El atún rojo, un pez de gran valor económico y cultural, se clasifica como Thunnus thynnus (nombre científico consensuado a partir de Linnaeus, 1758) para el Atlántico y Mediterráneo, Thunnus orientalis en el Pacífico Norte y Thunnus maccoyii en el hemisferio Sur del Indo-Pacífico. Los griegos lo denominaban “thynnos” y los romanos “thunnus”. Este pez ha sido apreciado como alimento por los humanos desde el Neolítico, siendo objeto de numerosas tradiciones, especialmente a lo largo del Mediterráneo. Su valor en el mercado ya era alto desde la Antigua Grecia y los fenicios comerciaban con su carne, estableciéndolo como la base de una de las pesquerías más lucrativas del mundo.

Características Biológicas y Morfológicas
El atún rojo pertenece a la familia de los escómbridos, dentro del género Thunnus, que también incluye a bonitos y otras especies como la caballa. Es un pez actinopterigio perciforme, caracterizado por su cuerpo fusiforme, hidrodinámico y algo comprimido lateralmente, lo que le permite ser uno de los animales acuáticos más veloces. Puede alcanzar velocidades de hasta 80 km/h en trayectos cortos, y algunos afirman que incluso supera los 100 km/h en aceleración, pasando de 0 a 70 km/h sin rival. Su diseño hidrodinámico le permite también sumergirse a casi 1000 metros de profundidad.
Son peces pelágicos, lo que significa que nadan constantemente sin poder detenerse. Su respiración se efectúa únicamente por la corriente de agua generada por el nado, absorbiendo agua de mar fresca a través de la boca y haciéndola pasar por las branquias. Los atunes rojos son de gran tamaño, siendo el Thunnus thynnus la especie más grande entre los túnidos. Pueden alcanzar más de 3 metros de longitud y un peso de hasta 680 kilos, con una expectativa de vida de hasta 35 años. El espécimen más grande capturado con caña, según la Asociación Internacional de Pesca Deportiva (IGFA), pesó 678,6 kg y fue capturado en Nueva Escocia (Canadá) en 1976. En almadrabas excepcionales, se han registrado atunes de más de 400 kg, incluso 520 kg en Barbate en 1954.
Existe dimorfismo sexual, donde los machos suelen ser de mayor tamaño que las hembras. Las franjas de color azul eléctrico pueden aparecer a lo largo de su cuerpo en momentos de estrés. Viven formando bancos de ejemplares de la misma talla y es posible observarlos en superficie mientras cazan, alimentándose de pequeños peces pelágicos como anchoas, espadines, sardinas y caballas, o incluso de medusas (velellas).
Conozca el atún rojo, el pescado más duro del mar - Grantly Galland y Raiana McKinney
Hábitat y Distribución Geográfica
El atún rojo (Thunnus thynnus) está ampliamente distribuido por todo el Atlántico y el Mar Mediterráneo. En el Atlántico occidental, se encuentra desde la Península de Labrador y Newfoundland hacia el sur hasta Trinidad y Tobago, Venezuela y las costas de Brasil. En el hemisferio norte del Pacífico, migra principalmente desde zonas templadas hasta las tropicales. Algunos ejemplares recorren miles de kilómetros desde la costa de Japón hasta Norteamérica.
Aunque se observa principalmente en alta mar, algunas poblaciones de atún rojo permanecen cerca de la costa, especialmente los ejemplares adultos que se asientan en el Mediterráneo. Surcan casi todos los océanos y mares del planeta, excepto las aguas polares.

Migraciones y Ciclo Reproductivo
Se distinguen dos tipos de migraciones en el atún rojo: las tróficas (o alimentarias) y las genéticas (o reproductivas). Las migraciones reproductivas, que pueden implicar desplazamientos de hasta 5.000 km, son cruciales. Anualmente, los atunes de mayor talla se desplazan desde el Océano Atlántico (norte y sur) hacia zonas de desove. Una de estas zonas es el Golfo de México, mientras que otra se encuentra en el golfo ibero-marroquí, aproximadamente entre Faro (Portugal) y Larache (Marruecos).
Desde estas áreas, formando grandes bancos o cardúmenes, los atunes de mayor peso inician su penetración en el Mar Mediterráneo en busca de aguas más cálidas (por encima de los 18ºC) para desovar. Las principales aguas para el desove se encuentran entre las Islas Baleares y Cerdeña, con otras zonas más reducidas entre Túnez y Sicilia, y las restantes en el Mar Negro. Este atún, conocido en el mundo almadrabero como atún “de ida o de derecho”, es muy apreciado por su alto contenido en grasa. Durante esta emigración reproductora, con las gónadas plenamente desarrolladas, los atunes apenas se alimentan.
El momento culmen de la freza ocurre en el mes de junio, aunque la expulsión de los huevos puede realizarse en varias emisiones separadas por semanas. Cada hembra deposita hasta 45 millones de huevos pelágicos, que son fecundados por los machos y flotan a la deriva. La mayoría de estos huevos son depredados, lo que significa que de cada hembra solo uno o dos atunes llegan a desarrollarse. Una parte significativa de la puesta de huevos en el Mediterráneo se produce junto a las Islas Baleares, sobre las praderas de posidonia oceánica, una planta marina vital para la biodiversidad mediterránea y el sostenimiento del atún rojo.
Una vez terminada la freza entre junio y julio, los atunes emprenden el viaje de retorno hacia el Atlántico, conocido como atún “de vuelta o de revés”. Esta migración es de tipo trófica, y los atunes tienden a dispersarse en busca de alimento abundante, por lo que se les conoce como atún “errático”. Alcanzan su edad reproductiva entre los 5 y 8 años.
Pesca y Conservación del Atún Rojo
A lo largo de la historia, la pesca del atún rojo ha sido de gran importancia. Los grandes atuneros han capturado cantidades masivas, especialmente desde mediados del siglo XX. Sin embargo, la creciente demanda, impulsada por el mercado japonés para sushi y sashimi, ha llevado a la sobreexplotación de la especie. La pesca industrial se ha expandido globalmente, incorporando equipos modernos como radares para aves y helicópteros. Las flotas, que inicialmente se centraban en el atún para conserva, se dirigieron hacia el atún común y el patudo para el mercado de sashimi, calando en aguas cada vez más profundas.
A raíz de esta situación, la población de atún rojo ha disminuido drásticamente. En octubre de 2009, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT o CICAA) afirmó que el stock había descendido hasta un 72% en la costa atlántica oriental y un 82% en la occidental. En el mismo año, se declaró al atún rojo en peligro de extinción en Mónaco.
Organizaciones de Conservación
La CICAA es la principal organización intergubernamental responsable de la conservación del atún y especies afines en el Océano Atlántico y mares adyacentes desde 1966. Su labor incluye la recopilación y coordinación de investigaciones, evaluaciones de stock, asesoramiento en ordenación pesquera, establecimiento de medidas de ordenación y publicación de informes. Su intervención ha sido fundamental para frenar la pesca indiscriminada, implementando medidas excepcionales a partir de 2006. A pesar de las medidas adoptadas, el stock de esta especie ha continuado disminuyendo en el pasado, con un alto porcentaje de capturas ilegales en el Mediterráneo (por ejemplo, en 2007 más de la mitad de las 60.000 toneladas capturadas eran ilegales, superando la Captura Total Permitida (TAC) de 29.500 toneladas).
Sin embargo, datos recientes de la CICAA indican una recuperación, afirmando que las existencias de atún rojo se encuentran actualmente en un 57% de la población original, un crecimiento atribuido a los programas de regulación de capturas. La cuota mundial de pesca pasó de 12.600 toneladas en 2006 a 28.000 toneladas en 2018, de las cuales 5.000 corresponden a España.
Otras organizaciones como Greenpeace y WWF, junto con pescadores artesanales, abogan por la creación de santuarios marinos, como en las aguas de Baleares, y exigen el cierre completo de la pesca industrial en el Mediterráneo.
Métodos de Pesca
El atún rojo es capturado por pescadores profesionales mediante técnicas de cerco, pesca con palangre y arpón. La pesca deportiva también es significativa, siendo el atún rojo un premio codiciado desde 1930 en países como Estados Unidos, Canadá, España, Francia e Italia.
Tradicionalmente, en el ámbito Mediterráneo-Atlántico, se ha utilizado el ingenioso sistema de pesca conocido como almadraba, especialmente en zonas de estrechos como Gibraltar, Mesina y el Bósforo. En este sistema, los atunes reciben diferentes nombres según su peso: cachorreta (0-25 kg), atuarro (25-50 kg), atún o cimarrón (más de 50 kg) y atún gigante (más de 250 kg).
Acuicultura y Desafíos
En respuesta a la alta demanda y la disminución de poblaciones salvajes, algunos países como Japón y diversas empresas fomentan la acuicultura del atún rojo. Sin embargo, esta práctica presenta inconvenientes significativos, como la necesidad de una alimentación exigente para estos peces de alto metabolismo, lo que genera una gran demanda energética. Además, la acumulación de desechos en el fondo de las jaulas puede tener un alto impacto ecológico. La expansión de la acuicultura industrial del atún también podría perjudicar a las flotas pesqueras artesanales.
La situación del atún rojo subraya la necesidad de una ordenación adecuada para sustentar rendimientos elevados de esta especie tan productiva, y para abordar el problema de la sobreexplotación que afecta a la mayor parte de sus poblaciones.