance su máxima temperatura, baja un poco el fuego para evitar que se quemen las tortillas. No hace falta añadir aceite si la sartén es antiadherente; si no, puedes aceitarla ligeramente con ayuda de un papel.
- Cocinar las tortillas: Coloca una tortilla sobre la sartén caliente. Cuando empiecen a subir pequeñas burbujas en la superficie o se levanten los bordes, dale la vuelta. Cocina aproximadamente 1 minuto por cada lado. Voltea solo dos veces.
- Mantener la flexibilidad: Al retirar cada tortilla de la sartén, colócala en un plato y humedécela ligeramente con agua caliente, usando la palma de la mano o un pulverizador. Inmediatamente, cúbrelas con un paño limpio y húmedo (escurrido en agua caliente). Apila las tortillas, humedeciéndolas y cubriéndolas con el paño húmedo. Esta es la clave para que se mantengan flexibles, gracias a la humedad y el calor.
Conservación y Consumo Óptimo
Estas tortillas caseras son fáciles de rellenar y están deliciosas, aunque no tan extremadamente flexibles como las de supermercado que suelen contener aditivos.
- Para el día a día: Si te sobran tortillas, puedes conservarlas en la nevera en un tupper o envueltas en un paño en un plato. Durarán unos tres días. Antes de consumirlas, caliéntalas ligeramente en la sartén para devolverles la suavidad.
- Momento de consumo: Lo ideal es tener el relleno listo de antemano o prepararlo mientras la masa reposa. Las tortillas de harina de trigo es mejor consumirlas lo antes posible para que no se resequen y queden duras, especialmente si las haces en el momento de rellenar.
Ideas y Sugerencias Adicionales
Aprovecha la Masa Sobrante
Si te sobra masa cruda y no quieres congelarla, o si tienes tortillas ya hechas, puedes convertirlas en unas tostaditas súper crujientes. Simplemente corta la masa o las tortillas en triangulitos (o la forma que prefieras) y fríe en abundante aceite. Sírvelas con tu salsa favorita.
El Burrito: Historia y Variedades de Rellenos
Los burritos son un platillo icónico cuya historia se remonta a envolver una tortilla de harina alrededor de un relleno variado, como carne, frijoles, arroz y salsa. Se dice que el nombre "burrito" podría provenir de un dicho popular: "Si tuviera un caballo, haría mi fortuna, pero solo tengo un burrito".
La gastronomía evoluciona, y con ella, los rellenos. Cada cocinero interpreta el pasado y crea nuevas versiones. A continuación, algunas ideas de rellenos:
- Panceta en salsa verde: Cocina ajíes junto con tomates, sal y un poco de agua. Luego, licúa todo una vez cocido.
- Relleno de ají colorado: Fríe carne de cerdo hasta que esté dorada, agrega papas y cocina un poco más. Añade ají colorado picado en seco, ajo y sal. Al final, incorpora un poco de caldo de pollo.
- Relleno de porotos (vegano): Cocina porotos rojos, lentejas y garbanzos. Aparte, corta pimentón y cebolla en julianas, zanahoria en bastones medianos y ají sin semillas. Combina todo.
- Relleno de carne mechada: Cocina la carne con agua, cebolla en trozos, dientes de ajo y sal hasta que quede muy suave. Deja enfriar y desmenuza con dos tenedores.

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