Con nuevos integrantes en sus filas, Los Prisioneros regresaron a la escena local para lanzar su nuevo disco, Manzana. Tal vez con razón, se había comentado por largo tiempo que a Los Prisioneros ya no les quedaba nada que decir. Esa mística contestataria, tan potente en las letras de Jorge González durante los ochenta, se esfumó sin dejar rastro.

Contexto Histórico: Los Orígenes y Evolución de Los Prisioneros
A pesar de toda la fuerza política de Los Prisioneros, la banda nació como un grupo totalmente al margen de cuestionamientos partidistas o ideológicos. La amistad del trío cuajó gracias a la música, y se tradujo en dos proyectos que antecedieron al nacimiento del grupo: Los Pseudopillos, una especie de banda de temas rapeados y lúdicos que giraba en torno a González y Narea; y Los Vinchukas, el real antecedente, donde por primera vez usaron instrumentos caseros y de segunda mano para tocar en vivo en actos del liceo.
Primeros Pasos y Ascenso a la Fama
Ese mismo año, y tras salir del colegio, Jorge González entró a estudiar Ingeniería en Sonido en la Universidad de Chile. Ahí conoció a Carlos Fonseca, hijo de una familia acomodada que manejaba paralelamente Fusión, una disquería en el barrio Providencia. Paralelamente, Jorge González ideaba las canciones del trío, a la vez que dejaba también la universidad para enfrascarse en su tarea de líder, compositor y alma de Los Prisioneros. El material entregado por González era tan precario, que debieron grabar todas las canciones de nuevo, en el segundo piso de Fusión.
Durante 1984, Fonseca tomó la decisión de ser el mánager del trío, e inaugurar con ellos el incipiente movimiento de rock chileno que dominaría la segunda mitad de la década. Ese año, Los Prisioneros causaron furor en tocatas universitarias de los recintos de la Chile y de la Católica; no así en sus propios círculos sociales, donde no eran entendidos. Es que, paradojalmente, fueron estos círculos "cuicos" o "intelectuales" que tanto aborrecían, los primeros en rescatarlos y elevarlos como ídolos de una corriente progresista contra el régimen. Sin quererlo, Los Prisioneros eran el estandarte de una lucha contra la dictadura que nunca les importó.
Tasando el furor que causaba su grupo, Fonseca entendió que ya era hora de canalizarlo con el lanzamiento de un disco. A mediados de 1985, la multinacional EMI logró vencer su propia autocensura y firmó un contrato de distribución con Fusión para que el disco fuera repartido por todo Chile. El aparataje poderoso de la EMI los desparramó por todo el país, llevando el nombre del conjunto de Arica a Punta Arenas. Canciones como "Sexo" y "La voz de los 80" invadieron la programación radial, abriendo espacios a los nuevos conjuntos locales que protagonizarían el llamado boom del pop latino de los años '80.
Consolidación, Cambios y Primera Ruptura
La consolidación definitiva de Los Prisioneros vendría el 1 de noviembre de 1986, cuando lanzaron el disco Pateando piedras con dos recitales a todo reventar en el Estadio Chile. Pateando piedras significó el gran salto a la masividad de la banda, el ariete que les permitió vencer la censura que les impuso el oficialismo al vetarlos en la televisión y en los medios controlados por la dictadura. Letras inteligentes sobre temas sociales, un sonido bailable que se enriqueció con componentes electrónicos y la acidez del líder González ante la prensa y el público los distinguió definitivamente como la expresión más vistosa e interesante del rock de esos años. Todo ello, sin embargo, tuvo un costo. La prensa los hizo sospechosos, primero, y peligrosos, después, para el statu quo alentado por la dictadura. Por eso, sin quererlo y empujados por el propio sistema, Los Prisioneros fueron obligados a definirse políticamente frente a la contingencia.
Cuando Claudio Narea abandonó el grupo por primera vez, Los Prisioneros manifestaron una gran pérdida. Ya con su primer disco sin el guitarrista (Corazones), se avizoró la evidente trasformación de la banda. Indudablemente quién aportaba y mantenía a la banda dentro de un cerrado círculo de rock, era Narea. Ese disco, dedicado a la cultura de la radio AM que los marcó personal y artísticamente, fue un rotundo fracaso económico, y es el menos apreciado por la propia banda. Poco prolijo en su sonido, La cultura de la basura incorporaba por primera vez temas de Tapia y Narea, manteniendo la agudeza de las letras de González, aunque entre una mayor presencia electrónica. Con los recintos fiscales prohibidos, el trío ocupó 1988 para consolidar su fama en los mercados de Perú, Ecuador y Colombia. Realizaron giras y tocatas en los tres países, siendo en éste último donde mayor impacto lograron. Pero en pleno apogeo e internacionalización, vino el quiebre. A fines de 1989 y en plena preparación del disco Corazones, las diferencias musicales de Narea y González se hicieron insalvables.
Corazones fue el álbum más exitoso de Los Prisioneros y el de mejor factura técnica, grabado y mezclado en Los Ángeles (California) por el productor argentino Gustavo Santaolalla (y con Jorge González solo ante la imposibilidad de Tapia de viajar, por problemas con su visa). En 1991, Los Prisioneros llegaron al primer Festival de Viña del Mar en democracia, en un hecho más simbólico que otra cosa, porque la banda ya no tenía la combativa cara de otros tiempos. De ahí continuó una gira de despedida por todo el país, durante la cual no faltaron los ásperos diálogos con el público. Al término de ese tour se puso fin a la historia de la banda más importante en la historia del rock chileno. Cada Prisionero siguió con sus propios caminos musicales. Claudio Narea había formado Profetas y Frenéticos, banda con la que trabajó intermitente hasta 1996; Miguel Tapia mantuvo la equívoca carrera de Jardín Secreto; y Jorge González, inició un camino solista que partió con enormes campañas promocionales, pero terminó con exploraciones en la electrónica y propuestas bastante alejadas de la masividad de antaño. Aunque en aquella ocasión protagonizaron una tocata sin público en una sala de ensayo del centro Balmaceda 1215, la posibilidad de reunirse fue descartada; y la distancia se acentuó en 1998, cuando Tapia y González se unieron al venezolano Argenis Brito para el proyecto Los Dioses, con el que realizaron algunas tocatas no muy afortunadas, recreando el repertorio del trío sanmiguelino bajo una gira subtitulada "Lo mejor de Los Prisioneros". La edición de un tributo colectivo a Los Prisioneros, producido por Carlos Fonseca; y el disco El cassette pirata (con grabaciones en vivo) no hicieron más que agudizar las diferencias entre los ex compañeros.
El Reencuentro y las Nuevas Crisis
Pero en el 2001 las aguas se calmaron. Tras reuniones sociales entre ellos, en marzo se cuajó el acuerdo de reunirse, y en julio comenzaron los ensayos, que dos meses después se materializaron en un single: "Las sierras eléctricas" (tema ya incluido en el compilado Ni por la razón, ni por la fuerza). El 9 de octubre de 2001 la banda dio su primera conferencia de prensa, con los tres integrantes anunciando un masivo concierto en el coliseo central del Estadio Nacional y la producción de un disco con material nuevo. La convocatoria, en todo caso, tuvo un enorme éxito, y la banda debió aumentar su actuación a dos jornadas en virtud del exceso de demanda. Durante el 2002, la banda continuó trabajando, realizó giras por Chile y el extranjero, y lanzó un disco y un DVD con las presentaciones en el Nacional. Durante la promoción de ese trabajo, que vendió más de 40 mil copias y cosechó disímiles críticas, una nueva crisis torció radicalmente el destino del grupo. En septiembre se informó de la salida de Claudio Narea. Fue el guitarrista quien hizo públicas las razones, luego de un último concierto (en Coquimbo). En una carta abierta enviada a los medios de comunicación, el músico denunciaba haber sido despedido del trío y de haber tenido que promocionar un disco que nunca había sido de su agrado. Su siguiente disco se grabó al día siguiente de la conferencia, en un registro realizado por Los Prisioneros junto a Henríquez y Pablo Ilabaca, de Chancho en Piedra, como parte del programa "Raras Tocatas Nuevas", de radio "Rock&Pop". Allí repasaron temas propios y ajenos (de Los Gatos, Los Iracundos, Los Beatles y Knack, entre otros), y aunque el disco tuvo una excelente factura, tuvo un bajo impacto en ventas. Su actividad, entonces, se concentró fuera de Chile, y en la preparación de un nuevo disco.

Nacimiento de "Manzana": Una Nueva Formación y Sonido
Casi como en una teleserie y después de una nueva ruptura con Narea -tras realizar su anterior propuesta musical homónima- la reformada banda Los Prisioneros, lanza al mercado su reciente álbum denominado, Manzana. Manzana (2004) fue lanzado con una nueva formación: Sergio Coti Badilla, en teclados; y Gonzalo Yáñez (ex No me Acuerdo) en guitarra, ante una salida de Álvaro Henríquez que se llevó a cabo en silencio y sin explicaciones.
El sexto y último álbum de estudio del grupo chileno Los Prisioneros, "Mr. Manzana" (o simplemente Manzana), destaca por un predominio de las guitarras y un alejamiento de la electrónica característica en los álbumes anteriores. Cuenta con la colaboración del músico Beto Cuevas (vocalista de La Ley).
Temáticas y Estilo Musical
Ya con el disco Corazones, la banda mostró un giro en sus temáticas y técnicas musicales, tal vez buscando otros horizontes -y por cierto, producto del estado emocional de González-. Es muy cierto que hay quienes sueñan con Los Prisioneros de los ochenta, luchando por el pueblo y lanzando "bombas" contra las injusticias que sacudían a los más pobres. Pero también es verdad que el tiempo ha modificado a sus integrantes -y eliminado a otros-, convirtiéndolos en artistas más maduros, con más experiencia y ciertamente menos impetuosos.
En este sentido “Manzana” apareció como una placa incluso más personal que su predecesora de 2003, y mucho más enraizada a la figura y conflictos personales de González. El disco estuvo centrado en sentidas canciones de amor, un cóver de Devo, alegorías sexuales, un tema dedicado a Claudio Narea (“Acomodado en el rock and roll”) y, ante todo, al buen momento que atravesaba el vocalista con su pareja de entonces, Loreto Otero. El sencillo "El muro", entonces, canciones con contenidos sociales y, esta vez, de amor, justificaron un íntimo lanzamiento en Santiago y la decisión de centralizar su carrera en México.
Así, el álbum incluye canciones de temática sexual («¿Por qué no me dejas?», «Que llueva»), romántica («Eres mi hogar») y de crítica social («Mr. Right»). También contiene una versión en español del éxito de Devo «Whip It» («Azota»). "Manzana" cumple con entregar un producto novedoso, ágil y que logra conjugar sátira con buena música. Sin bien, se pierde en algo esta "onda" rockera de antaño, los vaivenes estilísticos por los que Jorge González desliza las composiciones, dan al último disco de Los Prisioneros un matiz especial.
Manzana (2004) | Quemando Discos 💿🔥
Recepción y Promoción de "Manzana"
Salvo alguna que otra excepción, la placa fue catalogada en forma positiva por la prensa especializada. Parecía que a nivel de propuesta todo iba bien encaminado, pero la decisión de la agrupación de centrar la promoción del disco en Perú, México, Canadá y Estados Unidos, afectó notablemente en su impacto a nivel local. Lo cierto es que “Manzana” está llena de composiciones que en los siguientes 16 años quedaron en el inconsciente colectivo de los fanáticos del grupo y las nuevas generaciones, sobre todo por la apuesta de navegar por una gran cantidad de estilos sin ningún tapujo ni prejuicio. Si bien es cierto tampoco estamos ante una obra maestra de Los Prisioneros -quizás para muchos hay una o dos canciones que no califican para entrar en el disco- también lo es que ninguna placa del grupo ha generado jamás un consenso absoluto en la gente (incluso la épica “Pateando Piedras” ha sido cuestionada por incluir “Una mujer que no llame la atención” dentro de un cúmulo de tracks socio-políticos que llenan estadios).
Si bien Manzana recibió buenas críticas por parte de la prensa, no logró tener un impacto importante a nivel nacional. No obstante, tuvo una mejor acogida en Perú, Colombia y México, países en que la banda centró sus giras de promoción. Desde fines de 2004, el cuarteto permaneció radicado en ese país, en medio de una abierta opción por alejarse del público chileno, que en parte no había perdonado la salida de Narea ni pareció empatizar con el nuevo repertorio del grupo. En ese complejo escenario, el trío intentó escribir un nuevo episodio de su historia, pero el esfuerzo paulatinamente comenzó a diluirse.
Publicado en medio de la crisis mundial de la industria discográfica, Manzana fue un disco que salió sin apoyo en parte por la debacle internacional que golpeó fuertemente a Chile, mientras ellos tenían planes para radicarse en México. Todo contribuyó para que Jorge decidiera dejar el país y radicarse en México. Pocas veces se presentó este disco en Chile, siendo más tocado en las giras por Colombia, México y EEUU.
Disolución Final y Legado
Dos años después del lanzamiento de “Manzana”, Los Prisioneros anunciaron su separación definitiva, y tanto González como Tapia emprendieron proyectos propios. A fines de 2005, la banda anunció que no grabaría material nuevo y que únicamente se presentaría en vivo. Fue por esos canales que un verano llegó la noticia del fin de Los Prisioneros. Tras presentarse en el Festival de La Serena, el grupo viajó a hacer un show breve en Caracas, Venezuela, donde protagonizó un tenso episodio: En un camarín, mientras el público pedía su regreso al escenario, González comunicó al empresario que organizaba el concierto que no saldrían de nuevo a escena, por una razón poderosa: La banda se había terminado. En los días siguientes, la mujer de Jorge González envió un comunicado de prensa confirmando la disolución del grupo sanmiguelino.
Jorge González, en tanto, decidió quedarse en México, desde donde intentó continuar con la segunda parte de su historia solista, y mantuvo su trabajo paralelo en la música electrónica, participando como invitado en prestigiosos proyectos a cargo de gente como Señor Coconut. Al poco tiempo se trasladó a Berlín, donde comenzó una nueva etapa artística, marcada por discos solistas, y constantes presentaciones en Chile, con canciones nuevas o con distintos episodios de Los Prisioneros. Una banda estable y un trabajo regular lo mantuvo activo hasta el 2015, cuando debió instalarse en Chile nuevamente tras un complejo problema de salud. Sus dos ex compañeros se habían reencontrado tres años antes, el 2012. Al final de ese año se presentaron como una nueva sociedad musical, llamada simplemente, Narea-Tapia, donde grabaron tres canciones propias, algunas recuperadas de su trabajo conjunto en la fase final del trío. Ocho años duró la primera época de Los Prisioneros y cinco la segunda. El comienzo fue en un liceo fiscal de un barrio de Santiago y el final pasó casi desapercibido, 23 años después, a miles de kilómetros de Chile.
La Reedición 2020 y Tracklist
En junio de 2020, a 16 años de su publicación, se lanzó una reedición del álbum utilizando como nuevo sencillo la canción "Mr. Right". Manzana se publica en una versión remasterizada 2020 por el ingeniero Carlos Barros, en CD y streaming digital, con el tracklist original de 15 temas, 12 del disco más tres bonus tracks.
Lista de Canciones (Edición CD/Streaming)
Todas las canciones escritas y compuestas por Jorge González, excepto donde se indica.
| N.º | Título | Duración |
|---|---|---|
| 1. | «Manzana» | 3:16 |
| 2. | «Mr. Right» | 4:16 |
| 3. | «El muro» | 4:58 |
| 4. | «¿Por qué no me dejas?» | 4:35 |
| 5. | «Eres mi hogar» | 4:55 |
| 6. | «El verdadero sexo» | 3:46 |
| 7. | «Azota» (Mark Mothersbaugh) | 2:58 |
| 8. | «Que llueva, que llueva» (González, Álvaro Henríquez) | 3:57 |
| 9. | «Te amo» | 4:55 |
| 10. | «Come, come, come» | 4:05 |
| 11. | «Acomodado en el rock and roll» | 4:35 |
| 12. | «Limpieza racial» (Bonus track) | 4:20 |
| 13. | «Insatisfacción (feat. Beto Cuevas)» | (sin duración indicada) |
| 14. | (Bonus Track) | (sin duración indicada) |
| 15. | (Bonus Track) | (sin duración indicada) |
Lista de Canciones (Edición Vinilo)
| N.º | Título | Duración |
|---|---|---|
| 1. | «Manzana» | 3:16 |
| 2. | «Mr. Right» | 4:16 |
«Jorge González lo demostró en Corazones (1990) y lo confirma aquí en canciones como “Eres mi hogar”, “Te amo” y “El verdadero sexo”: puede ser un imbatible compositor de canciones de amor cuando aplica su agudeza en el manejo de las palabras a situaciones que le son cercanas y cálidas. Este disco es el de un hombre enamorado, correspondido en ese amor y que está dispuesto a honrar esa bendición a la altura de las circunstancias». «Manzana cumple con entregar un producto novedoso, ágil y que logra conjugar sátira con buena música. Si bien, se pierde en algo esta "onda" rockera de antaño, los vaivenes estilísticos por los que Jorge González desliza las composiciones, dan al último disco de Los Prisioneros un matiz especial».
Si eres un lector centenial y de casualidad ni por tus padres, tíos, hermanos/hermanas o primos no has escuchado nunca la música de Los Prisioneros, creemos que es momento de hacerlo, son unos grandes de la música iberoamericana y en su repertorio siempre hay canciones para todo tipo de playlist.
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