La expresión popular "los hombres son unos pasteles" encapsula una crítica sobre la forma en que algunos hombres actúan en las relaciones o en la vida en general. Esta frase, que a menudo surge en conversaciones informales, se refiere a aquellos que sistemáticamente actúan de manera equivocada, mostrando inmadurez o ineptitud, especialmente en temas del corazón.
El término "pastel", en este contexto, se utiliza como sinónimo de torpeza e inmadurez. Según el Diccionario Chileno, un "pastel" es alguien que causa perjuicio, no necesariamente intencional, sino más bien por su ineptitud. Se asocia al eufemismo "dejar/quedar la crema/cagada/desastre", implicando perjuicio propio y ajeno (estúpido). Reiteradamente comete errores, decepciona o actúa de manera zonza o inhábil, pero se supone que debiera esperarse o tiene algo bueno, aunque sus falencias lo opacan. Se usa más para hombres, pareja de alguien, bobo o irresponsable o desatinado o infiel. Su versión femenina es "pastela".
La Analogía del Pastel: Ingredientes para una Relación Exitosa
Para entender mejor lo que se espera de un hombre y, por ende, lo que un "pastel" no es, se utiliza una analogía culinaria. Cuando se va a comer un pastel, no se comen los huevos, la harina, el azúcar, la margarina y la leche por separado. Todos los ingredientes tienen que mezclarse en las cantidades correctas para que el pastel quede rico. Lo mismo sucede con los hombres en una relación; no basta con una sola cualidad destacada.

Algunos de los "ingredientes" clave que se buscan en un hombre para una relación satisfactoria incluyen:
- Atractivo Físico y Química: Que un hombre resulte guapo para muchas personas no significa que a vos te lo parecerá. Lo importante es que exista química y atracción entre la pareja, lo cual va más allá de lo que generalmente es considerado como atractivo físico. Un hombre puede ser incluso el "sueño de hombre" físicamente y no atraer si carece de otras cualidades importantes.
- Bondad: Por supuesto, al buscar pareja, se espera que sea un buen hombre.
- Estabilidad Económica: No se vive de amor. De por sí es difícil iniciar una vida en pareja y la parte económica puede hacerlo todavía más complicado. Sin embargo, un hombre cuya carta de presentación es su billetera puede ser descartado, ya que podría indicar una baja autoestima, pensando que una mujer solo lo apreciará por su capacidad económica.
- Inteligencia: La inteligencia y tener temas de conversación interesantes son cualidades muy atractivas.
- Sentido del Humor: A nadie le gusta que no la hagan reír. Un hombre que logra hacer pasar un momento agradable y poner una sonrisa en el rostro ya tiene una buena parte ganada.
Además de estos cinco "ingredientes", que sea protector y caballeroso también son cualidades valoradas para tener un buen "pastel" en el sentido positivo.
"Pasteles" en la Práctica: Anécdotas y Comportamientos
La vida está llena de encuentros que ilustran el comportamiento de los "pasteles". Estos son relatos que ejemplifican los desatinos y la inmadurez que se les atribuye:
Ejemplo 1: La "Torta Selva Negra"
Un hombre de unos 30 años se acercó diciendo con tono seductor: "Hola, estoy seguro que eres fan de Michelle Bachelet, de seguro eres socialista". Luego agregó: "Soy republicano". Más tarde, con un cortejo peculiar, empezó a señalar a la mujer, como diciendo "oye tú mujer madura ven aquí con papá". Al acercarse y preguntar la edad (43 años), él respondió descaradamente: "Jamás me hubiese imaginado eso porque estas bien conservada, estás cómo quieres. Menos mal no te llamas Madelein o Yesenia". Después de ser rechazado, insistió: "tú esta noche te vas conmigo" y al negarse, replicó: "te arrepentirás el resto de tu vida".
Ejemplo 2: La "Torta de Merengue"
En una fiesta, un "pastel" se pegó a la espalda de una mujer sin decir palabra. A pesar de cambiar de lugar, la siguió. Finalmente, se acercó ebrio y balbuceando, solo dijo: "Soy ingeniero". Esta presentación, como si su profesión fuera suficiente para cortejar, fue percibida como torpe y ridícula. Al ser ahuyentado con un "chu chu chu", se marchó humillado.
Ejemplo 3: La "Torta de Piña"
Un hombre mayor, inicialmente simpático y encantador, comenzó a hablar de su ex, incluso llorando. Esto, aunque en un principio pareció un signo de sensibilidad, luego se manifestó en inmadurez. Más tarde, en otra fiesta, la cortejó con cumplidos como "me gustas", "eres una mujer interesante", pero también con frases incómodas como "sácate la chaqueta". Posteriormente, este hombre ignoró a la mujer en la calle, mostrando una actitud infantil. Otro encuentro lo encontró "hecho pico" y ofreciendo chocolates con un "sé que lo vas a rechazar". Finalmente, en un baile, preguntó "¿Te conozco?" y al responder que sí, pero que era "un roto ordinario", él replicó "¿te intimido?". Ante la respuesta: "Qué me vas a intimidar que no sabís’ ni dónde estás parado, parece que andai en peyote", preguntó directamente "¿Dame un beso?", lo que generó un rechazo contundente: "qué te creis’ irrespetuoso. Weones así cómo tú no calientan a nadie".
Ejemplo 4: La "Torta Mixta"
En un evento, un hombre conocido, físicamente atractivo, se acercó ebrio y con comportamientos inapropiados. Al ser cuestionado por su estado, reaccionó a la defensiva. La conversación escaló hasta que propuso: "dejemos de pelear vamos a mi camper que está atrás a tirar". Ante el rechazo, intentó besarla y un amigo tuvo que intervenir. El hombre siguió insistiendo con promesas como "si te vas conmigo te hago el desayuno. Tengo huevos de campo. Mira lo que ofrezco, esto no lo hago con nadie". La respuesta fue directa: "porque eres guapo crees que todas las weonas van a caer rendidas. A mi no me gustan los tontos y alcohólicos". Él continuó insistiendo y, al final, propuso: "mira si igual vamos a culiar en algún momento".
Cómo DETECTAR y LIDIAR con una PAREJA INMADURA emocionalmente
La Perspectiva Psicológica: ¿Soy yo un "Pastel"?
La recurrente pregunta sobre los "hombres pasteles" lleva a una reflexión más profunda sobre la dinámica de las relaciones. La psicóloga Pilar Sordo ha abordado este tema, sugiriendo que la "baja autoestima" en algunas mujeres contribuye a que acepten estar con un "pastel". Si las mujeres se valoraran y se quisieran lo suficiente, no aceptarían este tipo de relaciones.
El concepto de "pastel" en los hombres se asocia a aquellos que no aportan mucho en una relación y, a menudo, son incapaces de hacer mucho por sí mismos. Esto se agrava cuando las mujeres lo permiten. La reflexión crítica es: ¿por qué algunas mujeres tienen un imán para este tipo de hombres? A menudo, el "pastel" te quiere por lo que haces, no por lo que eres, lo que te convierte en la "chica de los mandados".
Cuestionando Patrones y Asumiendo Responsabilidades
No es raro que se repitan patrones de elección de pareja. La pregunta "¿Puede ser que, quizá, yo misma sea un pastel?" surge cuando se comienza a reconocer que, detrás de una apariencia coherente, se actúa de manera errada y sorpresiva, sin ofrecer indicios de afectarse o de arrepentirse.
En el afán de luchar por un mayor equilibrio, las mujeres latinas, en ocasiones, se han acostumbrado a echarle la culpa de sus insatisfacciones románticas a los hombres, al mundo o a la mala suerte, antes de hacerse la pregunta fundamental: ¿seré yo un pastel? Porque si bien es cierto que muchos hombres pueden ser desatinados, las mujeres no son las únicas equivocadas al momento de elegir, ni en encenderse antes de lo adecuado o en desconocer los procesos del juego amoroso.
La práctica de coaching revela un desfile de mujeres (y hombres) que repiten patrones sin cuestionarse sobre sus lados oscuros, sin hacerse preguntas que debieran ser de rigor. Esta falta de introspección lleva a un repertorio de imprudencias y saboteos en sus idilios.

Crisis de las Relaciones y la Búsqueda de Soluciones
A falta de un estudio serio que evalúe la salud de las relaciones de pareja, las cifras de divorcios a nivel mundial sugieren que la institución del matrimonio atraviesa tiempos complejos. Datos de Hope&Fear muestran que en ciudades como Roma, los matrimonios duran 18 años en promedio con un 30.7% de divorcios; en Ottawa y París, 13 años con 48% y 55% de divorcios; en Nueva York, Sydney y México, 12 años con 41%, 43% y 15% de divorcios respectivamente. En Doha, duran 5.5 años con un 38% de divorcios.
En Chile, el panorama no es más auspicioso: en 2016, casi el doble de los 64.431 matrimonios iniciaron procesos de separación legal (120.273 parejas). Esto sugiere una crisis generalizada en los vínculos.
El alto costo de esta "desconexión" reside en la falta de información básica para manejar conflictos y encontrar soluciones. Las personas se sienten víctimas de las situaciones, sin recursos ni respuestas, peregrinando con el corazón lesionado, sin rumbo y sin certezas.
La Importancia de la Autoestima y el Autoconocimiento
Es crucial salir del "anestesiamento crónico" y abordar los temas importantes. Preguntarse qué se quiere y qué se necesita en una relación, y enfrentar los mitos que no ayudan, es una tarea mínima para cualquier adulto que desea enamorarse. Algunas preguntas esenciales incluyen:
- ¿Cuánto sé de mí? ¿Qué es lo que más atesoro y a lo que no puedo renunciar en una relación?
- ¿Me he hecho cargo de ciertos temas personales que requieren atención?
- ¿Sé identificar lo que me sucede a mí vs. lo que le sucede a un hombre durante la conquista? ¿Cuánto sé del sexo opuesto?
- ¿Soy suficientemente coherente entre lo que declaro querer en una relación y cómo actúo en ella?
- ¿Soy capaz de visualizar lo que se requiere para nutrir una relación sana?
Si no se tienen estas respuestas, se sugiere detenerse y no emparejarse hasta haberlas elaborado. Es peligroso entregar el corazón sin tener un mínimo de claridad sobre una misma.
Aquellas que, sin saberlo, han encajado en el calificativo del "pastel" (por ejemplo, al mostrarse ajenas a la repercusión de sus decisiones románticas cual adolescentes eternas) pueden desmarcarse de esa caricatura. Esto requiere estar dispuestas a hacerse cargo, a crecer y a madurar.
Observar, cuestionarse y capacitarse sigue siendo el método más apropiado para avanzar en cualquier ámbito, incluso para acercarse debidamente a un amor sano. Es urgente abordar los lados inconclusos y buscar la ayuda necesaria para solucionarlos, avanzando en pos de las respuestas internas sobre lo que se quiere y se merece.
La moraleja es clara: dejemos de comer "pasteles", porque pueden causar "diabetis", como dicen las mujeres. "El pastelito merengado te ama por lo que haces por él, no lee nunca 'Hágalo usted mismo'". Amar a un hombre porque ama lo que eres, no por lo que haces por él. Las malas elecciones no dependen del otro, sino de uno mismo, de lo que se quiere, de la seguridad personal y de la conciencia del propio valor como persona.