Durante la lactancia, se proporcionan al bebé los nutrientes esenciales para su crecimiento y buena salud. Es natural tener preguntas sobre la dieta adecuada y cómo esta puede influir en la leche materna y, por ende, en el bebé. Comprender la información básica sobre la nutrición con leche materna es fundamental.

Necesidades Calóricas Durante la Lactancia
Es posible que deba consumir un poco más de calorías al día (unas 330 a 400 adicionales) para obtener la energía y los nutrientes necesarios para producir leche. Para satisfacer estas necesidades calóricas adicionales, es importante elegir alimentos ricos en nutrientes.
Algunas opciones saludables incluyen:
- Una rebanada de pan integral con una cucharada (unos 16 gramos) de mantequilla de cacahuate (maní).
- Un plátano o una manzana medianos.
- 8 onzas (unos 227 gramos) de yogur.
Alimentos Recomendados para Madres Lactantes
Durante la lactancia, es crucial enfocarse en tomar decisiones saludables que favorezcan la producción de leche. Se recomienda optar por alimentos ricos en proteínas, como:
- Carnes magras
- Huevos
- Lácteos
- Frijoles
- Lentejas
- Mariscos con bajo contenido de mercurio
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Además, es importante incluir una variedad de granos o cereales integrales, así como frutas y verduras. Consumir una dieta variada mientras amamanta cambiará el sabor de la leche materna, exponiendo al bebé a distintos sabores, lo que puede facilitar su aceptación de alimentos sólidos más adelante.
Suplementos Nutricionales
Para asegurar que tanto la madre como el bebé reciban todas las vitaminas necesarias, el profesional de atención médica puede recomendar continuar tomando un suplemento diario de multivitaminas y minerales hasta que finalice la lactancia.
Hidratación Durante la Lactancia
Beba cuando tenga sed y aumente la ingesta de líquidos si su orina es de color amarillo oscuro. Se aconseja beber un vaso de agua u otra bebida cada vez que amamante. Sin embargo, tenga precaución con los jugos y las bebidas azucaradas, ya que el exceso de azúcar puede contribuir al aumento de peso o sabotear los esfuerzos para perder el peso del embarazo. El exceso de cafeína también puede ser problemático.
Limítese a no más de dos o tres tazas (16 a 24 onzas [473 a 710 mililitros]) de bebidas con cafeína al día. La cafeína en la leche materna puede agitar al bebé o interferir en su sueño.
Dietas Vegetarianas y Lactancia
Si sigue una dieta vegetariana, es muy importante elegir alimentos que proporcionen los nutrientes necesarios.
Fuentes de Nutrientes Esenciales para Vegetarianas
- Hierro: Lentejas, cereales enriquecidos, verduras de hojas verdes, arvejas (guisantes, chícharos) y frutas secas, como las uvas pasas. Para una mejor absorción, combine alimentos ricos en hierro con alimentos con alto contenido de vitamina C (cítricos).
- Proteínas: Productos de soja y sustitutos de la carne, legumbres, lentejas, frutos secos, semillas y granos o cereales integrales. Los huevos y los productos lácteos son también excelentes opciones.
- Calcio: Productos lácteos y verduras de hojas verde oscuro. También se pueden considerar productos enriquecidos y fortificados con calcio, como jugos, cereales, leche de soja, yogur de soja y tofu.
Suplementos Específicos para Dietas Vegetarianas
Es probable que su profesional de atención médica le recomiende un suplemento diario de vitamina B12, ya que esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en productos de origen animal y es difícil obtenerla en cantidad suficiente de dietas vegetarianas.

Si no consume pescado, considere hablar con su profesional de atención médica sobre un suplemento de omega 3. Si no ingiere suficientes alimentos fortificados con vitamina D (como la leche de vaca y algunos cereales) y tiene poca exposición al sol, es posible que necesite suplementos de vitamina D. La vitamina D es crucial para que el bebé absorba el calcio y el fósforo, y su deficiencia puede causar raquitismo. Consulte a su médico y al pediatra del bebé si también le está dando un suplemento de vitamina D a su bebé.
Alimentos y Bebidas a Limitar o Evitar
Se debe tener precaución con ciertos alimentos y bebidas durante la lactancia.
Alcohol
No existe un nivel de alcohol en la leche materna que se considere seguro para un bebé. Si consume alcohol, evite amamantar hasta que el alcohol se haya eliminado completamente de la leche materna. Esto suele tomar de dos a tres horas para una cantidad estándar de bebida alcohólica (12 onzas de cerveza al 5%, 5 onzas de vino al 11% o 1.5 onzas de bebidas espirituosas al 40%), dependiendo del peso corporal. Antes de beber, considere la posibilidad de extraer leche para alimentar a su bebé más tarde. La presencia de alcohol en la leche materna puede afectar el sistema nervioso del bebé, causando somnolencia e irritabilidad, y comprometiendo su desarrollo neurológico y psicomotor, e incluso causar retraso o dificultad para aprender a hablar y caminar. La ingesta de bebidas alcohólicas también puede reducir la absorción de nutrientes en el intestino de la madre que son necesarios para el crecimiento y desarrollo del bebé.
Cafeína
No beba más de 2 a 3 tazas (16 a 24 onzas) de bebidas con cafeína al día. La cafeína puede agitar al bebé o interferir en su sueño. Además, la ingesta de grandes cantidades de cafeína puede disminuir los niveles de hierro en la leche, reduciendo los niveles de hemoglobina en el bebé y pudiendo ocasionar anemia.
Pescado
Aunque los mariscos son una gran fuente de proteínas y ácidos grasos omega 3, la mayoría contienen mercurio u otros contaminantes. La exposición excesiva al mercurio a través de la leche materna puede suponer un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Para limitar esta exposición, evite mariscos con alto contenido de mercurio, como el pez espada, la caballa gigante y el blanquillo.
Alimentos con Sabor Intenso
Alimentos con sabores muy intensos, como el ajo, los espárragos, la cebolla o los condimentos fuertes, pueden alterar el sabor y olor de la leche materna, especialmente si se consumen diariamente o en grandes cantidades.
Chocolate
El chocolate es rico en teobromina, que tiene un efecto similar a la cafeína. Algunos estudios muestran que 113 gramos de chocolate aportan aproximadamente 240 mg de teobromina, detectable en la leche materna dos horas y media después de la ingestión, lo que puede causar irritación y dificultad para dormir en el bebé.
Alimentos Procesados y Grasas Trans
Los alimentos procesados ricos en azúcares aportan pocos nutrientes como fibra, vitaminas y minerales, lo que puede afectar la producción y calidad de la leche materna. Los alimentos industrializados ricos en grasas, principalmente trans, podrían modificar la composición de grasa de la leche materna, lo que podría tener efectos negativos en el desarrollo del bebé. Sin embargo, se necesitan más estudios científicos para entender mejor este mecanismo.
Tés y Hierbas
Algunos tipos de té pueden afectar la producción de leche o causar efectos colaterales en el bebé, como el toronjil, orégano, perejil, menta piperita, ginseng, kava-kava o anís estrellado. Deben evitarse siempre que sea posible o consumirse solo bajo orientación médica.
Intoxicación Alimentaria
Aunque la intoxicación alimentaria no causa problemas directos al bebé, puede provocar deshidratación en la madre, lo que perjudica la producción de leche.
Alergias o Inquietud del Bebé Relacionadas con la Dieta Materna
Ciertos alimentos y bebidas de la dieta de la madre podrían irritar al bebé o causarle una reacción alérgica. Si el bebé se muestra molesto, presenta sarpullido, diarrea o sibilancia poco después de amamantarlo, consulte con su pediatra. Si sospecha que un alimento podría estar afectando al bebé, evítelo hasta por una semana para observar cambios en el comportamiento. Evitar alimentos como el ajo, la cebolla o el repollo podría ser útil.
No es necesario seguir una dieta especial durante la lactancia; concéntrese en tomar decisiones saludables para beneficio de ambos. Salvo indicación médica, no es necesario evitar alimentos que podrían causar alergia (huevos, nueces o lácteos) mientras amamanta. Si cree que su bebé tiene una alergia o sensibilidad alimentaria, hable con su proveedor médico y con una consejera de lactancia.
Frutos Secos Durante la Lactancia
Los frutos secos son una recomendación habitual para las madres lactantes. Son semillas ricas en nutrientes y grasas saludables, lo que los convierte en un alimento energético y nutritivo. Algunos ejemplos incluyen nueces, almendras, avellanas, pistachos, nueces de macadamia y cacahuetes (maní), aunque los cacahuetes son técnicamente legumbres. Pueden consumirse crudos o tostados.
Los frutos secos son una excelente fuente de nutrientes para las mujeres que amamantan, y también son una buena fuente de proteínas, esenciales para el crecimiento y desarrollo del bebé, así como para la reparación y el mantenimiento de los tejidos de la madre.
Es un mito que los frutos secos aumentan la producción de leche. Esta creencia se relaciona con épocas en las que las mujeres tenían una alimentación deficiente. Hoy en día, los frutos secos son aliados perfectos para las madres lactantes que suelen tener hambre con frecuencia, ayudando a evitar el "picoteo" de alimentos poco saludables.
Introducción de la Mantequilla de Maní en la Dieta del Bebé
Introducir mantequilla de maní a un bebé puede generar preocupación debido a su potencial alérgico. Es preferible dar mantequilla de maní antes que maní entero y estar atento a la respuesta del bebé. Aunque los bebés pueden comer mantequilla de maní, es importante añadirla cuidadosamente a su alimentación, especialmente si el bebé es muy sensible o propenso a las alergias.
La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda que los padres den alimentos alergénicos y no alergénicos, incluida la mantequilla de maní, a bebés sin antecedentes de trastornos alérgicos (como eccema o alergias alimentarias) a partir de los 4 a 6 meses de edad. Esta recomendación se basa en la creciente aparición de alergias alimentarias en bebés y niños. Las normas recientes de los National Institutes of Health sugieren que los bebés con eccema grave, alergia al huevo o ambos, se sometan a una evaluación de alergia alimentaria antes de consumir mantequilla de maní en casa.

Pautas para la Introducción de Mantequilla de Maní
- Comience con mantequilla de maní diluida con leche materna, fórmula o agua.
- Asegúrese de que el bebé esté sano (sin resfriados) y que usted pueda observarlo en casa durante varias horas después de la ingesta.
- Elija mantequilla de maní sin muchos rellenos y siempre suave en lugar de con trozos, para evitar riesgos de asfixia.
- Ofrezca una porción pequeña (la punta de una cucharadita) y observe durante 15 a 20 minutos. Si no hay síntomas, administre el resto de la porción, prestando atención a cualquier signo de reacción alérgica.
- Evite dar maní entero o trozos gruesos de mantequilla de maní, ya que representan un peligro de asfixia.
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Reacciones del Bebé y Mantenimiento de la Tolerancia
Si al bebé le gusta la mantequilla de maní, puede mostrar reacciones positivas (sonrisa, abrir la boca para pedir más). Si vomita, escupe, gira la cabeza o muestra desinterés, puede indicar que aún no es el momento para este alimento. Si el bebé ha tolerado la porción completa, se recomienda mantener dos cucharaditas de mantequilla de maní en la dieta al menos dos veces por semana para asegurar el mantenimiento de la tolerancia. La mantequilla de maní es una buena fuente de proteínas y nutrientes para los bebés, siendo saludable incluirla regularmente. La cantidad puede aumentar a medida que crecen.
Signos de Reacción Alérgica y Actuación
Al darle mantequilla de maní por primera vez, es crucial conocer las posibles reacciones, como el desarrollo inmediato de erupción, urticaria o hinchazón. Si su bebé muestra algún signo de reacción a la mantequilla de maní, llévelo inmediatamente al centro de atención de urgencia o a la sala de emergencias más cercana para recibir tratamiento médico.
Recuperación Posparto y Nutrición
Después del parto, las vitaminas y minerales que aportan los alimentos son cruciales para la recuperación del cuerpo. Se recomienda llenar la mitad del plato con frutas y verduras para obtener las vitaminas y minerales importantes.

Opciones Saludables y Prácticas
- Snacks: Apio, zanahorias, manzanas y rodajas de pepinos son opciones fáciles de llevar.
- Productos Lácteos: Leche, queso y yogur son buenas fuentes de vitamina D y calcio para mantener los huesos fuertes. Una porción puede ser un vaso de 8 onzas de leche, una taza de yogur o 1.5 onzas de queso.
- Granos Integrales: Cereales, pan, pasta y tortillas. Llene un cuarto de su plato con granos integrales para energía. Prepare avena o arroz integral en cantidad para toda la semana.
- Proteínas y Hierro: Carne, huevos, frijoles y tofu. Ayudan a mantener los músculos y la sangre fuertes y sanos. Las mujeres suelen tener niveles bajos de hierro cerca de la fecha del parto, por lo que es importante consumir suficientes alimentos ricos en hierro. Combine estos alimentos con frutas cítricas para mejorar la absorción de hierro (ej: omelette con huevos, jitomate y espinacas; naranjas con sándwich de pavo).
- Pescado: Contiene grasas saludables que protegen las células y los tejidos. Limítese a comer hasta 6 onzas de atún albacore, filetes de atún y peces de agua fresca.
Consejos Adicionales para la Alimentación
- Utilice electrodomésticos como ollas de cocción lenta o de presión para preparar comidas sin mucho esfuerzo (chili, frijoles horneados o guisado de carne).
- Tome líquidos hasta saciar la sed. Tenga una botella de agua a mano y beba mientras amamanta.
- Prepare comidas con anticipación y congélelas para días ocupados (guisos, sopas y carne cocida pueden permanecer congeladas hasta tres meses).
La nutrición va más allá de los alimentos. Amamantar puede dar mucha sed. Los sabores de los alimentos que consume pueden pasar a su leche, presentando nuevos sabores a su bebé.