La antracnosis y la mancha foliar en el cultivo de arveja: Identificación y control

La arveja (Pisum sativum L.), también conocida como guisante o chícharo, es un cultivo económicamente importante y de gran demanda en el mercado nacional e internacional. Este alimento forma parte esencial de la dieta humana, consumiéndose como grano fresco (7% de proteína) o grano seco (21% de proteína). Además de su valor nutricional, que incluye minerales como Ca, Fe, P, Zn, K, Mg y vitaminas A, B1 y C, su alto contenido de fibra ayuda a reducir el colesterol y regular el azúcar en la sangre.

En el Perú, la producción se concentra en departamentos como Cajamarca, Ancash, Junín, Huancavelica, Arequipa, Cusco, Lambayeque y Piura. Sin embargo, el rendimiento del cultivo se ve seriamente amenazado por enfermedades fúngicas, siendo la antracnosis y el complejo de manchas foliares factores limitantes que ocasionan pérdidas económicas devastadoras, estimadas entre el 20% y el 50% de la producción.

Esquema de la planta de arveja destacando las zonas de infección: hojas, tallos y vainas afectadas por manchas necróticas

Sintomatología de la enfermedad en el campo

La enfermedad se manifiesta a través de un complejo de síntomas que afectan toda la parte aérea de la planta. Según estudios realizados en zonas productoras como Huancabamba, Piura, los principales agentes causales presentan características específicas:

  • En hojas: Los patógenos Colletotrichum truncatum y C. lindemuthianum producen manchas necróticas de forma redondeada a irregular de color marrón, rodeadas de un halo amarillo. Generalmente, los síntomas inician en el tercio inferior y avanzan hacia el tercio medio de la planta.
  • En vainas: Se observan manchas necróticas hundidas, de forma ovalada a circular, con bordes marrón oscuro. En estas lesiones se forman acérvulos (cuerpos fructíferos) que liberan masas de conidias de coloración salmón o naranja.
  • En tallos: Aparecen estrías o manchas necróticas longitudinales de tamaño variable, que pueden comprometer la estructura de la planta.
  • En semillas: En ataques severos, el hongo penetra la vaina y causa necrosis en la cáscara de la semilla, convirtiéndola en una fuente de inóculo para futuras campañas.

La antracnosis. Enfermedad fúngica de las plantas

Agentes causales: Identificación morfológica y cultural

Para implementar un manejo integrado, es vital identificar con precisión a los patógenos. Mediante aislamientos en medio de cultivo PDA (Papa Dextrosa Agar) y el uso de los postulados de Koch, se han identificado tres especies principales responsables de estas afecciones:

Especie Características Culturales Morfología Microoscópica
Colletotrichum lindemuthianum Micelio semirrastrero cremoso, formación de anillos concéntricos con masas naranja. Conidias unicelulares, hialinas, cilíndricas con ápices obtusos.
Colletotrichum truncatum Colonias algodonosas de color crema a negruzco en el centro, crecimiento lento. Conidias en forma de media luna o falcadas (típicas del complejo truncatum).
Ascochyta pisi Causa el llamado "Tizón de Ascochyta", manchas circulares con borde oscuro. Formación de picnidios (cuerpos negros diminutos) en las lesiones.

Epidemiología y factores de propagación

La diseminación de la antracnosis está estrechamente ligada a las condiciones ambientales. El hongo C. lindemuthianum infecta con mayor frecuencia cuando la temperatura oscila entre 13 y 26 ºC y la humedad relativa es superior al 80%. Las salpicaduras de agua de lluvia son el principal mecanismo de dispersión de las conidias en el campo.

Un factor crítico es la supervivencia del patógeno: los tallos y vainas infectadas pueden sobrevivir en el suelo de 9 a 18 meses. Asimismo, las semillas infectadas actúan como la principal vía de diseminación a grandes distancias, lo que subraya la importancia de utilizar material de siembra sano.

Infografía sobre el ciclo de vida de Colletotrichum en la arveja: de la semilla infectada a la dispersión por lluvia

Eficacia de fungicidas y estrategias de control

La evaluación de la eficacia de diversos fungicidas in vitro, mediante la técnica de alimento envenenado, ha permitido identificar herramientas químicas potentes para frenar el crecimiento micelial de estos hongos. Los resultados destacan los siguientes productos:

  1. Trifloxystrobin + Tebuconazole: Mostró la mayor efectividad, logrando una inhibición del 100%.
  2. Tebuconazole, Procloraz y Mancozeb: Inhibieron completamente el crecimiento del micelio en las pruebas de laboratorio.

Además del control químico, se recomiendan prácticas de manejo integrado como la rotación de cultivos con gramíneas, la eliminación de restos vegetales infectados después de la cosecha y el tratamiento preventivo de semillas para reducir la carga de inóculo inicial.

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